Showing posts with label maternidad. Show all posts
Showing posts with label maternidad. Show all posts

Tuesday, December 29, 2015

Bitácora de mis vacaciones.Día 2.

Siempre he sido de la idea de que uno no debe ir por ahí divulgando lo que hace, y que a la gente normalmente no le interesa todo lo que hacemos, así que debo aclarar que el motivo para documentar -brevemente- lo que hago estas vacaciones es una imperiosa necesidad de escribir algo, de no apartarme del todo de la escritura ni la computadora... y escribir una reflexión al final de cada día de descanso me parece un buen pretexto para retomar mi blog.

Este día fue mucho más relajado, en realidad, con los elementos básicos que deben impregnar las vacaciones: me levanté tarde, almorcé tarde y en pijama, y pasé la tarde fuera con mi novio. 

Sin embargo, una anécdota que vale la pena destacar es que, al mediodía, mi hija y yo salimos a pasear con la perrita, con toda la intención de cansarla para que al regresar a casa dejara en paz a mis pobres gatas.

Pues bien, al llegar al puente peatonal, la perrita sufrió tal ataque de ansiedad que tuve que cargarla para poder subir las escaleras. Creo que la idea de ver tantos huecos entre los escalones le causó inseguridad... y es que ¿quién no sintió miedo nunca de que se le vaya el pie por entre los escalones de los puentes? Yo sí lo he sentido, al menos cuando era niña.

Y tal cual, como si fuera una niña pequeña, para poder subir y bajar, tuve que cargar a la perrita, y se me abrazó como un bebé :P

Sí, sí, sí... ya sé. La estoy consintiendo mucho, y ella tiene que acostumbrarse a subir y bajar las escaleras, así que en el trayecto de regreso la hice bajar tras de mí. Pero de ida tenía que ayudarla a tomar confianza, era su primera vez subiendo un puente peatonal y, repito, a veces pueden ser bastante atemorizantes, ¿o no?

PD: Mi novio me dijo hoy que sí le gustaría tener un hijo conmigo. Y no, no es el día de los inocentes. Me ha dejado pensando muchas cosas que aún no estoy lista para escribir, así que eso será motivo de otro post... más adelante.

Tuesday, May 10, 2011

De generación en generación

De pronto me doy cuenta de que la educación que nos inculcó mi abuelita se ha hecho presente en los últimos días.

Cosas que antes hacía en automático, hoy me queda claro que se lo debo a ella, desde la elección de la ropa y el peinado para cada ocasión, la forma de hablar y comportarme en público, hasta ciertas mañas para guisar y almacenar la comida en el refri.

Más aún, hoy me encuentro transmitiendo esa misma educación a mi hija. Las cosas que mi abuelita instruyó a mi mamá y luego a mí, ahora toca transferirlas a mi cría, quien -al igual que yo a su edad, seguramente- se rebela ante la idea de usar un vestido para ir a una boda, no hacer ruido con la boca cuando come, no subir los codos a la mesa y demás "gilipolleces" que uno tilda de innecesarias hasta que la vida misma nos enseña que cuando menos lo esperamos es cuando más necesitaremos de esos tips de buena educación...

Y hoy justamente hacen falta la sonrisa y las canas de esa viejita linda que tantas veces fungió de madre sustituta mientras mi mamá salía a trabajar para sostenernos. Hoy la recuerdo con toda su energía y sus regaños y de pronto todas sus lecciones y enseñanzas se hacen visibles. No es que antes no hiciera conforme a lo que nos educó, es que ahora es más obvio detectar las marcas de su paso por esta vida, como esos trazos de jugo de limón sobre papel que no se leen hasta que se los acerca al calor.

Hoy es el octavo año que celebro la maternidad y cada día me queda más claro que mi responsabilidad es educar y transmitir a mi pequeña los valores y principios que harán de ella una mujer de provecho (como decía mi abue).

Y al ver los cambios culturales y sociales, no puedo menos que decir un "en mis tiempos no era así"... y entonces me digo que ya estoy como mi madre, o peor aún, como mi abuelita.

Supongo que hay cosas que no entendemos hasta que las vivimos. Yo no puedo ya salirme de fiesta cada fin de semana (aunque las ganas no me faltan), no puedo irme de viaje con mis cuates ni hacer muchas de las cosas que hacen mis amistades solteras. Y aunque a veces las envidio, ver a mi hija crecer tan linda y lista como es hace que todo valga la pena y no quiera cambiar mi vida con la de ellas.

Después de todo, a estas alturas del partido sé que muchas de ellas sí cambiarían su vida de viajes y libertades a cambio de la maternidad, que en algunos casos buscan ansiosamente y no llega.

Pienso que para cuando ellas tengan finalmente a su bebé en brazos yo estaré empezando a planear la fiesta de XV años de mi hija... y a mis 45 estaré libre para viajar otra vez sin preocuparme de quién va a cuidar a mi chamaca y qué ejemplo le estoy dando.

Aunque, eso del ejemplo, creo que es para siempre. Mi abue fue ejemplo de lucha y fortaleza hasta el final...

Dejémoslo entonces en que para cuando ellas vayan a sus festivales de primaria, yo ya estaré inscribiendo a mi hija en la universidad, con mucha vida por delante y negocios que trabajar.

Esta es la vida que me tocó. La que me he forjado con mis decisiones. Y así me gusta. Soy madre de una niña maravillosa y hoy me toca transmitirle las cosas buenas que tiene el ser parte de mi familia. Cosas que hoy, con la ausencia de la viejita, se hacen presentes...

Thursday, August 20, 2009

¡Mamáaaaaaaa!

Adoro a mi hija. Neto que sí. Pero a veces me exaspera escuchar su linda voz gritarme: "¡Mamáaaaa!" continuamente. Cuando su tío Paco la molesta, llega a gritar tanto que a veces opto por irme a mi lugar feliz. Y es que no siempre puedo llegar a liberarla de su tío porque ya he cachado que muchas veces grita por nada, y otras tantas va y se le pone enfrente para que la moleste.

De verdad. A veces me saca de mis casillas, con todo y lo que adoro su vocecita. Esa voz que cuando hablamos por teléfono me hace recordar el día en que la traje al mundo y vi por vez primera sus ojitos.

Créanme que cuando la siento en peligro, o asustada, o que en verdad está padeciendo algo, su voz gritando "¡Mamáaaa!" es capaz de hacerme brincar como tigre y voltear el mundo de cabeza para que el suyo esté bien.
Y hoy sé que será así aunque ella tenga 30 años o más, jejeje... ese aprendizaje se lo debo a ella... y a mi propia madre, que a sus más de 50 años aún tiene que escuchar a sus treintones hijos llamándola a gritos para que los atienda.

¿La prueba? El sábado pasado, en Tequisquiapan, fuí víctima del ataque brutal de una abeja. Hacía mucho aire, y de alguna manera el bicho se enredó en mis rizos de oro, silenciosamente. No la escuché zumbar, sólo sentí que algo se movía y creí que me había caído una ramita en el cabello, así que con toda confianza me llevé la mano a la cabeza y apreté entre mis dedos esa "basurita".
¡Zas! Nunca antes me había picado un bicho... ¡pero duele horrible! El insecto, furioso y asustado, asestó su golpe mortal... (claro, para él) y mi pobre dedo de inmediato disparó una instrucción a mi cerebro:
¡Mamáaaaaa! grité, mientras tiraba la abeja y buscaba en mi dedo el aguijón. Como ella estaba ocupada en la alberca con mi hija, volví a gritarle: ¡Mamáaaaaaa! A lo que ella, con su inmunidad de 30 años de gritos provenientes de 4 bocotas, se limitó a responder: ¿Qué quieres?
Cual bebé, no pude más que decirle, casi a punto del llanto: ¡Me picóooooo!
No dije qué había sido... pero esas dos palabras fueron suficiente para que dejara lo que estaba haciendo y corriera a mi lado, a ver qué le pasaba a su polluelo lastimado...
¿La conclusión? La abeja murió. Mi dedo sobrevivió. Mi mamá me chiqueó unos momentos. Y a mí me quedó claro que el llanto de un hijo seguirá detonando esa reacción protectora en los padres sin importar qué edad tengan... jeje

Sunday, November 19, 2006

El llamado de la naturaleza

Después de tanto rechazar la idea de la maternidad de nuevo, de pronto me invade el sentimiento.
Vale tiene muchos días pidiéndome una hermanita, y como en su momento hemos hablado de la posibilidad de adoptar un niño, y además ha visto varias veces la película de Stuart Little, ahora cree que conseguir uno es tan fácil como ir al super y comprarlo. El jueves pasado, la pobre estuvo incluso llorando, pidiéndome que le consiga lo antes posible un compañero de juegos...
Aunque ya el viernes amaneció tranquila, para mí la situación empeoró ayer, durante la fiesta de cumpleaños de mi sobrino, pues la hermana de mi cuñado acaba de tener una bebita. Y tiene tan lindo carácter la nena que cuando la cargué no pude evitar sentirme atraída ante la idea de tener mi propio bultito otra vez...
Como sea, nada que quiera volver a intentar yo sola. Así que mejor me espero y tiempo al tiempo.
Eso sí, aproveché para explicarle a Vale que si quiere que le dé un hermanito va a ser chiquito, como la bebé, y que no podrá jugar con ella como piensa ahora que lo hará. Parece que lo entendió pues, hasta ahora, anda tranquila y no ha vuelto a mencionar el punto.