Showing posts with label personal. Show all posts
Showing posts with label personal. Show all posts

Sunday, March 31, 2019

Los logros de marzo

No sé si debiera decir logros, porque algunas de las cosas que hice no fueron logros como tal, sino consecución de pendientes, objetivos en una lista que finalmente pude sacar. 

Este mes fue positivo y productivo en muchos sentidos, con muchos alcances en temas que tenía detenidos, que había dejado de lado y que se estaban convirtiendo en asuntos urgentes, al menos algunos.

1. Fui al Congreso de Mujeres con mi hermana y di mi diezmo. Una de las cosas que me hacen mucha falta en mi actual casa es encontrar dónde congregarme. Pero este mes se realizó el congreso anual de mujeres de Amistad Cristiana y fui con mi hermana, lo que me permitió no solamente recibir bendición y tener un tiempo de adoración, sino también entregar mi diezmo de febrero (cosa que ya me generaba ansiedad, el no tener dónde aportar el diezmo). Y, además, tuve la oportunidad de tomar un café con mi hermana y platicar de varias cosas que teníamos sin charlar. Decidí que mientras no encuentre iglesia aquí, haré el esfuerzo de ir por lo menos una vez al mes a Amistad Cristiana y entregar mi diezmo allá.

2. Terminé de coser todo lo que tenía pendiente en la caja de costura, incluyendo lo que traje de mi mamá. Ya solo es cosa de ir cosiendo lo que se vaya necesitando, sobre la marcha. Y quedan un par de pedazos de tela lo suficientemente grandes como para coser una falda, un vestido o a ver qué se me ocurre...

3. Fui al dentista. No pude posponerlo más debido a un absceso que me obligó a buscar un dentista de urgencia, pero resultó que César conocía a un buen dentista y cuando fui a verlo me dio mucha confianza, así que ya estoy atendiendo el tema dental que tenía tan atrasado y que tanto temor me daba.

4. Fui dos veces al cine. Tal vez no sea la gran cosa, pero para alguien que gusta mucho del cine ya tenía tiempo que no iba con frecuencia. De hecho, me he perdido de ver películas en pantalla grande y he terminado viéndolas en la tv, ya sea por Netflix o Totalplay. Y ha sido más por un tema de tiempo porque el dinero ya no es problema.
Este mes fui con César a ver The professor and the madman (en México la titularon "Entre la razón y la locura"), y la verdad me encantó. Muy buena trama, buenas actuaciones de Sean Penn y Mel Gibson, buena temática y, sobre todo, arroja mucha luz sobre el proceso de creación de los diccionarios y enciclopedias. Nunca en mi vida hubiera imaginado todo el trabajo que implicaba hacer un solo tomo, es una tarea digna de locos.
Y con Vale fui a ver Capitana Marvel, la más reciente en la saga de los Vengadores de Marvel. ¿Qué puedo decir? Me gustó mucho. No vale la pena entrar en detalles de la trama, porque la verdad es que sigo la saga porque soy fan. Nada más :P

5. Fui a un concierto y una convención de cómics. Finalmente, después de dos años de promesas, llevé a César al concierto de Emmanuel y Mijares; lamentablemente no lo disfrutamos tanto porque él estaba molesto porque este año tendré que viajar al menos tres veces... 
Con Vale y mi sobrina Anapao fui a La Mole, y ahí conseguí tres tomos de recopilación de cómics relacionados con Infinity War que me hacían falta. Ya terminé de leer los tomos de Infinity Gauntlet, ahora voy a empezar el origen de Thanos y luego seguiré con los dos tomos de Infinity War.

6. Volví a pintarme las uñas. Tan simple como suena, últimamente me hacía falta tiempo para cuidarme las uñas y tenerlas arregladas. Este mes me las pinté un par de veces y creo que tendré cada vez más oportunidad de hacerlo.

7. Continúo con las caminatas y ejercicios. Si bien no lo hago diario, al menos de tres a cuatro veces por semana estoy caminando entre 45 y 60 minutos, y realizo ejercicios de flexibilidad en casa.

8. Charlé con la psicóloga de la escuela de Vale. Es una plática que teníamos pendiente y, además de darme luz sobre la situación de mi hija, me proporcionó los contactos de dos psicoanalistas de diván, una técnica que creo que le ayudará más a Vale. Y, después de algunos descubrimientos que mi hija ha hecho en los últimos días, está más abierta a platicar con un psicólogo otra vez. Espero que esta vez no abandone la terapia a medio camino...

9. Hice un viaje de trabajo a San Francisco. Oracle me invitó a cubrir un evento de clientes latinoamericanos en sus oficinas centrales. Además de conocer una nueva ciudad (aunque no conocí la zona tradicional de San Francisco), tuve la oportunidad de practicar mi portugués pues la mayoría de los asistentes, así como un periodista y la gente de marketing que atendía a la prensa, eran brasileños. Me fue bastante bien, me di a entender muy bien y pude entender casi todo lo que escuché sin problema. Me quedé contenta.

10. Continuamos con la dieta... Aunque este punto no ha generado muchos resultados en las últimas semanas. El logro es, precisamente, que a pesar de la frustración de no ver resultados seguimos procurando comer conforme a la dieta que nos indica la nutrióloga.
Tengo que reconocer que, más allá de bajar de peso, la dieta nos ha ayudado en otros aspectos. Mi hija no ha tenido sus crisis depresivas hace más de tres semanas, y estoy segura que mucho se debe al cambio de alimentación. Así que independientemente de que busquemos cita con un endocrinólogo, seguramente continuaremos con la dieta por el puro hecho de sentirnos mejor anímicamente. Sin embargo, resulta frustrante ir cada semana y no ver cambios después de pasar ya cinco semanas de privaciones. Tal vez sea hora de pedir otro tipo de dieta o de plano decirle que nos veamos cada 15 días...

Thursday, February 28, 2019

Retomando el ritmo :)

Febrero fue un buen mes.

Mi salud mejoró después de la influenza, por lo que pude retomar las caminatas matutinas con mi marido, y a eso le sumé una rutina de ejercicios en casa.

Al dejar atrás por completo los gastos relacionados con el departamento de mis tías, este mes pude destinar dinero para otras cosas, como las consultas con una nutrióloga para mi y para mi hija. En estas tres semanas he bajado casi 4 kilos. ¿Poco o mucho? No lo sé, pero con tantos kilos que tengo encima esos cuatro apenas si se notan. Lo importante es que ya empezamos. (Creo que tengo que ir al endocrinólogo también, cosa que espero hacer la semana entrante. Ya les contaré.)

Hice una lista de médicos de la localidad registrados en la red del seguro médico que tengo, para concertar citas con dentista, optometrista, ortopedista y dermatólogo. Y en algún momento también tengo que hacerme estudios generales para descartar posibles padecimientos relacionados con la enfermedad de mi mamá :S

En la chamba las cosas van mejor. Este mes he avanzado mucho, saqué algunos pendientes, escribí varias notas y armé una fotohistoria. Siento que ya recuperé el impulso que perdí el año pasado, que por más que trataba de recuperar el ritmo no dejaba de sentir como si mi maquinaria estuviera oxidada o anquilosada. Hoy finalmente siento que ya todo funciona bien, la máquina está aceitada y en marcha y las cosas van saliendo, una a una. Me siento más optimista en ese sentido.

Respecto a la agencia, tenemos un par de propuestas para nuevos clientes en la mesa, esperando que se resuelvan positivamente pronto (pongan changuitos).

En la casa, después de unos días deprimida me puse a ordenar papeles y a revisar cajas que aún no había desempacado. Hoy ya solo me queda una caja con papeles que falta por ordenar, pero avancé con ese tema y me siento más tranquila. Además estuve cosiendo bastante y casi terminé de coser las cosas que tengo en la cajita de mi rincón de costura. 

Finalmente pudimos "arreglar" el asunto con TotalPlay, así que un pendiente menos en mi lista. Y lo puse entre comillas porque realmente no fue un arreglo. Yo tuve que resignarme a perder mi línea anterior, pero después de seis meses de todos modos ya era un número perdido. Todo mundo me llama a mi cel y tardará un poco para que empiecen a usar el nuevo número en mi firma de correo.

Volví a leer. Tal vez lo más satisfactorio de este mes fue retomar verdaderamente la lectura. En estas semanas terminé de leer tres libros que tenía a medias, leí uno nuevo por completo y empecé a leer tres más. Sí, soy una atascada de la lectura y no puedo terminar de leer un libro cuando ya estoy empezando otro. En mi mesita de noche tengo cinco libros apilados, más el que estoy leyendo en mi tablet, y dependiendo del ánimo o nivel de cansancio elijo uno distinto para seguir leyendo. Y no, no me confundo con las historias ni les pierdo el hilo, ¿no es maravilloso?

Finalmente, me hice el propósito de estar más pendiente de mis amistades, aunque confieso que esa parte me cuesta más trabajo. Soy pésima para darme tiempo para hablar por teléfono y tardo en revisar y responder mis mensajes de whatsapp. En fin, es un tema en el que tengo que seguir trabajando. Espero poder mejorar un poco en marzo :)

Thursday, January 31, 2019

Otro paso adelante

Termina el primer mes del año y tengo la cabeza llena de ideas, pensamientos, recuerdos, arrepentimientos, anhelos y oraciones no expresadas verbalmente. Sé que la Biblia dice que Dios conoce los deseos de nuestro corazón, pero sé también que como parte de la fé, la oración y la entrega cada uno tiene que poner sus necesidades, problemas y deseos ante Dios, y yo simplemente no lo he hecho este año.

Empecé el 2019 enferma. Luego siguió mi hija, y luego mi marido. Como parte de mi recuperación no pude iniciar el año con ayuno como lo he hecho los años pasados, pero tampoco me di el tiempo para hacer oración por lo menos... La verdad es que he estado desganada y tengo tanto que revolotea por mi cabeza que muchas veces, cuando trato de orar, simplemente no sé por dónde empezar ni por dónde continuar.

Cumplí 43 años ya. Mi primer cumpleaños sin mi mamá, aunque ya el año pasado lo pasé mal y deprimida pues sabía que ella estaba próxima a morir. Traté de pasarlo bien con mi familia cercana, pero en un momento dado no pude evitar llorar al recordar a mi mamá en el abrazo de una tía... Ni hablar, un año más y un paso más que dar en el camino de la vida.

Aún no se cumple el año de aniversario luctuoso de mi mamá, pero ya es hora de descargarme el luto de los hombros. Sé que la seguiré extrañando mucho tiempo, toda la vida, pero miro atrás y veo lo complicado que fue 2018 para mí y necesito que este año sea diferente, mejor, más optimista, más productivo. No puedo darme el lujo de perder más tiempo en medio de las telarañas mentales de mi cabeza. Tengo que sacudírmelas y dar otro paso adelante.

Tengo una empresa en stand-by que requiere atención. Tengo un buen trabajo que debo cuidar (mientras respondía la evaluación de fin de año me sentía mal por todos los objetivos no logrados, que ni siquiera las metas cumplidas me hicieron sentir mejor). Tengo que seguir avanzando profesionalmente. Ya es hora de terminar la pausa.

Y tengo (tenemos) proyectos personales y familiares. Este año marcará cambios positivos, lo sé. Es solo cuestión de seguir avanzando, un pie tras otro, reactivar la maquinaria de los sueños que me han permitido llegar a donde estoy y que deben llevarme a donde quiero llegar.

Necesitaba unas vacaciones para recargarme antes de todo esto, pero con la influenza no se pudo. Ni hablar, la vida una vez más enseña que más importante que los planes es la resiliencia y la voluntad de seguir andando y no quedarse quieto; no importa si se avanza de frente, si se dan pasos de lado o si se tiene que desandar parte del camino para encontrar otra ruta y avanzar por ahí, lo importante es no dejar de caminar.

2018 fue una pausa. Fue preciso detenerme para llorar, para respirar, para cerrar los ojos y soltar. 2019 es el año de seguir dando más pasos rumbo a las metas planeadas. Y espero que Dios esté conmigo, o mejor dicho, espero caminar junto a Dios en cada fase del camino.

Es hora. Otro paso más...

Monday, January 07, 2019

Una nueva esperanza...

2018 no fue un muy buen año para mí. Si han leído mi blog, lo sabrán.

Terminé el año enferma de influenza, bastante mal. Lo pasé solo con mi hija, pero cada quien en su cuarto para que ella no se enfermara. Mi marido se había adelantado al pueblo de su mamá para llevarla a pasar el año nuevo y entre que se le descompuso el coche, mi suegra enfermó de la garganta y no podía estar en contacto conmigo, se quedó por allá unos días.

Mentiría si les digo que aproveché el tiempo para pensar y reflexionar. Me sentía bastante mal. Apenas hoy puedo decir que ya me siento verdaderamente mejor, aún cuando cualquier actividad, por ligera que sea, me provoca respiración agitada y tos con flema. 

Ya solo puedo decir que finalmente terminó el 2018.

Y como en la saga de Star Wars, empiezo este año con una nueva esperanza. Atrás ha quedado casi todo lo que me estresaba. Aún tengo un par de asuntos que resolver y tengo que atender varios temas de salud, míos y de mi hija, pero ya puedo concentrarme en eso.

Empecé el año enferma, pero medicada. Eran mis vacaciones, ¿saben? Yo esperaba hacer otras cosas estos días, pero tuve que pasarla en cama casi todo el tiempo, encerrada en casa hasta el aburrimiento. Si algo pude hacer fue coser bastante de la ropa que tenía acumulada, así que al final siento que hice algo productivo.

No tengo más que decir. Solo que de verdad espero que este año avance mejor de lo que terminó el anterior.

Friday, August 31, 2018

Aprendiendo a vivir sin tí

Tu certificado de defunción dice que te fuiste el 1o de mayo, pero mis hermanos y yo sabemos que partiste desde la noche del 30 de abril, por lo que ayer se cumplieron cuatro meses de tu muerte.

Desde entonces, la vida se respira un tanto distinto. Tus recuerdos afloran a cada momento, haciendo más palpable tu ausencia. Y de pronto todas las lecciones que nos dejaste están presentes y vivas en nuestros corazones y nuestras memorias.

Si bien hay recuerdos agridulces o amargos, hay muchos otros alegres, dulces y de gran valor, que hoy atesoramos en el alma.

Pero también en tu ausencia nos vienen nuevas lecciones. Hace dos días, por ejemplo, me tocó desempacar esa caja de cubiertos Oneida que te regalaron el día de tu boda, hace 45 años. Cubiertos que nunca estrenaste. No sé si esperabas un día especial para sacarlos. No sé si considerabas que no era necesario sacarlos porque en el departamento siempre hubo exceso de cubiertos. O tal vez nunca los sacaste porque tenían un valor muy especial para tí... pero el hecho es que decidí quedarme ese juego de cubiertos y regalar casi todos los cubiertos viejos. 

Mientras abría la caja, con lágrimas en los ojos, me quedó claro algo que ya tenía en mente desde hace tiempo, pero que en ese momento fue completamente palpable: las cosas son para usarse y no deberíamos tener cosas sin usar (con excepción, claro, de ciertos objetos únicos o de colección).

Hoy me pregunto si no hubiera sido bueno que le regalaras esa misma caja de cubiertos a Paola el día de su boda... hubiera sido un buen regalo para tu hija, alguien que valoraría esos objetos tanto como yo lo hago hoy. Pero desconozco las razones por las que nunca abriste esa caja, y ya no hay forma de saberlas.

En tus últimos años de vida te volviste acumuladora de cosas intrascendentes. Tuvimos que tirar tanto a la basura que cuando encontramos las cosas buenas aparecían como un tesoro ante nuestros ojos. Y yo prometo cuidar estos cubiertos tanto como sea posible. Pero también prometo darles uso todos los días, que para eso son. Y cada día que los vea, recordaré que eran tuyos y me acordaré de ti.

Es dura la vida sin ti mamá. Ojalá estuvieras aquí...

Sunday, August 26, 2018

Te extraño mami

A casi cuatro meses de tu partida de pronto me encuentro fantaseando con la idea de verte entrar por la puerta de mi cuarto, presta a atenderme, en los días que me siento cansada.

Pero luego caigo en la cuenta de que aún si vivieras, lejos quedaron los días en los que podías atenderme. Y entonces abro los ojos a la realidad: lo que tengo son recuerdos de cuando me cuidabas después de que tuve a Valeria, o cuando estuve enferma. Y las fantasías se desvanecen al comprender -de nuevo- que ya no estarás aquí nunca más.

Te extraño mami. Te extraño mucho. No sólo porque me atendías (algo que siempre supiste hacer con ese instinto servicial que tenías) sino porque eras mi mamá. Y ya no estás.

Muchas cosas han pasado en poco tiempo, levantándome del luto rápidamente, pero es tan poco el tiempo que ha pasado desde tu partida que la herida aún está fresca, aún duele. Y creo que tal vez no cerrará del todo, pues siempre extrañaré algo de ti. Siempre me harás falta.

Te amo mamá. Ojalá estuvieras aquí...

Wednesday, August 22, 2018

Pros y contras

A tres semanas de llegar a la que ahora es mi casa, aún en proceso de adaptación y todavía sin terminar de instalarnos definitivamente, ya hay un balance sobre las cosas buenas de estar aquí contra las desventajas.

Después de algunas discusiones con mi pareja, principalmente relacionadas con el acomodo de los muebles (él prefiere la estética y yo la funcionalidad) no puedo decir que todo sea miel sobre hojuelas. Como en toda "luna de miel" el proceso de adaptación para ambas partes ha tenido sus exabruptos... pero nada grave todavía. Sólo las muinas y las pequeñas "luchas de poder" para determinar la ubicación final de las cosas.

Hoy puedo hacer una lista rápida para poner en perspectiva lo que tenía viviendo en el depa contra lo que tengo ahora:

Pros:

* Tranquilidad, casi no hay ruido. Es como vivir en un suburbio. Aunque estamos bastante cerca de Periférico y de la zona comercial, en las calles circundantes solamente hay casas y el tránsito es muy poco.

* Dos jardines, uno trasero bastante grande donde la perra corre y donde podemos comer cuando el clima es bueno.

* Vida de recién casada *o*

* No tengo que cocinar diario, a veces lo hace mi suegra y, por lo general, cocina muy rico. Ahora yo cocino los días que no tengo tanta chamba y mi suegra lo hace cuando a mí se me complica. Ya no tengo que preocuparme por qué vamos a comer cuando dan las 2 de la tarde y no he cocinado.

* Apoyo de pareja para llevar a Vale al colegio y recogerla :)

* Una reducción esperada en los gastos, pues ahora son compartidos (nomás que terminemos de comprar todo lo que necesitamos para instalarnos bien)

* Vale y yo ya no necesitamos salir juntas a pasear a la perra para que no se pelee con los perros de los vecinos, aquí solo le abrimos la puerta de alguno de los jardines y la perra sale sola :)

* Ya no tengo que lidiar con las broncas del condominio :D

* El cuarto de Vale está más cerca de la sala y ahora pasamos más tiempo juntas, nos escuchamos más sin necesidad de gritar y estoy más pendiente de ella ;)

Contras: 

* No hay tiendas cerca, hay que caminar como 5 minutos a la zona comercial y más vale que no se te olvide nada porque ya no lo compraste, hasta que vuelvas a darte otra vuelta a la tienda, lo que puede ser al día siguiente o días después.

* Reducción de espacio físico. Esto ha sido lo más estresante y lo que más diferencias ha generado entre mi pareja y yo, y provocó una crisis en Vale los primeros días recién nos mudamos.

* Los transportes son más caros y la escuela de Vale ya no queda tan cerca como para llevarla y recogerla caminando, o permitir que ella regrese sola a pié.

* Más vale tener galletas y golosinas en la despensa para el momento del antojo porque salir a la tienda implica una caminata de al menos 20 minutos ida y vuelta, o de plano un viaje en coche. Lo mismo aplica para el pan, las tortillas, la salsa o lo que se ofrezca a la hora de comer.

* A pesar de que dejé cosas en el departamento y de todo lo que regalé, el espacio aquí es reducido y mi marido prefiere la estética a lo funcional, cosa que nos ha generado tensión, pues yo aún tengo cosas sin desempacar y otras más que traer y me parece que él no visualiza en su acomodo de los espacios todas esas cosas que necesito acomodar...

* Aún no tenemos todo instalado. Apenas ayer nos trajeron los muebles de la cocineta y mañana vendrá el plomero, por lo que no tengo todo a la mano para preparar desayunos y cenas, ni se pueden lavar platos arriba, hay que estarlos lavando en la cocina abajo y luego tengo que estar buscando que no falte nada, porque como aún no desempaco todo, es poco lo que tenemos: unas tazas, tres platos, pocos cubiertos...

* Tengo broncas con mi banco y tengo que ir a la sucursal en la colonia del Valle a arreglar ese asunto, pero ya no me queda cerca :(

* Aún no se hace el traspaso de mi servicio de telefonía a la cuenta de César para que podamos integrar todo en una sola factura y me activen mi línea aquí.

* Todavía no tengo todas mis cosas aquí, o no las puedo desempacar aún y es como si no las tuviera de todos modos... :(

En general estamos bien. Solo es un tema de estire y afloja al que no estaba acostumbrada, pues mis anteriores mudanzas se dieron de un jalón y en tres semanas ya estaba instalada a mi gusto. Espero que a finales de septiembre pueda publicar una secuela de este post, donde la lista de pros sea mayor y la de contras mucho menor. Ya les contaré...

Tuesday, August 14, 2018

Entre el vacío de tu ausencia y la paz de tu libertad

Hace poco más de tres meses que te fuiste. Después de tantos años de sufrimiento y dolor, finalmente te liberaste de ese cuerpo enfermo que te encadenaba y te oprimía cruelmente. Y aunque sé que esa no era vida para ti y que cargabas con la sentencia de muerte desde el día en que naciste, impresa en tus genes, no deja de dolerme que hoy ya no estés aquí, mami.

Tres meses y medio es poco tiempo, pero en ese lapso han pasado muchas cosas: el primer día de las madres sin tí, el primer cumpleaños de uno de tus hijos sin tí, la graduación de secundaria de una de tus nietas, mi mudanza para hacer vida en pareja...

Muchas cosas han pasado y muchísimas más seguirán pasando en tu ausencia: cambios en el departamento, los cumpleaños de Paola y Paco, el cumpleaños de Jonathan, un nuevo Presidente de México, mi boda, Navidades, días de Reyes, más cumpleaños, más días de las madres, graduaciones...

Duele pensar que no estarás aquí para bendecirme cuando me case. Tanto, que ya ni siquiera tengo ganas de hacer fiesta. Cada vez más la idea de algo sencillo me contenta, sólo quiero estar en paz con Dios y hacer las cosas bien. No quiero una fiesta en la que no te veré, bailando como tanto te gustaba. Aunque al final ya ni podías bailar, lo sé, y eso te hacía sufrir tanto o más que el dolor físico. Esa enfermedad te robó tanto...

Cuando nos decías que tenías lupus, hace tantos años, no entendía lo terrible que era esa enfermedad. No sabía que cuando te diagnosticaron lupus eso significaba una sentencia de muerte temprana y dolorosa. No tenía idea de que muchas de tus depresiones a los 30, 40 y 50 años se debían a tu conocimiento de que tu vida sería más corta. No lo supe entonces y no pude comprender por lo que estabas pasando. No entendía, mami, que cuando decías que ibas a morir lo decías en serio. Tal vez no morirías en seguida, pero sabías que ese era el final de esa despiadada enfermedad que te acosaba desde tu infancia; esa cruel enfermedad que no te dejaba disfrutar de todo lo que te gustaba: bailar, nadar, ir a la playa, pasar horas en la alberca, jugar con tus nietos e incluso cocinar.

No entendía, mamá, que la intensidad de los dolores que sufrías, así como el sufrimiento por el dolor de saber que nos dejarías pronto, te hacían reaccionar agresivamente. En medio de tu padecimiento no supiste expresar tu dolor, tu necesidad de afecto y tu tristeza de partir y separarte de nosotros. Y yo no supe entender más allá de tus gritos. No, hasta que fue muy tarde.

Fueron pocos los años que pude ayudarte y tratar de compensarte por todo lo que hiciste por nosotros. Fue poco el tiempo que pude comprender la causa de tus gritos y que pude aceptarlos con amor, mi pequeña puerco espín. Eras como uno de esos animalitos: suave y vulnerable, tierna, pero peligrosa. Cuando pude entenderlo, cambié mi forma de verte y comprendí que tus agresiones, como las púas de los puerco espines, no eran intencionales, sino una forma de defenderte cuando te sentías frágil.

Quisiera haberlo entendido antes. No haberte hecho llorar. No haberte gritado ni tratado mal. Debí hablarte más seguido, debí hacerlo diario, pero mi falta de comprensión de tu enfermedad me hizo llevar una vida despreocupada. Siempre dí por sentado de que ahí estabas. Y cuando Valeria creció y ya no te necesitó tanto, yo me dejé llevar por la rutina, los compromisos, el trabajo y otras cosas, y poco tiempo tenía para dedicártelo.

Me faltó invitarte más a cenar. Llevarte más al teatro. Sentarme a platicar más contigo.

Los últimos años quise estar más pendiente, pero ya estábamos lejos. Y tampoco pude hacer mucho. Lo lamento tanto mami.

Hoy ya solo me quedan los recuerdos, buenos y malos, divertidos y tristes. Las memorias de tus gritos, que ahora comprendo, pero también de tu gran amor que no siempre supiste expresar.

Preparando la mudanza y depurando papeles y cajas de recuerdos, encontré cartas y tarjetas tuyas, escritos llenos de amor y bendiciones. Algunos de ellos ya había olvidado que los tenía, pero hoy están guardados en una carpeta especial donde ya no los olvidaré y los tendré siempre a mano.

Gracias mami por todo tu amor, por tus oraciones constantes, por interceder por tus hijos ante Dios. Gracias por esa bendición especial que me diste poco antes de partir, cuando fui a verte por tu último cumpleaños. Quisiera haber hecho más por ti...

Ojalá estuvieras aquí mami. Quiero contarte cómo me está yendo en esta nueva etapa. Quisiera haber tenido tu bendición el día de mi boda. Quisiera abrazarte otra vez y verte comiendo tus ricaletas y tutsi-pops. Quería ver tu cara al conocer a mis mascotas. Quisiera que vieras las fotos del jardín de la casa donde vivo ahora, sé que te gustaría porque está lleno de plantas, árboles y flores. Hay tanto que quisiera compartir contigo pero ya no estás aquí; solo me queda el consuelo de saberte libre de esa prisión carnal que te atormentaba noche y día.


Ahora estás con Dios y con mi abuelita. Dos mujeres fuertes, dos guerreras intercesoras. Gracias a Dios por sus vidas y por todas las lecciones que nos dejaron. Mi vida no sería lo que es hoy si no fuera por su fe y su ejemplo.

Las extraño. Las extraño mucho, con todo mi corazón.

Te amo mamita. Siempre te amaré.

Tuesday, August 07, 2018

Nuevo nido

Ya estamos instaladas en nuestro nuevo hogar.

A medias, es cierto, porque aún nos falta la cocineta, unas repisas y otras cosas para terminar de instalarnos totalmente, pero tenemos ya lo básico para dormir, comer y entretenernos.



No ha sido fácil. Mi hija tuvo una crisis por dejar todo lo que teníamos en el depa para acomodarnos en un espacio un poco más pequeño, aunque con el paso de los días ella también ha visto los beneficios de lo que hemos ganado, como un par de jardines donde nuestra perra corre y juega felizmente.

Yo también he estado un poco incómoda pues a pesar de que me traje lo menos posible, siento como si tuviera que apretujar todo para que quepa decentemente en este nuevo espacio al que me gusta llamar "mi loft".

Y para mi prometido tampoco ha sido tan fácil, él tenía sus costumbres y manías que ahora chocan con las mías, y tenemos que ceder y llegar a acuerdos. Yo he dejado cosas atrás y él está dejando que cambiemos su mundo.

No sé qué nos depare el futuro, pero confío en que vendrán cosas buenas y en cosa de años podremos hacernos de algo propio. Ya les iré contando...

Friday, July 27, 2018

Empacando mi historia

Más de la mitad de mi casa ya está empacada. 

Muchos de los paquetes no irán conmigo a mi nueva casa. Algunos tienen cosas que no eran mías y ahora toca en turno que mi tía se haga cargo de las cosas de mi abuelita. Las cosas de mis hermanos se irán con mi papá. Mi hermana se ha llevado varias cosas de mi mamá y yo muchas otras. Pero al final hay un montón de cajas llenas de cosas mías que no he usado en años y seguramente no usaré, y que irán a parar con la señora que me ayuda con la limpieza.

Obviamente hay muchos papeles y cosas que ya son viejas o inútiles y han quedado en la basura. Las mudanzas siempre son una buena oportunidad para valorar lo que realmente tiene un valor, ya sea económico, sentimental o utilitario, y dejar ir todo lo que no aporta algo. Y en el proceso de empacado he tenido que soltar mucho.

Y de pronto, lo más duro, es cuando empiezo a ver el departamento vacío y me doy cuenta de que es la primera vez en toda mi vida que lo veo vaciarse...

Sí, a lo largo de mi vida me tocó ver familia entrar y salir; un montón de maletas, muebles y cajas llegaron y otros tantos se fueron, conforme los miembros familiares nos movíamos de lugar. Algunos regresamos y otros ya no. Y, tristemente, hace unos días me cayó el 20 de que tal vez esta sea la última vez que alguien de la familia ocupe este departamento, que fue nido y refugio de mi familia durante más de 50 años.

Algunas personas me preguntan si estoy nerviosa o con temor del futuro, pero no. Tengo bien claras las razones por las que dejo el departamento. Pero la tarea de ser yo quien vacíe el lugar, en preparación a una posible venta, no me tiene brincando de emoción.

Me gustaría tener la oportunidad de comprarlo, una vez que logre reunir la cantidad suficiente para dar el enganche y comprometerme con la hipoteca con el banco. A final de cuentas, ahorrar dinero para comprar algo propio es una de las razones por las que me voy, porque ya es hora de dejar de pagar renta y juntar para invertir en algo mío.

Sin embargo, el futuro es incierto y una vez que salga de aquí no sé qué pueda suceder. No sé cuánto tiempo me tome reunir la cantidad necesaria y no sé si alguien se presente antes con la posibilidad de comprar el depa de un jalón. Ni siquiera sé si terminaré comprando otra propiedad junto con mi futuro marido. Lo que suceda con el departamento ya no depende de mí --bueno, nunca tuve injerencia, pero ahora que mi mamá ya no está las decisiones corresponden totalmente a mis tías. Y si ellas deciden vender tan pronto arreglen el papeleo legal, yo no puedo hacer nada.

Tal vez esta salida sea la definitiva. Y eso me tiene triste...

Tantos recuerdos. Tantos años. Tanta vida. Y hoy está todo empacado en cajas y maletas. Y yo no me voy a llevar todas a mi nueva casa. 

A veces siento que el dolor de dejar tanto atrás es más fuerte que las esperanzas y las ganas de comenzar algo nuevo. Y tal vez por eso es que hay quienes me preguntan si no estoy temerosa de dar este paso, si no es que quiero quedarme y no mudarme... Pero no, no es eso. Sí quiero hacer esto. Ansío mudarme y comenzar una nueva etapa, y conseguir los objetivos que nos hemos trazado. Sí lo quiero. Pero la despedida está resultando más grande, más fuerte y más difícil de lo que pensé...

No me queda más que apelar al espíritu fuerte y luchón de las mujeres de mi familia: mi abuelita y mi mamá, a quienes extraño hoy más que nunca con todo mi corazón.

Perdónenme por dejar atrás tantas cosas suyas que no puedo llevarme. Pero las llevo a ustedes siempre, a donde vaya, en mis recuerdos, en mi carne, en mis lágrimas, en mi cocina, en mis sueños, en mi cabeza y en mi alma.

Me voy del depa, pero parte de mi corazón se queda aquí. Para siempre.

Tuesday, July 24, 2018

A volar

Así como para los pájaros es necesario migrar, abrir sus alas y volar, dejando atrás el nido que construyeron con esfuerzo, ha llegado la hora para que mi hija y yo dejemos la que ha sido nuestra casa en los últimos 9 años, más o menos.

Mis planes para vivir en pareja finalmente se concretan y estamos ya empacando todo, depurando cosas, tirando lo que no sirve, regalando lo que sí sirve pero ya no vamos a llevar con nosotras... vamos más ligeras en este viaje, para poder volar alto y alcanzar nuestras metas.


Y verdaderamente que las mudanzas sirven mucho para dejar atrás el lastre, para revisar lo que sirve y lo que ya no. Yo no quiero andar con toda la carga a cuestas, como caracol. Quiero llevar solo los recuerdos más preciados, las cosas más útiles, lo más importante...

Llevo a mi hija, mi perra, mis cuatro gatos, mis plantas y mis libros. Llevo los utensilios que utilizo para cocinar. Mis películas favoritas. Mi ropa y zapatos. Ya con eso soy afortunada porque llevo mucho más de lo que mucha gente alcanza a llevarse cuando se ve forzada a dejar su casa.

Con todo lo demás he tenido que ser muy crítica. Estoy regalando tanto que espero que sea de bendición para quienes sí lo van a usar. 

Y aunque desprenderse es una tarea dura, sobre todo considerando que muchas cosas que tengo que dejar no eran mías, sino de mi mamá y mi abuelita, hay también emociones positivas: esperanza, amor y la ilusión de ahorrar dinero para comprar algo propio.

Sé que tenemos la bendición de Dios porque he sentido su mano protegiéndonos y proveyendo a lo largo de este recorrido. Y de Su mano espero seguir, cada uno de mis pasos, para que todo lo que suceda siga siendo bendecido por Él.

Thursday, June 21, 2018

Paren el mundo...

Aquí estoy, finalmente, después de 9 meses de mi última publicación. Intento soltar la musa aletargada que huye de mi creatividad desde hace meses...

Estaba tan contenta de que había logrado un ritmo constante en mis publicaciones en el 2016, y aunque el 2017 fue un año difícil esperaba retomar las cosas justo en septiembre, con aquél post sobre los consejos alimenticios para mis connacionales. Pero no esperaba la serie de eventos que se me vinieron encima, empezando por el que cimbró no solo mis bases, sino la tierra de los habitantes de la Ciudad de México y estados aledaños.

El sismo del 19 de septiembre fue una macro zarandeada. Nos tomó de sorpresa. Nos hizo recordar que ante la fuerza de la naturaleza es poco lo que podemos hacer, tal vez nada... Todos esos memes que solían hacernos reír después de cada temblor en otros lugares, que realmente no causaban daños en la Ciudad de México, ahora ya no eran graciosos.

Aún hoy, nueve meses después, se me encoge el corazón cuando paso al lado de algún edificio dañado que, milagrosamente, sigue en pie, pero está completamente deshabitado, cuarteado, quebrado... como un recordatorio viviente para las generaciones más jóvenes y aquéllos que ya habíamos olvidado cómo se sintió el sismo de 1985.

En ese entonces yo era muy chica, tenía 9 años y no sabía lo que pasaba. No tuve conciencia de la magnitud del movimiento telúrico hasta que vi las noticias. Pero, por lo mismo, después de 30 años ya no recordaba la intensidad del movimiento de los terremotos del 85 ni les temía tanto a los temblores. Incluso solía decir que por un sismo de menos de 6.5 grados no me levantaba de la cama.

El sismo del 2017 nos enseñó que los temblores no siempre vienen precedidos por una alerta sísmica, y que de la nada puede venir un temblor muy fuerte, tanto que no habrá ni 60 segundos para salir de casa y ponerse a salvo. Lo cierto es que desde septiembre cada vez que escucho la alerta el corazón me da un brinco y la adrenalina me hace salir corriendo de mi casa. Ya no me importa si el temblor viene leve o no, mejor me entero estando a salvo.

Fue tal el susto de la experiencia que mi hija y yo nos fuimos casi una semana, con todo y gatos y perra, a casa de mi novio. Con los meses hemos vuelto a la normalidad, pero nomás suena la alerta (o la alarma de un coche, o el claxon de un camión) nos brinca el corazón y hasta mi perra se pone a temblar de los nervios.

Pero después de esa zarandeada, el mundo siguió girando. Demasiado rápido para mi gusto :(

En el lado familiar, la salud de mi mamá iba de mal en peor. Cada vez más rápido, mi mamá pasaba de pensamientos positivos a sumirse en dolores cada vez más fuertes e insoportables. Y los medicamentos para el dolor poco le ayudaban. Ya había llegado al punto de consumir mariguana machacada para paliar el dolor...

Los gastos también se fueron incrementando, lógicamente. 

En noviembre, mi mamá tuvo que ser internada de emergencia. Se salvó de milagro. Después de ver lo que sufrió todavía los últimos meses de su vida, hoy me pregunto si no hubiera sido mejor para ella morir ahí... pero Dios aún tenía planes para su vida. Mamá salió del hospital sin haber fumado 10 días. Y no volvió a hacerlo. Ella quería morir libre del cigarro, y así fue al final.

Cinco meses más vivió mi mamá. Cinco meses de gastos en aumento para mí, porque en ese momento las circunstancias familiares así se prestaron. Cinco meses de dolores en aumento para mi mamá. Cinco meses de esperanzas que se encendían y se apagaban, vacilantes entre las ganas de vivir de mi mamá y sus episodios de dolor que la hacían desear que todo terminara ya. Pasó de consumir la marihuana a fumarla; aunque era más rápido y efectivo, poco le duraba el gusto. Los dolores ya eran insoportables.

Ella partió la noche del 30 de abril de este año. Y aunque todos sabíamos que ella moriría, que esa enfermedad la estaba consumiendo por dentro y por fuera, que el lupus es una condena de muerte y que tarde o temprano se la llevaría, aún así el dolor de su partida nos quebró. Ella aún era joven. Recién había cumplido 64 años (yo todavía tuve la oportunidad de visitarla a principios de abril, con mi hija, para su cumpleaños) y sabiendo que mi abuelita vivió casi 92 años, es inevitable sentir que la vida de mi mamá terminó pronto.

Mayo pasó como un tornado. 


Entre el luto y la necesidad de viajar a La Paz para ayudar a mi tía con las cosas de mi mamá, el trabajo se me acumuló. Los dos trabajos, de hecho. Los gastos de mi mamá terminaron pero ha habido otros, y vienen más.

Ha habido noticias buenas, pero ayudar a mi tía a que viaje a Estados Unidos para el trámite de su pensión de viudez implica un desembolso fuerte. 

César y yo seguimos con los planes de vivir juntos y ya está todo enfocado a hacer la mudanza en julio. Mi hija ya está inscrita en una prepa en Satélite. Pero hay que hacer ajustes al espacio donde vamos a vivir; para tener cierta privacidad y separación en la casa de mi suegra, necesitamos habilitar la planta alta como un loft separado, con una pequeña cocineta y escaleras de acceso independientes. Y ello implica un gasto.

La empresa ha tenido sus altibajos y aún no deja utilidades. Y con las elecciones encima, todas las compañías han parado sus proyectos, sobre todo los que tienen que ver con comunicación y relaciones públicas.

Todo apunta a que las cosas mejorarán el segundo semestre de este año. Pero estos seis meses han sido muy duros para mí. Estoy bajo mucha presión: tengo que entregar la contabilidad del condominio a fin de mes; tengo que empacar lo que me voy a llevar, empacar y donar lo que no me voy a llevar; terminar de revisar las cosas de mi mamá que quedan en el departamento; pintar el depa y arreglar el hoyo en el piso de la recámara principal; conseguir quién se va a quedar rentando el depa cuando yo me vaya; ayudar a mi tía con su viaje a EE.UU. y definir qué pasará con la señora que me ayuda con la limpieza (ella vive en Tláhuac y yo me iré a Satélite, si no podemos ofrecerle algo de planta, será muy difícil para todos el que ella se mantenga de entrada por salida) :S

Me siento agobiada. Bloqueda. Ansiosa. Frágil y vulnerable como hace mucho tiempo no me sentía.

Pero justo hoy, como una bendición, una amiga me mandó esta imagen por whatsapp:



Y aquí estoy. Tratando de superar este "embotamiento" creativo al soltar finalmente todo lo que me embarga por dentro.

Quisiera, a ratos, que se detuviera todo: el mundo, el sol, las estrellas, el vuelo de las abejas. Todo. Todo menos yo. Y usar ese tiempo para descansar largo y tendido. Para llorar, y hasta para avanzar con todo lo que tengo pendiente. Y entonces sí, que vuelva a girar.

Wednesday, May 31, 2017

Resumen de medio año

El año pasado estaba encarrerada con las publicaciones en el blog, tal vez no con tanta frecuencia como quisiera, pero llevaba un ritmo. Mi meta era terminar el año con al menos 50 posts en el blog, lo cual superaría el número de posts que publiqué en casi todos estos años, excepto 2006 y 2007, cuando más fructífera fui.

Pero hacia finales de agosto, mi vida se complicó y se llenó de compromisos personales, laborales y profesionales que me alejaron de mi blog... hasta ahora.

A manera de resumen, voy a detallar en incisos algunos de los temas que más tiempo me absorbieron en estos meses:

* A finales de agosto cometí el error de aceptar un rol en el comité de administración del condominio en el que vivo. Fue un error porque eso me generó una carga de trabajo adicional más fuerte de lo que yo preví, en una labor voluntaria y gratuita, que además implica escuchar constantemente quejas de otros condóminos -muchos de los cuales ni siquiera están al corriente en el pago de sus mantenimientos. En verdad cuento los días para que llegue septiembre y desligarme de este cargo, pues ya no puedo más con ello...

* Por las mismas fechas, me embarqué en un nuevo proyecto con mi novio y dos amigos. Nos lanzamos a emprender un negocio, y desde mediados de septiembre empezamos con las reuniones de planificación, estructura, generación del sitio web y la presentación... se nos vino encima el fin de año y terminamos constituyendo oficialmente la empresa a principios de febrero de este año. A partir de ese momento ellos se han dado a la tarea de salir a buscar clientes, pero ha sido un proceso más lento y menos fructífero de lo que esperábamos. Como sea, he tenido que dedicar varias horas a este proyecto en horarios que antes utilizaba para descansar, leer o incluso escribir mi blog.

* También por esas fechas me metí a tomar clases de portugués en una escuela de idiomas cerca de mi casa. Unos meses antes había iniciado con un esquema en línea, pero la verdad es que no tenía la disciplina para sentarme frente a la computadora y tomar religiosamente mi clase. No me arrepiento del tiempo que le he dedicado a las clases porque he avanzado muchísimo, ya redacto bastante decente (luego compartiré algunos escritos que he hecho en portugués, para la clase), pero tomar la clase cuatro días a la semana, en la tarde, significa que solo me quedan las mañanas para sacar mi chamba. Y no me es suficiente el tiempo :S

* En lo familiar pasé por varias circunstancias estresantes, que no voy a detallar aquí, pero que sumaron a la carga de trabajo y de presión que ya traía.

* Todo lo anterior ha resultado en episodios de enfermedad, generados por mi mal manejo del estrés y por el exceso de presión

* Los fines de semana no adelanto mucha chamba porque, además de que son los días que dedico a mi hija y a mi novio, en verdad requiero ese tiempo para descansar. Pero a veces también hay compromisos y ni descansa uno, ni avanza en lo pendiente.

* Con todo, intenté no dejar de lado la lectura; de hecho, leer fue una forma de distraerme y desconectarme de la compu. Sí, después de todo lo anterior (más lo que se sumaba cada día) lo único que quería al final del día era cerrar la computadora, y todas mis ideas para el blog se quedaban en eso: ideas en mi mente.

Escribo estas líneas justo en un momento en el que estoy saliendo de algunos cambios, una fuerte gripe que me duró tres semanas y otras circunstancias extenuantes. Escribo, como siempre, con la voluntad y el deseo de retomar mi ritmo y volver a publicar con cierta frecuencia. No puedo dejar de escribir, es mi principal forma de expresión. No soy muy buena para hablar, quienes me conocen bien lo saben...

Escribir es mi desahogo, mi fuente de inspiración, mi voz. ¡Dios! En verdad necesitaba darme tiempo para escribir unas líneas en este espacio. Procuraré seguir así lo más que pueda :)

Sunday, January 03, 2016

Bitácora de mis vacaciones. Día 6: Felices fiestas... y un disparo.

¡Muy feliz año nuevo! Ya es 2016. El año pasado se me pasó volando, pero a pesar de lo complicado que fue, puedo reconocer que estuvo lleno de bendiciones. Espero de todo corazón que el año que inicia sea también bendecido para quienes me leen y sus familias, que la economía no sea tan gris como la pintan y que quienes están desempleados o mal pagados, encuentren mejores oportunidades laborales.

Debí haber escrito este post desde anoche, para actualizar lo que pasó entre el jueves 31 de diciembre y el sábado 2 de enero, pero ocurrió algo justo al llegar a mi casa que me desanimó por completo... pero ya llegaré a eso, así que no me adelantaré.

Jueves 31 de diciembre. Salimos temprano hacia Mixquiahuala, Hidalgo. Sé que Vale no iba muy emocionada pero estaba bien, más que resignada iba tranquila. Llegamos a casa de mi suegra, nos acomodamos y me puse a preparar una ensalada de manzana y un postre que me enseñó mi mamá: carlota de moka. Delicioso :) Después nos reunimos a comer con la familia de César que ya había llegado, y luego ayudamos un poco en los preparativos del lugar. Finalmente nos fuimos a arreglar y hacia las 9 de la noche ya estábamos de vuelta en la casa donde sería el festejo.

Fue impresionante ver llegar y llegar a tanta familia; entre ancianos, adultos, adolescentes y niños calculo que éramos como 70 personas en el lugar. Tal vez 60, pero no menos. Una gran familia, y no sólo por la cantidad de gente, sino por la calidez de su trato, entre ellos y hacia quienes nos incorporamos para celebrar el año nuevo con ellos. Una gran cena, muy rica y variada; actividades divertidas... fue una buena fiesta. Incluso mi hija se divirtió, aún cuando al principio no quería socializar y le costó trabajo integrarse.

Viernes 1 de enero. Al día siguiente el recalentado, y apenas unas horas después, mientras terminábamos de empacar para el regreso, nos avisaron que ya estaba lista la carne para el asado. Hubo menos gente en la comida, pero igual se prolongó hasta tarde, así que decidimos quedarnos una noche más para que no nos cayera la noche en carretera. Luego nos invitaron a cenar unas enchiladas tradicionales del lugar, muy buenas. Así que el día terminó casi a las 11 de la noche. A esa hora, Valeria ya se había integrado bien con otros chavitos y algunos adultos, así que el día terminó bien, a pesar del incidente al medio día.

Sí, así es. Al medio día Vale hizo un gran berrinche. Resulta que la casa de mi suegra en Mixquiahuala está bastante descuidada, pues la usan solamente cuando van de visita al pueblo, generalmente para las reuniones familiares, que pueden ser unas cuatro a seis veces al año. Así que cuando llegamos no había gas, César tuvo que acomodar una bomba para subir agua a la cisterna para sacar agua y calentarla en cubetas con una resistencia o, para más rápido, bañarnos con el agua fría que salía de la regadera. Regadera que, por cierto, tenía óxido y sarro y se veía sucia y vieja. Pues bien, entre las hormonas de la adolescencia y el ciclo menstrual de mi hija, cuando vio la regadera se puso a llorar como si bañarse en una regadera vieja con agua fría fuera lo peor que le había pasado en la vida. Finalmente saqué agua del lavabo y le dejé un par de cubetas calentando con la resistencia. Afortunadamente, después de que se desahogó y se bañó, nos alcanzó para comer y estuvo de muy buen humor, platicando y jugando con otros chavos.

Sábado 2 de enero. Nos levantamos, guardamos todo y así, sin bañarnos, pasamos a despedirnos de la familia. Nos invitaron unos chilaquiles y buñuelos caseros para desayunar, y finalmente a las 11 salimos de regreso hacia México.

Nos fue bien en la carretera, casi sin tráfico, A la 1 pm estábamos llegando a Satélite, donde nos bañamos y nos preparamos para ir a Tlalnepantla a la comida de mis amigos. Todo estuvo muy bien. Comimos unas hamburguesas al carbón y César se integró bien con mis amigos. Cerca de las 7:30 pm empezamos a despedirnos. Yo ya quería llegar a mi casa y sentí que él estaba cansado por el viaje. O eso pensé yo...

El trayecto a casa fue silencioso, lo que me hizo pensar que en verdad estaba cansado. Pero había algo extraño en su actitud que me hizo pensar que más que cansado, estaba molesto por algo. No tenía idea de qué podría ser, después de haber pasado tres días juntos, con su familia y mis amigos, y todo parecía ir bien...

Pues sí. Estaba molesto, y yo nunca hubiera adivinado la razón.

Cuando llegamos a mi casa, después de subir las maletas, salí con él y le pregunté qué tenía. No me esperaba su respuesta. En verdad que me tomó por sorpresa y no supe cómo reaccionar en ese momento.

Según él, yo estuve intercambiando "miradas alegres" con otro de los invitados (que por más que lo pienso, no logro identificar a quién se refería... o_O) Mi primera reacción fue defenderme, pero luego me cayó el veinte de algo peor: el hecho de que él crea que yo sería capaz no solamente de coquetear con alguien más, sino que lo haría en sus narices, me deja en una posición muy desagradable.


Ese argumento, esa duda de su parte fue como un disparo directo al corazón, una cubetada de agua helada con todo y hielos, como un hoyo negro en mi interior. 

No fueron sus celos lo que más me molestaron, sino el hecho de que pensara que yo podría ser capaz de coquetear con alguien más frente a él, estando él sentado a mi lado, como si no me importara él, como si fuese yo de tales cascos ligeros que el hecho de tener a mi pareja al lado no fuese freno suficiente, como si lo que tenemos no fuera suficientemente serio y profundo como para que yo dé pauta o abra puertas para que alguien más me coquetee. Eso me hirió, de verdad me dolió.

Y me dolió en primera porque no es cierto, porque ni siquiera sé a quién se refiere cuando dice que estuve intercambiando miradas y sonrisas con alguien más, porque yo no coqueteé con nadie y no percibí que alguien presente estuviera coqueteando conmigo. O estuve yo muy ciega o él vio fantasmas donde no los hay...

Pero me dolió también porque si él cree que soy capaz de coquetear frente a él, ¿qué podrá pensar de mí cuando no estamos juntos? Si cree que soy capaz de hacer eso, entonces no está seguro de mí, ni me conoce como dice, y esa percepción suya me pone al nivel de una mujer que yo no soy.

Y me dolió porque me hace pensar que en reuniones o fiestas posteriores tendré que cuidar mucho mis actitudes; si volteo a ver a alguien más, aunque sea por simple curiosidad de algo que hizo o dijo ese hombre; si alguien dice o hace algo cómico y yo me río; si me ofrecen una papa o me piden permiso para pasar por donde yo estoy... siento como si de aquí en adelante tendré que cuidarme mucho de no hacer contacto visual y no sonreír, y eso me desagrada porque yo no soy así, y me lastima porque implica que mi novio no me tiene confianza y que piensa que una sonrisa cualquiera es un coqueteo franco y abierto, en su cara. 

Estoy dolida. Y se que él también se siente dolido, en medio de sus celos. Pero ¿cómo puedo hablar con él para que deje de estar molesto cuando yo misma estoy molesta por sus suposiciones y herida por lo que cree que hice?

No puedo creer que tres días tan buenos hayan terminado de esta forma...

Hoy es el séptimo día de mis vacaciones. Mañana volvemos al trabajo, la rutina y los pendientes. Al final, no cosí la ropa que tenía para coser, no leí y se me fue casi todo el tiempo en viajes. Pero creo que valió la pena. Descansé como era justo hacerlo. Y de no ser por cómo me siento ahorita, puedo decir que han sido unas muy buenas vacaciones.

Al final la vida es así, llena de altibajos. Ya veremos qué sucede mañana...

Wednesday, September 16, 2015

Respira hondo y flota

Siento como si hubiera estado a punto de ahogarme... al menos emocional y espiritualmente. Las cosas cambian de un momento a otro en la vida. Siempre es así. Para variar, mi ausencia del blog estuvo ligada a una crisis emocional y, en esta ocasión, de fe también.

Tomamos decisiones en la vida que conllevan consecuencias, y esta vez tuve que tomar una decisión que puede ser de vida. Quedarme con mi pareja, aunque no profesa mi misma fe, me llevó al punto de quiebre en la iglesia, y por lo mismo, a cuestionar mi propia fe.

Todos los años de clases dominicales se me vinieron encima, y los argumentos que yo misma dí me abofetearon en voz de mi hija, cuando me reclamó el haber dejado a Dios por un hombre. No estoy dejando a Dios; nunca será así. Y sé que Dios no me dejará a mí. Tuve que dejar el servicio en la iglesia que no es lo mismo. Y no lo estoy dejando precisamente por un hombre; no fue mi elección. Mi elección fue no terminar con mi pareja, y esa decisión conllevó el que los pastores me retiraran del servicio. 

El golpe espiritual y personal fue muy duro y cuestioné muchas cosas: la iglesia, mi fe, mi noviazgo, la Biblia... me deprimí como hace un tiempo no lo hacía. Es decir, yo siempre supe que nunca sería capaz de sacrificar a mi hija como Abraham estuvo a punto de hacerlo con Isaac, pero pensé que era capaz de ser más obediente a Dios. De pronto me pregunto si en verdad hasta aquí llega mi fe... ¿en realidad es este mi cisma teológico?


Después de varias semanas de cuestionamientos, de oración, de dolor, de un tanto de rebeldía y otro tanto de voluntad de reconciliación con Dios, finalmente siento que asomo la cabeza del agua.

Hay cosas que no tengo del todo claras, pero se que mi fe sigue ahí, un poco apaleada pero aún sólida. No sé qué haré sobre el tema de la iglesia, pues de pronto no tengo ganas de ir, pero sé que mi fe y mi concepto de Dios no cambian: sigo siendo su hija y Él sigue conmigo.

No sé qué pasará a futuro con César y conmigo pero creo que esta es una relación de vida. Por eso no lo dejé. No estoy jugando. No dejé el servicio solo para quedarme fornicando de lo lindo, como me dieron a entender los pastores. Si supieran que yo sé bien qué es eso de fornicar sin más... pero hace años que pasé esa etapa, gracias a Dios. Y cuando miro atrás es algo que definitivamente no quiero repetir; agradezco tanto que ya sea parte de mi pasado. Si supieran que lo que tengo con César es completamente distinto...

No sé aún qué pasará con la iglesia. Por un lado estoy tentada a dejar de ir y congregarme en otro sitio, pero algo en mí me dice que no renuncie tan fácil, y que si en verdad estoy segura y tranquila con mi noviazgo, entonces las cosas se arreglarán. No tengo idea de qué hacer, salvo respirar profundo y dejarme llevar por la corriente; seguiré orando y confiando en que Dios está conmigo. Por ahora floto, aún no sé en qué dirección nadar pero ya no siento que me hundo.

Por ahora, estoy tranquila. Eso siempre es ganancia.

Monday, May 13, 2013

Si lo llego a saber a tiempo...

De cuando en cuando mi hija se enoja conmigo, principalmente por el hecho de que salgo con alguien. Cuando eso pasa, en medio de sus celos llega a decirme cosas hirientes como "Te odio", "quisiera morir", "ojalá no hubiera nacido", o incluso "Ojalá estuvieras muerta". Más allá de enojarme cuando escucho estas palabras -que sé en cuestión de horas vendrá con la cola entre las patas a pedirme perdón- lo que suelo pensar es ¿Y si sí?

¿Qué pasaría si un día salgo y no regreso, y lo último que ella me dijo fue algo así? Pido mucho que ese momento no llegue pronto, pero la verdad es que nadie tiene la vida comprada y, aunque quiero creer que Dios todavía no me necesita allá arriba, no sé a ciencia cierta cuál es la extensión de mis años...

Días como hoy me vienen esos pensamientos. No solamente porque mi hija me acaba de hacer un berrinche, sino porque hoy cumpliría 35 años mi amada prima María Elena, que falleció hace más de 7 años. Hay heridas cuya cicatriz no termina nunca de sanar, y la que me quedó con la ausencia de ella aún duele. Duele, en primera, porque la extraño mucho, porque era una gran mujer, llena de amor, talentos y capacidades, pero víctima de una enfermedad que al final le cobró la vida. Pero duele también porque sentí que me quedé con tantas cosas que no le dije... cosas buenas, como lo mucho que la amaba y lo agradecida que estaba por su apoyo incondicional.

De vez en cuando pienso en la muerte, sí. Y pienso en todo aquéllo que me gustaría hacer o decir antes de irme, pero también en todo lo que no quiero hacer ni decir, esperando que lo último que haga y diga no sea algo negativo. Luego pienso en mi hija. Siempre pienso en ella, mucho. Y entonces pienso que no quiero faltarle aún, no hasta dentro de muchos, muchos años. No quiero irme sin que ella esté segura de cuánto la amo y no deseo por ningún motivo que cuando llegue mi hora sea ella quien se quede sin cosas que decir, o peor aún, con el remordimiento y la culpa por decirme algo en la furia del momento.

Ojalá cuando llegue mi hora pueda retirarme en paz y con una vida plena, como mi abuelita, que tuvo la oportunidad de despedirse bien y hasta de arrepentirse de todo lo que hizo o dejó de hacer... Nos dejó muchas lecciones de vida y la extraño mucho. Esa es otra de las ausencias que me hacen falta, aunque ésta no duele, porque sé que vivió su vida y se fue bien despedida.

Hace un tiempo leí sobre Bronnie Ware, una enfermera que atendía a pacientes de enfermedades terminales. Después de algunos años de atender a moribundos y escuchar sus últimas palabras, Ware recopiló lo que ella consideraba los 5 grandes arrepentimientos de la gente que está próxima a morir:
  1. Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera
  2. Ojalá no hubiera trabajado tanto
  3. Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía
  4. Habría querido volver a tener contacto con mis amigos
  5. Me hubiera gustado ser más feliz
¿Qué añadirían a esta lista? Muchas veces la gente fallece de imprevisto, sin oportunidad siquiera a reaccionar o encomendarse a Dios. Ahí no queda más que tratar cada día de vivir bien y encomendarnos cada mañana a Él. Pero hay quienes son anticipados de la noticia de su muerte inminente por alguna enfermedad terminal. Si ese fuera mi caso, si llego a saberlo con tiempo, ¿qué pensamientos cruzarían por mi cabeza los últimos días de mi vida?
Seguramente, cientos de ideas, preocupaciones y ansiedades alrededor del bienestar de mi hija... aunque, por el momento, ella insista en que si tengo novio es porque no la amo lo suficiente. Dios me dé vida para ver cómo se voltea la moneda en unos años, cuando ella tenga novio y prefiera pasar su tiempo con él que conmigo :P