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Sunday, March 31, 2019

Los logros de marzo

No sé si debiera decir logros, porque algunas de las cosas que hice no fueron logros como tal, sino consecución de pendientes, objetivos en una lista que finalmente pude sacar. 

Este mes fue positivo y productivo en muchos sentidos, con muchos alcances en temas que tenía detenidos, que había dejado de lado y que se estaban convirtiendo en asuntos urgentes, al menos algunos.

1. Fui al Congreso de Mujeres con mi hermana y di mi diezmo. Una de las cosas que me hacen mucha falta en mi actual casa es encontrar dónde congregarme. Pero este mes se realizó el congreso anual de mujeres de Amistad Cristiana y fui con mi hermana, lo que me permitió no solamente recibir bendición y tener un tiempo de adoración, sino también entregar mi diezmo de febrero (cosa que ya me generaba ansiedad, el no tener dónde aportar el diezmo). Y, además, tuve la oportunidad de tomar un café con mi hermana y platicar de varias cosas que teníamos sin charlar. Decidí que mientras no encuentre iglesia aquí, haré el esfuerzo de ir por lo menos una vez al mes a Amistad Cristiana y entregar mi diezmo allá.

2. Terminé de coser todo lo que tenía pendiente en la caja de costura, incluyendo lo que traje de mi mamá. Ya solo es cosa de ir cosiendo lo que se vaya necesitando, sobre la marcha. Y quedan un par de pedazos de tela lo suficientemente grandes como para coser una falda, un vestido o a ver qué se me ocurre...

3. Fui al dentista. No pude posponerlo más debido a un absceso que me obligó a buscar un dentista de urgencia, pero resultó que César conocía a un buen dentista y cuando fui a verlo me dio mucha confianza, así que ya estoy atendiendo el tema dental que tenía tan atrasado y que tanto temor me daba.

4. Fui dos veces al cine. Tal vez no sea la gran cosa, pero para alguien que gusta mucho del cine ya tenía tiempo que no iba con frecuencia. De hecho, me he perdido de ver películas en pantalla grande y he terminado viéndolas en la tv, ya sea por Netflix o Totalplay. Y ha sido más por un tema de tiempo porque el dinero ya no es problema.
Este mes fui con César a ver The professor and the madman (en México la titularon "Entre la razón y la locura"), y la verdad me encantó. Muy buena trama, buenas actuaciones de Sean Penn y Mel Gibson, buena temática y, sobre todo, arroja mucha luz sobre el proceso de creación de los diccionarios y enciclopedias. Nunca en mi vida hubiera imaginado todo el trabajo que implicaba hacer un solo tomo, es una tarea digna de locos.
Y con Vale fui a ver Capitana Marvel, la más reciente en la saga de los Vengadores de Marvel. ¿Qué puedo decir? Me gustó mucho. No vale la pena entrar en detalles de la trama, porque la verdad es que sigo la saga porque soy fan. Nada más :P

5. Fui a un concierto y una convención de cómics. Finalmente, después de dos años de promesas, llevé a César al concierto de Emmanuel y Mijares; lamentablemente no lo disfrutamos tanto porque él estaba molesto porque este año tendré que viajar al menos tres veces... 
Con Vale y mi sobrina Anapao fui a La Mole, y ahí conseguí tres tomos de recopilación de cómics relacionados con Infinity War que me hacían falta. Ya terminé de leer los tomos de Infinity Gauntlet, ahora voy a empezar el origen de Thanos y luego seguiré con los dos tomos de Infinity War.

6. Volví a pintarme las uñas. Tan simple como suena, últimamente me hacía falta tiempo para cuidarme las uñas y tenerlas arregladas. Este mes me las pinté un par de veces y creo que tendré cada vez más oportunidad de hacerlo.

7. Continúo con las caminatas y ejercicios. Si bien no lo hago diario, al menos de tres a cuatro veces por semana estoy caminando entre 45 y 60 minutos, y realizo ejercicios de flexibilidad en casa.

8. Charlé con la psicóloga de la escuela de Vale. Es una plática que teníamos pendiente y, además de darme luz sobre la situación de mi hija, me proporcionó los contactos de dos psicoanalistas de diván, una técnica que creo que le ayudará más a Vale. Y, después de algunos descubrimientos que mi hija ha hecho en los últimos días, está más abierta a platicar con un psicólogo otra vez. Espero que esta vez no abandone la terapia a medio camino...

9. Hice un viaje de trabajo a San Francisco. Oracle me invitó a cubrir un evento de clientes latinoamericanos en sus oficinas centrales. Además de conocer una nueva ciudad (aunque no conocí la zona tradicional de San Francisco), tuve la oportunidad de practicar mi portugués pues la mayoría de los asistentes, así como un periodista y la gente de marketing que atendía a la prensa, eran brasileños. Me fue bastante bien, me di a entender muy bien y pude entender casi todo lo que escuché sin problema. Me quedé contenta.

10. Continuamos con la dieta... Aunque este punto no ha generado muchos resultados en las últimas semanas. El logro es, precisamente, que a pesar de la frustración de no ver resultados seguimos procurando comer conforme a la dieta que nos indica la nutrióloga.
Tengo que reconocer que, más allá de bajar de peso, la dieta nos ha ayudado en otros aspectos. Mi hija no ha tenido sus crisis depresivas hace más de tres semanas, y estoy segura que mucho se debe al cambio de alimentación. Así que independientemente de que busquemos cita con un endocrinólogo, seguramente continuaremos con la dieta por el puro hecho de sentirnos mejor anímicamente. Sin embargo, resulta frustrante ir cada semana y no ver cambios después de pasar ya cinco semanas de privaciones. Tal vez sea hora de pedir otro tipo de dieta o de plano decirle que nos veamos cada 15 días...

Friday, March 29, 2019

Recuento a mis 43

Sólo para tener en mente todas esas oportunidades que he tenido de pisar lugares distintos a la ciudad en donde vivo, y para agradecer a Dios por las experiencias y aprendizajes en cada uno de estos sitios...

México
1. Aguascalientes (Aguascalientes capital)
2. Baja California Sur (La Paz, Cabo San Lucas, San José del Cabo, Cabo Pulmo, Todos Santos, El Triunfo)
3. Coahuila (Torreón)
4. Chiapas (Chiapa de Corzo, San Cristóbal de las Casas, Tuxtla Gutiérrez)
5. Estado de México (Amecameca, Ixtapan de la Sal, Malinalco, Metepec, Teotihuacán, Tepotzotlán, Valle de Bravo)
6. Guanajuato (Guanajuato, San Miguel de Allende)
7. Guerrero (Acapulco, Taxco, Zihuatanejo)
8. Hidalgo (Mixquiahuala, Pachuca, Real del Monte, Tlaxcoapan, Tula, Zempoala)
9. Jalisco (Guadalajara)
10. Morelos (Cuautla, Cuernavaca, Jantetelco, Tepoztlán, Yautepec)
11. Nuevo León (Monterrey)
12. Oaxaca (Cuicatlán, Teutila en la sierra)
13. Puebla (Puebla capital)
14. Querétaro (Peña de Bernal, Querétaro capital, San Juan del Río, Tequisquiapan)
15. Quintana Roo (Cancún, Cozumel)
16. San Luis Potosí (Real de Catorce, San Luis Potosí capital)
17. Tabasco (Villahermosa)
18. Veracruz (Xalapa, Veracruz capital)
19. Yucatán (Dzibixaltún o Dzidzantún, Mérida)

Contando la Ciudad de México -antes Distrito Federal-, donde viví casi toda mi vida, he estado en 19 Estados de la República Mexicana, al menos en una ciudad por Estado. Me faltan 13 Estados por conocer :)


Fuera de México
1.  Estados Unidos (California - San Francisco, Massachusetts - Boston y Newton, Nueva York, New Jersey - Atlantic City, Nevada - Las Vegas, Washington - Maryland)
2. Costa Rica (San José)
3. Colombia (Bogotá y alrededores, Villavicencio y Zipaquirá)
4. China (Shanghai y Zhujiajiao)
5. Francia (París, Normandía y Chantilly)
6. Y en un mes, República Dominicana (Punta Cana)


Monday, October 01, 2018

Viajar o no viajar...

Cuando estaba en la universidad y empezaba a trabajar, me ilusionaba la idea de viajar por el mundo y conocer otros lugares.

En ese entonces, sin embargo, no tenía mucho dinero, no tenía visa americana ni tarjeta de crédito y los viajes que hacía eran cortos y dependía por completo de que las empresas que me invitaban pagaran todos mis gastos. Iba y regresaba cuando ellas lo programaban y realmente no conocía casi nada de los sitios a donde viajaba.

Con el tiempo fui aprendiendo que aunque viajara a la playa no tenía caso empacar el traje de baño, pues generalmente me la pasaba metida todo el día en el salón de conferencias, y como por las noches ya tenían programadas cenas con actividades de integración, pues ni para caminar por la playa me daba tiempo.

Afortunadamente, llegó el momento en que conseguí un empleo que me permitió tener tanto visa americana como tarjeta de crédito y comencé a pensar en viajar a Estados Unidos y quedarme uno o dos días por mi cuenta, para conocer algo e ir de compras.

Peeeerooo, esos beneficios me llegaron cuando ya tenía una hija. Una hija muy ansiosa. Mi única hija, con quien tengo un lazo muy profundo. Así que resulta que viajar por el mundo y quedarme un par de días por mi cuenta me pone ahora en una disyuntiva. ¿Por qué? Pues porque ya no disfruto de los viajes como cuando era soltera.

Ahora que el portal que edito se ha posicionado más, empiezan a llegarnos invitaciones para viajar con más frecuencia no solo a Estados Unidos, sino a otros países, como Panamá y China. Y si bien la idea de viajar me emociona siempre, inmediatamente me inundan las preocupaciones: ¿Cuántos días estaré fuera? ¿Cómo me organizo? ¿Con quién voy a dejar a mi hija? ¡Voy a extrañarla y ella a mí!

Y, de hecho, así me pasa ahora. Cuando viajo más de dos o tres días, mi hija me dice cada vez que le llamo lo mucho que me extraña. (Y no solo ella, ahora tengo un marido que también me pide que regrese pronto, je.) Más aún, me descubro paseando sola por ciudades nuevas, pensando siempre en cómo me gustaría disfrutar de todo eso con mi hija y mi pareja. Y entonces, viajar por asuntos de trabajo ya no es tan divertido como hacerlo por turismo, con la familia.

La semana entrante viajo a China, y desde ya estoy con el estrés de organizar las cosas aquí para que todo fluya en los días que yo estaré fuera. Sé que voy a extrañar a mi marido y a mi hija y sé que ellos me extrañarán también. Y cuando cuento los días que voy a estar fuera me parecen tantos que tengo que recordarme que un viaje tan largo vale la pena el esfuerzo para quedarme y conocer la ciudad más allá de la sala de conferencias del evento al que asistiré. Pero emocionalmente siempre es duro irme tantos días.

No, para mí no son vacaciones si voy sola. Me siento hasta un poco culpable de estar en esos lugares sin mi familia. Tal vez estoy mal, pero así es esto para mí.

Nunca imaginé a mis 20 años que llegando a los 40 mi percepción de las cosas cambiaría tanto...

Sunday, January 03, 2016

Bitácora de mis vacaciones. Día 6: Felices fiestas... y un disparo.

¡Muy feliz año nuevo! Ya es 2016. El año pasado se me pasó volando, pero a pesar de lo complicado que fue, puedo reconocer que estuvo lleno de bendiciones. Espero de todo corazón que el año que inicia sea también bendecido para quienes me leen y sus familias, que la economía no sea tan gris como la pintan y que quienes están desempleados o mal pagados, encuentren mejores oportunidades laborales.

Debí haber escrito este post desde anoche, para actualizar lo que pasó entre el jueves 31 de diciembre y el sábado 2 de enero, pero ocurrió algo justo al llegar a mi casa que me desanimó por completo... pero ya llegaré a eso, así que no me adelantaré.

Jueves 31 de diciembre. Salimos temprano hacia Mixquiahuala, Hidalgo. Sé que Vale no iba muy emocionada pero estaba bien, más que resignada iba tranquila. Llegamos a casa de mi suegra, nos acomodamos y me puse a preparar una ensalada de manzana y un postre que me enseñó mi mamá: carlota de moka. Delicioso :) Después nos reunimos a comer con la familia de César que ya había llegado, y luego ayudamos un poco en los preparativos del lugar. Finalmente nos fuimos a arreglar y hacia las 9 de la noche ya estábamos de vuelta en la casa donde sería el festejo.

Fue impresionante ver llegar y llegar a tanta familia; entre ancianos, adultos, adolescentes y niños calculo que éramos como 70 personas en el lugar. Tal vez 60, pero no menos. Una gran familia, y no sólo por la cantidad de gente, sino por la calidez de su trato, entre ellos y hacia quienes nos incorporamos para celebrar el año nuevo con ellos. Una gran cena, muy rica y variada; actividades divertidas... fue una buena fiesta. Incluso mi hija se divirtió, aún cuando al principio no quería socializar y le costó trabajo integrarse.

Viernes 1 de enero. Al día siguiente el recalentado, y apenas unas horas después, mientras terminábamos de empacar para el regreso, nos avisaron que ya estaba lista la carne para el asado. Hubo menos gente en la comida, pero igual se prolongó hasta tarde, así que decidimos quedarnos una noche más para que no nos cayera la noche en carretera. Luego nos invitaron a cenar unas enchiladas tradicionales del lugar, muy buenas. Así que el día terminó casi a las 11 de la noche. A esa hora, Valeria ya se había integrado bien con otros chavitos y algunos adultos, así que el día terminó bien, a pesar del incidente al medio día.

Sí, así es. Al medio día Vale hizo un gran berrinche. Resulta que la casa de mi suegra en Mixquiahuala está bastante descuidada, pues la usan solamente cuando van de visita al pueblo, generalmente para las reuniones familiares, que pueden ser unas cuatro a seis veces al año. Así que cuando llegamos no había gas, César tuvo que acomodar una bomba para subir agua a la cisterna para sacar agua y calentarla en cubetas con una resistencia o, para más rápido, bañarnos con el agua fría que salía de la regadera. Regadera que, por cierto, tenía óxido y sarro y se veía sucia y vieja. Pues bien, entre las hormonas de la adolescencia y el ciclo menstrual de mi hija, cuando vio la regadera se puso a llorar como si bañarse en una regadera vieja con agua fría fuera lo peor que le había pasado en la vida. Finalmente saqué agua del lavabo y le dejé un par de cubetas calentando con la resistencia. Afortunadamente, después de que se desahogó y se bañó, nos alcanzó para comer y estuvo de muy buen humor, platicando y jugando con otros chavos.

Sábado 2 de enero. Nos levantamos, guardamos todo y así, sin bañarnos, pasamos a despedirnos de la familia. Nos invitaron unos chilaquiles y buñuelos caseros para desayunar, y finalmente a las 11 salimos de regreso hacia México.

Nos fue bien en la carretera, casi sin tráfico, A la 1 pm estábamos llegando a Satélite, donde nos bañamos y nos preparamos para ir a Tlalnepantla a la comida de mis amigos. Todo estuvo muy bien. Comimos unas hamburguesas al carbón y César se integró bien con mis amigos. Cerca de las 7:30 pm empezamos a despedirnos. Yo ya quería llegar a mi casa y sentí que él estaba cansado por el viaje. O eso pensé yo...

El trayecto a casa fue silencioso, lo que me hizo pensar que en verdad estaba cansado. Pero había algo extraño en su actitud que me hizo pensar que más que cansado, estaba molesto por algo. No tenía idea de qué podría ser, después de haber pasado tres días juntos, con su familia y mis amigos, y todo parecía ir bien...

Pues sí. Estaba molesto, y yo nunca hubiera adivinado la razón.

Cuando llegamos a mi casa, después de subir las maletas, salí con él y le pregunté qué tenía. No me esperaba su respuesta. En verdad que me tomó por sorpresa y no supe cómo reaccionar en ese momento.

Según él, yo estuve intercambiando "miradas alegres" con otro de los invitados (que por más que lo pienso, no logro identificar a quién se refería... o_O) Mi primera reacción fue defenderme, pero luego me cayó el veinte de algo peor: el hecho de que él crea que yo sería capaz no solamente de coquetear con alguien más, sino que lo haría en sus narices, me deja en una posición muy desagradable.


Ese argumento, esa duda de su parte fue como un disparo directo al corazón, una cubetada de agua helada con todo y hielos, como un hoyo negro en mi interior. 

No fueron sus celos lo que más me molestaron, sino el hecho de que pensara que yo podría ser capaz de coquetear con alguien más frente a él, estando él sentado a mi lado, como si no me importara él, como si fuese yo de tales cascos ligeros que el hecho de tener a mi pareja al lado no fuese freno suficiente, como si lo que tenemos no fuera suficientemente serio y profundo como para que yo dé pauta o abra puertas para que alguien más me coquetee. Eso me hirió, de verdad me dolió.

Y me dolió en primera porque no es cierto, porque ni siquiera sé a quién se refiere cuando dice que estuve intercambiando miradas y sonrisas con alguien más, porque yo no coqueteé con nadie y no percibí que alguien presente estuviera coqueteando conmigo. O estuve yo muy ciega o él vio fantasmas donde no los hay...

Pero me dolió también porque si él cree que soy capaz de coquetear frente a él, ¿qué podrá pensar de mí cuando no estamos juntos? Si cree que soy capaz de hacer eso, entonces no está seguro de mí, ni me conoce como dice, y esa percepción suya me pone al nivel de una mujer que yo no soy.

Y me dolió porque me hace pensar que en reuniones o fiestas posteriores tendré que cuidar mucho mis actitudes; si volteo a ver a alguien más, aunque sea por simple curiosidad de algo que hizo o dijo ese hombre; si alguien dice o hace algo cómico y yo me río; si me ofrecen una papa o me piden permiso para pasar por donde yo estoy... siento como si de aquí en adelante tendré que cuidarme mucho de no hacer contacto visual y no sonreír, y eso me desagrada porque yo no soy así, y me lastima porque implica que mi novio no me tiene confianza y que piensa que una sonrisa cualquiera es un coqueteo franco y abierto, en su cara. 

Estoy dolida. Y se que él también se siente dolido, en medio de sus celos. Pero ¿cómo puedo hablar con él para que deje de estar molesto cuando yo misma estoy molesta por sus suposiciones y herida por lo que cree que hice?

No puedo creer que tres días tan buenos hayan terminado de esta forma...

Hoy es el séptimo día de mis vacaciones. Mañana volvemos al trabajo, la rutina y los pendientes. Al final, no cosí la ropa que tenía para coser, no leí y se me fue casi todo el tiempo en viajes. Pero creo que valió la pena. Descansé como era justo hacerlo. Y de no ser por cómo me siento ahorita, puedo decir que han sido unas muy buenas vacaciones.

Al final la vida es así, llena de altibajos. Ya veremos qué sucede mañana...

Monday, December 28, 2015

Bitácora de mis vacaciones. Día 1.

Pues bien, finalmente estoy gozando de unas merecidas vacaciones que hace tiempo no me tomaba. Nunca antes había necesitado tanto unas vacaciones como ahora, a pesar de lo mucho que disfruto mi trabajo. Es una bendición, pero también es bastante estresante. Sin embargo, ya era hora de un descanso.

Lo curioso es que en mis periodos vacacionales anteriores siempre he trabajado, de alguna forma. ya sea medio día, o un día sí y otro no, por lo que realmente no había tomado unas buenas vacaciones, así que esta mañana después de revisar rápidamente mis mails y comprobar que no había nada urgente, cerré la tableta y de pronto me invadió una extraña sensación de inquietud... ¿qué iba a hacer si no tenía que trabajar? 

Por unos minutos me sentí como desorientada, como si no tuviera la más mínima idea de qué hacer con todas las horas vacías en mi agenda, sin la necesidad de sentarme a responder correos, hacer traducciones, revisar reportes, atender llamadas, escribir notas o cubrir eventos. Momentáneamente, en realidad no sabía qué iba a hacer con mi tiempo...


Pero después pensé en todo lo que puedo hacer estos días -además de levantarme tarde- y entonces me relajé y empecé verdaderamente a disfrutar mis vacaciones como Dios manda :)

Técnicamente, las vacaciones empezaron desde el jueves 24, cuando ya no tuve llamadas ni correos y pude prepararme para salir de viaje para pasar la Nochebuena con mi papá en Tequisquiapan. Al día siguiente seguimos hacia San Miguel de Allende -que estaba atestado de gente-, donde visitamos el Museo del juguete y la antigua casa de Ignacio Allende, ahora también museo.

Fue un viaje corto, algo cansado por la salud de mi suegra. Regresamos el sábado 26 por la tarde y el domingo tuve visitas en casa. Así que realmente no tuve oportunidad de descansar y disfrutar esa sensación de vacaciones hasta que ayer en la noche me acordé que hoy no tenía que trabajar.

Volviendo al día de hoy, después de levantarme tarde y permanecer en pijama hasta pasadas las 12 del día, me arreglé con calma y salí con mi hija rumbo al centro de la ciudad.

Ella quería comprar un comic, que no conseguimos. Yo quería un cargador nuevo para mi laptop, pues el anterior se echó a perder gracias a mis gatas y a mi nueva perrita :S

Después de un angustiante viaje en metro (para mi hija) y de la decepción por no encontrar su comic, comimos en el Café de Tacuba mientras yo le contaba a mi hija cuánto hablaba mi abuelita de ese lugar. Luego caminamos hacia Eje Central y de ahí a la Plaza de la tecnología, donde conseguí el cargador para mi laptop y compramos un antivirus para la compu de Vale. De camino a la Plaza, le hice de guía de turista mientras le señalaba Bellas Artes, la Alameda, el edificio de Correos, el Sanborn's de los azulejos, el Banco de México, el edificio de Sears y otras curiosidades locales.

Finalmente, volvimos a casa. En el trayecto de vuelta ella me preguntó varias cosas de tecnología sobre diversas plataformas, y me sentí orgullosa de tener una hija tan inteligente y tan entendida para estos temas :)

Resultó ser un muy buen primer día de vacaciones... y ya siento que los próximos se me pasarán como agua. Ahora me parece que tengo varios planes y que los días por delante no me serán suficientes. Ya les contaré cómo me va ;)

Sunday, November 24, 2013

Otra vez, mal por Aeroméxico

Y otra vez, el servicio de Aeromexico hace de las suyas... A principios de este año, mi hermano Francisco viajó a La Paz con boletos pagados por él, en tarifa normal, que adquirió con un mes de anticipación. 

De ida todo bien, pero de regreso, para variar, Aeroméxico sobrevendió el vuelo, y "cordialmente invitaron a algunos pasajeros" a cambiar su boleto (de vuelo directo La Paz-DF) por uno posterior, con escala en Guadalajara. Como incentivos ofrecieron el pago de los alimentos durante la escala en Guadalajara y un boleto abierto para viajar en cualquier fecha del año, a cualquier destino en la República Mexicana.

Paco decidió ceder su asiento y aprovechar el boleto, convirtiendo un vuelo de dos horas y media en un viaje de 8 horas en total.

Hace varios meses, previniendo cualquier situación, apartó su lugar para viajar nuevamente a La Paz en diciembre, pues el plan es pasar las fiestas navideñas en familia con mi otro hermano que vive allá. Quienes atendieron a mi hermano aceptaron el proceso, le pidieron pagar sus impuestos -él lo hizo- y le expidieron un cupón por el vuelo, que él debía cambiar por su boleto un mes antes, pues en ese momento no tenían asignado el avión para el vuelo.

Sin embargo, oh sorpresa, ayer mi hermano fue a solicitar que le emitieran el boleto y le salieron con que no se puede y que el avión no tiene lugares asignados para "clase G" (osea, boletos por los que no percibirán ingresos). No le emiten ni siquiera un boleto sujeto a espacio para que vaya a esperar al aeropuerto, sujeto en lista de espera. Simplemente no se lo quieren emitir.

Tampoco le quieren cambiar la fecha para que viaje posteriormente, porque no le pueden asegurar que haya clase G en otros vuelos. 

Es decir, mi hermano tendría que viajar cuando Aeroméxico le diga que puede hacerlo, no cuando él quiera, como se lo habían ofrecido al momento de pedirle que cediera su asiento.
En resumen, mi hermano se bajó de un vuelo que él había pagado por la promesa de que la aerolínea le daría un boleto para usar en cualquier fecha del año, en un periodo de un año, a cualquier destino y sin restricciones. 

La realidad es que hoy por hoy, mi hermano no tiene un vuelo asignado cuando él tuvo la precaución de apartar su boleto con anticipación. Aeroméxico no respetó esa reservación y lo han traído de un ejecutivo a otro, dándole excusas y enunciando una serie de restricciones que no se le indicaron al momento de cambiarle el boleto. Le dijeron que llamara a Servicio al cliente, y ahí Miguel Flores sólo le dijo que escriba un correo a otra instancia (capa@aeromexico.com.mx) que supuestamente es la encargada de revisar estos temas. El ejecutivo sólo le dio este mail, le dijo que no tenía ningún teléfono y al momento no hay respuesta para mi hermano.

El estatus final es que hoy por hoy mi hermano no tiene boleto asignado para viajar a La Paz, siendo que él tuvo la precaución de reservar con anticipación su lugar.

Además de perder el dinero que pagó por los impuestos y de haber convertido un vuelo de dos horas en uno de ocho, hoy no tiene asegurado su viaje. 

Sinceramente, dudo que la aerolínea quiera resolver este tema antes de Navidad, lo que pone a mi hermano en una situación de adquirir un boleto nuevo con tarifa completa, mucho más cara que si la hubiera comprado con semanas o meses de anticipación.

La neta, por cosas así, cuando viajo por mi cuenta yo prefiero otras aerolíneas.

No es sólo un tema de precios, sino de servicio. Y de pronto lo que pierdes en Interjet o Volaris (en el tema de alimentos durante el vuelo, por ejemplo) se gana en la calidad del servicio. 

Mal por Aeroméxico u_u