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Thursday, December 31, 2020

Reflexiones de cierre de año en un ambiente de pandemia

 31 de diciembre de 2020. El año de la pandemia del coronavirus SARS Cov2 o COVID-19.

No voy a entrar en detalles pues toda la información sobre este virus y sus consecuencias está disponible en internet. Solo diré que, un año después de haber sido descubierto en Wuhan, China, este virus ha contagiado a más de 83 millones de personas en todo el mundo, de las cuales han muerto un poco menos de 2 millones (1.8), según las cifras oficiales.

En México, los números indican casi millón y medio de personas contagiadas, con casi 130 mil fallecidos. Si a estas cifras sumamos los miles de muertos por otras enfermedades, como cáncer o diabetes, los asesinados por la delincuencia organizada, el narcotráfico, la delincuencia común o la violencia intrafamiliar, los que han muerto por hambre o frío, o aquellos que se han quitado la vida en medio de su desesperación, los números se vuelven escalofriantes.

Cientos de miles de familias se enfrentaron este fin de año a mesas con lugares vacíos, que nunca volverán a ocupar sus seres queridos... Y solo pensar en eso hace que uno se sienta afortunado de seguir vivo, seguir con salud y de tener cerca a familiares y amigos que siguen luchando la batalla del día a día.

A pesar de que miles de personalidades famosas, políticos, artistas y deportistas sucumbieron ante el Covid-19, no ha sido suficiente para que cientos de miles de personas entiendan la gravedad y la letalidad de esta enfermedad. Tristemente, en México y el mundo miles de personas siguen reuniéndose a festejar o están de vacaciones en playas y centros turísticos, aumentando su exposición al virus y ayudando a su diseminación.


Hace 9 meses, cuando empezó el aislamiento en México (el aislamiento voluntario, porque el Gobierno no declaró cuarentena sino hasta abril), la mayoría de la gente no creía que fuera a tomar tanto tiempo superarlo; después de todo, ya habíamos sobrevivido otras epidemias en el mundo.

Pero no. El Covid-19 llegó para quedarse.

Los investigadores médicos no han logrado descifrar cómo contener la propagación de este virus. Las vacunas se están autorizando, produciendo y distribuyendo a una velocidad inusitada, pero estamos un año tarde. Y todo indica que las cosas no mejorarán realmente antes de 2022, pues en muchos países el proceso de vacunación de la población será lento y gradual.

Mientras tanto, el virus ha mutado un par de veces. Y las nuevas cepas parecen ser más fuertes, o resistentes, que la cepa original. Como dije: vamos tarde. Mientras que los forenses realizan minuciosas autopsias para entender mejor el comportamiento del virus, éste cambia de forma acelerada, transmitiéndose de un cuerpo a otro en cuestión de minutos, reforzándose y mutando. El mundo no estaba preparado para esto.

Y eso me lleva a una serie de reflexiones sobre todo aquello para lo que el mundo no estaba preparado y que la pandemia sacó a la luz bruscamente:

1. Los avances médicos y científicos no pudieron frenar la propagación del virus

Sí, está bien, yo no soy médico y tal vez estoy hablando a la ligera, pero mi opinión se basa en la observación de algunos hechos:

   * No hubo un sistema predictivo, como los sistemas de monitoreo y predicción de fenómenos meteorológicos, que permitiera advertir sobre una posible amenaza inminente de manera que los gobiernos prepararan a sus sistemas de salud.

   * La mayoría de los países afectados por la pandemia no cuentan con equipo médico suficiente para atender a los pacientes de esta enfermedad, o cualquier otra similar que pudiera haberse presentado.

   * La estrategia de contención del virus se basa en protocolos como el distanciamiento social, el aislamiento, el uso de cubrebocas y el lavado constante de manos. Pocos medicamentos o suplementos existentes ayudan a paliar los síntomas de la enfermedad y en gran medida depende del estado de salud de cada individuo el salir adelante o sucumbir.  

2. La tecnología ayuda, pero hay que implementarla

Tan pronto se diseminó la epidemia, varios fabricantes de productos de analítica de datos e inteligencia de negocios ofrecieron sus soluciones para ayudar a monitorear la propagación del virus, así como la evolución de los pacientes, rastrear con quiénes tuvieron contacto y predecir la curva de contagios.

Estas soluciones no se crearon de la noche a la mañana. Han estado disponibles por años, pero son pocos los hospitales o centros de salud que han implementado este tipo de tecnologías. Lamentablemente, las instituciones de salud pública con bajo presupuesto seguirán sin poder implementar tecnologías de análisis de información, pero probablemente muchas instituciones de salud privada, o algunos organismos públicos con presupuesto disponible, sí harán uso de estas soluciones de ahora en adelante.

Otras tecnologías que encontraron oportunidad de negocio fueron las cámaras de videovigilancia con sensores térmicos, los dispositivos para pagos sin contacto, los chatbots, la automatización de procesos y hasta los drones.

3. La brecha tecnológica se hizo más notoria que nunca

Si algo quedó en evidencia, fue la profundidad y anchura de la brecha tecnológica en muchos países.

Hablando de México, la falta de cobertura de acceso a internet, así como el costo de los servicios de conexión, fue un problema que, si bien no es nuevo, salió a relucir cuando más gente necesitaba mantenerse conectado para comunicarse con sus familiares y amigos, para trabajar remotamente, estudiar en línea o simplemente para entretenerse mientras se guarda la cuarentena.

Aunque una parte de la población urbana cuenta con teléfonos celulares de gama media o alta, computadoras portátiles, tabletas y hasta televisores inteligentes en casa, una gran parte de la población, sobre todo en zonas rurales o gente de bajos recursos económicos, a duras penas puede tener un celular de gama media con datos prepagados. Este sector de la población no tiene acceso a servicios como banca en línea para hacer sus pagos, mucho menos para pedir compras a domicilio y pagar por internet o a través de su teléfono.

Estas personas son quienes tienen necesidad de salir de sus casas para trabajar, para comprar lo que necesitan, para pagar sus servicios... y son quienes más expuestos quedaron a los contagios, no por imprudencia, sino por necesidad.

4. El sistema educativo no está listo para la educación a distancia

La pandemia tomó por sorpresa a todo el mundo. Las escuelas se vieron forzadas a cerrar sus puertas y ofrecer alternativas para clases en línea. Francamente, fue un reto insalvable para algunos colegios. Si las escuelas privadas tuvieron problemas, las públicas simplemente se las vieron negras.

Me tocó presenciar cómo el colegio de mi hija tuvo que implementar soluciones tecnológicas para habilitar videoconferencias para todas las clases y así continuar con la dinámica de las clases. Con todo, fue un final de ciclo 2019-2020 muy accidentado y complicado, tanto para estudiantes como para maestros.

Durante el descanso de verano, el colegio capacitó a los maestros y mejoró la infraestructura tecnológica. El primer semestre del ciclo 2020-2021 se sintió más fluido. Aún así, muchos alumnos tenían problemas para conectarse, otros se enfrentaban a situaciones como fallos en sus computadoras, cortes de luz o interrupciones familiares. Todo ello derivó en distracciones que no eran comunes para los alumnos. Mi hija terminó el semestre como Dios le dio a entender (y con mucha ayuda de sus compañeros de clase).

Para las escuelas públicas, donde la mayoría de los alumnos tiene más restricciones para conectarse a internet, las clases en línea simplemente no se lograron concretar. El gobierno lanzó un programa de Televisión Educativa no interactivo que, en mi opinión, deja mucho qué desear.

Ante este escenario, muchas escuelas cerraron. Otras se enfrentaron a una reducción de los alumnos inscritos porque los papás no querían pagar clases que los alumnos no aprovecharían, o no podían pagar más las colegiaturas porque se quedaron sin empleo. Muchos padres sacaron a sus hijos de la escuela hasta que se reanuden las clases presenciales.

5. Muchas empresas no tuvieron la agilidad para montarse a la ola digital

Así como las escuelas, las empresas tuvieron que renovarse y digitalizarse rápidamente. Sin embargo, no todas las organizaciones lograron innovar y evolucionar tan rápido y, cuando la crisis las alcanzó, no lograron sobrevivir.

Miles de restaurantes y comercios, forzados a bajar sus cortinas de forma intermitente durante los meses de la pandemia, terminaron cerrando definitivamente. Todas las empresas del sector turístico, aerolíneas y hoteles sufrieron graves afectaciones a su negocio. Interjet está a un paso de la quiebra y los trabajadores amagan con ir a huelga (como los de Mexicana de Aviación) si no se les paga.

La cadena Best Buy quebró el negocio en México. Y para mí es un ejemplo de negocio que no logró aprovechar la oportunidad de las ventas en línea porque sus precios no eran competitivos con los de vendedores en marketplaces como MercadoLibre o Amazon, o tiendas de conveniencia como Sams o Walmart. Vamos, que hasta en Liverpool.com podía uno encontrar mejores ofertas que en Best Buy.

6. Los negocios que se reinventaron lograron sobrevivir

Contrario a lo anterior, muchas empresas, desde grandes corporativos hasta MiPyMEs, encontraron la forma de salir adelante y mantener sus operaciones. Algunas, solo se mantuvieron a flote. Otras mejoraron incluso sus ingresos.

Como ejemplo, algunas productoras de cervezas y licores adaptaron su negocio para fabricar gel antibacterial. Un taller que fabricaba alebrijes comenzó a vender cubrebocas y caretas artesanales. Varios vecinos le hicieron frente a la crisis vendiendo tapetes sanitizantes, guantes, cubrebocas o comida a domicilio.

Supe de una fonda que empezó a vender comida a domicilio, cambió su menú y empezó a mandar mensajes por redes sociales. Meses después, la dueña de la fondita dijo que estaba vendiendo más que cuando atendía a la gente en el local.

Otros restaurantes se montaron a plataformas como Uber Eats o Rappi, desde donde recibieron pedidos que les ayudaron a mantener el negocio.

Y hablando de Uber y Rappi, estos servicios, junto con Didi y los servicios de mensajería y paquetería, experimentaron un incremento impresionante en sus operaciones. Algunas de estas empresas tuvieron problemas para cumplir con las entregas, pero otras crecieron ante el reto. Incluso MercadoLibre habilitó su propio servicio de entregas así como repartidores independientes, lo cual le permitió mantener sus entregas incluso antes de la fecha programada.

Algunas cadenas de cines empezaron a ofrecer funciones en formato de auto-cinema. Y también, en el Reino Unido, algunos conciertos se ofrecieron bajo este esquema... hasta que, claro, no faltó quien se bajara de su coche y se codeara con otros asistentes, como si nada.

Cabe mencionar que las ferreterías, tlapalerías y tiendas de artículos para el hogar vieron una ventana de oportunidad: encerrados en casa por cuarentena, mucha gente aprovechó para hacer ajustes y remodelaciones.

Los servicios de cursos en línea también vieron un auge, sobre todo los relacionados con cocina, jardinería, pintura o idiomas.

Y, a falta de gimnasios, el aumento en las vistas de video para ejercitarse en casa se acompañó de compras de ropa para ejercicio, accesorios, tapetes de yoga y otros equipos de acondicionamiento físico. El negocio de las bicicletas también reportó ganancias.

7. Los gobiernos no han podido proteger a quienes tienen necesidad de salir

Digo "los gobiernos" de forma generalizada aunque reconozco que algunos países sí han procurado todas las medidas necesarias para salvaguardar a sus ciudadanos.

Principalmente los países asiáticos, como Corea del Sur, China, Japón o Singapur, han mantenido controlada la pandemia debido a que, tradicionalmente, son sociedades disciplinadas. También influye que mantener la distancia social no es un inconveniente para ellos, y a que están más acostumbrados a obedecer órdenes y seguir protocolos, como usar el cubrebocas constantemente, no tocarse y lavarse las manos con frecuencia.

Pero, además de ello, el gobierno de esos países ha implementado tecnologías y programas para desinfectar espacios y garantizar la sana distancia, incluyendo el uso de drones.

Otros gobiernos han implementado toques de queda, para forzar a la gente a quedarse en casa. Pero han liberado recursos a través de programas de apoyo para empresas y desempleados por causa de la crisis económica derivada del Covid.

Sin embargo, no ha sido suficiente para evitar que la gente salga a trabajar. Y es en la calle, en las aglomeraciones, donde el virus ha encontrado un caldo de cultivo para seguir diseminándose.

Si a esto le sumamos que hay países, como México, donde no solo no se procura una desinfección satisfactoria de los lugares públicos, sino que además no se apoya a las empresas y el personal se ve forzado a salir de sus casas para trabajar presencialmente, el riesgo de contagios se eleva exponencialmente. No por nada México ocupa el sitio 13 de contagios y el 4 en muertes por Covid a nivel mundial.

8. No estamos listos, ni dispuestos, a mantener la distancia social prolongada

Una de las cosas más difíciles para el ser humano, gregario por naturaleza, ha probado ser el aislamiento. No todos estamos listos, ni dispuestos, para vivir separados de la gente como ermitaños. La mayoría gozamos de pasar tiempo con familiares y amigos, salir al cine, comer en restaurantes o ir a reuniones.

Personalmente, una de las cosas que más trabajo me ha costado es ver a mi hermana sin poder abrazarla o besarla. Antes de las fiestas me tocó hacer algunas entregas de regalos navideños... regresé triste a casa, con el corazón roto por no poder abrazar a nadie y sentirme tan lejos y tan cerca de ellos.

Esa necesidad de reunirnos y de abrazarnos ha llevado a mucha gente a romper la cuarentena, contagiándose y contagiando a otros en ese afán de compartir un tiempo juntos. Tal fue el caso del compositor Armando Manzanero, quien estuvo en un evento público en Mérida, donde se contagió y quince días después, falleció por complicaciones relacionadas con el Covid.

9. El hartazgo y la indiferencia pueden tumbar toda una estrategia de sanidad

Más allá de la necesidad de reunirnos, la cual es dolorosa pero puede manejarse con paciencia y tolerancia, son la frustración, la desesperación y el hartazgo lo que han dado al traste con las estrategias de aislamiento en muchas partes del mundo.

Imágenes de gente aglomerada en las playas en Brasil, México, California, el Reino Unido y otros países de Europa han dado la vuelta al mundo, entre expresiones de indignación. Quienes están en esas playas, o en centros comerciales o sitios turísticos, no están ahí por necesidad (salvo los trabajadores) sino por el mero afán de pasear, de salir de sus casas, de "descansar".

Yo entiendo y soy solidaria con quienes tienen que salir a trabajar para ganarse el sustento. También entiendo a quienes tienen que salir a comprar cosas, pagar servicios o realizar diligencias, alguien lo tiene que hacer. Pero andar de paseo en un ambiente de pandemia no es justificable. No en mi opinión.

10. No podemos entender lo que no podemos ver

Finalmente, si algo me queda claro es que seguimos sin ser capaces de entender lo que no podemos ver. Creer en los virus que transmiten enfermedades es como la fe religiosa, es algo invisible a simple vista.

A pesar de la globalización y de toda la información disponible en internet, aun hay gente que no cree, o al menos no le da importancia, a lo que sucede en otros países, porque al no verlo con sus propios ojos, no es algo "que sea real". Muchas veces creo que ver los noticieros es casi como ver películas o series: llenos de imágenes surreales, ficticias, lejanas...

Así ha sido el Covid para mucha gente, algo etéreo, falso, una "teoría conspiracionista" o, en el mejor de los casos, "una estrategia de los gobiernos para reducir la población". 

Tristemente, mucha gente negó la letalidad del virus hasta que alguien cercano se contagió y falleció. Algunos vlogguers e influencers retaron los esquemas de salud y se contagiaron. Porque, como dijo Tomás, el discípulo incrédulo: "si no veo y toco las llagas de Cristo, no creeré que ha resucitado". Hasta no ver, no creer, dice el dicho ahora. Y así, mucha gente sigue caminando diariamente, arriesgando su vida por no darle la importancia debida a un microscópico bicho que está poniendo al mundo de cabeza, un bicho microscópico para el cual todavía no hay cura segura, un virus invisible que está mutando, multiplicándose y ganando las batallas en todos los países que infecta. Ahí está, afuera, en todas partes, y ahí seguirá por mucho tiempo... aunque no lo podamos ver.

Monday, April 22, 2019

Al fin descanso

Llego casi a fin del cuarto mes de este año cansada. Como esos autos de Fórmula 1 que llegan a los pits a cambiar neumáticos justo a tiempo, antes de que se les revienten. Así me siento. Ansiaba con tantas ganas estos días y finalmente pude liberarme de pendientes de trabajo. Respiro tranquila, después de levantarme a las 8 de la mañana (y no pude más tarde porque mi perra me pidió que la dejara salir a hacer pipí), sabiendo que en verdad puedo sacudirme el estrés de la cabeza.

Tengo las uñas pintadas y la tarjeta en la mano para pagar las reservas de hotel donde espero ya estar mañana en la noche. ¡Ya me urge salir de la ciudad! Descansar, ver otros parajes, ir a la reserva animal y comer toda la deliciosa comida poblana.

Tal vez, por ser vacaciones de trabajo, tenga más tiempo para escribir algunas líneas por aquí. Tengo varios temas revoloteando en mi cabeza desde hace semanas, así que probablemente me dedique un rato para vertir algo en estos días.

Pero si no... ¡estoy de vacaciones! Ya nos estaremos leyendo después, cuando regrese con la pila recargada :)

Sunday, March 31, 2019

Los logros de marzo

No sé si debiera decir logros, porque algunas de las cosas que hice no fueron logros como tal, sino consecución de pendientes, objetivos en una lista que finalmente pude sacar. 

Este mes fue positivo y productivo en muchos sentidos, con muchos alcances en temas que tenía detenidos, que había dejado de lado y que se estaban convirtiendo en asuntos urgentes, al menos algunos.

1. Fui al Congreso de Mujeres con mi hermana y di mi diezmo. Una de las cosas que me hacen mucha falta en mi actual casa es encontrar dónde congregarme. Pero este mes se realizó el congreso anual de mujeres de Amistad Cristiana y fui con mi hermana, lo que me permitió no solamente recibir bendición y tener un tiempo de adoración, sino también entregar mi diezmo de febrero (cosa que ya me generaba ansiedad, el no tener dónde aportar el diezmo). Y, además, tuve la oportunidad de tomar un café con mi hermana y platicar de varias cosas que teníamos sin charlar. Decidí que mientras no encuentre iglesia aquí, haré el esfuerzo de ir por lo menos una vez al mes a Amistad Cristiana y entregar mi diezmo allá.

2. Terminé de coser todo lo que tenía pendiente en la caja de costura, incluyendo lo que traje de mi mamá. Ya solo es cosa de ir cosiendo lo que se vaya necesitando, sobre la marcha. Y quedan un par de pedazos de tela lo suficientemente grandes como para coser una falda, un vestido o a ver qué se me ocurre...

3. Fui al dentista. No pude posponerlo más debido a un absceso que me obligó a buscar un dentista de urgencia, pero resultó que César conocía a un buen dentista y cuando fui a verlo me dio mucha confianza, así que ya estoy atendiendo el tema dental que tenía tan atrasado y que tanto temor me daba.

4. Fui dos veces al cine. Tal vez no sea la gran cosa, pero para alguien que gusta mucho del cine ya tenía tiempo que no iba con frecuencia. De hecho, me he perdido de ver películas en pantalla grande y he terminado viéndolas en la tv, ya sea por Netflix o Totalplay. Y ha sido más por un tema de tiempo porque el dinero ya no es problema.
Este mes fui con César a ver The professor and the madman (en México la titularon "Entre la razón y la locura"), y la verdad me encantó. Muy buena trama, buenas actuaciones de Sean Penn y Mel Gibson, buena temática y, sobre todo, arroja mucha luz sobre el proceso de creación de los diccionarios y enciclopedias. Nunca en mi vida hubiera imaginado todo el trabajo que implicaba hacer un solo tomo, es una tarea digna de locos.
Y con Vale fui a ver Capitana Marvel, la más reciente en la saga de los Vengadores de Marvel. ¿Qué puedo decir? Me gustó mucho. No vale la pena entrar en detalles de la trama, porque la verdad es que sigo la saga porque soy fan. Nada más :P

5. Fui a un concierto y una convención de cómics. Finalmente, después de dos años de promesas, llevé a César al concierto de Emmanuel y Mijares; lamentablemente no lo disfrutamos tanto porque él estaba molesto porque este año tendré que viajar al menos tres veces... 
Con Vale y mi sobrina Anapao fui a La Mole, y ahí conseguí tres tomos de recopilación de cómics relacionados con Infinity War que me hacían falta. Ya terminé de leer los tomos de Infinity Gauntlet, ahora voy a empezar el origen de Thanos y luego seguiré con los dos tomos de Infinity War.

6. Volví a pintarme las uñas. Tan simple como suena, últimamente me hacía falta tiempo para cuidarme las uñas y tenerlas arregladas. Este mes me las pinté un par de veces y creo que tendré cada vez más oportunidad de hacerlo.

7. Continúo con las caminatas y ejercicios. Si bien no lo hago diario, al menos de tres a cuatro veces por semana estoy caminando entre 45 y 60 minutos, y realizo ejercicios de flexibilidad en casa.

8. Charlé con la psicóloga de la escuela de Vale. Es una plática que teníamos pendiente y, además de darme luz sobre la situación de mi hija, me proporcionó los contactos de dos psicoanalistas de diván, una técnica que creo que le ayudará más a Vale. Y, después de algunos descubrimientos que mi hija ha hecho en los últimos días, está más abierta a platicar con un psicólogo otra vez. Espero que esta vez no abandone la terapia a medio camino...

9. Hice un viaje de trabajo a San Francisco. Oracle me invitó a cubrir un evento de clientes latinoamericanos en sus oficinas centrales. Además de conocer una nueva ciudad (aunque no conocí la zona tradicional de San Francisco), tuve la oportunidad de practicar mi portugués pues la mayoría de los asistentes, así como un periodista y la gente de marketing que atendía a la prensa, eran brasileños. Me fue bastante bien, me di a entender muy bien y pude entender casi todo lo que escuché sin problema. Me quedé contenta.

10. Continuamos con la dieta... Aunque este punto no ha generado muchos resultados en las últimas semanas. El logro es, precisamente, que a pesar de la frustración de no ver resultados seguimos procurando comer conforme a la dieta que nos indica la nutrióloga.
Tengo que reconocer que, más allá de bajar de peso, la dieta nos ha ayudado en otros aspectos. Mi hija no ha tenido sus crisis depresivas hace más de tres semanas, y estoy segura que mucho se debe al cambio de alimentación. Así que independientemente de que busquemos cita con un endocrinólogo, seguramente continuaremos con la dieta por el puro hecho de sentirnos mejor anímicamente. Sin embargo, resulta frustrante ir cada semana y no ver cambios después de pasar ya cinco semanas de privaciones. Tal vez sea hora de pedir otro tipo de dieta o de plano decirle que nos veamos cada 15 días...

Thursday, February 28, 2019

Retomando el ritmo :)

Febrero fue un buen mes.

Mi salud mejoró después de la influenza, por lo que pude retomar las caminatas matutinas con mi marido, y a eso le sumé una rutina de ejercicios en casa.

Al dejar atrás por completo los gastos relacionados con el departamento de mis tías, este mes pude destinar dinero para otras cosas, como las consultas con una nutrióloga para mi y para mi hija. En estas tres semanas he bajado casi 4 kilos. ¿Poco o mucho? No lo sé, pero con tantos kilos que tengo encima esos cuatro apenas si se notan. Lo importante es que ya empezamos. (Creo que tengo que ir al endocrinólogo también, cosa que espero hacer la semana entrante. Ya les contaré.)

Hice una lista de médicos de la localidad registrados en la red del seguro médico que tengo, para concertar citas con dentista, optometrista, ortopedista y dermatólogo. Y en algún momento también tengo que hacerme estudios generales para descartar posibles padecimientos relacionados con la enfermedad de mi mamá :S

En la chamba las cosas van mejor. Este mes he avanzado mucho, saqué algunos pendientes, escribí varias notas y armé una fotohistoria. Siento que ya recuperé el impulso que perdí el año pasado, que por más que trataba de recuperar el ritmo no dejaba de sentir como si mi maquinaria estuviera oxidada o anquilosada. Hoy finalmente siento que ya todo funciona bien, la máquina está aceitada y en marcha y las cosas van saliendo, una a una. Me siento más optimista en ese sentido.

Respecto a la agencia, tenemos un par de propuestas para nuevos clientes en la mesa, esperando que se resuelvan positivamente pronto (pongan changuitos).

En la casa, después de unos días deprimida me puse a ordenar papeles y a revisar cajas que aún no había desempacado. Hoy ya solo me queda una caja con papeles que falta por ordenar, pero avancé con ese tema y me siento más tranquila. Además estuve cosiendo bastante y casi terminé de coser las cosas que tengo en la cajita de mi rincón de costura. 

Finalmente pudimos "arreglar" el asunto con TotalPlay, así que un pendiente menos en mi lista. Y lo puse entre comillas porque realmente no fue un arreglo. Yo tuve que resignarme a perder mi línea anterior, pero después de seis meses de todos modos ya era un número perdido. Todo mundo me llama a mi cel y tardará un poco para que empiecen a usar el nuevo número en mi firma de correo.

Volví a leer. Tal vez lo más satisfactorio de este mes fue retomar verdaderamente la lectura. En estas semanas terminé de leer tres libros que tenía a medias, leí uno nuevo por completo y empecé a leer tres más. Sí, soy una atascada de la lectura y no puedo terminar de leer un libro cuando ya estoy empezando otro. En mi mesita de noche tengo cinco libros apilados, más el que estoy leyendo en mi tablet, y dependiendo del ánimo o nivel de cansancio elijo uno distinto para seguir leyendo. Y no, no me confundo con las historias ni les pierdo el hilo, ¿no es maravilloso?

Finalmente, me hice el propósito de estar más pendiente de mis amistades, aunque confieso que esa parte me cuesta más trabajo. Soy pésima para darme tiempo para hablar por teléfono y tardo en revisar y responder mis mensajes de whatsapp. En fin, es un tema en el que tengo que seguir trabajando. Espero poder mejorar un poco en marzo :)

Thursday, January 31, 2019

Otro paso adelante

Termina el primer mes del año y tengo la cabeza llena de ideas, pensamientos, recuerdos, arrepentimientos, anhelos y oraciones no expresadas verbalmente. Sé que la Biblia dice que Dios conoce los deseos de nuestro corazón, pero sé también que como parte de la fé, la oración y la entrega cada uno tiene que poner sus necesidades, problemas y deseos ante Dios, y yo simplemente no lo he hecho este año.

Empecé el 2019 enferma. Luego siguió mi hija, y luego mi marido. Como parte de mi recuperación no pude iniciar el año con ayuno como lo he hecho los años pasados, pero tampoco me di el tiempo para hacer oración por lo menos... La verdad es que he estado desganada y tengo tanto que revolotea por mi cabeza que muchas veces, cuando trato de orar, simplemente no sé por dónde empezar ni por dónde continuar.

Cumplí 43 años ya. Mi primer cumpleaños sin mi mamá, aunque ya el año pasado lo pasé mal y deprimida pues sabía que ella estaba próxima a morir. Traté de pasarlo bien con mi familia cercana, pero en un momento dado no pude evitar llorar al recordar a mi mamá en el abrazo de una tía... Ni hablar, un año más y un paso más que dar en el camino de la vida.

Aún no se cumple el año de aniversario luctuoso de mi mamá, pero ya es hora de descargarme el luto de los hombros. Sé que la seguiré extrañando mucho tiempo, toda la vida, pero miro atrás y veo lo complicado que fue 2018 para mí y necesito que este año sea diferente, mejor, más optimista, más productivo. No puedo darme el lujo de perder más tiempo en medio de las telarañas mentales de mi cabeza. Tengo que sacudírmelas y dar otro paso adelante.

Tengo una empresa en stand-by que requiere atención. Tengo un buen trabajo que debo cuidar (mientras respondía la evaluación de fin de año me sentía mal por todos los objetivos no logrados, que ni siquiera las metas cumplidas me hicieron sentir mejor). Tengo que seguir avanzando profesionalmente. Ya es hora de terminar la pausa.

Y tengo (tenemos) proyectos personales y familiares. Este año marcará cambios positivos, lo sé. Es solo cuestión de seguir avanzando, un pie tras otro, reactivar la maquinaria de los sueños que me han permitido llegar a donde estoy y que deben llevarme a donde quiero llegar.

Necesitaba unas vacaciones para recargarme antes de todo esto, pero con la influenza no se pudo. Ni hablar, la vida una vez más enseña que más importante que los planes es la resiliencia y la voluntad de seguir andando y no quedarse quieto; no importa si se avanza de frente, si se dan pasos de lado o si se tiene que desandar parte del camino para encontrar otra ruta y avanzar por ahí, lo importante es no dejar de caminar.

2018 fue una pausa. Fue preciso detenerme para llorar, para respirar, para cerrar los ojos y soltar. 2019 es el año de seguir dando más pasos rumbo a las metas planeadas. Y espero que Dios esté conmigo, o mejor dicho, espero caminar junto a Dios en cada fase del camino.

Es hora. Otro paso más...

Monday, January 07, 2019

Una nueva esperanza...

2018 no fue un muy buen año para mí. Si han leído mi blog, lo sabrán.

Terminé el año enferma de influenza, bastante mal. Lo pasé solo con mi hija, pero cada quien en su cuarto para que ella no se enfermara. Mi marido se había adelantado al pueblo de su mamá para llevarla a pasar el año nuevo y entre que se le descompuso el coche, mi suegra enfermó de la garganta y no podía estar en contacto conmigo, se quedó por allá unos días.

Mentiría si les digo que aproveché el tiempo para pensar y reflexionar. Me sentía bastante mal. Apenas hoy puedo decir que ya me siento verdaderamente mejor, aún cuando cualquier actividad, por ligera que sea, me provoca respiración agitada y tos con flema. 

Ya solo puedo decir que finalmente terminó el 2018.

Y como en la saga de Star Wars, empiezo este año con una nueva esperanza. Atrás ha quedado casi todo lo que me estresaba. Aún tengo un par de asuntos que resolver y tengo que atender varios temas de salud, míos y de mi hija, pero ya puedo concentrarme en eso.

Empecé el año enferma, pero medicada. Eran mis vacaciones, ¿saben? Yo esperaba hacer otras cosas estos días, pero tuve que pasarla en cama casi todo el tiempo, encerrada en casa hasta el aburrimiento. Si algo pude hacer fue coser bastante de la ropa que tenía acumulada, así que al final siento que hice algo productivo.

No tengo más que decir. Solo que de verdad espero que este año avance mejor de lo que terminó el anterior.

Monday, October 01, 2018

Viajar o no viajar...

Cuando estaba en la universidad y empezaba a trabajar, me ilusionaba la idea de viajar por el mundo y conocer otros lugares.

En ese entonces, sin embargo, no tenía mucho dinero, no tenía visa americana ni tarjeta de crédito y los viajes que hacía eran cortos y dependía por completo de que las empresas que me invitaban pagaran todos mis gastos. Iba y regresaba cuando ellas lo programaban y realmente no conocía casi nada de los sitios a donde viajaba.

Con el tiempo fui aprendiendo que aunque viajara a la playa no tenía caso empacar el traje de baño, pues generalmente me la pasaba metida todo el día en el salón de conferencias, y como por las noches ya tenían programadas cenas con actividades de integración, pues ni para caminar por la playa me daba tiempo.

Afortunadamente, llegó el momento en que conseguí un empleo que me permitió tener tanto visa americana como tarjeta de crédito y comencé a pensar en viajar a Estados Unidos y quedarme uno o dos días por mi cuenta, para conocer algo e ir de compras.

Peeeerooo, esos beneficios me llegaron cuando ya tenía una hija. Una hija muy ansiosa. Mi única hija, con quien tengo un lazo muy profundo. Así que resulta que viajar por el mundo y quedarme un par de días por mi cuenta me pone ahora en una disyuntiva. ¿Por qué? Pues porque ya no disfruto de los viajes como cuando era soltera.

Ahora que el portal que edito se ha posicionado más, empiezan a llegarnos invitaciones para viajar con más frecuencia no solo a Estados Unidos, sino a otros países, como Panamá y China. Y si bien la idea de viajar me emociona siempre, inmediatamente me inundan las preocupaciones: ¿Cuántos días estaré fuera? ¿Cómo me organizo? ¿Con quién voy a dejar a mi hija? ¡Voy a extrañarla y ella a mí!

Y, de hecho, así me pasa ahora. Cuando viajo más de dos o tres días, mi hija me dice cada vez que le llamo lo mucho que me extraña. (Y no solo ella, ahora tengo un marido que también me pide que regrese pronto, je.) Más aún, me descubro paseando sola por ciudades nuevas, pensando siempre en cómo me gustaría disfrutar de todo eso con mi hija y mi pareja. Y entonces, viajar por asuntos de trabajo ya no es tan divertido como hacerlo por turismo, con la familia.

La semana entrante viajo a China, y desde ya estoy con el estrés de organizar las cosas aquí para que todo fluya en los días que yo estaré fuera. Sé que voy a extrañar a mi marido y a mi hija y sé que ellos me extrañarán también. Y cuando cuento los días que voy a estar fuera me parecen tantos que tengo que recordarme que un viaje tan largo vale la pena el esfuerzo para quedarme y conocer la ciudad más allá de la sala de conferencias del evento al que asistiré. Pero emocionalmente siempre es duro irme tantos días.

No, para mí no son vacaciones si voy sola. Me siento hasta un poco culpable de estar en esos lugares sin mi familia. Tal vez estoy mal, pero así es esto para mí.

Nunca imaginé a mis 20 años que llegando a los 40 mi percepción de las cosas cambiaría tanto...

Wednesday, August 22, 2018

Pros y contras

A tres semanas de llegar a la que ahora es mi casa, aún en proceso de adaptación y todavía sin terminar de instalarnos definitivamente, ya hay un balance sobre las cosas buenas de estar aquí contra las desventajas.

Después de algunas discusiones con mi pareja, principalmente relacionadas con el acomodo de los muebles (él prefiere la estética y yo la funcionalidad) no puedo decir que todo sea miel sobre hojuelas. Como en toda "luna de miel" el proceso de adaptación para ambas partes ha tenido sus exabruptos... pero nada grave todavía. Sólo las muinas y las pequeñas "luchas de poder" para determinar la ubicación final de las cosas.

Hoy puedo hacer una lista rápida para poner en perspectiva lo que tenía viviendo en el depa contra lo que tengo ahora:

Pros:

* Tranquilidad, casi no hay ruido. Es como vivir en un suburbio. Aunque estamos bastante cerca de Periférico y de la zona comercial, en las calles circundantes solamente hay casas y el tránsito es muy poco.

* Dos jardines, uno trasero bastante grande donde la perra corre y donde podemos comer cuando el clima es bueno.

* Vida de recién casada *o*

* No tengo que cocinar diario, a veces lo hace mi suegra y, por lo general, cocina muy rico. Ahora yo cocino los días que no tengo tanta chamba y mi suegra lo hace cuando a mí se me complica. Ya no tengo que preocuparme por qué vamos a comer cuando dan las 2 de la tarde y no he cocinado.

* Apoyo de pareja para llevar a Vale al colegio y recogerla :)

* Una reducción esperada en los gastos, pues ahora son compartidos (nomás que terminemos de comprar todo lo que necesitamos para instalarnos bien)

* Vale y yo ya no necesitamos salir juntas a pasear a la perra para que no se pelee con los perros de los vecinos, aquí solo le abrimos la puerta de alguno de los jardines y la perra sale sola :)

* Ya no tengo que lidiar con las broncas del condominio :D

* El cuarto de Vale está más cerca de la sala y ahora pasamos más tiempo juntas, nos escuchamos más sin necesidad de gritar y estoy más pendiente de ella ;)

Contras: 

* No hay tiendas cerca, hay que caminar como 5 minutos a la zona comercial y más vale que no se te olvide nada porque ya no lo compraste, hasta que vuelvas a darte otra vuelta a la tienda, lo que puede ser al día siguiente o días después.

* Reducción de espacio físico. Esto ha sido lo más estresante y lo que más diferencias ha generado entre mi pareja y yo, y provocó una crisis en Vale los primeros días recién nos mudamos.

* Los transportes son más caros y la escuela de Vale ya no queda tan cerca como para llevarla y recogerla caminando, o permitir que ella regrese sola a pié.

* Más vale tener galletas y golosinas en la despensa para el momento del antojo porque salir a la tienda implica una caminata de al menos 20 minutos ida y vuelta, o de plano un viaje en coche. Lo mismo aplica para el pan, las tortillas, la salsa o lo que se ofrezca a la hora de comer.

* A pesar de que dejé cosas en el departamento y de todo lo que regalé, el espacio aquí es reducido y mi marido prefiere la estética a lo funcional, cosa que nos ha generado tensión, pues yo aún tengo cosas sin desempacar y otras más que traer y me parece que él no visualiza en su acomodo de los espacios todas esas cosas que necesito acomodar...

* Aún no tenemos todo instalado. Apenas ayer nos trajeron los muebles de la cocineta y mañana vendrá el plomero, por lo que no tengo todo a la mano para preparar desayunos y cenas, ni se pueden lavar platos arriba, hay que estarlos lavando en la cocina abajo y luego tengo que estar buscando que no falte nada, porque como aún no desempaco todo, es poco lo que tenemos: unas tazas, tres platos, pocos cubiertos...

* Tengo broncas con mi banco y tengo que ir a la sucursal en la colonia del Valle a arreglar ese asunto, pero ya no me queda cerca :(

* Aún no se hace el traspaso de mi servicio de telefonía a la cuenta de César para que podamos integrar todo en una sola factura y me activen mi línea aquí.

* Todavía no tengo todas mis cosas aquí, o no las puedo desempacar aún y es como si no las tuviera de todos modos... :(

En general estamos bien. Solo es un tema de estire y afloja al que no estaba acostumbrada, pues mis anteriores mudanzas se dieron de un jalón y en tres semanas ya estaba instalada a mi gusto. Espero que a finales de septiembre pueda publicar una secuela de este post, donde la lista de pros sea mayor y la de contras mucho menor. Ya les contaré...

Thursday, June 21, 2018

Paren el mundo...

Aquí estoy, finalmente, después de 9 meses de mi última publicación. Intento soltar la musa aletargada que huye de mi creatividad desde hace meses...

Estaba tan contenta de que había logrado un ritmo constante en mis publicaciones en el 2016, y aunque el 2017 fue un año difícil esperaba retomar las cosas justo en septiembre, con aquél post sobre los consejos alimenticios para mis connacionales. Pero no esperaba la serie de eventos que se me vinieron encima, empezando por el que cimbró no solo mis bases, sino la tierra de los habitantes de la Ciudad de México y estados aledaños.

El sismo del 19 de septiembre fue una macro zarandeada. Nos tomó de sorpresa. Nos hizo recordar que ante la fuerza de la naturaleza es poco lo que podemos hacer, tal vez nada... Todos esos memes que solían hacernos reír después de cada temblor en otros lugares, que realmente no causaban daños en la Ciudad de México, ahora ya no eran graciosos.

Aún hoy, nueve meses después, se me encoge el corazón cuando paso al lado de algún edificio dañado que, milagrosamente, sigue en pie, pero está completamente deshabitado, cuarteado, quebrado... como un recordatorio viviente para las generaciones más jóvenes y aquéllos que ya habíamos olvidado cómo se sintió el sismo de 1985.

En ese entonces yo era muy chica, tenía 9 años y no sabía lo que pasaba. No tuve conciencia de la magnitud del movimiento telúrico hasta que vi las noticias. Pero, por lo mismo, después de 30 años ya no recordaba la intensidad del movimiento de los terremotos del 85 ni les temía tanto a los temblores. Incluso solía decir que por un sismo de menos de 6.5 grados no me levantaba de la cama.

El sismo del 2017 nos enseñó que los temblores no siempre vienen precedidos por una alerta sísmica, y que de la nada puede venir un temblor muy fuerte, tanto que no habrá ni 60 segundos para salir de casa y ponerse a salvo. Lo cierto es que desde septiembre cada vez que escucho la alerta el corazón me da un brinco y la adrenalina me hace salir corriendo de mi casa. Ya no me importa si el temblor viene leve o no, mejor me entero estando a salvo.

Fue tal el susto de la experiencia que mi hija y yo nos fuimos casi una semana, con todo y gatos y perra, a casa de mi novio. Con los meses hemos vuelto a la normalidad, pero nomás suena la alerta (o la alarma de un coche, o el claxon de un camión) nos brinca el corazón y hasta mi perra se pone a temblar de los nervios.

Pero después de esa zarandeada, el mundo siguió girando. Demasiado rápido para mi gusto :(

En el lado familiar, la salud de mi mamá iba de mal en peor. Cada vez más rápido, mi mamá pasaba de pensamientos positivos a sumirse en dolores cada vez más fuertes e insoportables. Y los medicamentos para el dolor poco le ayudaban. Ya había llegado al punto de consumir mariguana machacada para paliar el dolor...

Los gastos también se fueron incrementando, lógicamente. 

En noviembre, mi mamá tuvo que ser internada de emergencia. Se salvó de milagro. Después de ver lo que sufrió todavía los últimos meses de su vida, hoy me pregunto si no hubiera sido mejor para ella morir ahí... pero Dios aún tenía planes para su vida. Mamá salió del hospital sin haber fumado 10 días. Y no volvió a hacerlo. Ella quería morir libre del cigarro, y así fue al final.

Cinco meses más vivió mi mamá. Cinco meses de gastos en aumento para mí, porque en ese momento las circunstancias familiares así se prestaron. Cinco meses de dolores en aumento para mi mamá. Cinco meses de esperanzas que se encendían y se apagaban, vacilantes entre las ganas de vivir de mi mamá y sus episodios de dolor que la hacían desear que todo terminara ya. Pasó de consumir la marihuana a fumarla; aunque era más rápido y efectivo, poco le duraba el gusto. Los dolores ya eran insoportables.

Ella partió la noche del 30 de abril de este año. Y aunque todos sabíamos que ella moriría, que esa enfermedad la estaba consumiendo por dentro y por fuera, que el lupus es una condena de muerte y que tarde o temprano se la llevaría, aún así el dolor de su partida nos quebró. Ella aún era joven. Recién había cumplido 64 años (yo todavía tuve la oportunidad de visitarla a principios de abril, con mi hija, para su cumpleaños) y sabiendo que mi abuelita vivió casi 92 años, es inevitable sentir que la vida de mi mamá terminó pronto.

Mayo pasó como un tornado. 


Entre el luto y la necesidad de viajar a La Paz para ayudar a mi tía con las cosas de mi mamá, el trabajo se me acumuló. Los dos trabajos, de hecho. Los gastos de mi mamá terminaron pero ha habido otros, y vienen más.

Ha habido noticias buenas, pero ayudar a mi tía a que viaje a Estados Unidos para el trámite de su pensión de viudez implica un desembolso fuerte. 

César y yo seguimos con los planes de vivir juntos y ya está todo enfocado a hacer la mudanza en julio. Mi hija ya está inscrita en una prepa en Satélite. Pero hay que hacer ajustes al espacio donde vamos a vivir; para tener cierta privacidad y separación en la casa de mi suegra, necesitamos habilitar la planta alta como un loft separado, con una pequeña cocineta y escaleras de acceso independientes. Y ello implica un gasto.

La empresa ha tenido sus altibajos y aún no deja utilidades. Y con las elecciones encima, todas las compañías han parado sus proyectos, sobre todo los que tienen que ver con comunicación y relaciones públicas.

Todo apunta a que las cosas mejorarán el segundo semestre de este año. Pero estos seis meses han sido muy duros para mí. Estoy bajo mucha presión: tengo que entregar la contabilidad del condominio a fin de mes; tengo que empacar lo que me voy a llevar, empacar y donar lo que no me voy a llevar; terminar de revisar las cosas de mi mamá que quedan en el departamento; pintar el depa y arreglar el hoyo en el piso de la recámara principal; conseguir quién se va a quedar rentando el depa cuando yo me vaya; ayudar a mi tía con su viaje a EE.UU. y definir qué pasará con la señora que me ayuda con la limpieza (ella vive en Tláhuac y yo me iré a Satélite, si no podemos ofrecerle algo de planta, será muy difícil para todos el que ella se mantenga de entrada por salida) :S

Me siento agobiada. Bloqueda. Ansiosa. Frágil y vulnerable como hace mucho tiempo no me sentía.

Pero justo hoy, como una bendición, una amiga me mandó esta imagen por whatsapp:



Y aquí estoy. Tratando de superar este "embotamiento" creativo al soltar finalmente todo lo que me embarga por dentro.

Quisiera, a ratos, que se detuviera todo: el mundo, el sol, las estrellas, el vuelo de las abejas. Todo. Todo menos yo. Y usar ese tiempo para descansar largo y tendido. Para llorar, y hasta para avanzar con todo lo que tengo pendiente. Y entonces sí, que vuelva a girar.

Wednesday, May 31, 2017

Resumen de medio año

El año pasado estaba encarrerada con las publicaciones en el blog, tal vez no con tanta frecuencia como quisiera, pero llevaba un ritmo. Mi meta era terminar el año con al menos 50 posts en el blog, lo cual superaría el número de posts que publiqué en casi todos estos años, excepto 2006 y 2007, cuando más fructífera fui.

Pero hacia finales de agosto, mi vida se complicó y se llenó de compromisos personales, laborales y profesionales que me alejaron de mi blog... hasta ahora.

A manera de resumen, voy a detallar en incisos algunos de los temas que más tiempo me absorbieron en estos meses:

* A finales de agosto cometí el error de aceptar un rol en el comité de administración del condominio en el que vivo. Fue un error porque eso me generó una carga de trabajo adicional más fuerte de lo que yo preví, en una labor voluntaria y gratuita, que además implica escuchar constantemente quejas de otros condóminos -muchos de los cuales ni siquiera están al corriente en el pago de sus mantenimientos. En verdad cuento los días para que llegue septiembre y desligarme de este cargo, pues ya no puedo más con ello...

* Por las mismas fechas, me embarqué en un nuevo proyecto con mi novio y dos amigos. Nos lanzamos a emprender un negocio, y desde mediados de septiembre empezamos con las reuniones de planificación, estructura, generación del sitio web y la presentación... se nos vino encima el fin de año y terminamos constituyendo oficialmente la empresa a principios de febrero de este año. A partir de ese momento ellos se han dado a la tarea de salir a buscar clientes, pero ha sido un proceso más lento y menos fructífero de lo que esperábamos. Como sea, he tenido que dedicar varias horas a este proyecto en horarios que antes utilizaba para descansar, leer o incluso escribir mi blog.

* También por esas fechas me metí a tomar clases de portugués en una escuela de idiomas cerca de mi casa. Unos meses antes había iniciado con un esquema en línea, pero la verdad es que no tenía la disciplina para sentarme frente a la computadora y tomar religiosamente mi clase. No me arrepiento del tiempo que le he dedicado a las clases porque he avanzado muchísimo, ya redacto bastante decente (luego compartiré algunos escritos que he hecho en portugués, para la clase), pero tomar la clase cuatro días a la semana, en la tarde, significa que solo me quedan las mañanas para sacar mi chamba. Y no me es suficiente el tiempo :S

* En lo familiar pasé por varias circunstancias estresantes, que no voy a detallar aquí, pero que sumaron a la carga de trabajo y de presión que ya traía.

* Todo lo anterior ha resultado en episodios de enfermedad, generados por mi mal manejo del estrés y por el exceso de presión

* Los fines de semana no adelanto mucha chamba porque, además de que son los días que dedico a mi hija y a mi novio, en verdad requiero ese tiempo para descansar. Pero a veces también hay compromisos y ni descansa uno, ni avanza en lo pendiente.

* Con todo, intenté no dejar de lado la lectura; de hecho, leer fue una forma de distraerme y desconectarme de la compu. Sí, después de todo lo anterior (más lo que se sumaba cada día) lo único que quería al final del día era cerrar la computadora, y todas mis ideas para el blog se quedaban en eso: ideas en mi mente.

Escribo estas líneas justo en un momento en el que estoy saliendo de algunos cambios, una fuerte gripe que me duró tres semanas y otras circunstancias extenuantes. Escribo, como siempre, con la voluntad y el deseo de retomar mi ritmo y volver a publicar con cierta frecuencia. No puedo dejar de escribir, es mi principal forma de expresión. No soy muy buena para hablar, quienes me conocen bien lo saben...

Escribir es mi desahogo, mi fuente de inspiración, mi voz. ¡Dios! En verdad necesitaba darme tiempo para escribir unas líneas en este espacio. Procuraré seguir así lo más que pueda :)

Tuesday, June 21, 2016

Vomitando pensamientos

Es difícil adoptar una postura radical o tener opiniones sólidas en circunstancias como las que vive México hoy en día...

Me duele ver a mi país dividido entre el manejo de la información por parte de los medios, por un lado, y las redes sociales, por el otro. Si bien en cierta forma las redes sociales han permitido ver la otra cara de la moneda y conocer situaciones que antes eran francamente censuradas por el Gobierno, también es cierto que hay quienes han aprendido a manipular la información, publicando fotos y textos falseados, que son fácilmente difundidos por miles de personas que no verifican los datos.

Es difícil tomar postura, pues, ante circunstancias así.

En un México donde la izquierda busca a toda costa llegar al poder, sin importar si ello significa que se alíen con el partido ultraconservador de extrema derecha; incongruencias a la orden del día.

Un México en el que la nota del día, de la semana, la hace un equipo mediocre de fútbol que jugó terriblemente el partido contra un rival que sí buscaba la clasificación, pero en el cual medio pueblo tenía puesta la esperanza de ver un "mejor México".

Un país en donde los criminales son defendidos por la Comisión de Derechos Humanos, donde los sindicatos de maestros provocan marchas y manifestaciones en la capital y otros estados, pero cuando la policía entra en acción y se genera un enfrentamiento, se habla de represión.

Un país del cual Salvador Dalí se expresó como "más surrealista que él mismo"; donde la religión lleva las riendas del comportamiento general pero Dios es la figura menos importante de toda la estructura religiosa cultural; donde se exige que el Presidente de la Nación renuncie pero se toleran los funcionarios, los alcaldes y gobernadores corruptos e ineficientes; donde se pone en tela de juicio toda la información que se transmite por los medios de comunicación tradicionales, aunque demuestren que están llevando a cabo una investigación veraz, mientras que se acepta como cierta la información difundida en redes sociales, la cual muchas veces no es verídica.

Un país en donde una situación que atenta contra los derechos humanos de las personas polariza las opiniones de la gente, pues divididos entre opiniones, ideologías, corrientes políticas e intereses económicos para algunos es difícil entender la causa de fondo de algunos conflictos que llevan a la gente a manifestarse, aún cuando ello implique afectar a muchos otros y no al Gobierno.

Un país donde es difícil reconocer hasta qué punto se llevó a cabo una sanguinaria represión hacia un grupo de civiles, y hasta qué punto se trató de un enfrentamiento abierto entre grupos armados y elementos de la policía federal, con sus consecuentes bajas.

No se puede mantener una postura en contra de los intereses politizados de los pseudo maestros de la CNTE sin sentir una congoja sincera por todos aquellos que perdieron la vida, desaparecieron o quedaron heridos. 

No se puede estar 100% a favor del Estado cuando ves muestras de corrupción y abuso de la fuerza en diversos estados del país.

Pero tampoco se puede apoyar a grupos del pueblo que pretenden conservar una postura política populista y paternalista, donde con solo estirar la mano "papá Gobierno" atiende sus necesidades. 

México ya no puede tolerar más injusticias. De ninguna clase.

No podemos tolerar más muertes, desapariciones, torturas, corrupción e impunidades. No podemos tolerar más promesas políticas huecas. No podemos tolerar que se destinen cantidades millonarias de fondos a un deporte mediocre mientras que miles de atletas de alto desempeño se esfuerzan para destacar por su cuenta. No podemos tolerar más juegos políticos donde los funcionarios sólo cambian de un partido a otro para seguir comiendo del erario, sin aportar nada a la sociedad. No podemos tolerar una izquierda que promete demasiado a la gente pobre y esperanzada, ansiosa de que le resuelvan sus problemas en un tris. No podemos tolerar divisiones entre el pueblo. No podemos tolerar seguir mailnformados, o recibir información tergiversada por cualquiera que sea la fuente de nuestra preferencia. No podemos tampoco cerrar los ojos a lo que está pasando, y cegarnos indolentemente mientras la gente muere y lucha por mejores condiciones. No podemos negar que ambas partes tienen razón, y que también están equivocadas en cierta forma. No podemos tomar partido y mantener esa postura de manera inflexible, sin considerar el resto de los elementos en todo el escenario... y no podemos ir de un lado a otro sin hacernos una opinión.

A mí no me gusta ver ni leer malas noticias. El mundo en general está podrido. Niños mueren de hambre en todos lados. Gente tortura y mata animales solo porque sí. Los asesinatos están a la orden del día, cada vez más violentos... No se puede vivir tranquila con tantas malas noticias en la cabeza.

Pero no se puede hacer oídos sordos al caos y la crisis que apremia a la sociedad mexicana, que clama por una reforma política profunda y busca esperanzada la solución en una izquierda falsa de discurso populista. No puedo fingir que no creo que el conflicto de Oaxaca sea de proporciones mayores de las que reporta el Gobierno. Y no puedo negar que el hartazgo generalizado está destapando cientos de cloacas políticas y que la porquería se sale y alcanza a quienes están cerca. 

México está en crisis. Importantes entidades del país viven en caos. Y el Gobierno actual no ha podido tapar todos los huecos ni apagar todos los fuegos; el país se le está saliendo de control y la política es como un "Juego de Tronos" en donde unos defienden el poder con garras y dientes, mientras que otros intentan por todos los medios derrocar a quienes se sientan en la silla presidencial. Juegan a quitar a un partido del poder mientras desatienden las peticiones de un pueblo hambriento, enfermo, pobre y desesperado.

Y este panorama hace creer a muchos que finalmente está llegando el momento en que la sociedad gane poder y cambie el escenario político actual, derrocando al Gobierno opresor y garantizando beneficios y derechos en un futuro brillante para el pueblo.

Yo, tristemente, no lo veo así. Creo que simplemente cambiará el orden de las piezas, como en un juego de ajedrez, donde los peones son sacrificables y los reinados se turnan e intercambian, dependiendo de la agudeza mental de los estrategas en turno. 

Sí, ya sé, esto es patético. Y habla de una total falta de fe de mi parte. Pero mi fe no está puesta en los humanos. Somos un asco. Y no, en verdad no creo que un cambio de Gobierno por un partido político distinto cambie de raíz la problemática del país. Sólo la manejarán de otra forma, la maquillarán, esconderán o acallarán las voces con tarjetas de despensa...

Pero, como en muchas otras ocasiones lo he dicho, espero estar equivocada. De verdad.

Monday, April 04, 2016

Experimento en casa de mi novio. Conclusión :)

Finalmente, el sábado por la noche regresamos a mi casa. Aunque tenía ganas de volver a mis cosas y ver a mis gatos, la verdad es que estuvimos muy a gusto en casa de mi novio. Nos lo pasamos muy bien.

Mi perrita regresó con la costumbre de hacer sólo en el jardín y hoy no ha hecho pipí en casa, se ha esperado a que la saquemos al jardín y ahí es donde ha hecho. 

El sábado yo estuve leyendo un poco en el jardín. El clima estaba rico y me sentí como si estuviera de vacaciones. No pude evitar pensar que sí podría acostumbrarme a vivir y trabajar en ese lugar, lejos del estrés citadino... y ahora hasta me parece que tendremos que esperar mucho antes de las próximas vacaciones.

Ni hablar. Lo bueno es como el chocolate, hay que comerlo de a poquito para disfrutarlo más.

Friday, April 01, 2016

Experimento en casa de mi novio: Día 2

Pues... son apenas dos días y estoy consciente de que ello no habla de toda una dinámica de vida, además de que aunque yo estoy trabajando y mi novio también, Vale está aun de vacaciones y ello implica que la dinámica no es la del diario, que sería levantarnos temprano, hacerle el desayuno a mi hija y llevarla a la escuela. Pero nos está gustando estar aquí. Sí, a las tres (a Vale, a mí y a la perrita).

Vale está tranquila, relajada, no estresada por los ruidos constantes de la Ciudad de México. Y parece que lo mismo pasa con la perrita. Además, Leiko ha estado feliz de salir a la hora que quiere a los jardines, y yo estoy mucho más tranquila de no tener que estarla sacando a cada rato ni tener que estar limpiando sus miados, porque aquí ella sola se sale al jardín y hace lo que tenga que hacer, y ya no me interrumpe de mi trabajo. Anoche todavía lloró un poco cuando la metí a dormir con Vale en su cuarto y no conmigo, pero lloró menos, y espero que hoy ya no se queje.

Mi suegra está contenta de tenernos en su casa, también.

Y veo a mi novio por la mañana y en las noches, y no tengo que esperarme toda una semana para verlo por temas de trabajo y distancia. Él también se apura para salir temprano de la oficina y llegar a verme.

Estoy consciente de que ya viviendo juntos no sería así todos los días, pero estos dos días me hacen pensar que vale la pena intentarlo... aunque para vivir juntos aún falta, pero después de estos días tengo más certeza y más ganas de querer estar con él.

Ya empiezo a sentir que lo voy a extrañar mucho la semana entrante... u_u

Thursday, March 31, 2016

Experimento en casa de mi novio: Día 1

Llegó el día D. Después de mucho planearlo, y de mover fechas, finalmente concretamos el plan: Vale y yo venimos a pasar unos días a casa de mi novio... con todo y mi perrita.

La idea es ver qué tanto podemos enamorarnos de este lugar, tan lejano a todo lo que conocemos y lo que estamos acostumbradas, y ver si César y mi suegra se acostumbran a la idea de lidiar con mis animalitos -aunque ahora solo traje a mi perrita, en futuras ocasiones la idea es venir más días y traer hasta a mis gatos. En resumen: es una primera prueba de cómo sería la dinámica de vivir ya todos juntos. 

Hasta ahora, todo bien.

Llegamos anoche y mi pobre perra estuvo muy inquieta, muy intranquila por no reconocer el lugar, tardó en quedarse dormida porque quería estar conmigo y estuvo muy chillona, pero parece que ya se tranquilizó.

Esta mañana me pareció escuchar el canto de un gallo a lo lejos, tal vez es idea mía, pero la verdad es que todo es tan tranquilo aquí que hasta me siento en provincia. Y bueno, en sentido estricto sí es provincia; hablar del Estado de México ya es decir que salimos de la Ciudad de México, así que literalmente estamos en otro Estado, aunque estemos a 30 minutos de Reforma.

Sería prematuro decir que ya me gustó, pero la verdad es que se respira tranquilidad. Tengo vista a dos jardines, y trabajar así es una bendición... sí me veo trabajando con vista a un jardín, definitivamente sí, je :P

Ya veremos el sábado, después de un par de días aquí, qué tanto se reafirma o cambia este sentir, pero por lo pronto, creo que hasta Vale se lo está pasando bien :)

Friday, February 26, 2016

Cooked: Aire... o la magia de las bacterias en la comida

Acabo de ver el tercer capítulo de Cooked, Aire, el cual trata sobre los beneficios de comer pan. Pero no el pan industrial que conocemos ahora, sino el pan artesanal hecho a la usanza de nuestros ancestros: nada más que harina de trigo molido, agua y un poco de sal.

Nada de aditivos, ni vitaminas ni hierro para "fortificarlo". El pan tradicional no requería que se le agregara nada, porque el proceso de fermentación por sí solo hacía todo el trabajo necesario para enriquecer la masa de manera natural.

Y nadie se preocupaba por el gluten, porque de la forma en que se preparaba el pan, el gluten no era nocivo. Al contrario, era necesario para mantener la forma del pan, ya fuera en hogaza o como "pan de caja".

Fue la industrialización lo que convirtió al pan en un veneno para nuestro cuerpo.

En el documental, Pollan explica cómo el proceso de fermentación libera unas micro bacterias que hacen las veces de levadura e inflan la masa. Pero el trabajo de estas bacterias no solo es inflar la masa y duplicar, o triplicar, su tamaño. Podría sonar a que las bacterias descomponen la comida y la echan a perder, pero no siempre es así. En el caso del yogur hecho de búlgaros, estos microorganismos producen la fermentación necesaria en la leche para generar el yogur de manera natural. De la misma manera, las bacterias del pan descomponen los componentes del grano de trigo, liberando sus nutrientes y facilitando así el proceso digestivo.

Los granos, explica Pollan, son una fuente completa de alimento. Pero no podemos comerlos como vienen. Hay que cocinarlos para ablandarlos, o molerlos y fermentarlos, para extraer todos sus nutrientes y permitir que el cuerpo humano los digiera sin problema.

Pues bien, la industrialización ha generado un mercado de panes y pasteles hechos a base de harina blanca procesada, a la cual se le han extraído la fibra y otros componentes esenciales del grano entero. En su lugar, se le han añadido más de 30 ingredientes para fortificar la mezcla y "hacerla nutritiva". Lo que han pasado por alto es que el pan artesanal es nutritivo por sí solo, porque la fermentación provoca la explosión de los nutrientes dentro del pan.

Pero en la prisa por llevar al mercado el pan industrial, en las fábricas no se deja fermentar el pan el tiempo necesario. Han creado la levadura como un auxiliar para el proceso de inflar la masa en tan sólo dos horas, o hasta menos. La fermentación tradicional requiere de al menos cuatro horas, si no es que toda una noche. Definitivamente es un lujo en el proceso que las fábricas de pan no quieren darse.

Al no permitir el proceso de levado por fermentación, los nutrientes del pan no son aprovechados como debiera ser. Por eso se le añaden vitaminas y minerales. Pero aún así este pan de fábrica resulta difícil de digerir, pues los componentes del grano no se liberaron y fermentaron adecuadamente. De ahí que ahora mucha gente se proclame alérgica al gluten. Y entonces los fabricantes tratan de sacar al mercado alternativas de pan sin gluten... que nunca serán tan esponjosos ni tan suaves como el pan tradicional, pues el gluten es uno de los componentes necesarios para hornear una buena hogaza de pan, una baguette o un crujiente bolillo.

El pan no es malo. Al menos, no el pan tradicional y simple, como es el pan de mesa horneado en panaderías. Y ni siquiera puede decirse que este tipo de pan engorde, porque no lleva mantequilla, ni grasas ni azúcares. Y el mismo carbohidrato del pan está enriquecido con los ingredientes naturales de la fermentación. Es más, el pan así horneado está lleno de aire. Como explican en este capítulo del documental: al comer una hogaza de pan estamos comiendo principalmente aire.

Si yo ya casi no compraba pan para sándwiches, ahora lo haré aún menos. Iré siempre a la panadería por mis bolillos o chapatas. El problema será evitar la tentación del azúcar y la mantequilla en los bollos, donas y panes dulces, je :P - Tal vez deba hacer como Pollan y empezar a hornear mi propio pan en casa...