Ayer perdimos a un talentoso y conocido escritor uruguayo: Mario Benedetti. Su obra es de mis favorita, por su manera de escribir y su forma de llegar al alma...
Les dejo estos poemas de su autoría, unos cuantos apenas, para aquéllos que no los conocían...
Chau número tres
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
Corazón coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Pasatiempo
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.
Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.
Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.
Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.
Rostro de vos
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.
Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.
Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
Más poemas de Benedetti: http://www.avantel.net/~eoropesa/html/poesia/mbenedetti1.html
La revoltura de ideas, emociones y sentimientos de alguien que vive, eternamente, con los pies en la tierra pero la cabeza en las nubes...
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Monday, May 18, 2009
Wednesday, March 25, 2009
Poesía andina...
Algunas obras de Meira Delmar, poeta colombiana.
DE PASO
No es el tiempo el que pasa.
Eres tú que te alejas apresuradamente hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas que te hicieron la dicha,
amigos en quienes hubo un día refugio tu tristeza,
sueños inacabados.
Al final, casi vacías las manos,
te preguntas en qué momento se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como un hilo de agua entre los dedos.
EL ESCUDO
Cuánto te quise, amor,
cuánto te quiero,
más allá de la vida y de la muerte.
Y aunque ya nunca más he de tenerte,
eres de cuanto es mío lo primero.
Más que el sol del estío, verdadero,
tu recuerdo mitiga, por mi suerte, la sombra que me ciñe,
y se convierte en la luz que ilumina mi sendero.
Nada ni nadie desterrar haría de mi frente
aquel tiempo jubiloso en que eterna la dicha parecía.
Contra el olvido y su tenaz acoso
defenderá por siempre y a porfía
su condición de escudo milagroso.
REMINISCENCIA
Un breve instante se cruzaron tu mirada y la mía.
Y supe de repente -no sé si tú también-
que en un tiempo sin años ni relojes,
otro tiempo,
tus ojos y mis ojos se habían encontrado,
y esto de ahora no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,
hasta la antigua orilla.
DE PASO
No es el tiempo el que pasa.
Eres tú que te alejas apresuradamente hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas que te hicieron la dicha,
amigos en quienes hubo un día refugio tu tristeza,
sueños inacabados.
Al final, casi vacías las manos,
te preguntas en qué momento se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como un hilo de agua entre los dedos.
EL ESCUDO
Cuánto te quise, amor,
cuánto te quiero,
más allá de la vida y de la muerte.
Y aunque ya nunca más he de tenerte,
eres de cuanto es mío lo primero.
Más que el sol del estío, verdadero,
tu recuerdo mitiga, por mi suerte, la sombra que me ciñe,
y se convierte en la luz que ilumina mi sendero.
Nada ni nadie desterrar haría de mi frente
aquel tiempo jubiloso en que eterna la dicha parecía.
Contra el olvido y su tenaz acoso
defenderá por siempre y a porfía
su condición de escudo milagroso.
REMINISCENCIA
Un breve instante se cruzaron tu mirada y la mía.
Y supe de repente -no sé si tú también-
que en un tiempo sin años ni relojes,
otro tiempo,
tus ojos y mis ojos se habían encontrado,
y esto de ahora no era más que un eco,
la ola que regresa,
atravesando mares,
hasta la antigua orilla.
Wednesday, February 25, 2009
Sabias palabras...
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
-Jorge Luis Borges
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
-Jorge Luis Borges
Friday, March 02, 2007
Algo de un blog ajeno
Visité el blog de Carlos Leiro, un argentino que me dejó un comentario, y de ahí me fui al de Clarice Baricco, lectora suya. En el blog de Clarice encontré, entre un remolino de ideas y emociones, el siguiente texto que me gustó porque -de nuevo- en algo me identifiqué...
"Cuerpos febriles y transparentes suspendidos en el eco de una lejanía. Tenías razón, vinieron a buscarnos, tomaron la calle equivocada y pasaron de largo para siempre. Te extraño. Con nostalgia. Con paz. Tranquilamente. Deseándote. No sé como eres. Ni lo sabré. Te conocí sin conocerte. Realidad de sueños. A la víspera de la sombra lunar. El ave de vuelo alto me ha despertado. No sé donde estoy."
http://saudadeparisina.blogspot.com/
"Cuerpos febriles y transparentes suspendidos en el eco de una lejanía. Tenías razón, vinieron a buscarnos, tomaron la calle equivocada y pasaron de largo para siempre. Te extraño. Con nostalgia. Con paz. Tranquilamente. Deseándote. No sé como eres. Ni lo sabré. Te conocí sin conocerte. Realidad de sueños. A la víspera de la sombra lunar. El ave de vuelo alto me ha despertado. No sé donde estoy."
http://saudadeparisina.blogspot.com/
Manena, a un año
Casi un año ha que falleció una prima muy querida y, aunque con menos dolor y tristeza, aún la extraño mucho. Reproduzco, en su memoria, fragmentos de un extenso poema de Manuel Acuña titulado A un cadáver.
Mane: sigues en mi corazón...
¡Y bien! Aquí está ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.
Aquí donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.
Aquí donde la fábula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la superstición se desvanece.
(...)
Aquí estas ya... tras de la lucha impía
en que romper al cabo conseguiste
la cárcel que al dolor te retenía.
La luz de tus pupilas ya no existe,
tu máquina vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.
¡Miseria y nada más! dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.
Y suponiendo tu misión cumplida
se acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida.
Pero, ¡no! tu misión no está acabada,
que ni es la nada el punto en que nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.
Círculo es la existencia y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y el sepulcro por extremos.
(...)
Tú sin aliento ya, dentro de poco
volverás a la tierra y a su seno
que es de la cuna universal el foco.
Y allí, a la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundará de gérmenes tu cieno.
(...)
En tanto que las grietas de tu fosa
verán alzarse en su fondo abierto
la larva convertida en mariposa.
(...)
Y en medio de esos cambios interiores
tu cráneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dará flores.
(...)
La tumba es el final de la jornada,
porque en la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espíritu encerrada.
Pero en esa mansión a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que de nuevo a la vida nos despierta.
Allí acaban la fuerza y el talento,
allí acaban los goces y los males,
allí acaban la fe y el sentimiento.
Allí acaban los lazos terrenales,
y mezcaldos el sabio y el idiota
se hunden en la región de los iguales.
Pero allí, donde el ánimo se agota
y perece la máquina, allí mismo
el ser que muere es otro ser que brota.
(...)
Que al final de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas, pero nunca muere.
Mane: sigues en mi corazón...
¡Y bien! Aquí está ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.
Aquí donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.
Aquí donde la fábula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la superstición se desvanece.
(...)
Aquí estas ya... tras de la lucha impía
en que romper al cabo conseguiste
la cárcel que al dolor te retenía.
La luz de tus pupilas ya no existe,
tu máquina vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.
¡Miseria y nada más! dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.
Y suponiendo tu misión cumplida
se acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida.
Pero, ¡no! tu misión no está acabada,
que ni es la nada el punto en que nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.
Círculo es la existencia y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y el sepulcro por extremos.
(...)
Tú sin aliento ya, dentro de poco
volverás a la tierra y a su seno
que es de la cuna universal el foco.
Y allí, a la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundará de gérmenes tu cieno.
(...)
En tanto que las grietas de tu fosa
verán alzarse en su fondo abierto
la larva convertida en mariposa.
(...)
Y en medio de esos cambios interiores
tu cráneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dará flores.
(...)
La tumba es el final de la jornada,
porque en la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espíritu encerrada.
Pero en esa mansión a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que de nuevo a la vida nos despierta.
Allí acaban la fuerza y el talento,
allí acaban los goces y los males,
allí acaban la fe y el sentimiento.
Allí acaban los lazos terrenales,
y mezcaldos el sabio y el idiota
se hunden en la región de los iguales.
Pero allí, donde el ánimo se agota
y perece la máquina, allí mismo
el ser que muere es otro ser que brota.
(...)
Que al final de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas, pero nunca muere.
Saturday, December 30, 2006
Poema de Salvador Novo
Gracias Señor porque me diste un año...
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos.
Gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por el espina y la flor,
porque tu invierno maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera
y porque entre tus dones me bendiga,
compendio de tu amor,
la duradera felicidad de una mano amiga.
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos.
Gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por el espina y la flor,
porque tu invierno maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera
y porque entre tus dones me bendiga,
compendio de tu amor,
la duradera felicidad de una mano amiga.
Friday, December 15, 2006
Mejor...
Empiezo a respirar aire fresco y me lleno de ánimos. Ya voy saliendo. El fantasma de J finalmente se queda atrás y yo sigo adelante. ¡Qué lástima! No tenía que hacer nada, ya me tenía... sólo era cosa de mantenerme, pero ni hablar.
Transcribo un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que expresa lo que mi corazón siente.
A él
No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así, ¡bendito sea!
amargo cáliz con placer agoto;
mi alma reposa al fin; nada desea.
Te amé, no te amo ya. Piénsalo al menos
¡nunca, si fuere un error, la verdad mire!
Que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.
Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.
De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
¡Quísolo Dios y fue: gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento.
Ángel de las venganzas. Ya eres hombre...
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Más ¡ay!, ¡cuán triste libertad respiro!
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.
¡Vive dichoso tú! Si algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.
Transcribo un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que expresa lo que mi corazón siente.
A él
No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así, ¡bendito sea!
amargo cáliz con placer agoto;
mi alma reposa al fin; nada desea.
Te amé, no te amo ya. Piénsalo al menos
¡nunca, si fuere un error, la verdad mire!
Que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.
Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.
De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
¡Quísolo Dios y fue: gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento.
Ángel de las venganzas. Ya eres hombre...
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Más ¡ay!, ¡cuán triste libertad respiro!
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.
¡Vive dichoso tú! Si algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.
Thursday, November 23, 2006
Textos robados
A falta de inspiración propia, les dejo algo de poesía ajena...
Humorismos tristes
¿Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición, más por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación... pasó el acceso.
¿Sufrir, llorar, morir? ¿Quién piensa eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame cómo estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.
Así. Muy bien; perdóname, fui un loco.
Tú me curaste -gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.
En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Que si me duele? Sí, me duele un poco,
más no mata el dolor... no tengas miedo...
Luis G. Urbina
Reto
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante tí me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;
¡te equivocas, te equivocas!
Fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía.
Me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.
Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida,
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!
Julio Flores
Humorismos tristes
¿Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición, más por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación... pasó el acceso.
¿Sufrir, llorar, morir? ¿Quién piensa eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame cómo estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.
Así. Muy bien; perdóname, fui un loco.
Tú me curaste -gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.
En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Que si me duele? Sí, me duele un poco,
más no mata el dolor... no tengas miedo...
Luis G. Urbina
Reto
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante tí me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;
¡te equivocas, te equivocas!
Fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía.
Me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.
Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida,
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!
Julio Flores
Friday, July 14, 2006
De por qué me gusta escribir
"Toda lectura es un viaje, una salida, un éxodo, una expatriación, al tiempo que un retorno, un regreso, una repatriación, un inxilio. La lectura no sólo nos remueve y conmueve, nos estremece y arranca del lugar donde solemos estar, sino que también nos arraiga y afianza, nos apuntala y sostiene en nuestros sueños y proyectos.
La lectura me introduce en una corriente centrífuga y centrípeta al mismo tiempo. Gracias a este doble movimiento es posible que yo encuentre, me pierda y me encuentre, exprese y me exprese, lea y me lea, escriba y me escriba-inscriba."
Jorge Ramírez Caro
La lectura me introduce en una corriente centrífuga y centrípeta al mismo tiempo. Gracias a este doble movimiento es posible que yo encuentre, me pierda y me encuentre, exprese y me exprese, lea y me lea, escriba y me escriba-inscriba."
Jorge Ramírez Caro
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