Sunday, October 28, 2007

Envidia

El diccionario Larousse define la envidia como el pesar por el bien ajeno; deseo de tener o hacer lo mismo que otro.
Mmmmm... veamos: "el deseo de tener o hacer lo mismo que otro." Hasta aquí yo no le veo problema, si ves que alguien tiene algo bueno es normal y lógico que se te antoje tener algo similar, ¿no?
Pero he aquí el primer punto, entonces: tener algo similar, no lo mismo que el otro.
Una cosa es ver que el vecino tiene un jardín hermoso y desear que nuestro jardín se vea igual de bonito, y otra muy distinta agarrarla contra el vecino porque su jardín es bonito y el nuestro no.
O que nuestra amiga se haga de un novio guapo, tierno, con dinero y que busquemos bajárselo... o que hablemos mal de alguien en el trabajo porque queremos tener SU empleo... no otro, el suyo.
¿Han escuchado el término "envidia de la buena"? Bueno, pues suele aplicarse en el sentido de cuando se te antoja lo que los demás tienen como un incentivo propio para buscar el mismo éxito personal, profesional o sentimental... pero es un término mal aplicado porque la envidia, en estricto sentido, no puede ser buena.
¿Por qué? Por lo que dice la primera parte de la definición del diccionario: "pesar por el bien ajeno." Según el tumba-burros, el pesar es un sentimiento de pena o dolor que abate el ánimo. Y aquí es donde se torna nocivo: el envidioso sufre, se deprime, no se encuentra bien con los logros de los demás.
De todos los pecados capitales, la envidia es tal vez el que más alcance tiene, pues si bien hay quien puede practicar la castidad o no se siente nunca tentado a comer o descansar en exceso, siempre, en algún momento de nuestra vida, nos sentiremos celosos de algo o alguien. La historia se ha escrito a raíz de las pasiones levantadas por los celos y la envidia; a lo largo de los años, ésta ha sido la causa de muchas guerras, de asesinatos y toda clase de crímenes.
Tal vez la mayoría de nosotros libramos con cierto aire los sentimientos de envidia que nos llevarían a hacerle daño a alguien, pero puedo decir con certeza que nadie está exento de sufrir celos. De acuerdo con el diccionario, los celos son el temor de que otra persona pueda ser preferida a uno; envidia de alguien.
Ahí está: cuando vemos que la vecina gordita tiene no uno, sino dos pretendientes locos por ella y nos preguntamos frente al espejo qué pasa con nosotras, sentimos envidia. Cuando el amigo nos presume su nuevo carro de $300,000 pesos o su flamante empleo como director regional de una firma de tecnología, nos da envidia, ¿no? Cuando las amigas se van de viaje de fin de semana a Acapulco y se revientan a todo dar y al regresar te cuentan de los chicos guapos que conocieron y que tú te perdiste por quedarte en casa a cuidar a tu hija enferma, te da envidia... y, si las fotos revelan que en verdad están muy guapos los ligues en cuestión, hasta celos te dan... ¿no?
Y nadie se salva de haber sentido en algún momento de la vida el embiste furioso de los celos cuando la persona amada no solamente no nos corresponde, sino que le entrega su amor a alguien más... "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra..."
Desde el nocivo sentimiento que corroe el corazón de dolor por no estar con el objeto de nuestro amor hasta la enfermiza obsesión que termina, a veces, en los asesinatos de pasión, todos hemos sentido celos. Y es que, vamos, nadie está exento de enamorarse sin ser correspondido. ¡Qué bella sería la vida si solo nos enamoráramos de quien nos ama también!
Y aquí es donde entra en juego la cualidad que se enfrenta a la envidia: la caridad, que el diccionario define como la virtud cristiana que consiste en amar a Dios y al prójimo. Amar a Dios y al prójimo... una frase simple y clara, que no resulta tan fácil de poner en práctica.
De entrada, hay que entenderla. En la Biblia, Jesús resume todos los mandamientos en dos: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:37-40)
Así pues, amar al prójimo no es optativo y no es a nuestro criterio, es amar al prójimo como nosotros nos amamos. Claro que si tienes baja la autoestima o no te amas lo suficiente, de entrada tienes una bronca, pero no es motivo de este post.
El punto es: en general, uno no busca hacerse daño a sí mismo, al contrario, buscar estar bien, lo mejor. De esa misma forma hay que amar al prójimo: no buscar hacerle daño, no robar, mucho menos matarle.
Claro que no siempre es fácil, claro que al menos una vez en la vida hemos pensado siquiera en lo bonito que sería el mundo si fulanito no existiera... pero no podemos ir por ahí guardando todo lo que nos hace daño.
Francamente, no estoy exenta de los sentimientos de envidia o celos... soy muy celosa cuando amo y no siento seguridad sobre los sentimientos de la persona objeto de mi amor. Ya lo saben ustedes, han leído mi blog. Me costó muchísimo trabajo entender que alguien no me amó y que tal vez ahora sale con alguien más... duele, y duele bien gacho.
Pero tampoco fue la primera vez que me enamoré de alguien que no me quería y nunca me le fuí encima en una escena de celos. He sentido envidia, pero no he permitido que el sentimiento se apodere de mí al grado de volverme infeliz ante el éxito o la felicidad de otros. Y la verdad también reconozco que a veces hay personas a las que simplemente no les deseas el bien.
Es la naturaleza humana. El reto está en no permitir que el pecado (la envidia) se apodere de nosotros y terminemos con el alma envenenada. ¿Que si vamos a tener momentos de celos, o de desear lo ajeno? ¡Claro que sí! ¡Todo el tiempo! Mientras estemos en este mundo, será uno de los sentimientos que más deberemos experimentar y enfrentar... y yo no soy la excepción.
¿Qué hemos de hacer, entonces? Jesús dijo: "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros." (Juan 13:34)
¡Vaya! una conclusión difícil... pero se las pongo más fácil. El "sabio poeta" Arjona escribió en una de sus canciones: bueno no es el que ayuda, sino el que no jode, acuérdese.
Bien, no podemos ir por ahí pretendiendo una vida de santidad las 24 horas del día los 7 días de la semana los 365 días del año. A veces no podemos o simplemente no nos nace ayudar... pero al menos podemos evitar joder a los demás, ¿no? Es una buena forma de empezar...

Friday, October 26, 2007

Avaricia

Pues bien, me tomó dos semanas decidirme a empezar con la prometida entrega de los 7 pecados capitales pero la verdad no sabía por dónde empezar. Como lo dije el pasado post: literalmente expondré mis peores debilidades en público y es difícil hallar la forma de hacerlo. Además, algunos de estos siete pecados en realidad me pondrán en jaque al momento de escribir... ¿hasta dónde podré hacer un análisis objetivo y profundo de mis vulnerabilidades y fortalezas sin exponerme demasiado? ¿Qué tanta información puedo ocultar sin caer en la mentira? A final de cuentas, este ejercicio tiene como finalidad ir al meollo del asunto y tergiversar las cosas no me ayudará, todo lo contrario.
Pues bien, decidí empezar primero por aquéllos que no me han resultado tan complicados o que me son un poco más faciles de manejar: gula, avaricia, envidia...
Hoy inicio con éste y me seguiré en orden alfabético, para dejarme de líos y dudas de cuál abordar después.
De acuerdo con el diccionario Larousse, la avaricia es el afán excesivo de obtener y guardar riquezas. Mmmmmm... quien me conoce bien, sabrá que ésta no es una de mis debilidades. Yo sí quiero tener dinero, y mucho, pero mis objetivos son más idílicos y hasta un poco utópicos...
El camino a la avaricia es la ambición, que el diccionaro define como la pasión por conseguir poder, dignidades y fama. Y bueno, la ambición bien encauzada no es mala. Una persona ambiciosa busca siempre la forma de seguir adelante, de hacerse de sus bienes, de tener los medios para llevar una vida estable, viajar y gozar de relativa tranquilidad.
Mentiría si digo que no soy ambiciosa, claro que lo soy. Quiero mi carro, mi propia casa, viajar por el mundo cuando me plazca sin tener que preocuparme por que se me acabe la plata, no quiero tronarme los dedos cuando lleguen los estados de cuenta ni preocuparme por las facturas de los hospitales cuando se presente alguna emergencia. Quiero estabilidad financiera y bienes que me garanticen cierta tranquilidad. Y mucho, mucho dinero para poder dedicarme a mis sueños sin preocuparme por qué voy a comer mañana o cómo voy a pagar la colegiatura de mi hija.
La ambición me ha llevado en ascenso en mi carrera profesional, pero si yo fuese avara mi situación actual sería muy diferente. Mi problema, en realidad, es que el antídoto de la avaricia es muy fuerte en mí.
La generosidad, virtud que se contrapone al pecado de avaricia, se define en el diccionario como la actitud o el hecho de ser dadivoso, desprendido, noble, magnánimo. No es que yo me califique como la bondad andante, pero la verdad es que el dinero, cuando lo tengo, es una de las cosas que menos atesoro. Así pues, más que de avara, yo peco de generosa, al grado de ir por ahí donando dinero a cuanta organización de apoyo ambiental o infantil se me pone enfrente.
Cuando puedo y tengo, apoyo a mi familia, a los mendigos en la calle, a mis amigos, a quien lo necesite. Soy tan desprendida que la cultura del ahorro es muy difícil para mí, motivo por el cual he optado por adquirir un seguro de inversión para mi retiro y otro para la educación universitaria de mi hija. Cada mes deposito ahí una lana... es como un ahorro pero no puedo hacer uso de ese dinero hasta que llegue el momento de cobrarlo, salvo que las cosas se pongan color de hormiga y necesite cancelar las pólizas y sacar la lana.
Esto, a final de cuentas, no puede ser tan bueno, como lo estoy aprendiendo ahora que ando de free lance. Es sano y conveniente ahorrar un poco, lo que sea. Saber que hay dinero en la cuenta del banco y no tocarlo, ni donarlo, ni gastarlo...
Pero, bueno, yo he aprendido también con las experiencias de la vida que el dinero va y viene; que cuando se puede ayudar a la gente, Dios nos recompensa después y esto de abrir el monedero y darle a quien lo pide se me da tan fácil que a veces lamento ser así.
No dejaré de ser dadivosa porque es algo que traigo, inherente a mi carácter. Sin embargo, llegó la hora de aprender a guardar un poco y preveer para el futuro, con un fondo al que pueda acceder en caso de emergencia, no el que tengo invertido en los seguros.
Bien dicen que las grandes lecciones de la vida se aprenden a la mala... y a veces hacer cosas buenas y agradables a Dios no necesariamente implica que esté uno en el camino correcto. Hay que ser ordenados, administrados y previsores... y, lo confieso, yo cojeo un poco en estos puntos...

Wednesday, October 10, 2007

Los 7 pecados capitales

Hace unos días vi la película El abogado del diablo (¿apenas? Sí... apenas :P) y lo que más me llamó la atención fue cuando al final de la película Al Pacino (Satanás) dice que su pecado favorito es la vanidad.
No sé si en verdad el diablo tenga predilección por algún pecado en particular, pero me quedé pensando en esa frase. A final de cuentas, la vanidad es el camino a la soberbia, la avaricia, la envidia, el egoísmo, la prepotencia y un sinnúmero de "bellas cualidades".
Posterior a eso empecé a leer un libro llamado La mujer agotada, en el que dicen que aunque no lo reconozcamos, cada vez más mujeres estamos inmersas en una vorágine profesional, personal, familiar, espiritual y social... Y, como en todo proceso, primero hay que reconocer que se tiene un problema y acto seguido detectar la raíz del mismo para después encararlo. El libro aconseja tomarse un tiempo para evaluar puntos específicos que nos han llevado a ser lo que hoy somos.
Yo no se aún por dónde empezar, pero recordé que hace poco ví un documental de Animal Planet sobre los siete pecados capitales en el reino animal.
¿A qué viene todo esto? Pues que metí todo esto en la licuadora de mi cabeza y el resultado fue la brillante idea de redactar la forma en la que yo misma he vivido los siete pecados capitales, a modo de autoestudio, descubriendo cuál ha sido más dominante en mí. Será como desnudarme públicamente... (oooops!)
Así pues, ¡no se me pierdan, porque los siguientes 7 posts estarán interesantes! Jejejeje

De acuerdo con Wikipedia, los "Siete Pecados Capitales" son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas Cristianas católicas para educar e instruir a los seguidores sobre moralidad. Comenzando a principios del siglo XIV, la popularidad de los Siete Pecados Capitales como tema entre los artistas europeos de la época eventualmente ayudó a integrarlos en muchas áreas de la cultura y consciencia Cristiana a través del mundo.
Listados en el mismo orden usado por Gregorio I, el Magno (c.540(?)-604) en el siglo VI y después por Dante Alighieri en la Divina Comedia (c.1308-1321), los Siete Pecados Capitales son los siguientes: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia. Cada uno de los Siete Pecados Capitales tiene un opuesto correspondiente en las Siete Virtudes.

Las siete virtudes que forman parte del Catecismo sirven para que el cristiano sepa cómo afrontar la tentación de cometer alguno de los siete pecados capitales, a modo de salvar el alma:
Humildad (Latín, humilitas) contra el pecado de soberbia
Generosidad (Latín, liberalitas) contra el pecado de avaricia
Castidad (Latín, castitas) contra el pecado de lujuria
Paciencia (Latín, patientia) contra el pecado de ira
Templanza (Latín, frenum) contra el pecado de gula
Caridad (Latín, humanitas) contra el pecado de envidia
Diligencia (Latín, industria) contra el pecado de pereza

Monday, October 01, 2007

De vuelta a lo mío

Good news!
Ya estoy colaborando para dos importantes revistas de negocios. Aunque mi primer cheque lo cobraré después de la primera quincena, me siento más tranquila porque ya tengo una actividad que me gusta y me dará ingresos.
¡Gracias a todos por su apoyo y sus porras!

Sunday, September 30, 2007

Tú, otra vez

El viernes pasado me tocó presenciar un accidente en el que un carro se llevó a un motociclista. Afortunadamente, al parecer, fue leve. El del carro se dió a la fuga y el motociclista quedó en el piso mientras alguien se acercó a ayudarlo. Ví que se levantó y que era tal vez más el coraje y el susto que el daño real. Pero entonces sucedió...
Por un momento, un momento solamente, mientras se incorporaba el motociclista, lo ví a él. No pude evitar pensar en Jorge y su moto. Solo por unos segundos me pareció verlo a él, incorporándose lentamente tras el accidente. Espero de todo corazón que esté bien y que Dios lo cuide y lo bendiga donde quiera que esté.

¡Habrase visto!

Las cosas de las que se entera uno...
Ahora sucede que el Gobierno del Distrito Federal demandó al cuerpo de bomberos de la ciudad que paguen por el agua que utilizan para llenar las cisternas de sus camiones y apagar los incendios.
Obviamente, y como ya sabemos todos, los bomberos no tienen dinero para pagar las cantidades de agua que se les están cobrando. Pero, además, ¿qué no se supone que el agua que utilizan debiera estar incluida en el presupuesto de operación de los bomberos, que, por cierto, dependen del Gobierno del Distrito Federal?
El jefe de bomberos tuvo que solicitar que la deuda les fuera condonada... pero, insisto... ¿qué va a pasar de aquí en adelante? ¿Les llegarán facturas de agua que deben pagar tras cada incendio que apaguen?
Me pregunto si, a falta de presupuesto propio, en adelante los bomberos le harán firmar una forma (o pagaré) a las víctimas del incendio, en la que se comprometen a pagar por el agua que se utilice para apagar las llamas que consumen su hogar o negocio.
Imagínense: "¡híjoles! No pudimos salvar su casa pero aquí tiene la factura por los chorrocientos mil litros de agua que se gastaron en el intento..."
O la otra opción, que decía mi mamá, "ya veo a los bomberos conectando sus mangueras en la toma de agua de la llave para regar el jardín..." de esa forma no serán ellos quienes corran con los gastos... buena ésa.
Cosas como ésta dan hasta coraje. Pero que no le pase a un funcionario que se le queme su casa y que los bomberos le salgan con que no pueden ir a apagar el incendio porque les cortaron el agua por falta de pago... jajajajaja... me gustaría ver eso :P

Wednesday, September 26, 2007

¿Ser o no ser?

En una de las entrevistas que tuve recientemente me preguntaron: ¿eres periodista de profesión o de vocación?
¡Sopas! De la nada me topé con una pregunta que yo me debí haber hecho hace tiempo... bueno, en su momento me la hice pero me dí atole con el dedo y me dije que soy escritora de vocación y por lo demás puedo desempeñar cualquier rol relacionado con lo que estudié.
¡Diantres! Me fui a dar cuenta de que no es así. Si hay algo que he sabido desde que tengo 13 años es que lo que más me gusta es escribir. No estudié Ciencias de la Comunicación solamente por el temor de que si me dedicaba únicamente a escribir podía morirme de hambre. Estudié esta carrera porque el periodismo es lo más parecido a la literatura, y me gusta mucho. Pero bueno, en algún momento de mi vida profesional perdí el objetivo y se me estaba olvidando.
Ahora que ando desempleada, pero feliz, me vengo a enfrentar con una disyuntiva que hace años no quise tomar, porque se me antojaba arriesgada. ¡Cuánto más ahora que tengo una pequeña de cuatro años! Sin embargo...
Señores, salvo que se me presente una opción que vaya de la mano con mis intereses, me represente crecimiento personal y profesional y sea bien remunerado... he decidido que ya es hora de seguir mi sueño para hacerlo realidad.
Esta pausa en mi trayectoria profesional bien puede ser la oportunidad para empezar el libro que hace más de un año nació en mi cabecita y ya quiere ver la luz. Si tan sólo amarro algunas participaciones como free lance en alguna de las revistas de negocios importantes del país, entonces podría darme el lujo de hacer lo que quiero.
Estoy consciente de que ello implicará una reducción considerable en mis ingresos, pero dada mi experiencia en mi último empleo, tengo claro que un trabajo bien remunerado no me hace feliz, si no es lo que quiero. ¿Qué le he de hacer? Tengo un corazón bohemio y una resistencia a desempeñar una profesión que no me plazca. Sé que eso puede ser como cavar mi propia tumba, pero si algo sé es que lo que hago bien es escribir. ¡Y encima me gusta! Si encuentro que me paguen por ello, ¿qué mejor?
Por cierto, aprovecharé para entrar a www.puntodelectura.com.mx, ví en un cartel que te pagan por leer... veamos de qué se trata, ¿no?

Tuesday, September 18, 2007

¡Libre!

Pues aún no estoy del todo segura si debo estar feliz o debiera empezar a preocuparme. La cosa es que el viernes pasado fue mi último día en la empresa donde trabajaba.
No había ya publicado nada recientemente pues no me sentía de ánimos para ello. De pronto, un buen día me percaté de que me generaba más angustia quedarme en ese empleo que perderlo aún sin tener nada seguro.
La idea que me vendieron cuando acepté el trabajo se distorsionó velozmente y con sólo cinco meses en la empresa me dí cuenta que terminé involucrada en cosas que ni se me dan, ni me gustan, como las ventas, mientras que las habilidades que tengo, por las que supuestamente me contrataron, pasaron a un segundo plano, no eran prioritarias ni importantes.
Me ví inmersa en un proceso de entregar resultados inmediatos sobre proyectos que en mi vida había manejado, que requerían de un tiempo de entrenamiento, de aprendizaje, de desarrollo de ciertas habilidades. No es que no pudiera aprenderlas, es que no es lógico esperar que esas habilidades se adquieran de la noche a la mañana.
Terminé siendo responsable de actividades críticas y urgentes de las que no tengo experiencia ni conocimientos, sintiéndome todo el tiempo incompetente y frustrada por no poder alcanzar los resultados. Mientras tanto, aquéllas capacidades y habilidades que sí podían generar resultados inmediatos estaban siendo relegadas... en vez de sentirme un jugador A me sentía un jugador B, tirándole a C.
También es cierto que soy muy dura conmigo misma, pero cuando me dí cuenta del giro que habían tomado las cosas tuve que amarrar mi orgullo y mi necedad del "sí se puede, ¿cómo de que no?" Tuve que reconocer que dadas las circunstancias, no podría yo dar el ancho. O ellos me daban más tiempo para aprender (digo, apenas el viernes cumplí 5 meses ahí), o algo cambiaba... ninguno de los dos escenarios era viable.
Lo que procedía era decisión mía: emperrarme y echarle todas las ganas del mundo, o buscar algo que me hiciera sentir realizada y feliz. Porque, ¿la verdad? al final la sola idea de tener que ir a trabajar me oprimía fuertemente el corazón.
Todo se fue sumando: los tiempos, las distancias, las frustraciones laborales, el no ver a mi hija, los gastos que implicaba el estar tanto tiempo allá, la forma en que todo esto me afectaba y el carácter que tenía... al final, no valía la pena.
Le perdí el gusto, le perdí el interés al proyecto y me estaba costando el doble de trabajo sacar la chamba...
Con mucha pena tuve que admitir que no es lo mío y aún a sabiendas de no tener nada seguro, más allá de dos ofertas verbales de empleo de las que no había ni empezado el proceso de ver qué onda, el día 2 presenté mi renuncia.
Yo toda mona calculé tiempos de entrega y le dije a mi jefe que me quedaba hasta el 30, pero ya ven cómo es esto de las chambas, y el viernes me dieron las gracias.
Obvio, no terminé de entregar todo, pero si ellos así lo decidieron, es su rollo. ¡Claro! Ahora dirán que no les entregué a tiempo. Efectivamente, mi intención era dejar la chamba como es debido, pero me cambiaron la jugada.
Triste por no haber cumplido un reto. Frustrada. Molesta por cómo se dieron las cosas. Pero tranquila, de verdad. Así festejé con mi familia el día de la Independencia... el día en que finalmente yo también pude sentirme libre...
Pero bueno... ahora volvamos a la realidad. Ando buscando chamba, si alguien sabe de algo donde pueda desarrollar y explotar mis habilidades como comunicóloga, se los agradeceré.
Pero, por favor, ¡nada de ventas! Pls, pls, pls... eso sí que nomás no.

Friday, September 07, 2007

A diez días de que llegues al tercer piso...

¿Ahora quién, si no soy yo? Me miro y lloro en el espejo y me siento estúpido, ilógico, y luego te imagino todo regalando el olor de tu piel, tus besos, tu sonrisa eterna y hasta el alma en un beso... en un beso va el alma y en mi alma está el beso que pudo ser...

(Marc Anthony)

Wednesday, August 29, 2007

Memorias inolvidables

Hay cosas que olvidamos con el tiempo, pero hay otras que si bien duran apenas unos segundos, permanecen para siempre.
He aquí un breve listado de algunas cosas que no he olvidado, ni creo que lo haga...

1. El momento en que mi mamá me describió cómo se siente cuando alguien te gusta.

2. El día en que Jesús Gabriel me defendió de Enrique.

3. El día que vi a Edgar peleando con Alejandro.

4. Mi primer beso... (¡guácala!)

5. El día que Pablo se me declaró.

6. La reacción de las fans (incluyéndome) cuando el rayo láser empezó a dibujar la carita de Marinela al iniciar el concierto de los New Kids On The Block.

7. La sensación indescriptible cuando me bauticé en agua (soy cristiana, me bauticé a los 16, después de convertirme)

8. El día que vi a Polo en las escaleras, con pupilentes azules.

9. El día que Polo me besó por primera vez.

10. El rostro de mi papá, la primera vez que lo visité tras salirme de la casa... (aún me duele ese recuerdo :( )

11. La sonrisa y postura de Beto, la primera vez que lo vi.

12. El primer llanto de mi sobrino Jonathan cuando nació.

13. La muchacha que brincó a las vías del metro para suicidarse.

14. El sonido del golpe, los frenos, los gritos de la gente que presenciamos el suceso.

15. La mirada triste y desconsolada de Rafael, la primera vez que lo vi en el bar.

16. La imagen distorsionada del ultrasonido de mi hija.

17. La primera vez que vi los ojos de mi hija.

18. La primera vez que la bañé.

19. La vez que se cayó de la cama :S (aún me siento culpable)

20. La mirada y la sonrisa de Jorge cuando lo conocí.

21. El rostro aterrado y el grito de mi hija, cuando la asusté de verdad mientras jugábamos a las escondidillas... (Sí, culpable, culpable, culpable)

22. El momento en que recibí la noticia de la muerte de mi prima.

23. El momento en que la vi en el féretro.

24. La mirada y la caricia de Jorge en aquella primera cena en su casa.

25. El beso de Rafa.

26. La imagen de mi nena triste cuando llegué tarde a su clase abierta de computación, porque pensaba que yo no iba a ir (me partió el corazón... :( )

Sunday, August 26, 2007

Del vocabulario de Vale

Flotacaídas: Dícese del dispositivo que ayuda a evitar un golpe cuando se cae a gran velocidad hacia el agua.

Orear: Orar (pedir o interceder) por alguien mientras se disfruta una galleta Oreo :P

Refrijador: Palabra corta para referirse al refrigerador.

Tesisquiapan: Sitio donde se elaboran tesis sobre el pan.

Yurex: Cinta adhesiva.

Thursday, August 23, 2007

Llueve en la Ciudad

Y siempre que llueve recuerdo de nuevo:

1. El chocolate caliente con queso
2. El viaje en moto
3. Esos días que no volverán pero no terminan de irse...

Ojalá se me borrara esa sonrisa que se me quedó tatuada desde que te conocí...
:(

QDTBJ

Wednesday, August 22, 2007

¡Vaya ingenio!


Me cae que aquí no perdonamos nada. Yo me quedé con ganas de ver Transformers en el cine, pero ¡oh, sorpresa! Mi hermano me hizo llegar su aportación y la neta, me gustó más, jajajajajaja.
Esta imagen ya anda circulando por la Web. Quién sabe quién la hizo y si en verdad es de autoría nacional, pero conociendo el ingenio mexicano ¿alguien lo pondría en duda?

Monday, August 13, 2007

Dualidad

El fin de semana fuí en un viaje express a Tequisquiapan, con el único objetivo de visitar a mi mamá porque tuvo apendicitis a tal grado que se tornó en peritonitis y la tuvieron que operar hace una semana. Sabía que ya estaba mejor pero una tiene que cumplir su deber de hija y me lancé el sábado para regresar ayer.
La verdad, la sola idea de viajar 4 horas (contando el trayecto desde mi casa) me daba muuuuucha hueva, neto. Así, con todas sus letras. Además, eso de cargar con maleta e hija por la terminal del norte no es precisamente lo más emocionante, pero bueno.
Sin embargo, ya estando allá, experimenté la tranquilidad de la vida pueblerina y deseé tener un empleo con un horario más holgado y menos responsabilidades, como para permitirme quedarme un par de días en ese lugar que me pareció de ensueño tras el nivel de estrés que he venido cargando.
Mi mamá se está quedando con una tía, que renta una casa en Los Claustros, un lugar cerca del centro. Los Claustros es una privada muy grande, y la zona donde mi tía renta su casita tiene acceso por la parte posterior a un jardín compartido y un estanque con patos. Hermoso. Ayer desayunamos al aire libre, tomando el sol y viendo a los patos nadar.
Me gusta mi trabajo, aunque es muy demandante, pero en ese momento no pude más que lamentar no tener la posibilidad de quedarme y disfrutar más días mi estancia en aquel lugar... y es que justo estaba en pleno proceso de relajación cuando me percaté que ya eran las 4:00 pm, tenía el tiempo justo pa' empacar mis chivas y salir a la terminal, con la esperanza de tomar el camión de las 6:00 y llegar a mi casa a las 10:00...
Sobra decir que llegué rendida y, pa' colmo, pasé una noche de perros soñando (como muchas otras noches últimamente) con los pendientes del trabajo.
:(

Thursday, August 09, 2007

Una verdad absoluta


Hoy leí el siguiente enunciado en el nick del messenger de una amiga: "he mentido... sigo callando muchas cosas..."
Creo que sé a lo que se refiere, aunque tal vez me equivoque.
Como sea, por mi parte, leí esa frase y me puse el saco.
Nada más cierto: me callo muchas cosas...

Thursday, August 02, 2007

Reflexiones pasajeras

Le robo unos minutos a mi chamba para desahogar algunos pensamientos que traigo dándome vueltas en la cabeza, empezando por una muy atinada sobre los celulares (digo, para seguir en el tema del momento, jejejeje).
Pues ya tengo el mío, ¡hurra! Vaya que es importante tener esa cosita vibrante en las manos... (mmmmm... sigo hablando del celular, ¿eh? Está bien, me proyecté, jejejejejeje.) La cosa es que apenas hace unos días les decía que gracias al celular uno puede encontrar a quien quiera a la hora que sea... pues bueno, no siempre es conveniente. Y no porque te agarren en el baño (sí, como el Tigre de Santa Julia), sino por las incómodas llamadas de madrugada.
Una amiga me contó hoy que ayer le habló un fulano a su celular a las 4:30 am. Obvio, el tipo estaba perdido en alcohol y esperaba que mi amiga saliera de su casa a esa hora para irse con él por ahí. Ella lo mandó directito a la ch... pero mientras tanto, él ya había violado su sacrosanto sueño.
Yo fui víctima de llamadas como ésta y puedo decirles que son muy molestas. En momentos como esos se pregunta uno por qué no apagamos el celular de noche, pero bueno, bajo el pretexto de estar disponibles por una emergencia, el bendito aparato se mantiene encendido día y noche, hasta que se le acaba la energía.
El otro pensamiento que ha rondado mi cabeza, está relacionado también con un post anterior, que habla sobre el Éxodo del pueblo israelita. Nuevamente me invadieron sentimientos de cansancio, de pesadumbre y hasta de hartazgo por no tener lugares cercanos donde comer una comida casera decente. Justo estaba por quejarme cuando otra vez, como balde de agua fría, recordé cómo se quejaban los hebreos con Moisés y se lamentaban por estar en el desierto y deseaban volver a Egipto, donde vivían como esclavos.
Recordé que Dios les enviaba diariamente alimento y ellos no lo agradecían. ¡No estaban agradecidos con un Dios que había hecho milagros increíbles y preferían volver a Egipto! Sin embargo, reflexionando un poco, hoy entendí la razón. La Biblia en realidad no es muy específica sobre lo que el pueblo israelita tuvo que pasar en los años que vivieron en el desierto. Pero si uno lo piensa un poco, es fácil deducir algunas cosas que pueden quebrantar la fé de cualquiera:
1. El intenso calor del día, sin agua
2. El extremo frío de la noche
3. El cansancio de caminar diariamente, cargando familia, animales y casa
4. La rutina (imagínense levantarse todos los días sabiendo que vas a desayunar, comer y cenar lo mismo de ayer, y de antier...)
5. La monotonía (imagínense caminar cada día viendo el mismo paisaje: dunas, dunas y más dunas...)
Podría seguir enumerando cosas, pero creo que éstas ya nos dan una idea más clara. Así, pues, creo que nadie está exento de dudar o sentir monotonía o hartazgo. La cosa es, ¿qué hacemos con ella?
Todos atravesamos desiertos en esta vida, pero de cada uno depende llegar a una tierra con abundante vegetación. Así que no nos queda de otra... a echarle ganas, ¿que no?

Monday, July 30, 2007

Y llegamos a las 100

En realidad le iba a poner otro título al blog, pero cuando entré al sistema me percaté que ésta es la entrada número 100 que escribo. Sí, seguro que para algunos no es nada, pero para mí es poco más de un año de confesiones en este blog. Así que estamos de fiesta... ¡hurra!
Lo que en verdad quería contarles hoy es que ya que se acostumbra uno al teléfono celular las 24 horas del día los 365 días del año, ¡qué gacho se siente no tenerlo!
Mi papá me decía el otro día que estoy incomunicada. Inmediatamente le respondí que no porque tengo teléfono en casa y en mi oficina. Y hace unos años eso era más que suficiente para cualquiera, ¿no?
Sin embargo, la celulomanía ha provocado que hoy en día estemos acostumbrados a encontrar a la gente donde quiera que esté, y a que nos encuentren de la misma forma, sin importar si estamos en el cine o en el baño... digo, bañandonos... ¿qué pensaron? (bueeeeno... también :P)
Así, hoy estoy sufriendo por el proceso de "desintoxicación" del celular... y vaya que cuesta. Tan chido que es tener el teléfono a la mano y llamarle a quien quieras a la hora que se te dé la gana.
Ni hablar... ya me urge el mío...

Thursday, July 26, 2007

Me atracaron... :(

Ni hablar, me tocó a mí. Lo bueno (dentro de lo mala que pudo haber sido la experiencia) es que en realidad no tenía nada que se pudieran llevar. Y gracias a Dios no me pasó NADA... no me tocaron, no me ofendieron siquiera verbalmente. Yo me porté bien y me dejaron ir.
Salí de mi oficina como a las 7 pm y abordé un taxi que al parecer tenía todo en regla, sus placas, tarjetón y taxímetro. Apenas dimos la vuelta aminoró la velocidad y eso me causó mala espina, pero ni tiempo tuve de reaccionar antes de que dos fulanos se metieran, uno de cada lado. Ahora bien, yo siempre reviso que los seguros estén puestos... esta vez simplemente se me fue. Ni hablar.
En cuanto se subieron les dije: "no tengo dinero, se los juro". Me dijeron que cerrara los ojos y que si yo estaba tranquila no me pasaría nada. Esculcaron mi mochila, sacaron las tarjetas de mi cartera y me preguntaron los NIPs como 30 veces... uno de ellos se bajó en un cajero y efectivamente verificó que les dí los NIPs correctos pero que no tenía gran cosa. Ora sí que afortunadamente para mí llegaron ellos en mal momento, cuando ya había pagado yo gastos de renta, reinscripción de Valeria, su curso de verano, le había pagado a mi contadora, había hecho despensa, pagado luz, teléfono y cable, además me tocó pagar una lana por concepto de mantenimiento de la bomba del edificio donde vivo... en fin, estaba literalmente muy gastada y los fulanos, a falta de dinero, se llevaron mi palm, mi celular (así es, ya no lo tengo, no me llamen...), el celular de mi trabajo y hasta mis aretes, que me regaló hace dos años una amiga por mi cumpleaños.
Pero, de los males, el menor: no me hicieron NADA. Absolutamente nada. No me tocaron, no me gritaron, no me pusieron la pistola en la cabeza ni la navaja al cuello, NADA. Yo en realidad no sé si llevaban armas o no, pero la sola idea de que me metieran al menos una golpiza me parecía lo suficientemente persuasiva como para no hacer nada que los alterara.
Después de algunas vueltas me fueron a botar hasta arriba de Interlomas y ahí unas señoras me dieron $10 pesos para el camión y me dijeron dónde tomarlo, para que me llevara a Chapultepec o Reforma.
¿Les cuento algo? Fuera del susto inicial, pude mantenerme tranquila todo el tiempo. Sí, obviamente estaba nerviosa y las manos me sudaban frío, me inquietaba en el fondo que los fulanos se enojaran al descubrir que en realidad no tenía mucho que se pudieran llevar. Pero justo en ese momento donde la confianza en los hombres se desploma más allá del suelo, pude probar mi fé.
Sabía que Dios no permitiría que me pasara nada, y decidí confiar en Él. Así pues, a mí no me sorprende que no me haya pasado nada, porque más allá del incidente yo pude sentir Su protección en todo momento.
No se preocupen, en verdad estoy bien. Incluso el hecho de saber que se fueron con las manos prácticamente vacías, ahora me provoca risa. No cabe duda que hasta los asaltantes tienen sus "días malos", jejejejeje. No me malinterpreten: de verdad espero que les llegue la justicia divina, pero no me corresponde a mí quedarme con el pesar de manera permanente.
Ahora, a cuidarme más. Por lo pronto, borren mi número de sus agendas. Cuando tenga el nuevo se los daré a conocer y les pediré el suyo.

Monday, July 23, 2007

Amor sin barreras... ¡qué basca!

Finalmente ví el aclamado filme, que ya es todo un clásico, Amor sin barreras... no sé si ustedes ya lo vieron pero a mí no me pareció nada fuera de este mundo.
De entrada, la historia me recordó muchísimo a la trama de Romeo y Julieta, con una ligera variante al final, pero por lo demás es casi lo mismo, transportado a Manhattan por ahí de los años 60 y el odio entre puertorriqueños y neoyorquinos, en vez de entre los Montesco y los Capuleto.
Es demasiado largo para ser un musical, y eso que a mí me gustan los musicales. Pero, sobre todo, lo que de plano no pude digerir, fue la historia de amor.
Se conocen en una fiesta y de inmediato se enamoran, a los cinco minutos se besan, un par de horas más tarde él la busca para decirle que la ama, al día siguiente él mata al hermano de ella, media hora después hacen el amor y luego lo matan a él. (WTF????)
Perdonenme pero ésta ni yo me la creo, y eso que soy romántica de hueso colorado. Sí, del tipo romántico de la novela de ese género, donde los autores promovían el dominio del sentimiento sobre la razón y escribían historias en las que el enamorado era capaz de matar al objeto de su amor si éste no le correspondía.
Ahora me pregunto, ¿cómo es posible que nuestras madres y abuelas juzguen a las nuevas generaciones si en películas como Amor sin barreras las muchachas se acostaban con un perfecto desconocido al día siguiente de conocerlo? Y más aún, acostarse con él ¡sabiendo que acaba de matar a tu hermano!
¿Soy la única a la que no le queda clara la dinámica aquí? Tal vez sea que soy más conservadora de lo que puedo reconocer, pero de verdad, este filme me parece una copia barata de Romeo y Julieta y será un clásico, pero yo no se los recomiendo...

PD: Bueno, si de algo me sirvió ver la peli es que ahora ya sé de dónde vienen las canciones "Maria, I just met a girl named Maria...", "Tonight, tonight...", "I feel pretty" y "Someday, somewhere..."

Thursday, July 19, 2007

De shopping

No pude evitarlo. ¡No pude! Después de comer, pasé por una zapatería y de reojo alcancé a ver unos zapatitos que me hicieron ojitos. Me frené en seco y entré a la tienda, pensando que tal vez al verlos de cerca me desencantaría y me daría cuenta de que no eran lo que busco desde hace semanas...
Efectivamente, no eran lo que yo quería a final de cuentas, pero no me importó porque ya estando ahí dentro mis ojos se posaron en un par que sí era e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e lo que venía buscando... ¡se los juro! Bueno, el tono es ligeramente más oscuro, pero el modelo, el diseño, la combinación de colores... son exactamente lo que quería.
Así que, sin más, me los compré.
¡Por Dios! Espero no convertirme en una chica material, que se va de shopping a las tiendas glamorosas... ¡no es mi estilo!
Pero, ¿la verdad? Admito que se siente bien comprarse lo que a uno se le antoja en el momento en que lo ve... :P