La revoltura de ideas, emociones y sentimientos de alguien que vive, eternamente, con los pies en la tierra pero la cabeza en las nubes...
Tuesday, September 16, 2008
Simplemente, fluyendo
En alguna parte del camino dejamos de luchar con todo y simplemente nos dejamos llevar por la corriente. Y así, inmersos en el día a día se nos van los segundos, los minutos, las horas y los días, uno a uno, hasta que suman años.
Acá pasó solamente uno, pero creo que es más que suficiente. En varios momentos he querido escapar, tomar a mi hija y un par de maletas y huir a un pueblo perdido en la selva, lejos de todo lo que en algún momento nos es causa de estrés en esta vida. Pero esos momentos pasan y uno vuelve a la realidad y hay que apechugar y darle con todo.
Así que aquí estamos de vuelta... hace poco apenas desperté de mi letargo, de esa especie de "año sabático emocional" que me fue necesario para resurgir, porque de pronto ya no sabía cómo seguir, pues tampoco sabía qué quería hacer.
Finalmente dejé de luchar por un tiempo, dejé que las cosas fluyeran y así se presentaron las oportunidades para salir, sin que yo las buscara en realidad.
Claro que entonces se hace necesario tomar ciertas decisiones y darle con todo tras lo que uno quiere, y en esa fase estoy-
Aquí sigo... aquí estoy... con una cantidad de trabajo tal que me queda poco tiempo para los malos pensamientos, jejeje. Y en medio de un país donde la inseguridad y el desempleo crecen, me adhiero nuevamente a la frase que suelo decir cuando alguien se queja por exceso de trabajo: "mejor tener a no tener", ¿no?
Prometo darme tiempo más seguido para escribir y contarles en qué ando, pero tal vez no pueda publicar una secuela a los pecados capitales pronto, jejeje. Ya inventaré algo breve pero igual de atractivo ;)
Wednesday, June 25, 2008
Todos los caminos llevan a... ¿Mérida?
Yo no creo mucho en las casualidades, pero sí en las coincidencias, y más aún desde que finalmente vi completas y de corrido unas películas que un buen amigo me regaló hace tiempo: The Secret y What the bleep do we know? La verdad, ambas me gustaron. De entrada son lentas y no son para verse en la noche porque resultan un poco densas y se queda uno dormido (me pasó algunas veces, jeje). Pero en un rato de libertad (de mi hija, claro) las vi y fueron como un rayo de luz.
Tengo que confesar que aunque soy cristiana, no soy mujer de fe. Necesito, si no las evidencias físicas, tangibles o al menos visibles, sí la lógica del razonamiento y los argumentos. Y los planteamientos de ambos documentales, fundamentados con entrevistas a científicos y físicos, me dieron lo que necesitaba para, curiosamente, reforzar mi fe...
El hecho es que entre varias cosas, me comprometí con una amiga a apoyar a una asociación con la realización de un evento en Cancún. Tras mil y un circunstancias que se presentaron, y que si se hacía o no el evento, que se cancelaba, que siempre no... ahí nos tienen tres días antes planeándo todo y buscando sedes alternas a la que se había contratado. No quiero entrar en más detalles pues no me parece correcto y no quiero evidenciar a la asociación narrando todo lo que sucedió, pero un día antes del evento volvimos a cambiar de sede. Al final, fue para bien, pues el servicio del hotel fue de excelente calidad.
Total que el evento salió bien. Pero entre las cosas que mi socia y yo aceptamos en este primer evento y en pro de la asociación -a la que le tenemos mucho cariño- fue el irnos sin tener seguro el boleto de regreso. Así que el lunes por la mañana, ya habiendo regresado todos, estaban tratando de encontrarnos vuelo de regreso a México, pero no había ninguno disponible desde Cancún, así que bien lindos ¡nos mandaron a Mérida!
Ahí vamos, cargando todos nuestros tiliches y sin habernos metido al mar o a la alberca, siquiera, rumbo a la capital yucateca. No puedo negarlo, no podía dejar de pensar que iba al mismo lugar en el que hace tres años y medio lo conocí, gracias a la misma asociación, aunque fuera solo de paso, pues el avión salía esa misma noche...
O al menos eso pensábamos, pues llegando al aeropuerto de Mérida nos encontramos con que algo salió mal en la transacción y no teníamos boletos... y ya no había vuelos disponibles esa noche. Pasado el trago amargo, cargamos nuestras cosas y nos dirigimos a un hotel en el que nos esperaba el presidente del capítulo Mérida de la asociación, pero al llegar no había cuartos, así que nos llevó a otro... justo al lado del hotel en el que se realizó el evento en que lo conocí... ¿coincidencias o casualidades?
Ya nos dejó y salimos a caminar por el Paseo de Montejo y a cenar papatzules y panuchos en un lugarcito que nos recomendaron, la Terraza del Norte. Curiosamente y contrario a lo que hubiera pensado hace meses, no estuve triste. Si acaso, nostálgica, pero me sentí increíblemente bien en ese lugar.
Al día siguiente fuimos a recoger los boletos al aeropuerto para asegurarnos de que no hubiera mas broncas con el vuelo, je, y regresamos a desayunar al zócalo. Muy rico. De ahí nos sugirieron visitar un sitio de ruinas muy cerca de Mérida, camino a Progreso, llamado Dzibilxaltún (creo que así se escribe...) y como teníamos tiempo, pues que nos lanzamos. Es un lugar hermoso y el pequeño cenote fue verdaderamente refrescante bajo el sol que estaba quemando con todo. Sí, otra vez pensé el él, pero no solamente porque a mí me hubiera gustado compartir ese momento con él, sino porque sabía que a él le gustaría (y tanta razón tenía, que días después él mismo me dijo que visitó ese lugar cuando estuvo en Mérida y le gustó mucho. De hecho, la primera foto que me mandó cuando empezamos a escribirnos después de conocernos, fue de ahí... pero conste que yo no lo sabía).
Regresamos a Mérida y de ahí al aeropuerto solo para toparnos con que el avión tenía una falla mecánica y nos iban a transferir a otro vuelo. Mientras hacíamos fila para eso, empezó a llover con fuerza. Total... se hizo el cambio de vuelo, volvimos a documentar y listo. Cansada, le dije a mi amiga: "voy a salir a mojarme en la lluvia". Pero salgo... y nada. Ya había pasado el aguacero. Ni una gota, neto.
Comimos cualquier cosa y volvimos a la ciudad, solo por una nieve de las Tepoznieves y a pasear un poco por la plaza, en lo que daba la hora de regresar al aeropuerto. No se qué pasó ni por qué nos quedamos varadas ahí... cosas del destino. "Algo o alguien no quiere que se vayan", nos dijeron algunas personas. No lo se, pero algo regresó a mi en ese viaje y en ese lugar.
Al final, volvimos al aeropuerto esperando cualquier cosa, jejejeje, pero ya no hubo más inconveniente y logramos subir al avión y llegar ¡finalmente! a la Ciudad de México.
Dos semanas después tuve tiempo y voluntad para sentarme toda la tarde y ver las dos películas que tan amablemente me habían regalado... y entonces entendí cómo funciona la ley de la atracción. Y es que, de pronto pienso, ¿quién sabe si yo misma atraje tantas visicitudes a nuestro viaje con tal de estar nuevamente en esa ciudad?
Como dije antes... no creo en las casualidades, pero sí en las coincidencias... y éstas no pasan sólo porque sí... ¿O sí?
Wednesday, June 11, 2008
A ver, hombres
1. La pregunta del millón de dólares: ¿Por qué los hombres se asustan cuando una chava se clava rápido, aún cuando les guste?
Esta pregunta viene a raíz de un video que vi en Youtube (véanlo en esta liga:
http://www.youtube.com/watch?v=k9Xtvj_JVSM) y me identifiqué con la chavita. Me pareció encantadora la forma en que plasman en el video las emociones y el escenario de la chava con su corazón enorme, dispuesta a entregarlo, y cómo la gente se asusta por eso... Si quieren, véanlo y opinen luego, pero ¡opinen, pls!
2. ¿Por qué a los hombres les da por orinar con la puerta del baño abierta cuando ya tuvieron, o están por tener, sexo con una chava?
Neto, ésta sí me da mucha curiosidad. ¿Se sienten en confianza por la intimidad que supone el sexo o simplemente se les da naturalito hacerlo así?
3. ¿Por qué dicen que son simples y pretenden que las mujeres entendamos su lenguaje?
Si algo he entendido con el tiempo es que los hombres y las mujeres simplemente somos diferentes, hablamos diferentes idiomas. NO nos entendemos. Punto. Comprender sus señales "tan simples" nos resulta tan complejo a nosotras como a ustedes entendernos. Y ustedes NO son simples. Lanzan mensajes ambiguos, se contradicen, se desdicen... pero luego resulta que somos nosotras las que malinterpretamos las señales, ¿no?
4. ¿Por qué no dicen las cosas como son?
Adendum a la pregunta tres. De pronto me parece que para no herir susceptibilidades o evitarse confrontaciones, recurren al método de "te digo las cosas para que las entiendas" pero no son claros y, obvio, de ahí surgen mil y un broncas. No puedo hablar por todas las mujeres, pero habemos algunas que preferimos la franqueza, es más fácil lidiar con ella, por dura que sea, y en verdad agradecemos que se nos planteen los escenarios como son, pues nos dan la oportunidad de saber dónde estamos paradas en realidad y no hacernos chaquetas mentales.
5. ¿Cómo le hacen para dejar sus sentimientos de lado y concentrarse en otros asuntos?
Sí, no es secreto. Las chavas somos bien clavadas y de pronto estamos haciendo cosas y pensando en fulanito. Ustedes, al parecer, solo piensan en menganita en sus ratitos de ocio o cuando tienen un break mental. ¿Cómo le hacen?
Estas preguntas son resultado de charlas con amigas, pero seguro que hay más incógnitas en el aire, jeje. Chavas, si tienen más preguntas, escríbanme y las posteo.
Y chavos, a ver qué tan valientes....
Thursday, June 05, 2008
Soy Leyenda
Es sólo que después de tantos meses de ausencia creí que al regresar me toparía con un cementerio, lectores cansados de no leerme que ya no volverían a mi sitio; pero me ha sorprendido gratamente ver que no solamente se mantuvieron las visitas, sino que ¡aumentaron!
Así es, como las grandes leyendas, el lema es morir joven, jajajajaja...
La verdad no se a qué se deba ni quiénes sean mis fieles (y seguramente nuevos) lectores, pero ha sido una grata sorpresa. Gracias :)
No quiero adelantar noticias, pero lo que sí puedo asegurarles es que de a poco les iré contando los pasos que voy dando en firme en el terreno de los nuevos negocios, así como todo lo que he ido aprendiendo... por las buenas y por las malas, en este tiempo.
Y nomás porque tengo más que escribir en mis otros blogs, pero espero el fin de semana relatarles lo que fue una verdadera odisea de regreso de un viaje de Cancún que nos dejó varadas a mí y una amiga muy querida en Mérida, y que resultó ser una experiencia trascendental.
Un abrazo.
Friday, May 30, 2008
Vértigo
Ansiaba volver a este espacio, pero al abrir finalmente la ventana, sentí náuseas... el vértigo de volver a un escenario después de meses de auto-aislamiento.
He aprendido mucho, me he visto como soy, y tras serios intentos por levantar muchos proyectos diferentes, al final (y luego de quedar mal con algunos) me he enfocado en unos pocos.
Las lecciones han sido duras, y de algunas de ellas no se aún si quiero escribir. He perdido en el camino: tiempo, fe, amistades, relaciones laborales y hasta dinero.
Me quedan las ganancias de lo aprendido por las malas y un profundo reencuentro conmigo misma. Una vez leí que a veces es necesario perderse para volverse a encontrar. Y en mi caso, así fue.
Ha sido un viaje largo, lleno de detalles, muchos de los cuales no pretendo sacar a la luz.
Tan solo quería regresar a este espacio... mi espacio, mi lugar... aunque por el momento, y a pesar de las miles de ideas que me han cruzado la cabeza en todos estos días de ausencia, no tenga nada que decir, más que un simple "Hola, otra vez".
Sunday, January 13, 2008
Espejito, espejito...
Siempre es agradable leer a los amigos, sobre todo cuando ha pasado una por un proceso de introspección como el que tuve yo a finales del año pasado. Créanme, me ví en un espejo y no me gustó lo que se reflejó.
Más allá del concepto que tengan ustedes de mí, resulta que me he convertido en una persona llena de defectos... no es que no se puedan corregir, pero por lo pronto me descubro siendo informal, impuntual, indisciplinada, desidiosa, incumplida, grosera, irresponsable, egoísta y un tanto orgullosa... ¿qué tal? Diría que también valemadrista de no ser porque sí me da cargo de conciencia :(
Nada grato empezar el año sabiéndose así... pero bueno, dicen que el primer paso es reconocer que uno está mal. Y para mostrar que lo reconozco, hasta público lo hago. Ahora, usaré cada mes del año para corregir estos defectos y convertirlos en su opuesto. En diciembre yo debo mirar atrás y ver que ya no soy la misma que escribe estas cosas hoy.
Y si de pronto ven que sigo en las andadas... denme mis zapes, se vale, please...
Mientras, los invito a visitar tres sitios, en los que estoy trabajando. Dos son a título personal y otro es un proyecto en colaboración con un amigo de Venezuela. Por fa, envíenme sus comentarios o sugerencias al respecto.
Ciberseguridad para mortales
Security for Business
Enfoque Seguro
Sunday, December 30, 2007
2007: Como en montaña rusa
Para mí ha sido un año de muchos cambios, de muchas ilusiones y decepciones, tanto en lo personal como en lo profesional; pero también hubo cosas buenas, y me quedo con ello. Tengo un separador de libros que dice: "El aprendizaje más caro, pero más útil para nuestras vidas es el sufrimiento". Y bueno, no voy a decir que me la pasé sufriendo todo el año, porque en realidad no he sufrido. He tenido problemas, motivos para estar preocupada o triste, pero gracias a Dios estoy muy lejos de saber lo que es sufrir de verdad.
Después de ver -por tercera ocasión este año- una presentación de esas que te envían sobre los conflictos en Africa y Asia, y la pobreza extrema de la gente del lugar, no me atrevo ya a decir ni por asomo que sufrí... ni un poquito.
Tengo casa, ropa, comida, luz, gas, drenaje, televisión, computadora... tengo trabajo, tengo familia y amigos, gente que me quiere y se preocupa por mí. He tenido muy buenos empleos. Amo. Sé lo que es amar y ser amada, y Dios me ha dado un corazón capaz de amar intensamente y volver a amar después de cada rompimiento. Tengo talentos y habilidades, no tengo ninguna discapacidad y encima me fue concedida gracia física y de carácter. Soy rica :)
¿Que de pronto me deprimo porque el último hombre del que me enamoré no me correspondió igual? Ni hablar, no seré la primera ni la última, y a la final me queda el haber vivido la experiencia, el viaje y los recuerdos... Tanta gente en este mundo vive y muere sin haber amado nunca, y yo he tenido la oportunidad de sentir con intensidad. Gracias a Dios :)
¿Que a veces me preocupo por mi familia? No es nada extraordinario... hay familias con enfermos graves, en estado terminal, y sin plata para cubrir los gastos o pagar los medicamentos. Mal que bien, desempleados y todo, salud, techo, ropa y comida no nos falta. Gracias a Dios :)
¿Que últimamente me quedo despierta pensando cómo cubrir ciertos gastos inesperados o dilucidando cómo llegar hasta el siguiente cheque? Al menos tengo la tranquilidad de que estoy trabajando y cada X tiempo me llegará un pago... hay gente que lleva meses o años desempleada y sin posibilidad de percibir ingresos. Chamba no me ha faltado y, por ende, la plata sigue llegando a esta casa, aunque a veces no llegue en las fechas que yo quisiera. Gracias a Dios :)
Tengo una hija enorme que goza de salud e inteligencia, que a veces me agobia y es mi principal motivo de preocupación, pero está completamente sana, no tiene discapacidad alguna y tiene un potencial enorme. Gracias a Dios :)
Éste fue un año difícil, sí. Pero, por lo mismo, un año de mucho, muchísimo aprendizaje. De verme con lupa y reconocer -a mi pesar- mis más grandes fallas y vulnerabilidades. De dimensionar en dónde estoy y todo lo que me falta por hacer. De reconocer en qué he fallado y a quiénes :S Se dice que 'si pierdes, no debes perder la lección'. Pues bien, 2007 para mí fue un año de lecciones para mi ego, para mi corazón, para mi fe, mis finanzas, mis prioridades y mis relaciones.
Si a alguien le hice daño en el camino, lo lamento mucho, en ningún momento ha sido intencional. Y mi principal objetivo para iniciar 2008 es ponerme a cuentas en todos los aspectos posibles de mi vida.
Cuando empecé, hace días, con un breve análisis de este año, yo lo único que quería era que terminara pronto... hoy no me queda ya ese sentimiento de agobio y doy gracias de corazón por todo lo que 2007 significó, por lo que pude aprender y por lo que representa, en términos de cimientos para los proyectos que deben afianzarse el año entrante.
Doy gracias a todos los que me han acompañado durante estos 12 meses y desde el fondo de mi corazón les deseo que sean bendecidos en su salud, en sus finanzas, en su familia y su trabajo, entendiendo siempre que no importa cuántos problemas tenemos, siempre hay alguien que está en peores condiciones y, en una de esas, nos toca a nosotros hacer algo por ellos.
Gracias a Dios por su gracia y su bendición cada día de mi vida.
Desde donde estoy, y hasta donde quiera que se encuentren, les envío un fuerte abrazo y mis mejores deseos, con todo cariño.
Tuesday, December 18, 2007
Soberbia
¡Vaya que me costó trabajo llegar a este último post! Y es que, la verdad, se requiere de mucha humildad para escribir sobre qué tan soberbio u orgulloso es uno en realidad.Tal vez de alguna manera pueda dar la imagen de humildad, pero lo cierto es que, mientras realizaba mi autoestudio para escribir sobre la forma en que este pecado capital me hace actuar, me dí cuenta de que soy muuuuuuy orgullosa, bastante vanidosa y, de cierto, poco humilde.
No se confundan. Tal vez me cohibe el reconocimiento público... pero claro que me gusta. ¿A qué periodista en sus cinco no le agrada ser elogiado por un buen artículo o su forma de escribir? Yo reconozco hoy que si lo que hace a un periodista es el nombre, pues yo quiero que el mío sea grande y que mucha gente lo escuche no sólo en México, sino en América Latina... ¿dónde queda la humildad con un ego así?
El diccionario Larousse define la soberbia como la estimación excesiva de sí mismo en menosprecio de los demás; que es altivo o arrogante.
Tanto el concepto de altivo, como el de arrogante, tienen la siguiente descripción: orgulloso, soberbio.
Veamos... el orgullo se define como el exceso de estimación propia, sentimiento elevado de la propia dignidad. Siempre he creído que cuando uno está seguro de sí mismo no tiene por qué adoptar una actitud prepotente, altiva... y creo (sólo creo) que en realidad no soy arrogante, es decir, no me veo como alguien con exceso de estimación propia, de ese tipo de ego o amor propio que pone los intereses propios por encima de los demás.
Sin embargo, sí tengo un sentimiento elevado de la dignidad, y aquí es donde la puerca torció el rabo. Me cuesta un trabajo enorme reconocer que no puedo yo sola, que necesito de los demás, que a veces necesito ayuda... es abrumadoramente humillante para mí pedir dinero prestado, por ejemplo... de verdad, me resulta casi vergonzoso y eso es un problema, dado que en estos meses, mientras se consolidan mis ingresos como periodista y traductora independiente, de pronto el flujo es incierto y variable, pero no así los gastos, y he debido recurrir a algunas amistades.
Sobra decir que domar el orgullo para acercarme a pedir el favor ha contribuido a mis lapsos depresivos en esta temporada... yo, que siempre fui quien ayudó a la familia como pude, que velaba por mis papás, que nunca le negaba nada a mi hija por falta de dinero, ahora estoy aprendiendo cómo es tragarte el orgullo tras chocar de frente contra el iceberg de la suerte.De acuerdo con el diccionario, dignidad es la calidad de digno. A su vez, digno se aplica a quien merece algo, ya sea en sentido favorable o adverso. En estricto sentido, entonces, quien no puede acercarse humildemente con el vecino para pedirle un favor, es que en el fondo se siente merecedor de ello y no tendría por qué pedirlo... al menos, esa acepción aplica para mí... :P
¿Y dónde queda la vanidad en todo esto? A final de cuentas, como lo dije al principio de estos ensayos, la vanidad es el camino a muchos de los siete pecados capitales, así como otros grandes crímenes. Más allá del simple elogio de la belleza y un alto ego, la vanidad es el orgullo inspirado en un alto concepto de los propios méritos. Es decir: nos auto-adjudicamos un valor con base en lo que consideramos nuestros logros, y a partir de ahí establecemos un límite para nuestra dignidad y el comportamiento que debemos seguir, acorde a los estándares que concuerden con el nivel que nuestros méritos han alcanzado.
Voilá! He aquí mi talón de Aquiles, la razón de mi falta de sumisión y de mi rebeldía interna. Si tanto trabajo me ha costado llegar a donde estoy... ¿por qué carajos a estas alturas del partido tengo que recurrir a favores? ¡Si yo debería estar en otra posición!
Pero claro, no culpo a nadie de mis decisiones equivocadas y apechugo... y eso implica que me aguanto todas las consecuencias... y créanme, si me he tragado mi orgullo y he terminado haciendo trabajos que antes ni habría considerado, ha sido únicamente porque tengo que vestir y alimentar a mi pequeña. Si no, tal vez estaría yo en los pasos del Coronel que tan sabiamente describe García Márquez en su afamada novela: El coronel no tiene quién le escriba (una joya... léanla).
Para terminar: la virtud que se enfrenta a la soberbia es la humildad, que el diccionario define como la ausencia de orgullo; sumisión, docilidad.
La sumisión es la acción y efecto de someter o someterse; comportamiento amable y servicial. Mientras que la docilidad proviene de dócil: obediente, tranquilo, fácil de educar.
¡Sopas! De verdad, quien a estas alturas de la lectura siga creyendo que soy muy linda y afable, es porque en realidad no me conoce bien. Soy más terca que una mula. A pesar de que me gusta mucho aprender cosas nuevas, si algo no soy es fácil de educar... en cuanto percibo que alguien se acerca con intenciones de cambiarme me rebelo y empiezo a dar de coces y patadas.
Y debo reconocer que al final esta actitud permea para todas las áreas de mi vida (sentimental, familiar, profesional...) y, como entenderán, no me ha dejado buenos resultados. Aún hoy, de pronto me pregunto si mi trayectoria profesional podría ser más fructífera en una empresa pero simplemente no estoy dispuesta a cambiar lo que he venido haciendo hasta ahora...
Afortunadamente para mí, que soy creyente, Dios siempre ha estado conmigo y oportunidades de trabajo no me han faltado, todo lo contrario. Eso es bueno, muy bueno :)
¿Lo malo? Que sigo pensando que soy tan fregona que las oportunidades se me presentan a la vuelta de la esquina y corro el riesgo de ir desdeñando empleos y proyectos porque no me satisfacen, cuando hay tanta gente desempleada y con verdaderas ganas de trabajar...
Monday, December 10, 2007
Pereza
Pues como decía un amigo mío: tengo mucho que escribir sobre este tema, pero me da flojera... jejeje. Ha pasado mucho entre mi último post y éste, el penúltimo de los 7 pecados capitales. Tengo ideas de otras cosas que quiero escribir pero no quiero perder el hilo de estos ensayos, así que mejor termino lo que debo terminar.La verdad es que me ha tomado tiempo escribir sobre la pereza porque es uno de mis grandes problemitas... sí hay callo que me pisen, jajajaja.
No soy precisamente la más activa, al menos no en todas las actividades que debiera, y últimamente me he dejado llevar mucho por un sentimiento de desidia hacia una serie de cosas que me está resultando en extremo nocivo.
Debo reconocer que esta desidia es resultado de mis cambios extremos de ánimo, que me llevan a terminar en episodios de depresión. No soy una mujer que vive deprimida, pero sí soy una mujer muy emocional y así como puedo disfrutar de los buenos momentos con todo, cuando las cosas no van tan bien me sigo hasta tocar fondo, como un péndulo... y últimamente he tenido motivos para pasarme de un extremo a otro vertiginosamente.
Créanme, ése es uno de los rasgos que me gustaría cambiar de mí, pero aún no sé cómo. Me siento desbalanceada y no me gusta esa sensación...
Por lo pronto, y entendiendo que la desidia es uno de los caminos a la pereza, me dí a la tarea de buscar su significado en el Larousse. Esto es lo que hallé:
Desidia: descuido, negligencia, dejadez
Negligencia: falta de cuidado, dejadez
Dejadez: pereza, abandono de uno mismo o de sus cosas
Y aquí está: la pereza es una forma de dejarse, y la dejadez es desidia. ¿Resultado? Me declaro culpable de este pecado...
El diccionario define la pereza como la falta de ganas de hacer algo; lentitud o descuido en las acciones o movimientos (uuuuy, vaya que sí soy culpable... no en todo, repito, pero en ciertas acciones...)
Desglosando los términos:
Interesante... éstos conceptos plantean a una persona que ha perdido los ánimos o la fortaleza física para realizar ciertas actividades. Esto suele suceder cuando uno está enfermo, deprimido, estresado, agotado por una actividad física extenuante, o desmoralizado ante circunstancias adversas.
¿Cuál es el antídoto? La virtud que se contrapone a la pereza es la diligencia, que el diccionario define como el cuidado en hacer una cosa; prontitud, prisa.
Mmmmmmm... ok, ok... entiendo, pero, ¿cómo se pasa de la fase del desgano y el desinterés a la de ponerte las pilas? Si precisamente uno es objeto de la pereza por no sentir ánimo o fuerza para hacer las cosas, ¿de dónde saca uno la voluntad y la fortaleza? Como diría Eugenio Derbez: ¡que alguien me explique!
Pienso que una opción es iniciar nuevas actividades, refrescantes, que le pongan la sal y la pimienta a la vida de la persona en cuestión... pero, ¿cómo retomar la energía por lo que ya se empezó y los compromisos que se adquirieron? ¿Alguna sugerencia?
Thursday, November 29, 2007
Lujuria 2
Pues antes de pasar al siguiente pecado -y a petición (o más bien quejas) de mis morbosos lectores- creo necesario publicar un adendum del último post.La verdad es que no quise hablar del tema directamente para no exponerme demasiado, pero creo que al final terminé por omitir algunos rasgos cruciales de mi persona, muy ligados con la sexualidad.
Lo cierto es que soy muy coqueta, siempre lo he sido, lo traigo en mi esencia, pero conforme he aprendido a manejar mi sexualidad y he visto con qué facilidad se puede obtener casi cualquier cosa de un hombre cachondo, pues más disfruto de mi coquetería... he de reconocer que a veces hasta es divertido llevarlos al punto en el que hacen lo que les pides sólo por la expectativa de una posibilidad... porque eso sí, tampoco se trata de ir por ahí haciendo falsas promesas, al más puro estilo del Son de la negra: "a todos diles que sí, pero no les digas cuándo"... jejeje
A veces pienso que si yo hubiera nacido en la era medieval, seguro hubiera sido una cortesana... y una muy famosa, lo que sea de cada quién, jejeje. Esas mujeres eran inteligentes, se codeaban con señores importantes que las buscaban porque con ellas tenían lo que no les daban en casa. Las cortesanas disfrutaban su sexualidad pero además la utilizaban para obtener favores, descubrir secretos o extraer información importante, por ello eran tan poderosas.
Los hombres que las buscaban encontraban en ellas, además de sexo placentero, compañía, comprensión y una confidente con quien platicar.
Estoy convencida de que algunos de los hombres con los que he estado lo que buscan es eso, una conexión con una mujer real con la que puedan disfrutar sin tabúes pero que también les brinde ese sentimiento de comprensión, de que alguien los escucha y los entiende... ¡por eso hay quienes están dispuestos a pagar! Por eso el oficio de la prostitución es el más viejo del mundo... porque hay más de un hombre que lo único que necesita es una caricia, un apapacho, creer que alguien se preocupa por hacerlo sentir bien, que hay alguien que lo escucha... (a final de cuentas, ¿no es eso lo que buscamos todos?)
Ese es tal vez mi pequeño secretito... cada encuentro es una entrega y eso me convierte, de alguna forma, en una especie de ángel lascivo, capaz de disfrutar del sexo sin que éste se convierta en una condena ni para mí, ni para las parejas que he tenido... o, al menos, eso quiero pensar yo...
Monday, November 19, 2007
Lujuria
Ok, ok, ok... lo admito... me da cierto nervio escribir este post y por eso ha pasado tanto tiempo ya. Créanme que en el transcurso de esta semana que pasó, más de una vez abrí el blog e intenté empezar, sin éxito. Pero bueno, esto se está convirtiendo ya en una trabe que no me deja avanzar con otros escritos que también quisiera compartir, así que al mal paso, darle prisa.Tomemos la primera parte de esta definición: apetito desordenado del goce sexual. Creo que se entiende bien, pero sólo para profundizar un poco, veamos a qué se refiere el diccionario por desordenado: que no tiene orden, que actúa sin regularidad o método; que no se ajusta a las normas morales o sociales.
¡Auch! Aquí es donde entramos en serios conflictos... definitivamente la zoofilia, la pederastia, la necrofilia y el incesto son comportamientos sexuales anormales, desordenados y condenados por el sistema de justicia de casi todos los países así como por la mayoría de las religiones. Creo que son conceptos universalmente entendidos como desviaciones patológicas... salvo por aquellas culturas en las que aún se promueven las relaciones entre primos o hermanos, para 'salvaguardar' la herencia familiar -en el caso del incesto.
En lo personal (sí, ya sé... ésto es lo que querían leer, jejeje) me enfrento constantemente a los principios que mis padres me inculcaron tan fuertemente que se me han quedado grabados como hierro candente en la piel. Y esta lucha se hace más recia porque no soy de ese tipo de mujeres que puede vivir sin sexo, como si nada. Lo que sea de cada quien, yo no sé cómo le hacen...Si a eso le añadimos que me he vuelto más recelosa y llevo la consigna de darle buen ejemplo a mi hija, resulta que al final ceno cada... mmmmm... ya me iba a balconear, pero créanme, entre cena y cena me aviento un ayuno bastante largo.
Y aquí es cuando me pregunto... ¿hasta dónde llega la lujuria? ¿El deseo desbordado entre una pareja con la creatividad suficiente para intentar nuevas opciones que resulten placenteras para ambos podría considerarse lujuria? Seguramente que de pronto hay quien opine que toda posición no considerada en el sexo convencional de los matrimonios de los años 50 es fruto de la lujuria, pero... por muy animal que pueda parecer, estoy segura que en el fondo todos queremos sexo apasionado.
Veamos, la virtud que se opone a la lujuria es la castidad, y se define como la continencia sexual por motivos morales o religiosos. Mmmmmmmmm... interesante. Este concepto no dice si determinada conducta es correcta o incorrecta, simplemente dice que por apego a la moral o la fe que se profesa, uno decide contener sus impulsos animales, digo, naturales, y limitar el goce sexual.
Thursday, November 08, 2007
Por Tabasco
Sin embargo, interrumpimos esta transmisión para... no, ya en serio, creo importante hacer otra pausa en la entrega de mi pecaminoso análisis para solicitar su apoyo por la gente que sufre en Tabasco. Me gustaría decir que también por Chiapas, pero la cuestión es esta:
Muchos queremos ayudar pero pocos confiamos en que la ayuda realmente llegue a quien la necesita. Ya sea TV Azteca, Cinemex, Banamex o la Cruz Roja, en realidad sabemos que mucha de la ayuda se pierde en el camino.
Pues bien, un grupo de voluntarios de mi iglesia irá a entregar lo que se recaude este sábado y lo entregará directamente en manos del pastor de una iglesia en Villahermosa, para que sea distribuido con justicia por allá.
Es gente que conozco, de fiar, y créanme que la ayuda va a llegar a donde tiene que llegar.
Así que si tienen ropa de calor en buen estado, zapatos, ropa de bebé, mantitas o quieren colaborar con agua embotellada, pañales, alimentos enlatados, abrelatas, sal, azúcar, leche en polvo o tetrapack, o medicamentos no caducos, búsquenme por favor.
Quienes tienen mi cel, llámenme con confianza. O envíenme un correo a snakepoliz@gmail.com
Gracias de antemano por su apoyo :)
Sunday, November 04, 2007
Ira
Le he estado dando vueltas y vueltas a este tema porque la misma acepción del diccionario es difusa, y los sentimientos que conducen a la ira son de dominio general: enfado, disgusto, furia...Me es un poco complicado ser objetiva porque creo que en realidad no soy de las que se enfurecen tremendamente, al menos no muy seguido, pero sí soy irascible ante pequeños detalles cotidianos... sobre todo en ciertos días cada mes (sí, está bien, suena a pretexto pero las hormonas son reales y afectan duro).
¿Hasta dónde llega el enfado, dónde se convierte en furia y cuándo se torna en el sentimiento incontenible, avasallador, que entendemos como la ira?
Veamos, tal como lo he venido haciendo en cada post, trataré de desgranar la esencia de este pecado capital así como los caminos que conducen a él y sugerencias para cumplir con la virtud que contrarresta a la ira: la paciencia.
Como tocaré varios conceptos relacionados en esta ocasión, les dejo el listado de las definiciones de acuerdo con el diccionario Larousse...
Ira: irritación o enfado muy violento; furia o violencia de los elementos.
Irritación: acción y efecto de irritar.
Irritar: hacer sentir enfado violento o excitación.
Enojo: alteración del ánimo por algo que contraría o perjudica.
Disgusto: pesadumbre e inquietud causados por una desgracia o contrariedad.
Ok... creo que estas definiciones nos llevan de lo más a lo menos, en una especie de camino en reversa desde la ira violenta hasta el incómodo pesar. Sin embargo, la senda hacia este pecado capital, el cuarto de mi lista, empieza con esos sentimientos pequeñitos y personales pero que, como bola de nieve, si no se les controla a tiempo, se van haciendo cada vez más grandes hasta que su ímpetu arrasa con todo lo que hay a su paso.
¿Cuál es la ruta? ¿Pesar-molestia-disgusto-enfado-irritación-ira? ¿Qué gatillo se dispara en la psicología de algunas personas que, cual auto de carreras que acelera de 0 a 100 en 10 segundos, son capaces de brincarse todas las etapas previas y reaccionar violentamente ante un incidente cualquiera?
¿Cómo detectar en cualquier circunstancia en qué nivel del camino estamos y cómo podemos frenarnos? Tal vez lo más complicado es precisamente reconocer las capacidades individuales para detectar nuestra vulnerabilidad a irritarnos con ciertos factores, comportamientos o personas, y tomar las medidas preventivas y de control necesarias para, en la medida de lo posible, evitar un enfrentamiento violento o, en su caso, controlar nuestras reacciones y disminuir el nivel de furia...
Por mi parte reconozco que, aunque adoro a mi hija, ella tiene la capacidad de alterarme en cosa de segundos cuando hace berrinches o no me obedece. Al final entiendo que el enojarme yo también no nos lleva a nada y puedo lastimarla, pero de pronto me saca de mis casillas y punto...
Otra persona que es capaz de enfadarme mucho es precisamente su padre, debido a toda la historia que traemos. Por lo demás, creo que en general procuro evitar discusiones y, afortunadamente para mí, el disgusto no suele durarme mucho, no soy rencorosa ni resentida.
¿Nooooo? Escucho la voz, dentro de mí, dándome de cocos...
Ok, ok... dije: en general. Debo reconocer que de pronto hay situaciones que sí me afectan de una forma que no percibo inicialmente y he ahí el problema, porque el pesar crece, se convierte en molestia que a veces descarto pero no se va, sino que sigue aumentando para tornarse en disgusto y, si aquí no le pongo un freno o lo canalizo adecuadamente, es cuando termina por convertirse en enfado, de esos que son capaces de llevarte de 0 a100 ante un incidente que te afecta justo en la parte irritada. Es como cuando dicen: nomás es cosa de que te pisen el callo pa' que brinques...
Recientemente pasé por una experiencia así, justo por la salida de mi empleo anterior. Fue algo que descarté y se fue haciendo grande hasta que me dí cuenta que en verdad había quedado resentida por la forma en que se manejaron las cosas al final y eso me provocó una reacción desfavorable que, lamentablemente, puede afectar mi imagen.
Ahora tengo que ponerle remedio a ello... dos meses después...
Así que lo reconozco: sí, soy susceptible de pecar, si no de ira, sí de cualquiera de los sentimientos que le anteceden. Sobre todo porque me falta una de las cualidades que se requieren para enfrentar este pecado, según el significado de la virtud que lo contrarresta: la paciencia es la capacidad de soportar molestias, trabajos y adversidades con fortaleza y resignación.
Mmmmmmmm... capacidad de soportar la tengo... ¿con fortaleza y resignación? Bueno, la vida me ha hecho fuerte, pero no resignada. Y la verdad es que no ser sumisa a veces es bueno, pues no puede ir uno por la vida aguantando todo, pero no hay que malentender el concepto.
La resignación se define como la capacidad para conformarse y aceptar las situaciones adversas. Conformarse, aquí va la palabrita... no se trata, repito de aceptar todo lo malo sin chistar, sino de reconocer que hay situaciones adversas con las que no se puede lidiar y no aceptarlas nos lleva a un estado de rebeldía que, obviamente, enciende nuestra ira.
Queda a juicio de cada quien, y eso es lo complicado. Para mí, lo difícil es precisamente no impacientarme y aprender a quedarme quieta cuando no debo actuar y aceptar las derrotas cuando no puedo ganar... pero bueno... ¿a quién le gusta perder?
Friday, November 02, 2007
Pausa...
Sólo un desahogo y seguimos adelante ;)
Con tu nombre
Dejo abierta la ventana por si llega una canción.
Y una red de mariposas volando en el balcón, por si el viento deja alguna historia ahí enredada, notas olvidadas, rasgos de tu asuencia.
Antes, antes de soñar de nuevo tengo que olvidarme de tus labios.
Antes tengo que arrancar de mi memoria cada beso que empezaba con tu nombre.
Quedarán algunas letras y mi errante melodía; un puñado de palabras a medio terminar, cuando el tiempo deje este camino abandonado sin llegar a ningún lado y desnudo de tus huellas.
Antes, antes de soñar de nuevo tengo que olvidarme de tus besos.
Antes tengo que arrancar de mi memoria cada beso que empezaba con tu nombre.
Ésta es la última vez que canto tu nombre. Ésta es la última vez...
Antes, antes de soñar de nuevo tengo que olvidarme de tus labios.
Antes de cerrar mis ojos tengo olvidarme de tu piel.
Antes tengo que arrancar de mi memoria cada beso que empezaba con tu nombre.
Tu recuerdo
Tu recuerdo sigue aquí, tal como un aguacero rompe fuerte sobre mí; ¡ay! pero a fuego lento.
Quema y moja por igual y ya no sé lo que pensar si tu recuerdo me hace bien y me hace mal.
Un beso gris, un beso blanco, todo depende del lugar.
Que yo me fui, eso está claro, pero tu recuerdo no se va.
Siento tus labios en las noches de verano, ahí están cuidándome en mi soledad, pero a veces me quieren matar.
Tu recuerdo sigue aquí, tal como un aguacero rompe fuerte sobre mí; ¡ay! pero a fuego lento.
Quema y moja por igual y ya no sé lo que pensar si tu recuerdo me hace bien y me hace mal.
A veces gris, a veces blanco, todo depende del lugar.
Que tú te fuiste, eso está claro, sé que te tengo que olvidar,
pero yo le puse una velita a to'o mis santos, ahí está pá que pienses mucho en mí... no dejes de pensar en mí.
Tu recuerdo sigue aquí, tal como un aguacero rompe fuerte sobre mí; ¡ay! pero a fuego lento.
Quema y moja por igual y ya no sé lo que pensar si tu recuerdo me hace bien y me hace mal.
Piensa en mí... es antídoto y veneno al corazón
Piensa bien... que quema y moja, que viene y va
¿Tú dónde estás?... atrapado entre los besos y el adiós
Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero de mayo
Rompe fuerte sobre mí y cae tan fuerte que hasta me quema hasta la piel
Quema y moja por igual y ya no sé lo que pensar si tu recuerdo me hace bien y me hace mal
Tu recuerdo sigue aquí, rompe fuerte sobre mí; quema y moja por igual...
Sé que te tengo que olvidar, si tu recuerdo me hace bien y me hace mal
Thursday, November 01, 2007
Gula
De todos los pecados capitales, la gula es probablemente el único que no afecta a nadie más que a uno mismo. Salvo que te atasques de comida en una reunión y no dejes nada para los demás, si te pones a tragar y tragar hasta rodar como pelota la bronca es tuya... y de tus arterias.Se me antoja que la pereza también es algo muy personal, sin embargo sí se puede afectar a otros cuando uno es flojo, como siendo improductivo en el trabajo o dejando para después cosas importantes... pero bueno, ése es tema de otro post. Hoy le toca a uno de los grandes placeres de la vida: la comida.
Y es que, ¿a quién no le gusta comer bien? ¿O degustar un buen trago, junto a una agradable compañía? El placer de la comida, señores, es la razón por la que me cuesta tanto ponerme a dieta y bajar los xxxx kilos que aún me quedan de más... (jejeje, ¿qué dijeron, ya me balconeé? Pues no... eso queda entre mi báscula y yo :P )
Disfruto de una buena ensalada, sí, pero también me encantan la pizza, las hamburguesas, los tacos de alambre con queso, la lasagna, el pastel de chocolate, los chiles en nogada, la sopa de fideos secos, el pay de queso con frutas, la crema de elote, las fresas con crema, el spaghetti bolognesa, el banana split, los tacos de canasta, las enchiladas suizas, las albóndigs al chipotle... ¿le sigo o ya les abrí el apetito lo suficiente?
Sí... nunca he logrado seguir una dieta al pié de la letra porque mi placer por el buen comer es más fuerte que mi voluntad para bajar de peso rápida y radicalmente. Tal vez sea bueno: el gusto por la comida me evita entonces caer en la bulimia o la anorexia, porque eso sí, soy muy vanidosa.
La vanidad de hecho, es la razón por la que evito, en la medida de lo posible, comer por compulsión. Si no puedo bajar mucho, al menos no le echo más fruta a la piñata, jajajaja :D
Veamos: el diccionario Larousse define la gula como el exceso en la comida y en la bebida. Mmmmmm... en estricto sentido creo que no peco de gula, porque aunque me fascina comer bien, sí reconozco los límites que mi propio cuerpo me pone cuando la panza lleva al cinturón al punto de reventar y la blusa a duras penas puede resistir el botonazo. No pasa muy seguido pero en Navidad, por ejemplo, se hacen unas comilonas en mi familia dignas de poner a sudar al pantalón de maternidad más holgado. Y es que ante tanta variedad, resulta difícil negarse a probar un pedacito de cada cosa... en suma, esos pedacitos le saturan a uno el estómago y terminas como lombriz con nudo, jejeje.
Pero bueno, la pesadez y el dolor de estómago pronto me hacen entrar en razón. Y luego la báscula me da mis cocos y entonces le meto más a la lechuga y el atún y menos a los carbohidratos y listo.
Más que gula, mi problema es nervioso... tiendo a comer por compulsión cuando estoy ansiosa, deprimida o inquieta. Ahí sí que la sufro porque aunque me sienta llena (no satisfecha: llena) y la comida me produzca cierta repulsión, me entra una necesidad de comer que me incita a llevarme a la boca un chocolate, una hamburguesa con queso extra, unas galletas, una banderilla de queso o una buena rebanada de pizza... sí, a la mitad me dan ganas de vomitar y me siento mal por sucumbir a esa imperiosa necesidad de comer para mitigar los nervios.
Aunque reconozco que es una faceta de la gula, creo que no es lo mismo, porque en teoría (con apego a la definición del diccionario) cuando uno come por gula lo disfruta, pero cuando yo como por compulsión ni siquiera me queda el deleite del sabor... llega a ser incluso nauseabundo.
Y luego, claro, viene el remordimiento y la mirada dura de la báscula frente al espejo mostrándome las llantitas que con tanto trabajo se habían ido y en un abrir y cerrar de boca, regresaron...
Aquí es cuando, de forma tardía, entra la templanza en mi vida. Esta cualidad, que se contrapone a la gula, se define como la virtud cardinal que consiste en moderar los apetitos y los placeres de los sentidos.
Pensándolo bien, la templanza es un virtud que siempre llega tarde conmigo. No sólo para evitarme comer sino para otros placeres o inquietudes de los sentidos. Soy muuuy impaciente. Y sí, escucho la vocecita que me dice: "no comas esto" o "no hagas lo otro", pero suelo patearla y hacer lo que me viene en gana y luego la escucho de nuevo diciéndome: "¿ya ves? Te lo dije."
¿Conclusión? Creo que peco de gula tanto como cualquiera, pues como en todo pecado, el remordimiento llega siempre después de que acometo sobre la comida sin escuchar a esa vocecita que me dice: "NO"... o peor aún, porque la escucho y me vale.
El daño me lo hago yo sola, pero ¿qué más quiero? Si se trata de que cada uno se cuide... ése es el principio para estar bien. De modo que tendré que aplicarme más en escuchar la voz y en ejercitar la templanza en mi vida, que buena falta me hace...
Sunday, October 28, 2007
Envidia
El diccionario Larousse define la envidia como el pesar por el bien ajeno; deseo de tener o hacer lo mismo que otro.Mmmmm... veamos: "el deseo de tener o hacer lo mismo que otro." Hasta aquí yo no le veo problema, si ves que alguien tiene algo bueno es normal y lógico que se te antoje tener algo similar, ¿no?
Pero he aquí el primer punto, entonces: tener algo similar, no lo mismo que el otro.
Una cosa es ver que el vecino tiene un jardín hermoso y desear que nuestro jardín se vea igual de bonito, y otra muy distinta agarrarla contra el vecino porque su jardín es bonito y el nuestro no.
O que nuestra amiga se haga de un novio guapo, tierno, con dinero y que busquemos bajárselo... o que hablemos mal de alguien en el trabajo porque queremos tener SU empleo... no otro, el suyo.
¿Han escuchado el término "envidia de la buena"? Bueno, pues suele aplicarse en el sentido de cuando se te antoja lo que los demás tienen como un incentivo propio para buscar el mismo éxito personal, profesional o sentimental... pero es un término mal aplicado porque la envidia, en estricto sentido, no puede ser buena.
¿Por qué? Por lo que dice la primera parte de la definición del diccionario: "pesar por el bien ajeno." Según el tumba-burros, el pesar es un sentimiento de pena o dolor que abate el ánimo. Y aquí es donde se torna nocivo: el envidioso sufre, se deprime, no se encuentra bien con los logros de los demás.
De todos los pecados capitales, la envidia es tal vez el que más alcance tiene, pues si bien hay quien puede practicar la castidad o no se siente nunca tentado a comer o descansar en exceso, siempre, en algún momento de nuestra vida, nos sentiremos celosos de algo o alguien. La historia se ha escrito a raíz de las pasiones levantadas por los celos y la envidia; a lo largo de los años, ésta ha sido la causa de muchas guerras, de asesinatos y toda clase de crímenes.
Tal vez la mayoría de nosotros libramos con cierto aire los sentimientos de envidia que nos llevarían a hacerle daño a alguien, pero puedo decir con certeza que nadie está exento de sufrir celos. De acuerdo con el diccionario, los celos son el temor de que otra persona pueda ser preferida a uno; envidia de alguien.
Ahí está: cuando vemos que la vecina gordita tiene no uno, sino dos pretendientes locos por ella y nos preguntamos frente al espejo qué pasa con nosotras, sentimos envidia. Cuando el amigo nos presume su nuevo carro de $300,000 pesos o su flamante empleo como director regional de una firma de tecnología, nos da envidia, ¿no? Cuando las amigas se van de viaje de fin de semana a Acapulco y se revientan a todo dar y al regresar te cuentan de los chicos guapos que conocieron y que tú te perdiste por quedarte en casa a cuidar a tu hija enferma, te da envidia... y, si las fotos revelan que en verdad están muy guapos los ligues en cuestión, hasta celos te dan... ¿no?
Y nadie se salva de haber sentido en algún momento de la vida el embiste furioso de los celos cuando la persona amada no solamente no nos corresponde, sino que le entrega su amor a alguien más... "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra..."
Desde el nocivo sentimiento que corroe el corazón de dolor por no estar con el objeto de nuestro amor hasta la enfermiza obsesión que termina, a veces, en los asesinatos de pasión, todos hemos sentido celos. Y es que, vamos, nadie está exento de enamorarse sin ser correspondido. ¡Qué bella sería la vida si solo nos enamoráramos de quien nos ama también!
Y aquí es donde entra en juego la cualidad que se enfrenta a la envidia: la caridad, que el diccionario define como la virtud cristiana que consiste en amar a Dios y al prójimo. Amar a Dios y al prójimo... una frase simple y clara, que no resulta tan fácil de poner en práctica.
De entrada, hay que entenderla. En la Biblia, Jesús resume todos los mandamientos en dos: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." (Mateo 22:37-40)
Así pues, amar al prójimo no es optativo y no es a nuestro criterio, es amar al prójimo como nosotros nos amamos. Claro que si tienes baja la autoestima o no te amas lo suficiente, de entrada tienes una bronca, pero no es motivo de este post.
El punto es: en general, uno no busca hacerse daño a sí mismo, al contrario, buscar estar bien, lo mejor. De esa misma forma hay que amar al prójimo: no buscar hacerle daño, no robar, mucho menos matarle.
Claro que no siempre es fácil, claro que al menos una vez en la vida hemos pensado siquiera en lo bonito que sería el mundo si fulanito no existiera... pero no podemos ir por ahí guardando todo lo que nos hace daño.
Francamente, no estoy exenta de los sentimientos de envidia o celos... soy muy celosa cuando amo y no siento seguridad sobre los sentimientos de la persona objeto de mi amor. Ya lo saben ustedes, han leído mi blog. Me costó muchísimo trabajo entender que alguien no me amó y que tal vez ahora sale con alguien más... duele, y duele bien gacho.
Pero tampoco fue la primera vez que me enamoré de alguien que no me quería y nunca me le fuí encima en una escena de celos. He sentido envidia, pero no he permitido que el sentimiento se apodere de mí al grado de volverme infeliz ante el éxito o la felicidad de otros. Y la verdad también reconozco que a veces hay personas a las que simplemente no les deseas el bien.
Es la naturaleza humana. El reto está en no permitir que el pecado (la envidia) se apodere de nosotros y terminemos con el alma envenenada. ¿Que si vamos a tener momentos de celos, o de desear lo ajeno? ¡Claro que sí! ¡Todo el tiempo! Mientras estemos en este mundo, será uno de los sentimientos que más deberemos experimentar y enfrentar... y yo no soy la excepción.
¿Qué hemos de hacer, entonces? Jesús dijo: "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros." (Juan 13:34)
¡Vaya! una conclusión difícil... pero se las pongo más fácil. El "sabio poeta" Arjona escribió en una de sus canciones: bueno no es el que ayuda, sino el que no jode, acuérdese.
Bien, no podemos ir por ahí pretendiendo una vida de santidad las 24 horas del día los 7 días de la semana los 365 días del año. A veces no podemos o simplemente no nos nace ayudar... pero al menos podemos evitar joder a los demás, ¿no? Es una buena forma de empezar...
Friday, October 26, 2007
Avaricia
Pues bien, me tomó dos semanas decidirme a empezar con la prometida entrega de los 7 pecados capitales pero la verdad no sabía por dónde empezar. Como lo dije el pasado post: literalmente expondré mis peores debilidades en público y es difícil hallar la forma de hacerlo. Además, algunos de estos siete pecados en realidad me pondrán en jaque al momento de escribir... ¿hasta dónde podré hacer un análisis objetivo y profundo de mis vulnerabilidades y fortalezas sin exponerme demasiado? ¿Qué tanta información puedo ocultar sin caer en la mentira? A final de cuentas, este ejercicio tiene como finalidad ir al meollo del asunto y tergiversar las cosas no me ayudará, todo lo contrario.Pues bien, decidí empezar primero por aquéllos que no me han resultado tan complicados o que me son un poco más faciles de manejar: gula, avaricia, envidia...
Hoy inicio con éste y me seguiré en orden alfabético, para dejarme de líos y dudas de cuál abordar después.
De acuerdo con el diccionario Larousse, la avaricia es el afán excesivo de obtener y guardar riquezas. Mmmmmm... quien me conoce bien, sabrá que ésta no es una de mis debilidades. Yo sí quiero tener dinero, y mucho, pero mis objetivos son más idílicos y hasta un poco utópicos...
El camino a la avaricia es la ambición, que el diccionaro define como la pasión por conseguir poder, dignidades y fama. Y bueno, la ambición bien encauzada no es mala. Una persona ambiciosa busca siempre la forma de seguir adelante, de hacerse de sus bienes, de tener los medios para llevar una vida estable, viajar y gozar de relativa tranquilidad.
Mentiría si digo que no soy ambiciosa, claro que lo soy. Quiero mi carro, mi propia casa, viajar por el mundo cuando me plazca sin tener que preocuparme por que se me acabe la plata, no quiero tronarme los dedos cuando lleguen los estados de cuenta ni preocuparme por las facturas de los hospitales cuando se presente alguna emergencia. Quiero estabilidad financiera y bienes que me garanticen cierta tranquilidad. Y mucho, mucho dinero para poder dedicarme a mis sueños sin preocuparme por qué voy a comer mañana o cómo voy a pagar la colegiatura de mi hija.
La ambición me ha llevado en ascenso en mi carrera profesional, pero si yo fuese avara mi situación actual sería muy diferente. Mi problema, en realidad, es que el antídoto de la avaricia es muy fuerte en mí.
La generosidad, virtud que se contrapone al pecado de avaricia, se define en el diccionario como la actitud o el hecho de ser dadivoso, desprendido, noble, magnánimo. No es que yo me califique como la bondad andante, pero la verdad es que el dinero, cuando lo tengo, es una de las cosas que menos atesoro. Así pues, más que de avara, yo peco de generosa, al grado de ir por ahí donando dinero a cuanta organización de apoyo ambiental o infantil se me pone enfrente.
Cuando puedo y tengo, apoyo a mi familia, a los mendigos en la calle, a mis amigos, a quien lo necesite. Soy tan desprendida que la cultura del ahorro es muy difícil para mí, motivo por el cual he optado por adquirir un seguro de inversión para mi retiro y otro para la educación universitaria de mi hija. Cada mes deposito ahí una lana... es como un ahorro pero no puedo hacer uso de ese dinero hasta que llegue el momento de cobrarlo, salvo que las cosas se pongan color de hormiga y necesite cancelar las pólizas y sacar la lana.
Esto, a final de cuentas, no puede ser tan bueno, como lo estoy aprendiendo ahora que ando de free lance. Es sano y conveniente ahorrar un poco, lo que sea. Saber que hay dinero en la cuenta del banco y no tocarlo, ni donarlo, ni gastarlo...
Pero, bueno, yo he aprendido también con las experiencias de la vida que el dinero va y viene; que cuando se puede ayudar a la gente, Dios nos recompensa después y esto de abrir el monedero y darle a quien lo pide se me da tan fácil que a veces lamento ser así.
No dejaré de ser dadivosa porque es algo que traigo, inherente a mi carácter. Sin embargo, llegó la hora de aprender a guardar un poco y preveer para el futuro, con un fondo al que pueda acceder en caso de emergencia, no el que tengo invertido en los seguros.
Bien dicen que las grandes lecciones de la vida se aprenden a la mala... y a veces hacer cosas buenas y agradables a Dios no necesariamente implica que esté uno en el camino correcto. Hay que ser ordenados, administrados y previsores... y, lo confieso, yo cojeo un poco en estos puntos...
Wednesday, October 10, 2007
Los 7 pecados capitales
Hace unos días vi la película El abogado del diablo (¿apenas? Sí... apenas :P) y lo que más me llamó la atención fue cuando al final de la película Al Pacino (Satanás) dice que su pecado favorito es la vanidad.
No sé si en verdad el diablo tenga predilección por algún pecado en particular, pero me quedé pensando en esa frase. A final de cuentas, la vanidad es el camino a la soberbia, la avaricia, la envidia, el egoísmo, la prepotencia y un sinnúmero de "bellas cualidades".
Posterior a eso empecé a leer un libro llamado La mujer agotada, en el que dicen que aunque no lo reconozcamos, cada vez más mujeres estamos inmersas en una vorágine profesional, personal, familiar, espiritual y social... Y, como en todo proceso, primero hay que reconocer que se tiene un problema y acto seguido detectar la raíz del mismo para después encararlo. El libro aconseja tomarse un tiempo para evaluar puntos específicos que nos han llevado a ser lo que hoy somos.
Yo no se aún por dónde empezar, pero recordé que hace poco ví un documental de Animal Planet sobre los siete pecados capitales en el reino animal.
¿A qué viene todo esto? Pues que metí todo esto en la licuadora de mi cabeza y el resultado fue la brillante idea de redactar la forma en la que yo misma he vivido los siete pecados capitales, a modo de autoestudio, descubriendo cuál ha sido más dominante en mí. Será como desnudarme públicamente... (oooops!)
Así pues, ¡no se me pierdan, porque los siguientes 7 posts estarán interesantes! Jejejeje
De acuerdo con Wikipedia, los "Siete Pecados Capitales" son una clasificación de los vicios mencionados en las primeras enseñanzas Cristianas católicas para educar e instruir a los seguidores sobre moralidad. Comenzando a principios del siglo XIV, la popularidad de los Siete Pecados Capitales como tema entre los artistas europeos de la época eventualmente ayudó a integrarlos en muchas áreas de la cultura y consciencia Cristiana a través del mundo.
Listados en el mismo orden usado por Gregorio I, el Magno (c.540(?)-604) en el siglo VI y después por Dante Alighieri en la Divina Comedia (c.1308-1321), los Siete Pecados Capitales son los siguientes: Lujuria, Gula, Avaricia, Pereza, Ira, Envidia y Soberbia. Cada uno de los Siete Pecados Capitales tiene un opuesto correspondiente en las Siete Virtudes.
Las siete virtudes que forman parte del Catecismo sirven para que el cristiano sepa cómo afrontar la tentación de cometer alguno de los siete pecados capitales, a modo de salvar el alma:
Humildad (Latín, humilitas) contra el pecado de soberbia
Generosidad (Latín, liberalitas) contra el pecado de avaricia
Castidad (Latín, castitas) contra el pecado de lujuria
Paciencia (Latín, patientia) contra el pecado de ira
Templanza (Latín, frenum) contra el pecado de gula
Caridad (Latín, humanitas) contra el pecado de envidia
Diligencia (Latín, industria) contra el pecado de pereza
Monday, October 01, 2007
De vuelta a lo mío
Ya estoy colaborando para dos importantes revistas de negocios. Aunque mi primer cheque lo cobraré después de la primera quincena, me siento más tranquila porque ya tengo una actividad que me gusta y me dará ingresos.
¡Gracias a todos por su apoyo y sus porras!
Sunday, September 30, 2007
Tú, otra vez
Por un momento, un momento solamente, mientras se incorporaba el motociclista, lo ví a él. No pude evitar pensar en Jorge y su moto. Solo por unos segundos me pareció verlo a él, incorporándose lentamente tras el accidente. Espero de todo corazón que esté bien y que Dios lo cuide y lo bendiga donde quiera que esté.
¡Habrase visto!
Ahora sucede que el Gobierno del Distrito Federal demandó al cuerpo de bomberos de la ciudad que paguen por el agua que utilizan para llenar las cisternas de sus camiones y apagar los incendios.
Obviamente, y como ya sabemos todos, los bomberos no tienen dinero para pagar las cantidades de agua que se les están cobrando. Pero, además, ¿qué no se supone que el agua que utilizan debiera estar incluida en el presupuesto de operación de los bomberos, que, por cierto, dependen del Gobierno del Distrito Federal?
El jefe de bomberos tuvo que solicitar que la deuda les fuera condonada... pero, insisto... ¿qué va a pasar de aquí en adelante? ¿Les llegarán facturas de agua que deben pagar tras cada incendio que apaguen?
Me pregunto si, a falta de presupuesto propio, en adelante los bomberos le harán firmar una forma (o pagaré) a las víctimas del incendio, en la que se comprometen a pagar por el agua que se utilice para apagar las llamas que consumen su hogar o negocio.
Imagínense: "¡híjoles! No pudimos salvar su casa pero aquí tiene la factura por los chorrocientos mil litros de agua que se gastaron en el intento..."
O la otra opción, que decía mi mamá, "ya veo a los bomberos conectando sus mangueras en la toma de agua de la llave para regar el jardín..." de esa forma no serán ellos quienes corran con los gastos... buena ésa.
Cosas como ésta dan hasta coraje. Pero que no le pase a un funcionario que se le queme su casa y que los bomberos le salgan con que no pueden ir a apagar el incendio porque les cortaron el agua por falta de pago... jajajajaja... me gustaría ver eso :P
Wednesday, September 26, 2007
¿Ser o no ser?
¡Sopas! De la nada me topé con una pregunta que yo me debí haber hecho hace tiempo... bueno, en su momento me la hice pero me dí atole con el dedo y me dije que soy escritora de vocación y por lo demás puedo desempeñar cualquier rol relacionado con lo que estudié.
¡Diantres! Me fui a dar cuenta de que no es así. Si hay algo que he sabido desde que tengo 13 años es que lo que más me gusta es escribir. No estudié Ciencias de la Comunicación solamente por el temor de que si me dedicaba únicamente a escribir podía morirme de hambre. Estudié esta carrera porque el periodismo es lo más parecido a la literatura, y me gusta mucho. Pero bueno, en algún momento de mi vida profesional perdí el objetivo y se me estaba olvidando.
Ahora que ando desempleada, pero feliz, me vengo a enfrentar con una disyuntiva que hace años no quise tomar, porque se me antojaba arriesgada. ¡Cuánto más ahora que tengo una pequeña de cuatro años! Sin embargo...
Señores, salvo que se me presente una opción que vaya de la mano con mis intereses, me represente crecimiento personal y profesional y sea bien remunerado... he decidido que ya es hora de seguir mi sueño para hacerlo realidad.
Esta pausa en mi trayectoria profesional bien puede ser la oportunidad para empezar el libro que hace más de un año nació en mi cabecita y ya quiere ver la luz. Si tan sólo amarro algunas participaciones como free lance en alguna de las revistas de negocios importantes del país, entonces podría darme el lujo de hacer lo que quiero.
Estoy consciente de que ello implicará una reducción considerable en mis ingresos, pero dada mi experiencia en mi último empleo, tengo claro que un trabajo bien remunerado no me hace feliz, si no es lo que quiero. ¿Qué le he de hacer? Tengo un corazón bohemio y una resistencia a desempeñar una profesión que no me plazca. Sé que eso puede ser como cavar mi propia tumba, pero si algo sé es que lo que hago bien es escribir. ¡Y encima me gusta! Si encuentro que me paguen por ello, ¿qué mejor?
Por cierto, aprovecharé para entrar a www.puntodelectura.com.mx, ví en un cartel que te pagan por leer... veamos de qué se trata, ¿no?
Tuesday, September 18, 2007
¡Libre!
No había ya publicado nada recientemente pues no me sentía de ánimos para ello. De pronto, un buen día me percaté de que me generaba más angustia quedarme en ese empleo que perderlo aún sin tener nada seguro.
La idea que me vendieron cuando acepté el trabajo se distorsionó velozmente y con sólo cinco meses en la empresa me dí cuenta que terminé involucrada en cosas que ni se me dan, ni me gustan, como las ventas, mientras que las habilidades que tengo, por las que supuestamente me contrataron, pasaron a un segundo plano, no eran prioritarias ni importantes.
Me ví inmersa en un proceso de entregar resultados inmediatos sobre proyectos que en mi vida había manejado, que requerían de un tiempo de entrenamiento, de aprendizaje, de desarrollo de ciertas habilidades. No es que no pudiera aprenderlas, es que no es lógico esperar que esas habilidades se adquieran de la noche a la mañana.
Terminé siendo responsable de actividades críticas y urgentes de las que no tengo experiencia ni conocimientos, sintiéndome todo el tiempo incompetente y frustrada por no poder alcanzar los resultados. Mientras tanto, aquéllas capacidades y habilidades que sí podían generar resultados inmediatos estaban siendo relegadas... en vez de sentirme un jugador A me sentía un jugador B, tirándole a C.
También es cierto que soy muy dura conmigo misma, pero cuando me dí cuenta del giro que habían tomado las cosas tuve que amarrar mi orgullo y mi necedad del "sí se puede, ¿cómo de que no?" Tuve que reconocer que dadas las circunstancias, no podría yo dar el ancho. O ellos me daban más tiempo para aprender (digo, apenas el viernes cumplí 5 meses ahí), o algo cambiaba... ninguno de los dos escenarios era viable.
Lo que procedía era decisión mía: emperrarme y echarle todas las ganas del mundo, o buscar algo que me hiciera sentir realizada y feliz. Porque, ¿la verdad? al final la sola idea de tener que ir a trabajar me oprimía fuertemente el corazón.
Todo se fue sumando: los tiempos, las distancias, las frustraciones laborales, el no ver a mi hija, los gastos que implicaba el estar tanto tiempo allá, la forma en que todo esto me afectaba y el carácter que tenía... al final, no valía la pena.
Le perdí el gusto, le perdí el interés al proyecto y me estaba costando el doble de trabajo sacar la chamba...
Con mucha pena tuve que admitir que no es lo mío y aún a sabiendas de no tener nada seguro, más allá de dos ofertas verbales de empleo de las que no había ni empezado el proceso de ver qué onda, el día 2 presenté mi renuncia.
Yo toda mona calculé tiempos de entrega y le dije a mi jefe que me quedaba hasta el 30, pero ya ven cómo es esto de las chambas, y el viernes me dieron las gracias.
Obvio, no terminé de entregar todo, pero si ellos así lo decidieron, es su rollo. ¡Claro! Ahora dirán que no les entregué a tiempo. Efectivamente, mi intención era dejar la chamba como es debido, pero me cambiaron la jugada.
Triste por no haber cumplido un reto. Frustrada. Molesta por cómo se dieron las cosas. Pero tranquila, de verdad. Así festejé con mi familia el día de la Independencia... el día en que finalmente yo también pude sentirme libre...
Pero bueno... ahora volvamos a la realidad. Ando buscando chamba, si alguien sabe de algo donde pueda desarrollar y explotar mis habilidades como comunicóloga, se los agradeceré.
Pero, por favor, ¡nada de ventas! Pls, pls, pls... eso sí que nomás no.
Friday, September 07, 2007
A diez días de que llegues al tercer piso...
(Marc Anthony)
Wednesday, August 29, 2007
Memorias inolvidables
He aquí un breve listado de algunas cosas que no he olvidado, ni creo que lo haga...
1. El momento en que mi mamá me describió cómo se siente cuando alguien te gusta.
2. El día en que Jesús Gabriel me defendió de Enrique.
3. El día que vi a Edgar peleando con Alejandro.
4. Mi primer beso... (¡guácala!)
5. El día que Pablo se me declaró.
6. La reacción de las fans (incluyéndome) cuando el rayo láser empezó a dibujar la carita de Marinela al iniciar el concierto de los New Kids On The Block.
7. La sensación indescriptible cuando me bauticé en agua (soy cristiana, me bauticé a los 16, después de convertirme)
8. El día que vi a Polo en las escaleras, con pupilentes azules.
9. El día que Polo me besó por primera vez.
10. El rostro de mi papá, la primera vez que lo visité tras salirme de la casa... (aún me duele ese recuerdo :( )
11. La sonrisa y postura de Beto, la primera vez que lo vi.
12. El primer llanto de mi sobrino Jonathan cuando nació.
13. La muchacha que brincó a las vías del metro para suicidarse.
14. El sonido del golpe, los frenos, los gritos de la gente que presenciamos el suceso.
15. La mirada triste y desconsolada de Rafael, la primera vez que lo vi en el bar.
16. La imagen distorsionada del ultrasonido de mi hija.
17. La primera vez que vi los ojos de mi hija.
18. La primera vez que la bañé.
19. La vez que se cayó de la cama :S (aún me siento culpable)
20. La mirada y la sonrisa de Jorge cuando lo conocí.
21. El rostro aterrado y el grito de mi hija, cuando la asusté de verdad mientras jugábamos a las escondidillas... (Sí, culpable, culpable, culpable)
22. El momento en que recibí la noticia de la muerte de mi prima.
23. El momento en que la vi en el féretro.
24. La mirada y la caricia de Jorge en aquella primera cena en su casa.
25. El beso de Rafa.
26. La imagen de mi nena triste cuando llegué tarde a su clase abierta de computación, porque pensaba que yo no iba a ir (me partió el corazón... :( )
Sunday, August 26, 2007
Del vocabulario de Vale
Orear: Orar (pedir o interceder) por alguien mientras se disfruta una galleta Oreo :P
Refrijador: Palabra corta para referirse al refrigerador.
Tesisquiapan: Sitio donde se elaboran tesis sobre el pan.
Yurex: Cinta adhesiva.
Thursday, August 23, 2007
Llueve en la Ciudad
1. El chocolate caliente con queso
2. El viaje en moto
3. Esos días que no volverán pero no terminan de irse...
Ojalá se me borrara esa sonrisa que se me quedó tatuada desde que te conocí...
:(
QDTBJ
Wednesday, August 22, 2007
¡Vaya ingenio!
Me cae que aquí no perdonamos nada. Yo me quedé con ganas de ver Transformers en el cine, pero ¡oh, sorpresa! Mi hermano me hizo llegar su aportación y la neta, me gustó más, jajajajajaja.
Monday, August 13, 2007
Dualidad
La verdad, la sola idea de viajar 4 horas (contando el trayecto desde mi casa) me daba muuuuucha hueva, neto. Así, con todas sus letras. Además, eso de cargar con maleta e hija por la terminal del norte no es precisamente lo más emocionante, pero bueno.
Sin embargo, ya estando allá, experimenté la tranquilidad de la vida pueblerina y deseé tener un empleo con un horario más holgado y menos responsabilidades, como para permitirme quedarme un par de días en ese lugar que me pareció de ensueño tras el nivel de estrés que he venido cargando.
Mi mamá se está quedando con una tía, que renta una casa en Los Claustros, un lugar cerca del centro. Los Claustros es una privada muy grande, y la zona donde mi tía renta su casita tiene acceso por la parte posterior a un jardín compartido y un estanque con patos. Hermoso. Ayer desayunamos al aire libre, tomando el sol y viendo a los patos nadar.
Me gusta mi trabajo, aunque es muy demandante, pero en ese momento no pude más que lamentar no tener la posibilidad de quedarme y disfrutar más días mi estancia en aquel lugar... y es que justo estaba en pleno proceso de relajación cuando me percaté que ya eran las 4:00 pm, tenía el tiempo justo pa' empacar mis chivas y salir a la terminal, con la esperanza de tomar el camión de las 6:00 y llegar a mi casa a las 10:00...
Sobra decir que llegué rendida y, pa' colmo, pasé una noche de perros soñando (como muchas otras noches últimamente) con los pendientes del trabajo.
:(
Thursday, August 09, 2007
Una verdad absoluta
Thursday, August 02, 2007
Reflexiones pasajeras
Pues ya tengo el mío, ¡hurra! Vaya que es importante tener esa cosita vibrante en las manos... (mmmmm... sigo hablando del celular, ¿eh? Está bien, me proyecté, jejejejejeje.) La cosa es que apenas hace unos días les decía que gracias al celular uno puede encontrar a quien quiera a la hora que sea... pues bueno, no siempre es conveniente. Y no porque te agarren en el baño (sí, como el Tigre de Santa Julia), sino por las incómodas llamadas de madrugada.
Una amiga me contó hoy que ayer le habló un fulano a su celular a las 4:30 am. Obvio, el tipo estaba perdido en alcohol y esperaba que mi amiga saliera de su casa a esa hora para irse con él por ahí. Ella lo mandó directito a la ch... pero mientras tanto, él ya había violado su sacrosanto sueño.
Yo fui víctima de llamadas como ésta y puedo decirles que son muy molestas. En momentos como esos se pregunta uno por qué no apagamos el celular de noche, pero bueno, bajo el pretexto de estar disponibles por una emergencia, el bendito aparato se mantiene encendido día y noche, hasta que se le acaba la energía.
El otro pensamiento que ha rondado mi cabeza, está relacionado también con un post anterior, que habla sobre el Éxodo del pueblo israelita. Nuevamente me invadieron sentimientos de cansancio, de pesadumbre y hasta de hartazgo por no tener lugares cercanos donde comer una comida casera decente. Justo estaba por quejarme cuando otra vez, como balde de agua fría, recordé cómo se quejaban los hebreos con Moisés y se lamentaban por estar en el desierto y deseaban volver a Egipto, donde vivían como esclavos.
Recordé que Dios les enviaba diariamente alimento y ellos no lo agradecían. ¡No estaban agradecidos con un Dios que había hecho milagros increíbles y preferían volver a Egipto! Sin embargo, reflexionando un poco, hoy entendí la razón. La Biblia en realidad no es muy específica sobre lo que el pueblo israelita tuvo que pasar en los años que vivieron en el desierto. Pero si uno lo piensa un poco, es fácil deducir algunas cosas que pueden quebrantar la fé de cualquiera:
1. El intenso calor del día, sin agua
2. El extremo frío de la noche
3. El cansancio de caminar diariamente, cargando familia, animales y casa
4. La rutina (imagínense levantarse todos los días sabiendo que vas a desayunar, comer y cenar lo mismo de ayer, y de antier...)
5. La monotonía (imagínense caminar cada día viendo el mismo paisaje: dunas, dunas y más dunas...)
Podría seguir enumerando cosas, pero creo que éstas ya nos dan una idea más clara. Así, pues, creo que nadie está exento de dudar o sentir monotonía o hartazgo. La cosa es, ¿qué hacemos con ella?
Todos atravesamos desiertos en esta vida, pero de cada uno depende llegar a una tierra con abundante vegetación. Así que no nos queda de otra... a echarle ganas, ¿que no?