Wednesday, March 09, 2016

Cómo comer bien y barato

Me tardé en escribir este post porque no había tenido oportunidad de ir a hacer mi despensa. 

Tengo que confesar que este experimento de cocinar barato me costó trabajo al momento de elegir las compras. Hay ciertas cosas que tengo que comprar, por temas de salud, y que son algo más caras que las opciones convencionales -como el salmón, el aceite de oliva, la pechuga de pavo y la leche de soya- pero traté de apegarme a las compras lo mejor que pude, y cuando cocine con ingredientes de los que yo tengo, les daré las opciones para hacer el platillo más económico.

Primero que nada, ¿qué compré?

Dejando de lado todo lo que gasto en alimento para mascotas, arena para gatos y productos de limpieza e higiene, compré cosas básicas:
  • Huevo
    • He querido comprar la versión de huevo orgánico de gallina libre, pero sale mucho de mi presupuesto y estaba fuera de este experimento, así que compré un cartón de huevo blanco Tehuacán
  • Lácteos
    • Mantequilla: la uso para cocinar o engrasar; hay dos marcas buenas y baratas Gloria o La Abuelita 
    • Margarina: Esta me gusta para untar en sándwiches o pan tostado, no tengo preferencia pero recientemente estoy comprando una nueva marca que es económica: Caperucita
    • Yogur natural: Después de un largo comparativo de carbohidratos, hay dos marcas de yogur natural que me convencieron: Vitalínea y Santa Clara (sí, la de los helados); sin embargo opté por Santa Clara porque Vitalínea no viene en presentación de medio litro y un litro es demasiado para mí sola. A menos que empiece a usar el yogur como aderezo para ensaladas o para postres, un litro es mucho para mí.
    • Crema: Alpura light, pero pueden elegir la marca que más les guste -o la que sea más barata.
    • Queso panela: siempre compro Lala o Los Volcanes, el cuartito. Tengo un proveedor de quesos que una vez a la quincena me trae queso panela y oaxaca frescos, y prefiero comprarle a él que comprar los quesos industrializados, pero el queso panela Lala viene sellado en su empaque y es buena alternativa para cuando se me termina el otro.
    • Queso cottage: Este es un lujo de salud, pero le sacaré jugo en alguna receta ;)
    • Leche: Lala light y para mí compro también leche de soya light, marca World Table. Pero ustedes pueden comprar fórmulas lácteas u otras marcas de leche
  • Fruta
    • Plátano tabasco y dominico
      • Quería plátano macho para unas lentejas a la cubana pero no había; compré los dominicos para experimentar a ver si se pueden cocinar como plátano macho
    • Manzana: es la fruta que más barata estaba, pero sólo una variedad; compré esa pensando en que si no la como a mordidas, la usaré para ensaladas, carnes o postres
    • Toronja
    • Melón
    • Pera
    • Limón sin semilla
    • Aguacate - ¡estaba barato!
  • Verduras y vegetales
    • Lechuga: nunca puede faltar
    • Cebolla:  muchas, me encanta cocinar con cebolla
    • Jitomate: el jitomate barato no tenía muy buena pinta, tuve que hacer una buena búsqueda de ejemplares entre la pila
    • Acelga
    • Espinaca
    • Nopales
    • Apio
    • Pepino: no suelo comprar pepino, pero estaba barato y decidí comprarlo para forzarme a cocinar dentro de mi experimento
    • Calabacitas
    • Berenjena: y que me encuentro con la sorpresa de que la berenjena estaba barata; nunca he cocinado berenjena pero me traje una y ya investigaré qué hacer con ella :P
  • Carne
    • Molida de cerdo y de pollo
    • Milanesa de cerdo
    • Milanesa de pollo
    • Pescado tilapia Blanco del nilo
    • Salmón - este es un lujo por salud, pero pueden comprar pescado más económico, como el empanizado...
  • Pan y tortillas de harina
    • Una barra de pan de centeno y avena de la panadería (no pan Bimbo ni de caja, industrializado)
    • Tortillas de harina caseras
  • Cereales
    • Galletas saladas para acompañar atún o sardinas
    • Granola
    • Avena instantánea - sí, ya sé, debería preparar de la avena sin procesar, y empezaré a hacerlo... tal vez use la manzana que compré para ello
  • Jamón, chorizo y tocino
    • En vez de jamón, compro pechuga de pavo. Pero ustedes pueden usar cualquier versión de jamón virginia que les guste
    • Chorizo y tocino de pavo, bajos en grasa... pero pueden comprar los de cerdo si no tienen problemas para digerir grasas
  • Latas, conservas y procesados
    • Aunque estoy procurando reducir estas compras, hay cosas que definitivamente compro enlatadas, en frascos o empaquetadas, como:
      • Sopas de pasta
      • Leche evaporada (¿pueden creer que la marca propia de WalMart-Aurrerá no sólo es la más barata, sino que tiene menos carbohidratos que las marcas conocidas, incluso la versión light de Carnation?)
      • Salsa para espagueti
      • Mayonesa (yo compro la versión reducida en grasa de McCormick, pero siempre pueden usar otra opción)
      • Aceite (aunque el aceite más barato es el vegetal, después de hacer una exhaustiva investigación puedo concluir que el aceite vegetal es el mejor para repostería, el aceite de oliva es el mejor para cocinar y el de aguacate es el mejor para freír; sin embargo, el aceite de aguacate y el de oliva pueden salir del presupuesto. Como sea, yo recomiendo hacer un esfuerzo y comprar aceite de oliva, la versión de Great Value en WalMart no es tan cara y pasó el examen de calidad de la Profeco)
      • Puré de tomate (sí, tengo que intentar hacer puré de tomate desde cero, como lo hacía mi abuelita, pero siempre es bueno tener un par de empaques o latitas de puré para las prisas)

En casa ya tenía alubias, lentejas y arroz, así como latas de atún y sardinas, y un sobre de puré de papa instantáneo, por lo que no tuve que incurrir en ese gasto.

Ojo: Casi todo lo que yo compro lo reviso minuciosamente y comparo entre productos no sólo por el precio, sino también por la cantidad de carbohidratos que incluyen. Se sorprenderían de saber que la pasta integral, por ejemplo, tiene más carbohidratos que la pasta normal... claro que la pasta tradicional no tiene tanta fibra como la integral.

Hoy hice mi primera comida con esta despensa, tomando como inspiración un platillo que vi en un programa de cocina de la BBC que me gusta. Curiosamente, el chef Nigel Slater comentó que muchas veces dejamos de lado los ingredientes baratos cuando pensamos en una comida "de calidad", pero que estos ingredientes pueden hacer comidas deliciosas y de calidad y que deberíamos usarlos como base para nuestra comida diaria.

Así que, ¿qué preparé? Algo simple. Hoy fue un día pesado en términos de trabajo así que no tenía mucho tiempo para cocinar. Opté por una pasta de coditos con un poco de crema, mantequilla y perejil; de guisado un filete de salmón con jugo de limón real, un toque de miel, pimienta y albahaca, y de guarnición ensalada con lechuga, acelgas, pepino, manzana y queso panela.

Tips: 

  1. Pueden sustituir el salmón por pescado blanco, ya sea empanizado o no, sazonado con pimienta y jugo de lima o limón sin semilla.
  2. Para la ensalada yo tenía una vinagreta en casa, pero pueden preparar una sencilla con el jugo de un limón, media cucharada de mostaza y una cucharada de miel de abeja; usar algún otro aderezo comercial o simplemente comerla sin aderezo.


Esta comida, preparada con pescado blanco, definitivamente es una opción nutritiva y económica. ¡Inténtenlo!

Thursday, March 03, 2016

Aprendiendo a comer

Tengo poco más de un año aprendiendo a comer "como Dios manda". O como mi cuerpo manda, que es lo mismo.

Y es que desde niños nos enseñan ciertas cosas básicas sobre la alimentación: que si el plato del buen comer, que si la pirámide de la alimentación, que si las porciones de fruta y vegetales deben ser mayores que las de pasta y carne... pero nunca nos enseñan que el pan industrial no es tan bueno como el de panadería, no nos enseñan que las latas de comida están llenas de conservadores que le hacen daño a nuestro cuerpo, ni tampoco nos inculcan que la fruta por sí sola es saludable, pero procesada en un jugo, en mermelada o en almíbar nos llena de carbohidratos complejos que alteran nuestro metabolismo.

Por otro lado, la mercadotecnia nos llena la vista con antojos de pastelitos, galletas, refrescos y papitas. Y si eso fuera poco, el ritmo de vida actual promueve cada vez más la alimentación exprés, basada en sopas de lata, comida congelada y prefabricada, todo para que con sólo cinco minutos en el microondas, cualquiera pueda comer.

Sí, comer, pero no alimentarse en toda la extensión de la palabra. 

Pensando en qué consejos ofrecer -sobre lo que he aprendido y lo que voy investigando- para comer bien gastando poco, me topé con otro programa en Netflix: Chef's table. La temporada 1 consta de seis o siete capítulos, cada uno narra la historia de un chef distinto, de cómo se convirtió en lo que hoy es, cómo ha impactado a la industria culinaria, qué aporta y qué ha aprendido. 

Pues bien, en el capítulo dos, el chef en cuestión es miembro de una familia que ha heredado una granja. Al tener que lidiar al mismo tiempo con la necesidad de tener una granja productiva y con el eterno cuestionamiento de qué ofrecer en el menú, este chef llegó a una sabia conclusión: servir en su restaurante lo que la granja produce. Su lema "de la granja a la mesa" se aplica al pie de la letra, y ello quiere decir que entonces el restaurante no tiene un menú preestablecido, sino que las opciones de platillos se deciden cada semana conforme a los vegetales, frutas e incluso animales que haya en existencia, por temporada.

¿Qué implica esto? Que los cocineros deben ser creativos. Cuando cada semana se reúnen a revisar qué vegetales y qué opciones de carne tendrán, ellos tienen que pensar qué tipo de alimentos pueden crear con lo que tienen. Ni más ni menos.

Ello me puso a pensar en algo que yo empecé a hacer apenas hace unas semanas. Yo cobro una vez al mes, y hago mi despensa una vez al mes (excepto por los perecederos y la fruta, que suelen terminarse antes y debo re abastecerme). En ocasiones anteriores he ido al súper pensando qué quiero comer y compro lo que necesito para ello. Este mes que pasó, compré más vegetales y legumbres, y debido a que se echan a perder pronto, lo que hice cada día fue abrir el refrigerador y revisar el frutero y la alacena: veía qué vegetales estaban más próximos a echarse a perder y con esos ingredientes como base planeaba mi comida del día.

Sin embargo, hay algo más que aprendí viendo Chef's table: cocinar con lo que la naturaleza ofrece por temporada. Al seleccionar frutas, verduras, legumbres e incluso carnes por temporada no solamente comeremos las verduras más frescas, sino que también serán más baratas.

Es irónico que comer una ensalada en un restaurante o en la comida rápida de un centro comercial sea más caro que un paquete de hamburguesa con papas fritas y refresco, o cualquier otra opción de comida rápida.

Pero si nosotros elegimos la verdura en el súper o en el mercado, seguramente encontraremos muchas opciones a buen precio. Simplemente asegúrense de buscar lo que está barato por temporada y no por promoción para deshacerse de lo que está por caducar.

Esto nos lleva a la carne que compramos. Quienes no somos católicos podemos darnos el lujo de comer carne roja durante la cuaresma. La carne de cerdo resulta extremadamente barata en esta época del año. Si son católicos, procuren buscar opciones de pescado que no sean tan caras... este pescado barato suele no ser tan rico, pero si se marina en pimienta y hierbas finas, o en cerveza y pimienta, y se empaniza con amaranto o pan molido adquiere otra consistencia y sabor.

A mí me gusta el salmón. Es de los pescados más nutritivos. Pero es un lujo para cualquier bolsillo. Una opción más barata es el róbalo... o el mero, pero no durante la cuaresma.

Si no pueden comer carne en estas fechas, siempre pueden preparar comida vegetariana, como chiles rellenos de queso o frijoles, rajas con crema, o espinacas con elote y crema; los acompañan con arroz y lo comen en tacos. Nutritivo, rendidor y económico.

En unos días me toca hacer la despensa otra vez. Trataré de apegarme al experimento que tengo en mente, para hablar de lo que ya practico y no ponerme a escribir ideas teóricas... les iré contando sobre lo que compré de temporada y cómo lo preparo para hacer comidas naturales y nutritivas gastando lo menos posible.

Y si alguno tiene ideas, sugerencias o comentarios, bienvenidos :)

Monday, February 29, 2016

Cooked: Tierra. Volver a las raíces de la comida.

El fin de semana terminé de ver el documental Cooked. El último capítulo, Tierra, habla sobre los alimentos que se fermentan de manera natural gracias a los microorganismos existentes en la tierra: chocolate, cerveza, vinos, leche para yogur y quesos, entre otras cosas.

Pollan explica cómo estos microorganismos durante cientos de años se encargaron de producir bebidas alcohólicas y quesos sin provocar enfermedades en la gente -a no ser que no se utilizaran ingredientes limpios. El queso de granja producido con leche sin pasteurizar no era dañino en sí, pues los microorganismos se encargaban de fermentar la leche y generar un alimento nutritivo. El problema es cuando se añade leche sin pasteurizar a la leche pasteurizada, por ejemplo, pues el ambiente entre ambos productos lácteos no resulta favorable para el micro hábitat de bacterias que fermentan la leche y la echan a perder. O también cuando no se utilizan alimentos limpios ni se siguen normas básicas de higiene.

Algunos brotes de enfermedades como la salmonela generaron que los fabricantes de leche, quesos y cerveza a escala industrial elevaran los estándares de higiene en la producción de estos productos, agregando antibióticos, cambiando los barriles de madera por unos de acero inoxidable que no fomentan el crecimiento de los microorganismos, y agregando sus propios cultivos de bacterias para concretar el proceso de fermentación. Al hacer esto, se pierden las propiedades que las bacterias generan durante la fermentación natural.

¿Cómo nos afecta? Los microorganismos que habitan en el queso, por ejemplo, al ser consumidos por el ser humano de alguna forma siguen vivos, y al llegar al estómago y los intestinos, habitan en ellos, generando una macrobiota intestinal que ayuda al proceso de digestión y nos mantiene saludables. Al eliminar los microorganismos del proceso de fermentación, la cantidad de lactobacilos y otros microorganismos de nuestra macrobiota se redujo drásticamente, hasta que no tuvimos elementos para ayudar a digerir los alimentos que consumimos.

Por eso ahora nos venden yogurs con cultivos lácticos, yakults y otros diversos productos para mejorar nuestra digestión y de paso reducir la gastritis... Ahora que he visto este documental, no me sorprende que mi problema de gastritis y colitis se haya reducido casi hasta desaparecer desde que como cosas más naturales. ¿Qué necesidad tenemos de meternos productos lácteos con lactobacilos, saturados de azúcar, para tratar de compensar lo que la industrialización ha echado fuera del proceso tradicional de fermentación en los alimentos? 

Para finalizar el documental, Pollan leyó uno de los últimos párrafos de su libro. A modo de resumen, lo que expresó fue que volver a la comida tradicional es una especie de rebelión al sistema que nos está envenenando, generando adicciones, obesidad y muchos malestares más que nuestros antepasados no presentaban.

Yo creo que volver a las raíces es la forma sabia de alimentar a nuestro cuerpo. Durante siglos el ser humano comió alimentos sin conservadores, sin antibióticos, con microorganismos integrados, y esa era la manera natural de hacerlo. Comida como Dios manda. Es curioso que hace un año, cuando sufría de malestares, le pedía a Dios que me enseñara a comer adecuadamente. Hoy entiendo que nuestro cuerpo no fue hecho para comer los alimentos procesados, llenos de conservadores, almidones y carbohidratos complejos que saturan la comida que está en el súper mercado. 

Lamentablemente, el ritmo de vida actual, la mercadotecnia y muchos otros factores sociales y económicos han causado que la gente delegue a los fabricantes la elección de nuestros alimentos y la forma en que los producen. Tanta culpa tenemos los consumidores como los fabricantes. Así que es nuestra responsabilidad también reducir el consumo de alimentos procesados y aumentar la ingesta de comida natural. Si algo puedo testificar es que el cambio de alimentación en verdad me ha aliviado. Vivir enfermos, con dolencias y malestares estomacales e intestinales no está bien. No es natural. No es de Dios.

Volvamos a la comida natural. Nuestro cuerpo lo pide. Y nos lo agradecerá :)

Por mi parte, ansío mi próxima visita a la librería para buscar el libro de Pollan, quiero adentrarme en sus páginas y leer más a profundidad lo que expuso brevemente en cuatro horas de documental.

PD: Estoy consicente de que, tristemente, una comida orgánica puede ser mucho más cara que la comida chatarra. No es sólo cuestión de tiempo para cocinar, sino de economía también. Así que mi siguiente tarea será investigar y documentar en este blog opciones de comida nutritiva, sana, rica y barata. No dejen de seguirme ;)

Friday, February 26, 2016

Cooked: Aire... o la magia de las bacterias en la comida

Acabo de ver el tercer capítulo de Cooked, Aire, el cual trata sobre los beneficios de comer pan. Pero no el pan industrial que conocemos ahora, sino el pan artesanal hecho a la usanza de nuestros ancestros: nada más que harina de trigo molido, agua y un poco de sal.

Nada de aditivos, ni vitaminas ni hierro para "fortificarlo". El pan tradicional no requería que se le agregara nada, porque el proceso de fermentación por sí solo hacía todo el trabajo necesario para enriquecer la masa de manera natural.

Y nadie se preocupaba por el gluten, porque de la forma en que se preparaba el pan, el gluten no era nocivo. Al contrario, era necesario para mantener la forma del pan, ya fuera en hogaza o como "pan de caja".

Fue la industrialización lo que convirtió al pan en un veneno para nuestro cuerpo.

En el documental, Pollan explica cómo el proceso de fermentación libera unas micro bacterias que hacen las veces de levadura e inflan la masa. Pero el trabajo de estas bacterias no solo es inflar la masa y duplicar, o triplicar, su tamaño. Podría sonar a que las bacterias descomponen la comida y la echan a perder, pero no siempre es así. En el caso del yogur hecho de búlgaros, estos microorganismos producen la fermentación necesaria en la leche para generar el yogur de manera natural. De la misma manera, las bacterias del pan descomponen los componentes del grano de trigo, liberando sus nutrientes y facilitando así el proceso digestivo.

Los granos, explica Pollan, son una fuente completa de alimento. Pero no podemos comerlos como vienen. Hay que cocinarlos para ablandarlos, o molerlos y fermentarlos, para extraer todos sus nutrientes y permitir que el cuerpo humano los digiera sin problema.

Pues bien, la industrialización ha generado un mercado de panes y pasteles hechos a base de harina blanca procesada, a la cual se le han extraído la fibra y otros componentes esenciales del grano entero. En su lugar, se le han añadido más de 30 ingredientes para fortificar la mezcla y "hacerla nutritiva". Lo que han pasado por alto es que el pan artesanal es nutritivo por sí solo, porque la fermentación provoca la explosión de los nutrientes dentro del pan.

Pero en la prisa por llevar al mercado el pan industrial, en las fábricas no se deja fermentar el pan el tiempo necesario. Han creado la levadura como un auxiliar para el proceso de inflar la masa en tan sólo dos horas, o hasta menos. La fermentación tradicional requiere de al menos cuatro horas, si no es que toda una noche. Definitivamente es un lujo en el proceso que las fábricas de pan no quieren darse.

Al no permitir el proceso de levado por fermentación, los nutrientes del pan no son aprovechados como debiera ser. Por eso se le añaden vitaminas y minerales. Pero aún así este pan de fábrica resulta difícil de digerir, pues los componentes del grano no se liberaron y fermentaron adecuadamente. De ahí que ahora mucha gente se proclame alérgica al gluten. Y entonces los fabricantes tratan de sacar al mercado alternativas de pan sin gluten... que nunca serán tan esponjosos ni tan suaves como el pan tradicional, pues el gluten es uno de los componentes necesarios para hornear una buena hogaza de pan, una baguette o un crujiente bolillo.

El pan no es malo. Al menos, no el pan tradicional y simple, como es el pan de mesa horneado en panaderías. Y ni siquiera puede decirse que este tipo de pan engorde, porque no lleva mantequilla, ni grasas ni azúcares. Y el mismo carbohidrato del pan está enriquecido con los ingredientes naturales de la fermentación. Es más, el pan así horneado está lleno de aire. Como explican en este capítulo del documental: al comer una hogaza de pan estamos comiendo principalmente aire.

Si yo ya casi no compraba pan para sándwiches, ahora lo haré aún menos. Iré siempre a la panadería por mis bolillos o chapatas. El problema será evitar la tentación del azúcar y la mantequilla en los bollos, donas y panes dulces, je :P - Tal vez deba hacer como Pollan y empezar a hornear mi propio pan en casa...

Sunday, February 21, 2016

Cooked... o los beneficios de volver a la cocina de antaño

Este fin de semana empecé a ver Cooked, un documental de Netflix que hace énfasis en la necesidad de volver a comer y a cocinar como lo hacían nuestros abuelos: más natural, más orgánico, menos procesado, aprovechando los ingredientes -y los beneficios- naturales de los alimentos.


El documental es presentado por Michael Pollan, escritor y chef, quien había escrito un libro con ese mismo nombre. 

Tanto el libro como el documental se dividen en cuatro capítulos, basados en los cuatro elementos fundamentales: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Hasta ahora he visto los dos primeros capítulos, de una hora cada uno -luego me conseguiré el libro porque seguramente ahonda mucho más en la investigación.

En el primer capítulo, Fuego, Pollan explica cómo el descubrimiento del fuego en los inicios de la humanidad cambió la forma de alimentarnos, pues a partir de ese momento el ser humano empezó a cocinar sus alimentos. Eso, comenta Polland, nos separó de la forma de comer de otros animales mamíferos: dejamos de comer simplemente raíces, frutos y verduras, y dejamos la carne cruda, o deshidratada y salada. Empezamos a cocinar y a disfrutar la carne y otros alimentos de una manera distinta. 

En este primer capítulo, el autor y presentador se encarga de llevarnos al entendimiento de disfrutar la cocina artesanal, básica, sin grandes pretensiones, aprovechando los componentes de cada alimento sin aditivos ni químicos adicionales; simplemente, disfrutar la comida al natural.

El fuego, además, servía de pretexto ideal para reunir a la familia o comunidad al momento de compartir los alimentos. Comer alrededor o cerca de la fogata sería lo más parecido a sentarse en la misma mesa y disfrutar de la comida el día de hoy.


En el segundo capítulo, Agua, Pollan se adentró en la explicación de cómo la industria alimentaria se transformó tras la segunda guerra mundial, promoviendo el consumo de los alimentos enlatados, congelados, en conservas, embutidos y demás alimentos procesados que se crearon para dar de comer a los soldados.

Este tipo de alimentos tuvo un auge cuando, tras la revolución femenina, las mujeres dejaron sus casas y salieron a trabajar. Con menos tiempo para cocinar, las mujeres fueron blanco seguro de la publicidad de empresas como Campbell's, que dirigieron sus anuncios certeros a motivarlas a comprar comida ya hecha. Como decía una amiga mía: "la cena estará lista en un abrir y cerrar de latas." ;)

Y tengo que reconocer que durante algún tiempo yo lo hice así. Pero esa forma de cocinar hizo estragos en mi cuerpo y mi organismo me pasó la factura brutalmente.

Hoy estoy convencida de la necesidad de volver a los orígenes de la cocina. Aunque sigo teniendo en mi despensa un par de latas para emergencias, casi todas mis comidas son hechas de manera orgánica: si quiero una crema de verduras la hago yo misma, desde seleccionar mis verduras en el mercado o supermercado, hasta ponerlas a hervir, licuarlas, añadirles la leche y sazonarlas a mi gusto. Casi no uso nada de grasa. No uso conservadores y sazono la comida con hierbas deshidratadas, pimienta y comino, casi nada de sal. 

Como resultado, mi cuerpo me agradece los beneficios de este tipo de comida. Hace ya un año que no sufro las consecuencias de la gastritis ni la colitis, no he tenido malestares en ese sentido, y no he vuelto a padecer el dolor de hígado que me envió al doctor y a hacerme unos estudios en los que se diagnosticó que no podía digerir grasas ni almidones. Creo que me he enfermado menos, en general.

Hoy, mi alimentación es más sana, más orgánica -aunque no al 100%- y me siento mucho mejor. Como menos grasas, menos carbohidratos y mucho menos almidones. Y aunque seguramente tengo un problema metabólico que debo atender con otro médico porque no bajo de peso, me siento muy bien con mi alimentación. A mi hija también le gusta, y eso es lo importante.

Volviendo al capítulo 2 de Cooked, Agua, Pollan explica cómo los guisos y estofados no existieron hasta que el ser humano fue capaz de crear vasijas que resistieran al ser expuestas al fuego. Una vez más, el fuego como primer elemento, pero luego el agua: agua caliente.

Pollan narra cómo el agua hirviendo es capaz de extraer de los alimentos propiedades que en su estado natural, crudos, no podemos digerir, al menos, no tan fácilmente. El agua caliente ablanda la carne y los vegetales, cuece las leguminosas y permite la creación de una nueva variedad de platillos: frijoles, lentejas, arroz, sopa de verduras, estofados, tinga de pollo, picadillo, pastas... ¡Qué delicia!

El fuego y el agua llevaron al ser humano a un estado avanzado de aprovechamiento y disfrute de la comida. Nuevas combinaciones e innumerables opciones para deleitar nuestro paladar...

Ya quiero ver los otros dos capítulos. Por aquí les dejaré mis comentarios en cuanto lo haga :)

Wednesday, February 03, 2016

Regreso al balance

Si bien estos días me di ciertos permisos con los carbohidratos, mi cuerpo volvió a pedirme verduras y vegetales. Ya es algo necesario, mientras que los antojos de carbohidratos se sacian más rápido que antes, me lleno pronto y si como mucho carbohidrato y pocas frutas y verduras, me duele la panza y me siento inflamada. Es como si mi metabolismo me pidiera volver al balance.

Lo mismo me pasa con mi vida espiritual. Aunque no lo cumplí al 100%, estos días de ayuno me ayudaron a reencontrar lo que sentí perdido el año pasado. A principios de enero me sentía agobiada con las cosas que se me vendrían encima y las que ya traía, pero el tiempo de oración y ayuno, así como las charlas oportunas con personas clave, me ayudó a reenfocar mis energías y a sentir nuevamente la presencia de Dios.

Incluso todo lo que sucede alrededor de mi relación con César se ha ido asentando, fincando un camino claro ante mis pies. Me siento tranquila y en paz, con metas claras para este año en mi vida de pareja, mi vida laboral y otros aspectos de mi vida personal y familiar.

Empiezo febrero sintiéndome en balance; quiera Dios que termine el 2016 de la misma forma. 

Sunday, January 31, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 25.

Dicen que para hacerse un hábito hay que hacer algo durante 28 días. O dejar de hacerlo para quitarse un mal hábito. Pues bien, aún no cumplo los 28 días con carbohidratos reducidos pero ya siento los beneficios de haberle bajado al consumo de éstos.

Los días que como más carbohidratos -como ayer, que festejamos mi cumple y el de Vale- me siento inflada y pesada. Pero además he descubierto que ya no necesito comer tanto dulce, ni tanta masa, ni tanto pan ni tanta pasta. El postre de ayer lo compartí con mi novio y entre los dos no nos lo terminamos, cosa que antes no hubiera yo perdonado ni una migaja de pastelito, je.

Hoy termina el ayuno, pero seguiré comiendo pocos carbohidratos porque he visto y experimentado los beneficios de consumir menos azúcar y menos carbohidratos procesados. Me quedaré con los que vienen de manera natural en las frutas, pastas y panes integrales, y dejaré los procesados, como los pasteles, galletas y panes dulces, para comer esporádicamente.

Continuaré con un esquema alimenticio basado en ensaladas, vegetales, leguminosas y carnes, y complementaré con carbohidratos integrales lo más que pueda. Hoy, finalmente, veo que no es tan complicado como me parecía.

Sí se puede comer menos carbohidratos. Y el cuerpo termina por agradecerlo :)

PD: Al final sólo bajé tres kilos en estos 25 días, pero espero que al mantener la dieta baja en carbohidratos como un modo de vivir, la reducción de peso continúe, gradualmente.

Thursday, January 28, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 22.

Debería de decir que es día 21, porque ayer de plano me brinqué todo el ayuno y le entré con ganas a los carbohidratos, pero para efectos cronológicos lo dejaré como va.

Pues sí, entre que hacía frío y me di varios permisos por mi cumpleaños, ayer desayuné chocolatito caliente con media porción de baguette con jamón y queso de El Jarocho, comí un delicioso espagueti a la boloñesa que hice yo misma, y coroné la tarde con un pequeño pastel de chocolate de La Esperanza.

¡Uf, qué atragantada de carbohidratos! En la noche, al acostarme, me sentía súper pesada, me costó trabajo quedarme dormida y tuve sueños raros.

Esta mañana, con todo y frío, la culpa pudo más y me pasé a los viveros a darme un par de vueltas. Afortunadamente, cuando me pesé, vi que no recuperé peso; eso ya es ganancia :)

Cosa curiosa: ayer comí pocas proteínas y, aunque comí bastantes carbohidratos y me acosté con el estómago retacado, amanecí con hambre. Definitivamente me voy convenciendo cada día más de las desventajas de las azúcares y los carbohidratos... aunque días como hoy, con el frío que hace, lo único que se me antoja son dulces y carbohidratos.

Tuesday, January 26, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 20.

El sábado y domingo me sentí muy desganada, sin energía. Y muy, muy desanimada con las opciones de comida. La verdad no es que no tenga variedad, sino que se me antojan mucho cosas que no puedo comer en este momento.

Vale y yo ansiábamos que llegara el lunes para poder comer pastel. Yo misma se lo preparé porque lo quería de una figura especial (Bill Cypher, de la serie Gravity Falls), y no es por nada, pero me quedó muy bien.

Sin embargo, desde lo que estaba preparando, al momento de untar el betún y probar lo poco que se me embarró en los dedos, sentí como un shot de azúcar directo a la sangre... y no me gustó :S

Después de 19 días mi cuerpo finalmente se está acostumbrando a no requerir tanta azúcar ni tantos carbohidratos; los que vienen de manera natural en frutas y vegetales, así como algunas pastas integrales, son más que suficientes. Sí, tengo antojo de espagueti boloñesa o de una hamburguesa, o una buena torta, pero el azúcar ya no se me antoja tanto. (Al menos, así parece estos días.)

De hecho, para mañana que es mi cumpleaños lo que quiero es un pastel de mocha o de chocolate amargo, nada muy dulce. 

Con todo el antojo que traía ayer, a la hora de partir el pastel no me comí mas que una rebanada. Y eso que todos dijeron que estaba muy rico y le entraron con gusto y singular alegría, je. Pero a mí me pareció demasiado dulce y ya no lo disfruté.

A final de cuentas, es una buena señal. Tal vez de aquí en adelante pueda consumir pasteles sin caer en la tentación del dulce, y sin la necesidad de comer mucho. Eso es bueno :)

Hoy me entró la culpa y me fui a quemar carbohidratos a los viveros, jejejeje. Definitivamente creo que ya no los disfruto igual...

Saturday, January 23, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 17.

Finalmente, después del berrinche del jueves, hoy mi báscula registró otro kilo menos. Ya me había tranquilizado pero esto es un buen aliciente para continuar.

Aunque el menú de lo que puedo comer es muy variado, se está haciendo frustrante no poder comer lo que se me antoja. Esta mañana no me quería levantar de la cama, aunque moría de hambre, nomás de pensar que no podría desayunar nada de lo que se me antojaba... :(

Y mi hija está igual, cuando le serví el desayuno se lo comió pero con ese gesto de "¡chale, yo quiero comer pan!" que bien reconozco, je.

En fin, el próximo lunes es cumpleaños de Vale y desde el principio del ayuno dije que ese día -y el día de mi cumple- comeríamos pastel, así que las dos esperamos ansiosas el momento de volver a sentir la masa deliciosamente horneada y cubierta de betún en nuestra boca, ¡yumi!

:P

Thursday, January 21, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 15.

De malas. Muy de malas. De verdad que ni me toquen ese son porque reacciono mal.

No puedo entender por qué después de 15 días de limitarme de pastas, pasteles, azúcares, mazapanes, crema de cacahuate y otras muchas delicias que me encantan, no he bajado de peso. Si hiciera esto sólo por dieta seguro que de la frustración ya habría renunciado.

Mi hija, que empezó este esfuerzo conmigo (aunque no estoy segura de que ella lo haga por el ayuno sino por la dieta), ya ha visto cómo la ropa le queda más holgada, se ve más delgada, ya se le nota. Y eso que ella se ha dado el lujo de comer galletas, barritas de cereal y otras cositas que no son tan libres de carbohidratos.

Yo por mi parte puedo decir que me siento menos hinchada, pero la ropa me sigue quedando igual y la báscula no marca menos de los 2 kilos que ya bajé. Eso es todo. Estoy estancada :(

Seguiré con esto diez días más, hasta el 31, para terminar el ayuno. Trataré de agregar algo más de ejercicio y tomar más agua durante el día, pero no sé si eso me ayude mucho.

Terminando el ayuno de carbohidratos tendré que ir a ver a un nutriólogo porque, francamente, estoy desesperada. He reducido mucho mi consumo de grasas, almidones y ahora azúcares y carbohidratos; trato de beber agua lo más que puedo y procuro no ser sedentaria: camino todo lo que puedo y cada tercer día, al menos, hago una serie de abdominales. Pero no hay resultados.

Ya no sé si las píldoras tengan algo que ver con mi incapacidad para bajar de peso o si hay algo más que no funciona en mi metabolismo, pero lo cierto es que no ver resultados tangibles después de dos semanas, aunque sea de a poco, me entristece, me frustra y me pone de malas. Muy de malas...

Tuesday, January 19, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 13.

Pasado el ataque de ansiedad del domingo, mi cuerpo nuevamente se acostumbró a la baja de carbohidratos. Lo que más extraño son los postres, pero Vale y yo aguantamos, ansiosas por disfrutar de los pasteles de nuestros cumpleaños la próxima semana. Ya casi, ya casi... :P

PD: A reserva de confirmarlo mañana que me pese nuevamente, ayer la báscula registró casi medio kilo menos. Dos kilos en diez días es algo lento, lo se, pero mi primera intención es cumplir con el ayuno, luego modificar mis hábitos alimenticios, y si como resultado bajo de peso, será una hermosa consecuencia :)

Sunday, January 17, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 11.

Tengo un antojo increíble de carbohidratos. Lo calmé un poco comiendo cinco nueces azucaradas, pero me sentía súper ansiosa y desesperada... ¡Quiero pastas, quiero lasagna, quiero pizza, quiero pan, quiero galletaaaasss!

:(

Friday, January 15, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 9.

Medio día:

Frío, frío, muchísimo frío. Y sé que soy yo porque el clima estuvo peor hace un par de días, hoy salió el sol y no hace aire pero yo tengo doble suéter y una cobija y no se me quita :S

Tomar té como agua de día me ha ayudado bastante. Además de que mi cuerpo sigue funcionando como relojito en las mañanas, me siento menos hinchada. También tengo que destacar que, a pesar del frío, no he tenido hormigueo en las manos ni punzadas en mis articulaciones, y eso me hace pensar que algo empieza a activarse para bien en mi metabolismo y mi cuerpo.

La ansiedad por el dulce va mermando, pero el antojo de pan y galletas no se quita. Nomás no :(

Tengo dos fruteros con variedad de frutas, pero con el frío no se me antojan, además de que no hay fruta que sustituya al pan. Como sea, estoy pensando en rebanar una manzana o una pera y untarles un poco de queso Philadelphia si es que el antojo de galleta sigue acechando. Espero que eso pueda ahuyentar un poco el antojo...

Tarde-noche:

Lo más difícil de elegir los menús sin carbohidratos es elegir los postres. En mi familia siempre terminamos la comida con postre; y no, la fruta no cuenta como postre. Al menos no la fruta sola, a menos que se trate del mango, que suele ser deliciosamente dulce. Pero fresas o plátanos con crema y azúcar ya implican cierta cantidad de carbohidratos, y las galletas, helados y pastelillos ni se diga.

Estos días me he puesto creativa en los menús y la verdad es que ha sido un ejercicio interesante de cambio de hábitos, que si procuro seguir el resto del año pueden ayudarnos (a mí y a mi hija) a mejorar nuestra alimentación. Algunos ejemplos de menús bajos en carbohidratos pueden ser:

* Crema casera de zanahoria, pollo a la plancha y guarnición de guacamole y lechuga
* Sopa de verduras, milanesa de cerdo (sin empanizar) y guarnición de ensalada de nopales
* Crema de verduras (con las sobras de la sopa de verduras), rajas con crema, cebolla y pollo deshebrado
* Lentejas a la cubana, pavo ahumado con ensalada de lechuga, pimiento morrón y nueces
* Crema casera de champiñones, pescado a la plancha y guarnición de espinacas con tocino
* Arroz integral y coliflor en salsa de jitomate

Al final, después de una semana no extraño tanto los carbohidratos en la comida, ya no me hacen tanta falta las tortillas ni el pan para acompañar mis alimentos. Pero los postres... ¡los postreeeees! ¿Cómo calmar el antojo de dulce sin consumir muchos carbohidratos? La verdad ha sido más complejo, pero hoy finalmente tuve algunas ocurrencias y recordé algunas recetas que he visto en la tele.

El detonante fue un antojo increíble que teníamos Vale y yo a media tarde, y de pronto la veo salir de la cocina con un puñadito de arándanos cubiertos de chocolate y ¡zas! que se me prende el foco: recordé que tengo chocolate semi amargo para repostería, así que fundí un poco, piqué algo de pera, chabacano y plátano, y nos hicimos un rico fondue de chocolate y fruta.

De ahí se me ocurrió que otro día puedo hacer un helado de yogur casero, licuando yogur natural con fruta y dejándolo un rato en el congelador, y al momento de servirlo puedo ponerle unos hilos de chocolate oscuro.

La gelatina siempre es buen postre. Y de una receta que vi se me ocurrió la idea de rebanar una pera o manzana y untarles un poco de queso Philadelphia light, o incluso en una rebanada de pan tostado integral untar queso doble crema, colocar rebanadas de manzana o pera y vertir sólo un poco de miel, aunque esto se me antoja más como para merienda o cena que como postre.

Puedo optar también por plátanos o fresas con crema baja en grasa y en vez de azúcar, endulzante de stevia...

Finalmente veo la luz al final del túnel, jajajaja. Creo que todo es cuestión de re-programar nuestro cerebro y nuestro metabolismo. Muchas veces pienso que todo aquello que nos hace mal es porque no está dentro del plan original de Dios para nuestra alimentación, por eso nuestro cuerpo no lo metaboliza. No estábamos hechos para consumir tanta grasa ni tantos carbohidratos, y menos si nuestra vida es cada vez más sedentaria. Pero los ayunos de la iglesia a principio de año me han ayudado también a entender qué es lo que mi cuerpo en verdad puede procesar y qué no. Y por lo que veo, los carbohidratos malos deben reducirse a un consumo mínimo en mi dieta.

Ya empezamos. El reto será continuar con una dieta baja en carbohidratos después del ayuno, aunque pueda permitirme el lujo de comer una galletita, pan o pastelillo de vez en cuando ;)

Thursday, January 14, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 8.

Aunque cenar lechuga funciona, me siento algo estreñida y un poco hinchada. Creo que me hace falta tomar más agua para ayudar a la fibra que estoy comiendo, pero con este frío no se me antojan los líquidos, al menos, no el agua.

De pronto pienso que hacer el ayuno de carbohidratos en invierno no fue buena idea :S

En fin, no me voy a echar para atrás, sobre todo porque más que dieta, lo estoy haciendo como ayuno y disciplina, desintoxicación física y espiritual. Así que ni hablar, seguiremos así un par de semanas más.

Tendré que acostumbrarme a tener listo té calentito y estar tomándolo durante el día, para darle a mi cuerpo los líquidos que necesita.

Tuesday, January 12, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 6.

El hambre ya es controlable, pero el frío no. No sé si en realidad hace tanto frío afuera o es mi cuerpo, pidiéndome carbohidratos para generar energía. (Creo que es hora de que descubra que tiene mucha energía almacenada en todo mi puerco... digo, cuerpo, jeje).

Anoche cené ensalada y funcionó como sustituto del tradicional cereal de salvado: esta mañana, la maquinita volvió a la rutina, je.

¿Ya les dije que no aguanto el frío? No saben qué tentación de prepararme un sándwich de mantequilla de maní y miel :S

Sunday, January 10, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 4.

Finalmente el hambre atroz ha pasado. Sobre el frío no puedo decir mucho, porque aún tengo bastante incluso cuando el ambiente no es tan frío afuera.

Tengo que reconocer que me salté un día en este ayuno de carbohidratos, y es que no podía perdonar la rosca de reyes. Ayer nos reunimos a partir rosca en casa de una tía y bueno, valió la pena, jeje.

Pero hoy volví a reducir carbohidratos y no pasé hambre ya. A ver mañana cómo nos va...

Algo que me dí cuenta en estos días, sin embargo, es que al no cenar mi cereal me está costando trabajo seguir mi rutina de ir al baño por las mañanas, justo al levantarme. Así que hoy que fui al super me aseguré de traer lo necesario para cenar ensaladas y meterme fibra todas las noches, en sustitución de mi cereal nocturno. Creo que es algo que vale la pena que consideren, si es que optan por seguir este modelo de dieta: hay que asegurarse de comer la fibra necesaria con vegetales, verduras, frutas y leguminosas.

Nota: Como resultado de estos primeros días, la báscula ya registra casi un kilo y medio menos de mi peso inicial, aún con todo y la rosca de ayer. Aunque es posible que parte de esa pérdida de peso se relacione con la retención y posterior pérdida de líquidos debido a mi periodo. Habrá que ver si en los días siguientes la pérdida de peso es consistente, aunque sea de a poquito. Seguiré informando ;)

Thursday, January 07, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 1.

Empecé el ayuno de carbohidratos y ya siento los primeros efectos: tengo mucha hambre y mucho frío.

Aparentemente, comer carne, verduras y vegetales no produce sensación de saciedad (al menos no por la mañana, que es mi alimento más fuerte, porque ayer en la comida sí me sentí llena... hasta las 8 pm que me dio hambre para cenar).

Estoy tan acostumbrada a cenar y desayunar las mismas cosas que prescindir de los carbohidratos me pone en un dilema sobre el menú a elegir por las mañanas y las noches. Y siento que sin mi cereal o mi pan con leche no me lleno :(

Además, tengo mucho frío. Y sí, está haciendo más frío, pero no tanto como para que dos suéteres y las ventanas cerradas no me mantengan calentita. Y tengo mis manitas heladas :S

Pues bien, aquí es donde mi almacén personal de carbohidratos tendría que entrar en acción, jiji. Espero que así sea :P

Wednesday, January 06, 2016

Preparando la dieta baja en carbohidratos

Cada año, en la iglesia hacemos un ayuno general de tres semanas. La idea es desintoxicarnos y someternos a una disciplina física y espiritual. El prototipo a seguir es el modelo del llamado ayuno de Daniel, es decir, el que Daniel y sus tres amigos siguieron cuando vivían bajo el reinado del rey Nabucodonosor. El ayuno de Daniel es básicamente vegetariano, no incluía alimentarse de carne ni productos animales. Algunas personas en la iglesia también evitan azúcares, miel, panes y pastas, ya sea porque quieren evitarse placeres gustativos o porque la preparación de pastas y panes implica algún producto animal, como huevo, leche y mantequilla.

En años anteriores he seguido ese modelo de ayuno. Este año, sin embargo, decidí ayunar carbohidratos. Debido a temas de salud, yo he modificado tanto mi consumo de carnes, almidones y grasas animales que ya incluso suelo tomar leche de soya. Ayunar carne y leche no me es tan difícil... aunque se va haciendo pesado después de dos semanas. Además, en estricto sentido, la miel y la mermelada no provienen de animales, y como yo encontré una marca de pan que se prepara sin leche ni huevo, pues me daba el lujo de comer una rebanada de pan tostado con miel cuando tenía mucho antojo.

Pero ayunar carbohidratos... eso sí que será duro. Dejar los carbohidratos de lado, o al menos reducirlos lo más que pueda, implica que durante tres semanas tendré que evitar todo lo de esta lista:


  • Pan de todo tipo: bolillos, pan de caja, pan dulce...
  • Por ende, no aplica comer tortas, sándwiches, hamburguesas, hot dogs, pasteles ni pastelillos
  • Galletas y mazapanes
  • Papas fritas, papas a la francesa, puré de papas
  • Todo tipo de masas: pizzas, scones, strómbolis, empanadas, pays, tartas...
  • Pastas: sopa de pasta, espagueti, lasaña...
  • Crepas y hot cakes
  • Todo tipo de cosas empanizadas o capeadas con harina
  • Dulces, mermeladas, helados, jarabes, merengues...
  • Cereales
  • Aderezos dulces para las ensaladas
  • Yogurts de sabores
  • Crema de cacahuate y avellanas
  • Refrescos y jugos industriales
  • Frutas con alto contenido de carbohidratos
  • Jugos y concentrados naturales, pues su contenido de carbohidratos es mayor




    Al ver todo lo que hay en esa lista, mis opciones alimenticias se reducen a carne a la plancha, huevo, ensaladas, sopas de verduras, lentejas y otras leguminosas -considerando también que debo cuidar mi ingesta de grasas animales. En realidad, no es un menú reducido y serán sólo tres semanas, pero desde hoy veo que evitar el consumo de carbohidratos será mucho más difícil de lo que creo, pues soy ávida consumidora de pasteles, galletas, panes dulces, pastas y cereales... y de casi todo lo que se menciona en la lista :P Y sustituir el antojo de dulce no es tan sencillo de suplir con una fruta; y definitivamente no hay sustituto para el pan :(

    Esta afición por los carbohidratos me ha generado problemas de peso, también. Así que, además del ayuno, espero que estas tres semanas sin ellos sea un buen ejercicio nutricional para restaurar mis niveles de metabolismo de carbohidratos.

    Mi plan es reducir lo más que pueda mi consumo de carbohidratos durante 21 días, pero al menos diez de esos días (continuos) debo evitarlos al 100%. Sólo me daré permiso de ingerir carbohidratos clasificados como "buenos". Si logro sobrevivir a esas tres semanas sin carbohidratos tal vez consiga el efecto que los ayunos anteriores han tenido: mi cuerpo se acostumbrará a un nuevo régimen y dejaré de necesitar tanta azúcar en mis alimentos, así como ahora no necesito ya la grasa ni los almidones.

    Estos días empecé a reducir mi consumo, pero honestamente no iba a brincarme la rosca de reyes, y además tenía que vaciar mi alacena de panes y otras fuentes de tentación, jeje. Ya les iré contando cómo me va y qué resultados obtengo al final.

    Sunday, January 03, 2016

    Bitácora de mis vacaciones. Día 7... de vuelta a la rutina :(

    Se me acabó el veinte. Finalmente llegó el final de mis vacaciones y mañana debo volver a la rutina, lo que implica que esta noche debo acostarme temprano otra vez. Me siento un poco como la caricatura de los Looney Toons, donde al final todos cantaban al son de: "lástima que terminó el festival de hoy..."

    Pero, por otro lado, logré descansar bastante estos días. Me hacía mucha falta. Tal vez me equivoque, pero creo que en ninguno de mis anteriores empleos me habían hecho tanta falta unas vacaciones. Quisiera haber descansado más días, pero estoy lista para regresar a las tareas de oficina... y a las llamadas, los reportes, las notas, las traducciones y todo lo que se presente en este nuevo año.

    El 2015 fue un año de altibajos espirituales, pero de muchas bendiciones. Agradezco a Dios por haber extendido su misericordia hacia mí y hacia mi casa, porque nunca nos faltó alimento, ni vestido ni servicios, a pesar de nuestras crisis de fe, de mi desobediencia, de la rebeldía de mi hija y de las dudas razonables, Su mano protectora estuvo siempre sobre nosotras y le agradezco infinitamente por Su amor y su gracia en nuestras vidas.

    El día de hoy fui a la iglesia y llevé a Vale, aunque a regañadientes, para agradecer por el año que terminó y pedir por el año que inicia, para poner delante de Dios este 2016 y pedirle que no nos desampare y que siga extendiendo su misericordia y protección durante todo este año.

    Me alegró que, pasada la crisis inicial, Valeria se fue con otros dos adolescentes y participó de las actividades que les asignó la pastora. No sé si quiera volver a ir el próximo domingo pero al menos empezamos bien el año.

    Saliendo de la iglesia pasamos a cenar unos tacos con una amiga mía y su hija, y estuvimos platicando un rato después en mi casa. Fue una buena forma de cerrar las vacaciones y empezar el año. Además, me sirvió para desahogarme un poco de cómo me sentía en la mañana.

    Ahora está todo en manos de Dios. 

    Esta semana empezaré el ayuno de cada año, pero en vez de ayunar carne este año evitaré carbohidratos de todo tipo (excepto la rosca de reyes y los pasteles por el cumpleaños de Valeria y el mío, aviso de una vez :P); será un ejercicio interesante, así que tal vez me anime a documentar mis experiencias en este blog.