Saturday, December 30, 2006

Poema de Salvador Novo

Gracias Señor porque me diste un año...
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos.
Gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por el espina y la flor,
porque tu invierno maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera
y porque entre tus dones me bendiga,
compendio de tu amor,
la duradera felicidad de una mano amiga.

Tuesday, December 26, 2006

Con la esperanza puesta en el 2007

Este post es únicamente para agradecer a todos y cada uno de ustedes sus comentarios, su interés, su apoyo. Gracias por tomarse un tiempo para leerme de vez en cuando. Gracias por su afecto y sus palabras, que son como balsas en medio de un naufragio.
Este año fue duro, emocionalmente, y sé que mucho tiene que ver con mis actitudes. He estado trabajando en ello, y ha sido una de las razones de mi ausencia del blog, cuando antes publicaba con tanta frecuencia. Es que tengo mil cosas en la cabeza, pero son como un torbellino y no termina de aterrizar nada en concreto. Espero que los días que me quedan aún de descanso me ayuden a organizar mi existencia y empezar el 2007 con nuevos bríos.
Y lo mismo les deseo a ustedes: un año lleno de bendiciones para ustedes y los suyos. Que Dios los guarde y que sus deseos se cumplan.
Les mando un fuerte abrazo, con todo cariño.

Lizz

Friday, December 15, 2006

Mejor...

Empiezo a respirar aire fresco y me lleno de ánimos. Ya voy saliendo. El fantasma de J finalmente se queda atrás y yo sigo adelante. ¡Qué lástima! No tenía que hacer nada, ya me tenía... sólo era cosa de mantenerme, pero ni hablar.
Transcribo un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que expresa lo que mi corazón siente.

A él

No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así, ¡bendito sea!
amargo cáliz con placer agoto;
mi alma reposa al fin; nada desea.
Te amé, no te amo ya. Piénsalo al menos
¡nunca, si fuere un error, la verdad mire!
Que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.
Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.
De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
¡Quísolo Dios y fue: gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento.
Ángel de las venganzas. Ya eres hombre...
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Más ¡ay!, ¡cuán triste libertad respiro!
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.
¡Vive dichoso tú! Si algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.

Friday, December 01, 2006

Cinéfila sin cine...

Me encantaría publicar críticas de cine cada semana, como lo había prometido en una ocasión, pero la verdad es que voy muy poco. Las dos últimas películas que he visto literalmente han sido escapadas, aprovechando que alguien me cuida a la niña en ese momento. Pero bueno, lo prometido es deuda y un amigo me ha recordado que mi deuda ya es muy alta, en este sentido, así que ahí les van algunos comentarios de lo que he visto recientemente...
Ya saben, se vale que me den sus opiniones. La crítica se enriquece de los comentarios.

En cine:
Babel ****
Siguiendo el mismo estilo que ha identificado a González Iñárritu, esta película mezcla escenarios y tiempos sin orden cronológico, obligando al espectador a adivinar el rompecabezas con cada pieza que le entrega. En lo personal, a mí me gusta mucho esta forma narrativa, desde que leí Pedro Páramo, así que me gusta el manejo del director mexicano.
Por lo demás, me llamó mucho la atención la premisa de la historia, y es que los más grandes problemas de comunicación no son resultado de la diferencia de idiomas, sino de la separación de las almas...

Saw 3 ****
No es que me guste el cine gore, más bien los thrillers psicológicos, y desde la primera entrega de esta saga quedé asombrada por el giro que da la trama al final, además de lo estresante que resulta ver cómo, vez tras vez, las víctimas se enfrentan a decisiones que los pueden matar, o los pueden liberar del juego de Jigsaw.
Quien no ha visto las dos primeras partes, probablemente no entenderá la tercera, pues está muy ligada con los sucesos de sus predecesoras. Aunque por ahí tiene algunos detalles que no terminan de cuajar, a mi modo de pensar, la tercera parte de la saga ofrece muchas explicaciones y, por fin, un final para la maquiavélica mente del psicópata tras los juegos.

Títulos en DVD:
Don Juan de Marco ***

Tal vez esperaba más de Johny Depp, tal vez en su momento escuché muy buenos comentarios de la película, tal vez porque pensé que se trataba de algo épico, pero no me pareció la gran cosa. Es una buena película romántica, como para ver un domingo, sobre todo como sugerencia para los chavos que se quieren ligar a una niña, y más si ella es fan del señor Depp. Y chance los hombres aprenden alguna técnica para enamorar a las mujeres...

Espanglish ****
Me parece una buena comedia romántica, con un poco más de trasfondo que la historia de amor entre los personajes. Tenía tiempo que no veía una película que me dejara con tan buen sabor de boca. Creo que suele suceder que cuando uno no espera mucho de una película, es más fácil que se lleve una agradable sorpresa.

La ventana secreta *****
No exagero con las cinco estrellitas. De verdad está buena. Y no sólo porque actúa uno de mis novios, Johny Depp, ni porque lo considero un excelente actor, sino que la trama lo sumerge a uno en un juego psicológico y el final no es el que uno suele esperar. No quiero decir más por temor a contar algo crucial, pero de verdad la recomiendo muchísimo.

La pianista ***
Me habían hablado mucho de esta película, pero al final no me convenció. Nunca terminé de entender a la protagonista. Y si yo, que soy mujer, no la entiendo, los hombres seguro que se desquiciarán. ¿Que si la recomiendo? Pues como onda cultural, de ver cine francés, está bien. Como material de estudio psicológico, también va. Pero de ahí en fuera, si no son amantes del cine cultural, lo más seguro es que no les guste.

Los amantes del círculo polar ****
Esto del cine europeo a veces es complicado para la mentalidad latina, pero en este caso sí me gustó. El final es un poco frustrante para las parejas enamoradas, es cierto, pero me gusta la trama y el manejo del director, un poco a lo Lucía y el sexo. Como buen cine español, es un poco denso; es decir, no es una película que se pueda entender con cientos de distractores alrededor, pero si tienen un rato de relax y no quieren ver algo ligero, vale la pena.

Solo contra sí mismo *****
El nombre original de esta película sueca es Onskan, que significa malvado. Narra la historia de un muchacho que desde niño sufre maltrato por parte de su padrastro y, por ende, él se convierte en golpeador. En un intento por salir adelante, asume la decisión de su madre de enviarlo a un internado que resulta peor que una correccional. Ahí empieza su lucha por mantener sus principios y enfrentar cada uno de los aspectos de su vida, incluso los que le vienen desde pequeño. Muy recomendable.

Infantiles:
La era del hielo 2 ****

Sí, claro, ya todos vieron esta, seguro. Y ya tendrán su propia opinión, así que me limitaré a un par de comentarios. El primero es que extrañé la voz grave y varonil de Sergio Sendel personificando a Diego, pero bueno, conforme avanza la película se olvida uno de ese pequeñísimo detalle. Por otro lado, creo que hay algunos detalles que se les van, como el hecho de que un mamut de diez toneladas y con semejante pelaje completamente mojado pueda nadar, o mejor dicho, bucear, con tanta velocidad, pero bueno... Por lo demás, está muy bien hecha y a los niños les encanta.

Dragones
Así es. Cero estrellas. Osea, ¿en qué estaban pensando los productores de TV Azteca cuando la pusieron en cartelera? La construcción de los dragones se ve chida en los espectaculares, hasta parece que fuera película gringa. Pero la animación, ¡madre santa! ¡Terrible! ¿Cómo esperan que compita contra Cars o Las aventuras de Lucas, por ejemplo? Y la historia... nefasta, con un final incomprensible. Deja mucho qué desear... Yo pagué por verla en el cine, pero ustedes no desperdicien su dinero y mejor renten Tierra de Osos 2, o cualquier otra. Para ver dragones, mejor renten la de Corazón de dragón, aunque no es para niños...

Monster House ****
Una animación increíble y una historia rescatable, pero no apta para menores de cinco o seis años, al menos. Además, es recomendable que los papás vean la película con los niños, sobre todo con aquellos más miedosones o que se sugestionan fácilmente, porque tiene muchas escenas con alta carga de adrenalina y que elevan mucho la tensión, en lo que se refiere a que es una película de terror... con un final adecuado para los niños. Igual no es de esas películas que se ven una y otra vez, pero está muy bien hecha y vale la pena.

Café y chocolate

A modo de explicación, estos son fragmentos de cosas que he escrito desde hace mucho tiempo. No tienen relación entre sí, no están en orden cronológico y no corresponden a una persona o sentimiento en específico... es solo un ejercicio para recuperar mi musa.

*****
Refrescó su rostro con el agua del lavamanos y se miró al espejo. Casi no se reconoció. No era esa la misma imagen de la joven que recordaba, tiempo atrás, riendo en el jardín trasero de aquella casona blanca, bajo la sombra del árbol que crecía ahí hace más de 40 años...
Regresó de su recuerdo y salió del baño. Aspiró profundamente y caminó a la salita donde la esperaban. Sin embargo, tuvo la sensación de que nadie notó su ausencia. Para parecer ocupada, extendió la mano y asió su taza de café. ¡Vaya! ¡Qué reconfortante resulta una buena taza de café! Se dejó llevar por el aroma mientras...

*****
¿Café o chocolate? -me preguntó el mesero. Me habían recomendado mucho el chocolate caliente del lugar, así que opté por éste. Mientras lo servían, noté la consistencia, la temperatura y el aroma de la bebida, y me dije que si sabía tan bien como se veía, valdría la recomendación. Apenas soplé un poco y di el primer sorbo... mis pupilas se dilataron y en mi rostro se dibujó una sonrisa. Es uno de los mejores chocolates calientes que he probado, definitivamente. Y degustarlo es una experiencia que me gusta repetir cada vez que desayuno en ese restaurante.

*****
Ahí estaba, en la cocinita de su casa, con una taza de tinto en las manos, tratando de calentarse del frío que hacía tanto fuera como dentro de la casa... muy dentro, en su interior. Aspiró el aroma del café y le dió un gran sorbo, sintiendo que en cada trago la esencia del lugar se mezclaba un poco más en su ser.

*****
Aún recuerdo la primera vez que probé un capuchino con cajeta, en un famoso café en Querétaro. Hoy, el recuerdo me parece agridulce, pues si bien hubo momentos gratos, hay dos personas que entonces significaron mucho para mí y ya no están conmigo. El primero, L, mi cielo y mi infierno. Y mi prima María Elena, a quien sigo extrañando, cada vez con más fuerza, conforme los recuerdos me hacen patente que ya no estará con nosotros...

*****
Todo mundo habla del café colombiano, pero mi sorpresa fue descubrir el delicioso sabor del chocolate de tablilla de ese país. Tal vez sea que, en lo personal, el chocolate Abuelita me parece muy dulce, pero me gustó mucho el sudamericano. ¡Lo que daría por volver a tomarme un chocolate en casa de doña Lucía!

*****
Él permanecía callado, sin saber qué mas decir. El silencio entre los dos lo estaba matando de ansiedad, pero no se atrevía a romperlo, después de haberle destrozado el corazón. Ella no decía nada, simplemente se quedó abstraída en la taza de café americano frente a ella, casi como autista. ¿Qué debía hacer él? Empezó a juguetear con los hielos en su vaso, con la cucharita del café, las servilletas y terminó por girar el cenicero con un dedo, hasta que se le escapó y fue a dar contra el vaso, tirándolo de la mesa, junto con el tenedor. El escándalo hizo que todos en el lugar miraran hacia donde estaba. Avergonzado, intentó ayudar al mesero a recoger las cosas, y sólo entonces se percató de que ella lo miraba con los ojos vacíos, sin lágrimas, sin sentimiento alguno, como si él no estuviera ahí...

*****
Cierro los ojos y me viene a la mente la escena de ese desayuno familiar, cuando mi mamá preparó su famosa receta de conchas con nata, acompañadas de chocolate frío. Ha pasado mucho tiempo y han sucedido muchísimas cosas. Mi mami ya no cocina como antes, ni tiene los recursos ni el tiempo. Pero cuando prepara su chocolate licuado, no hay quien se niegue a tomarse, al menos, un vaso de la deliciosa bebida.

Thursday, November 23, 2006

Textos robados

A falta de inspiración propia, les dejo algo de poesía ajena...

Humorismos tristes
¿Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición, más por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación... pasó el acceso.
¿Sufrir, llorar, morir? ¿Quién piensa eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame cómo estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.
Así. Muy bien; perdóname, fui un loco.
Tú me curaste -gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.
En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Que si me duele? Sí, me duele un poco,
más no mata el dolor... no tengas miedo...

Luis G. Urbina

Reto
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante tí me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;
¡te equivocas, te equivocas!
Fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía.
Me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.
Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida,
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!

Julio Flores

Sunday, November 19, 2006

El llamado de la naturaleza

Después de tanto rechazar la idea de la maternidad de nuevo, de pronto me invade el sentimiento.
Vale tiene muchos días pidiéndome una hermanita, y como en su momento hemos hablado de la posibilidad de adoptar un niño, y además ha visto varias veces la película de Stuart Little, ahora cree que conseguir uno es tan fácil como ir al super y comprarlo. El jueves pasado, la pobre estuvo incluso llorando, pidiéndome que le consiga lo antes posible un compañero de juegos...
Aunque ya el viernes amaneció tranquila, para mí la situación empeoró ayer, durante la fiesta de cumpleaños de mi sobrino, pues la hermana de mi cuñado acaba de tener una bebita. Y tiene tan lindo carácter la nena que cuando la cargué no pude evitar sentirme atraída ante la idea de tener mi propio bultito otra vez...
Como sea, nada que quiera volver a intentar yo sola. Así que mejor me espero y tiempo al tiempo.
Eso sí, aproveché para explicarle a Vale que si quiere que le dé un hermanito va a ser chiquito, como la bebé, y que no podrá jugar con ella como piensa ahora que lo hará. Parece que lo entendió pues, hasta ahora, anda tranquila y no ha vuelto a mencionar el punto.

Thursday, November 16, 2006

Yyyyyyyyyyy... ya lo entendí

Hoy finalmente me cayó el veinte. Chateando con un conocido, como por arte de magia se me prendió el foco. Ya en otra ocasión lo había pensado, pero hoy fue como una revelación que me quitó una venda de los ojos...
Este "amigo" con el que chateaba, y a quien apenas conozco, insiste en llamarme "mi amor" y "corazón" cuando hablamos. Y, honestamente, yo nunca le he parado un alto porque entiendo que es un juego y que de ahí no pasa. Igual que con algunos otros con los que también suelo flirtear, ya sea en persona o por chat.
Él no es el primero ni el único en llamarme "corazón". Mi rolo también lo hacía... y lo hacen un par de amigos más.
La pregunta entonces es ¿por qué creí que lo que decía J era cierto cuando desacredito las intenciones de los demás? Tal vez porque es lo que quería creer... por duro que me parezca.
Con un amigo que tengo en Europa hablo sobre la posibilidad de vernos, de salir juntos... pero yo sé que es muy poco probable que lo vea, al menos en el corto plazo. El que me encontré hace rato en el messenger me decía que pronto viene a México y que espera que yo lo recoja en el aeropuerto... ¿perdón? Pensé "si apenas te he visto una vez."
Y ahí me llegó la iluminación. Así, de la nada. Es exactamente lo mismo con el colombiano... ¿qué lo hizo diferente?
Ahora creo que no hay más razones que las que mi corazón y mi mente confundida se empeñan en hallar, pues lo cierto es que lo que haya sido que tuve con J no es muy diferente a lo que tengo con los otros.
Sí, sí, sí... mi corazón rebelde insiste en rescatar recuerdos para hacerme pensar que había algo distinto. Y tal vez pudiera ser así, algo más que un simple flirteo. Pero, a fin de cuentas, un flirteo virtual y de ahí no iba a pasar.
Debí saberlo siempre, pero me vengo a enterar apenas, ahora que me veo a mí misma aplicándoles a otros la misma que me aplicaron a mí...

Friday, November 10, 2006

Posdata

Dos comentarios y les prometo no volver a mencionarlo.
Sólo dos pensamientos que me cruzan por la cabeza y necesito soltarlos, para poder seguir adelante:

1. En un post, estando en Bogotá, dije que me sentía cada día más enamorada de Colombia y menos enamorada de él... nada más lejano de la realidad. A pesar de todo, lo cierto es que pasó lo que tanto temía y me clavé aún más. Quien me conozca aunque sea un poquito sabrá que mentí al escribir eso. Sé que la realidad no fue como la imaginaba, pero con todo y su frialdad, me gustó.

2. Debo reconocer que yo también estuve muuuuuy lejos de ser como soy. Creo que algo que últimamente me ha molestado un poco en mi interior, es escuchar comentarios de que yo puse todo de mi parte y que en mí no quedó, porque la verdad es que no fuí ni la mitad de lo que soy. No pude comportarme de manera normal con él. Y aunque reconozco que esto es de dos y que él tampoco puso mucho de su parte, me siento incluso enojada conmigo misma por no haber podido desempeñarme como tantas veces lo planeé. Ahora ya se nos pasó la oportunidad, la dejamos ir y probablemente no haya más chance de convivir y mostrarnos tal cual somos. Ahí quedó, tristemente, en un intento a medias, la espera de dos años.
Sí, estoy muy enojada conmigo por haber desperdiciado así una oportunidad, porque independientemente de que él haya hecho o no su parte, yo no hice bien mi papel. Es como si durante meses esperaran una audición para participar en la película o la obra de teatro de sus sueños y, llegado el día, al estar frente al director, los nervios los invaden y no actúan bien. Como se dice por acá: gracias por participar y cero esperanzas de volver a intentarlo.

Escribo esto porque quedé muy confundida y, aunque no había querido escribir nada de lo que he sentido públicamente, y me lo he quedado durante días, tenía que gritarlo porque me está comiendo.
Señores, él podrá ser todo lo frío y pasivo que escribí, pero la verdad es que yo no dí lo mejor de mí. No es cierto. No se la crean. Y no me digan que sí porque yo sé que no fue así... tendrían que haberme visto para entenderlo...
Anyway... no lo veo muy convencido de buscar otra oportunidad, así que creo que ahí quedó. Como siempre, muy a mi pesar. Pero bueno, confío que con el tiempo y la ayuda de Dios mi corazón sanará y más adelante encontrará -espero- al hombre correcto.

Thursday, November 09, 2006

Pregunta...

¿Cuál es el colmo de un escritor?
Respuesta: Que no puede escribir los finales de sus propias historias.

Digo esto en un tono irónico, pero también debo confesar que ahora que lo recuerdo, mi opera prima no ha sido concluida. La inicié cuando tenía unos trece años. La quise retomar por ahí de los 20 y me dí cuenta de que había escrito, por adelantado, uno de los grandes frentazos amorosos que me había de dar.
Tal vez por superstición, tal vez por no seguir escribiendo mi futuro, la dejé y no la he vuelto a retomar. Tal vez debía hacerlo para poder tener el final de novela para mis relaciones amorosas, ya que en la vida real no se me da muy bien...
Pero bueno, eso es solo un pensamiento fantasioso, como los muchos que me invaden diariamente. Lo cierto es que la vida se construye cada día, con las decisiones que tomamos, y lo que yo redacte en una hoja de papel o una pantalla de computadora está muy lejos de convertirse en realidad solo porque lo quiero así.

Sunday, October 29, 2006

Se me acabó el veinte

Lamento haberlos tenido en suspenso hasta hoy, pero el jueves no tenía ánimo de escribir y del viernes para acá se me hizo imposible conectarme, hasta ahorita.
Ya estoy en México. Tuve que regresar un día antes de lo planeado porque me agendaron el vuelo de regreso para ayer y haberlo cambiado para hoy me habría costado $116 dólares. Ayer me iba a llevar Jorge a un lugar llamado Villa de Leyva, he visto las fotos y lamenté mucho no haberme quedado, porque se ve muy bonito.
Mi acento ya lo recuperé, desde antes de regresar. Hasta me ha costado trabajo hablar como colombiana para mostrarle a mi familia cómo es el acento de los rolos. No he dejado de pensar en Colombia y en Jorge desde que llegué aquí, porque me enamoré del país y, a pesar de lo que escribí el martes, lo cierto es que quiero mucho al rolo, con todo y su carácter pasivo y frío.
Su mamá me contó muchas cosas que me ayudaron a entenderlo, pero al final lo que cuenta es lo que pasó -o no pasó- entre nosotros. Al principio fueron los nervios, la emoción, el miedo… con el paso de los días me fui relajando, pero como que la comunicación verbal no es nuestro campo. Tuvimos poco tiempo para platicar y estar juntos y mal lo aprovechamos. No logramos hablar, más ya tengo la respuesta que buscaba. Tal vez no sea la que yo quería, pero al menos ya lo sé, y yo iba preparada para cualquier escenario, desde el más positivo hasta el más negativo. Además, el que me tocó vivir no fue tan malo: hubo momentos muy buenos y me llevo memorias muy gratas que atesoraré para siempre en mi corazón.
Les cuento que el miércoles por la noche visitamos a un amigo de Jorge porque era su cumpleaños y nos llevamos una botella de tequila. Entre cinco (o más bien, cuatro porque yo a duras penas tomé dos caballitos y media cerveza) nos acabamos el tequila y como una docena de cervezas. Lo bueno es que antes de salir, su papá me dio a probar el jugo de guayacabo, que en realidad es un licuado porque lo preparan con leche y plátano, que allá le llaman habano. Me atendieron tan bien que difícilmente conseguí no subir de peso lo que había bajado antes de irme.
El jueves a levantarse temprano, y la mamá de Jorge nos preparó un caldo para los guayabos (crudos), a él con agua, cilantro y pan remojado, a mí con leche, cilantro y pan... suena raro pero sabe bien. También me dió una almojábana (pan con queso) y un huevo de pato, que sabe casi como el de pollo, pero es más grande.
El jueves visité Zipaquirá, un lugar bellísimo a una hora de Bogotá donde hay unas minas de sal y, en el interior de la mina, una catedral... no hay palabras para expresarles la belleza del lugar, y ninguna foto hará el mérito que merece. Regresé cansadísima y me acosté temprano.
El viernes, ya sabiendo que no podría quedarme el sábado, fuí con la señora a visitar el museo del oro... una cosa formidable que me dejó boquiabierta en más de una ocasión. De ahí, nos tomamos un café con pan de bono, pan de yuca y unas empanadas de carne muy sabrosas a las que les dicen pipicarne.
Después, fuimos de shopping, compré mucha ropa, a razón de $700 pesos mexicanos. Paseamos por la plaza central, me mostró el palacio de justicia, la catedral, la casa donde vivió Simón Bolívar, el barrio de la Candelaria -que es un sitio muy bonito, de arquitectura colonial-, entramos a un par de iglesias (en una de ellas están los restos de los libertadores de Colombia) y finalmente, pude acercarme a la Casa de Nariño, que es donde vive el Presidente Álvaro Uribe.
Apenas llegué a cambiarme de ropa porque nos fuimos a rumbear con unos amigos de Jorge. ¡Qué bonito bailan los colombianos, de verdad! La parte patética de la noche fue luchar por contenerme las ganas de plantarle un besote a aquél... prueba superada, no lo toqué... hasta que llegamos a su casa.
Sin embargo, al final, tal como en el libro de La historia sin fin, la oscuridad llegó a Fantasía y todo desaparece. Una canción de Moenia dice: solamente tú me puedes destruir, o salvar, dos palabras bastarán; yo te podría esperar hasta que se evapore todo el mar, pero tú no dices más. Y efectivamente, él no dice mucho, y lo que dice significa: bájale a la velocidad.
Osea, las cosas no se dieron. Al menos, me queda la satisfacción personal de haber puesto de mi parte para trascender las ventanas de Internet y descubrir que todo lo que nos dijimos ahí distaba mucho de ser la realidad.
Sobre la inquietud de "cielo", lo que puedo decir es que fui a recoger mi corazón, que se me escapó hace dos años. Ya lo traigo de vuelta, enamorado y triste, pero al menos ya está conmigo, lo que me da la oportunidad de seguir adelante. (Por cierto, me tienes intrigada con el comentario del niño en el cine, pues no se me ocurre quién pueda ser ni qué me sabes... jejeje)
Mi cabecita sigue por allá, eso ni cómo negarlo, pero al menos no quedó en mí y, como decimos por acá: fue un placer conocerte. Ya el tiempo y el destino dirán si nos volvemos a encontrar, pero me queda claro que no será porque alguno de los dos haga algo por juntarnos.
Los dejo con una canción de Madonna que me gusta mucho y expresa mi sentir en este momento. Disculpen lo largo de este post pero la ocasión lo ameritaba.

The power of goodbye
"Your heart is not open, so I must go. This spell has been broken, I loved you so. Freedom comes when you learn to let go, creation comes when you learn to say no. You were my lesson I had to learn. I was your fortress you had to burn. Pain is a warning that somethings is wrong. I pray to God that it won't take long. I wanna go higher...
There's nothing left to try, there's no place left to hide. There's no greater power than the power of goodbye.
Your heart is not open, so I must go. This spell has been broken, I loved you so. You were my lesson I had to learn. I was your fortress...
There's nothing left to loose. There's no more heart to bruise. There's no greater power than the power of goodbye.
Learn to say goodbye. I learned to say goodbye.
There's nothing left to try, there's no place left to hide. There's no greater power than the power of goodbye. There's nothing left to loose. There's no more heart to bruise. There's no greater power than the power of goodbye."

Tuesday, October 24, 2006

Un sabor agridulce...

Hoy nos escapamos unos cuantos del grupo de México para ir al cerro de Monserrate, a donde se sube en teleférico y desde donde se ve la ciudad de Bogotá. A diferencia de otros días, hoy amaneció muy soleado, así que disfrutamos mucho el paseo y tomamos fotos muy bonitas. Ahí se quedó mi corazón, con una vista preciosa que llevaré de recuerdo para toda mi vida.
Por la noche tuvimos una cena-baile y me la pase muy bien. Bailé mucho y al final hasta me gané un CD, en una competencia improvisada por la orquesta entre una guatemalteca, una colombiana y yo. Osea, o bailé mejor que ellas o mi porra gritó más fuerte.
Por lo demás, les cuento que he comido arepas, que son como gorditas de maíz -típicas no solo de Colombia sino también de Venezuela-, también comí un plato típico de aquí que se llama ajiaco, que es como consomé de pollo pero más espeso y le ponen papa, pollo, yuca, plátano maduro y no sé qué más, lo acompañan con arroz y aguacate, que aquí tiene un sabor muy dulce. El jugo de mora también es muy común. Al café lo llaman tinto, y lo endulzan con azúcar morena casi desde su preparación. Probé también un chocolate caliente pero a base de agua, sin leche, y debo confesar que no sabía mal. El pan de acompañamiento, similar a lo que para nosotros sería el bolillo, es muy bueno y muy suave. Y la avena la sirven en taza, para tomarla a sorbos, no a cucharadas, como en México.
El acento ya lo tengo bien marcado, pero lucho por evitarlo. Las expresiones se me han pegado fácil, al grado de que hoy, mientras veníamos en el taxi, de regreso de Monserrate, el taxista preguntó que si yo si era de por acá... y me dije: ¡cielos! Ya estoy perdiendo mi acento. Nada grave, unas horas en el DF y todo volverá a la normalidad, jejeje.
Y sobre Jorge, el asunto está de lo más raro. Por un lado, él se ha portado muy bien y su mamá ni qué decir. Pero por otro, o es muy tímido o es un frío de lo peor. Por algo los rolos (así les dicen a los bogotanos) tienen fama de fríos, ya lo veo con él. Y yo con lo apasionada que soy. Hoy tomaré el toro por los cuernos y hablaré con él. Tengo una tristeza pequeñita en mi corazón, por sentir que el amor platónico de dos años se me muere ante la fuerza imponente de la realidad...
Así, pues, cada día que pasa me siento más enamorada de Colombia, y un poco menos enamorada de Jorge.

Sunday, October 22, 2006

Paseo en moto

Hace muchos años, cuando tenía unos catorce, choqué una moto. De ahí se me quedó un gran miedo por volver a subirme a una. Pero anoche tomé al toro por los cuernos y me trepé a la moto de Jorge, quien me llevó a conocer Bogotá, tanto por sus calles como desde el mirador, donde tomamos un canelazo, que es una bebida dulce a base de aguardiente, que se sirve muy caliente... humeante.
Una cosa que me dió mucha confianza es que aquí el uso de casco y chaleco fluorescente es obligatorio, y ambas protecciones deben tener el número de placas de la moto. Eso cuenta tanto para el piloto como para el acompañante. Además, Jorge me facilitó un par de guantes, así que me sentí más tranquila.
Y el día de hoy me prestó sus rodilleras y una chamarra de motociclista y salimos de Bogotá, a un sitio al sur de la ciudad, en la zona de los llanos, llamada Villavicencio. Allá hace calor (acá hace frío y está lloviendo) y la vegetación es abundante, verde y variada, típica del clima templado tropical. Y les cuento que acá sí hay vacas en el campo... ¡por montones! No como en México que sale uno a carretera y ahí cada media hora alcanza a ver una vaca fea y flaca.
Pasamos por un pueblito llamado Caqueza... sí, así se llama. Después pasamos por Quetame y al final por Guayabetal. En el camino desayunamos unas arepas, y ya en Villavicencio, con un amigo de Jorge, comimos unas mamonas (sí, así como suena), que es carne de becerro, muy rica; la sirven con yuca, papa horneada y plátano macho (acá le llaman maduro). Y de tomar, una bebida hecha a base de cerveza (que acá les dicen polas, en vez de chelas) con refresco; eso hace una bebida de sabor dulce, casi como un Boones o Caribe Cooler, pero con cerveza en vez de vino.
Visitamos un bioparque donde hay un serpentario con anacondas y boas, y un acuario con unos peces enooooormeess, literalmente. Recuérdenme de contarles cómo es que uno puede alimentar a los pumas, jejeje.
De ahí emprendimos el camino de regreso a Bogotá antes de que oscureciera, porque acá amanece desde las 5 o 5:30 y anochece por ahí de las 6. De regreso no nos detuvimos, así que excuso decirles que llegué con la espalda y las pompas bien jodidas. En Bogotá llueve todos los días, así que directo a la regadera y a dormir, no sin antes probar un chocolatito caliente al que le ponen unos cuadritos de queso para que se medio derrita con el calor, y una oreja, que acá les llaman corazones.
Mañana les cuento más sobre la comida que he probado y de cómo me va por acá. Solo les adelanto que la mamá de Jorge es un amor y me ha tratado increíblemente bien.
Un abrazo, desde la fría capital colombiana.

Friday, October 20, 2006

El día V (T Day)

Finalmente llegó el día de la verdad, el día V, o, en inglés, the Truth Day (T Day). Es más de la una de la mañana y ando dando vueltas en la cama, sin poder dormir, sin sueño, a pesar de que llevo más de una semana sin dormir bien y de que es la tercera noche seguida que me desvelo.
Estoy en Bogotá, Colombia, con mil cosas en la cabeza pero solo un pensamiento fijo, que no me deja dormir: Jorge. El día de hoy tengo ya más recuerdos en mi cabecita que los pocos que tuve durante dos años.
Confieso que el inicio fue abrupto. No llegó a tiempo al aeropuerto y me sentí bastante incómoda, hasta enojada. Pero, una vez que estuve en casa de Marisela y escuché sonar el timbre anunciando su llegada, todo mi malestar desapareció mágicamente. Me transformé...
La mujer encantadora y coqueta que puedo llegar a ser se convirtió en una tímida jovencita, mansa gatita, incapaz de mirarlo a los ojos por más de cinco segundos sin ruborizarme.
Fue bueno verlo, en persona es mejor de como lo recordaba, y las fotos no lo ayudan mucho. Su mamá es un encanto y me trató muy bien. Preparó una cena especial que a duras penas pude probar, con el estómago tan contraído por los nervios.
En este momento, entre las cuatro paredes de una habitación, me queda la satisfacción de haber ejercido dominio propio... osea, señores, no pasó nada. Algunos abrazos y un tímido beso de buenas noches que rozó, apenas, la comisura de los labios.
Pero... ¿qué más necesito? Si sólo su mirada y su sonrisa me mantuvieron en esta espiral de amor y desencanto constante durante dos años, un par de horas a su lado son ya más que suficiente para no conciliar el sueño...
Y me digo a mí misma: "no te vendas tan fácilmente", y le pido a Dios sabiduría y fortaleza para mantenerme ecuánime, pero, lo cierto, es que me siento muy feliz y aún no puedo creer que finalmente, después de dos años, lo vuelvo a ver.
A pesar de todo, no empieza mal. Veamos cómo sigue...

Friday, October 13, 2006

Ay, mamacita...

No sé quién es ni me importa, lo único que lamento fue no haber tenido más tiempo. Lo vi cuando iba de camino a recoger a Valeria. Me detuve en una tienda para comprar algo y, cuando iba de salida, lo vi rápidamente. Vestía un pants negro y una camiseta negra sin mangas (qué curioso, yo me vestí igual). Cabello al ras, tez blanca, ojos vivos y boca definitivamente besable. De estatura promedio, pero de complexión delgada y bien formada, es decir: torso en forma de Y, buena pompa y brazos fuertes… ¡Grrrrrrrrrrrrrrrrrrr! También alcancé a distinguir que tendría unos 22 o 23 años, difícilmente llegaba a los 25.
Aunque él me miró, no le di importancia pues no creí que un muchachito se fuera a fijar en mí. Pero, al pasar junto a él, noté que su amigo le preguntaba algo y él le respondió: “espérame”, mientras se quedaba parado afuera de la tienda y me miraba. Toooinnng! ¿Eso significaría algo? Unos pasos más y abrí la puerta del taxi, entonces me volví a mirarlo y ahí estaba él, afuera de la tienda, viéndome… ¡Zaz! ¿Y ahora qué se hace? Ya no sé ligar…
Me subí con calma y, mientras cerraba la puerta, lo miré de frente y sin ruborizarme. Él me regaló entonces una bella y coqueta sonrisa, que yo respondí lo mejor que pude. Pero ya el auto avanzaba y lo perdí de vista.
Al final, me quedé con una sensación ambigua de satisfacción y frustración. Por un lado, es el primer coqueteo franco que tengo con un desconocido que me gusta, y fue un éxito… claro, un éxito hasta donde llegó. Y de ahí me viene la frustración, de que no pasó de un coqueteo.
Estoy segura de que si me hubiera quedado cinco minutos más para comprar un taco de canasta que me hizo ojitos, él se habría acercado, pero ya no es más que una breve historia de un coqueteo que ahí se quedó, como muchos otros.
Al final, pienso, no sé a qué le tiraba. De todos modos él es un muchachito y yo ya tengo una hija y me encuentro cada día más cerca de los 31. Está bien, lo admito, no andaba pensando en nada serio, pero no dejo de sentirme un poco pederasta porque me atrajo un muchacho mucho menor que yo.
Y, la verdad, que mi ego se levantó mucho al pensar que igual soy madre, pero aún puedo parecerle una mamacita a algunos.

Monday, October 02, 2006

A corazón abierto

Recientemente me he sorprendido gratamente de descubrir nuevos lectores de este espacio donde vacío mis locuras y mis desvaríos. Desde un tímido "me siento un poco vouyerista al leerte", hasta un "tus escritos me ayudan en los momentos que estoy pasando", la variedad de la audiencia no deja de asombrarme.
Agradezco a todos por su tiempo y su interés porque, además, he entendido que quienes se toman un poco de su tiempo para leer lo que semana a semana escribo en este espacio, lo hacen con un interés genuino por saber cómo estoy y qué pasa con mi vida, independientemente de que les gusten también los escritos que ocasionalmente publico. Por ello, agradezco sus comentarios, pues para mí son como el eco de esta terapéutica forma de expresión.
Un amigo al que quiero mucho me dijo una vez que el sentimiento no tiene sentido si no se expresa. Entonces le respondí que uno corre el riesgo de exponerse demasiado. Beto, que por ratos es más poeta que yo misma, replicó que no vale el sentimiento si se guarda para sí mismo, y que vale la pena correr el riesgo. (Ahora me viene a la cabeza una frase de la canción Tonto corazón, de Benny Ibarra: no es un juego de ganar o perder, es un juego de sentir.)
Así, pues, respondiendo a la inquietud de JB, el susodicho tiene acceso a mi blog, como cualquiera de mis contactos del messenger, pero no creo que haya entrado porque nunca lo ha comentado. Sin embargo, él fue el primero en leer lo que escribí para él, el año pasado. No me estoy exponiendo más ahora de lo que lo hice en su momento.
Y, a final de cuentas, abrí este espacio en Internet para desnudar mi corazón, para que todo aquél con un poco de interés, o curiosidad, tuviese libre acceso. Tal vez soy demasiado transparente, pero ¿saben algo? Finalmente entendí muchas cosas de mi vida, que me definen, y he aprendido que sólo viviendo con ello puedo ser feliz, porque así soy.
Comparto con ustedes otro texto que escribí en noviembre del año pasado, poco antes de cumplir los 30. Un abrazo,
Liz

5 de noviembre de 2005, Los Cabos, Baja California Sur.
Dicen que la vida comienza a los 40. Hoy empiezo a creer que es así porque, finalmente, he llegado a entender cosas que a los 20 no sabía. Es como si, de pronto, todo lo que he vivido durante los últimos nueve años, hubiese hallado la oportunidad de madurar.
Seguro que influye el factor de que el tiempo no pasa sólo para mí: hoy platico más a fondo con mis amigos y entiendo la diferencia entre pasión, sexo, enamoramiento y amor. He llegado al punto en que me empiezo a sentir plena y ello me hace encarar con satisfacción lo que muchas mujeres me han dicho que suele ser un cambio dramático: pasar de los “tes” a los “tas”; es decir, dejar de ser una veinteañera y convertirme en una mujer de 30.
Suelo decir que la edad es un estado anímico y mental, más que físico, porque así lo creo. Y también digo que, hasta ahora, estoy contenta –mas no satisfecha– con lo que he logrado. Pero apenas empiezo a vivir: quiero comprar un carro, una casa, saldar deudas, volar en globo, snorkelear en Cancún y aprender a bailar tango.
Quiero un día tener el valor y la estabilidad económica suficiente para dejar mi empleo por unos meses y recorrer México, mochila al hombro, buscando anécdotas que recopilar. Tal vez me enamore de una casita en la sierra o la playa y decida dejar la saturada capital buscando una vida de mejor calidad.
Pero tal vez me enamore de algún otro país cuando cumpla mi sueño de viajar por América Latina: quiero ver el canal de Panamá con mis propios ojos; volver a San José, en Costa Rica; ir a Machu Pichu, en Perú; en Colombia, visitar Cartagena, Cali y Bogotá; conocer el estilo de vida del que tanto me han hablado en Santiago de Chile; comprobar en Caracas si las venezolanas son tan guapas como dicen; bailar un tango en Buenos Aires y el carnaval en Río de Janeiro...
No sé si sea la distancia que me separa de mi hogar en estos momentos o la magia de la playa en la noche, pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, tengo espacio y tiempo para meditar.
Será que estoy envejeciendo, pero siento que ya no encajo en los antros y prefiero las fiestas y los salones de baile, las peñas o, incluso, un bar tranquilo donde escuchar jazz o bailar pegado con tu pareja.
Esta noche descubrí, finalmente, la figura de Orión entre los cientos de estrellas que mi mermada visión alcanzó a distinguir en el cielo. También he identificado a la Osa Menor y la Mayor, sin ayuda de nadie. Y, por primera vez en mi vida, vi una estrella fugaz.
No me queda más que agradecer lo aprendido y brindar por lo vivido, y pedirle a Dios que me permita vivir lo suficiente para ver crecer a mi hija y cumplir mis sueños. Y cuando llegue mi cumpleaños número 30 lo festejaré con bombo y platillo, como se celebra a quien acaba de nacer.

Tuesday, September 26, 2006

The final countdown

Escribí esto hace un año y días, el 9 de septiembre de 2005, pero ahora, con los días en cuenta regresiva hacia un encuentro que no creí que pudiera darse, me ha dado por releerlo y publicarlo aquí:

Sucedió en Mérida, Yucatán, a finales de octubre de 2004, durante un congreso internacional de seguridad informática. Casi a un año del evento, pocas cosas recuerdo con claridad: el tema de algunas sesiones, el extremadamente temprano horario de la comida (a las 12:30 pm), un par de entrevistas interesantes, una conversación sobre alimentos mexicanos y las diferencias semánticas del lenguaje entre mis compatriotas y los asistentes de otros países de América Latina.
El resto de los dos días que estuve en el congreso son vagos recuerdos de la gente que conocí, a excepción de un colombiano silencioso del que solo obtuve su nombre, cargo y correo electrónico de su trabajo. Apenas cruzamos palabra durante el evento, a pesar de que nos reuníamos a comer con el mismo grupo de gente. Sin embargo, hubo un momento que quedó grabado en mi memoria por motivos indescriptibles.
Hoy, después de diez meses, no me queda lugar a dudas de que seguiré recordando ese breve instante por mucho tiempo más.
El segundo día de mi estancia en Mérida, durante el almuerzo, Jorge –el colombiano– estaba sentado frente a mí, en una mesa para aproximadamente diez o doce personas. En el grupo se contaban algunos mexicanos, costarricenses y otros colombianos; varios estábamos bebiendo agua de horchata, bebida tradicional mexicana hecha a base de arroz.
Alguien preguntó cómo se preparaba y un amigo empezó a explicar el proceso... solo que estaba algo incompleto. Debo aclarar que yo cocino poco y mal pero –por suerte para mi acervo cultural– hacía poco había leído en una caja de harina de arroz el procedimiento para preparar atole y agua de horchata, así que procedí a interrumpirlo y completar la explicación.
Mientras hablaba, miré rápidamente al frente y, al hacerlo, Jorge, que parecía estar pendiente de mi plática, esbozó una rápida sonrisa. Yo apenas le sonreí y miré hacia otro lado... la verdad es que temía que si seguía viéndolo perdería el hilo de la conversación, me sonrojaría y empezaría a tartamudear, como ya me había sucedido en un par de ocasiones anteriores.
A la fecha, mantengo contacto esporádico con él a través del correo electrónico y el messenger, pero casi todos los días recuerdo, en algún momento, esa breve sonrisa que a pesar del tiempo permanece... tal como quedaba dibujada en el aire la sonrisa del gato de Cheshire –el de Alicia en el país de las maravillas– aún después de que el animal hubiese desaparecido.

Eso fue hace un año... después se dió una conexión especial, con todos los extraños matices de un sentimiento, que por lo virtual del asunto se me antoja irreal. Ausencias y reencuentros van y vienen, y a final de cuentas, en poco menos de un mes, llegará el momento de la verdad...

Sunday, September 24, 2006

The point of no return

De alguna forma, no dejo de pensar en que se ha iniciado ya la cuenta regresiva hacia aquéllo que me tiene con los nervios de punta. Por más que trato de no pensar en ello, me invade la ansiedad a diario, porque cada día que pasa es uno menos en el calendario. Y esta vez ya no hay chance de rajarse, como las dos anteriores.
Me hallo, como dice la canción de El fantasma de la ópera, más allá del punto donde ya no hay regreso...

DON JUAN (Phantom)
You have come here in pursuit of your deepest urge, in pursuit of that wish, which till now has been silent, silent. I have brought you, that our passions may fuse and merge -in your mind you've already succumbed to me, dropped all defenses, completely succumbed to me -now you are here with me: no second thoughts, you've decided, decided. . .
Past the point of no return -no backward glances: the games we've played till now are at an end. Past all thought of "if" or "when" -no use resisting: abandon thought, and let the dream descend. What raging fire shall flood the soul? What rich desire unlocks its door? What sweet seduction lies before us? Past the point of no return, the final threshold -what warm, unspoken secrets will we learn? Beyond the point of no return. . .
AMINTA (Christine)
You have brought me to that moment where words run dry, to that moment where speech disappears into silence, silence. I have come here, hardly knowing the reason why. In my mind, I've already imagined our bodies entwining defenseless and silent -and now I am here with you: no second thoughts, I've decided, decided. . .
Past the point of no return -no going back now: our passion-play has now, at last, begun. Past all thought of right or wrong -one final question: how long should we two wait, before we're one? When will the blood begin to race the sleeping bud burst into bloom? When will the flames, at last, consume us?
BOTH
Past the point of no return the final threshold -the bridge is crossed, so stand and watch it burn. We've passed the point of no return. . .

Sunday, September 17, 2006

Mundo de juguete

Ya es el colmo.
Tal vez alguien recuerde una telenovela infantil con el título de mi post de hoy, pero lo cierto es que los berrinches del señor López Obrador han llegado al grado de crear su propio gobierno, con su propia moneda. No termino de entender qué es lo que pretende y hasta dónde piensa llegar. Lo que está haciendo en cualquier otro país podría calificarse de traición a la Patria, pero aquí le permiten crear su circo y acuñar su propia moneda. ¿Tanto habla de fraude y de legalidad? Su moneda es falsa. Su gobierno es de juguete. No tiene territorio, ni fundamento, para su sueño frustrado de poder. Lo triste de la situación es que está arrastrando a la gente, aunque sea cada vez menos, a seguirlo "hasta las últimas consecuencias" de esta cruzada sin sentido. Veamos cuánto le dura el jueguito.

Oxidada

Qué difícil resulta mover nuevamente los engranes cuando uno se ha acostumbrado a no mover la maquinaria. Lo que más me molesta es que antes no era así. Metida como estaba en una espiral de ciclos interminables, no sé ahora de dónde sacaba la energía para hacer todo lo que antes hacía...
A principios de año bajé la velocidad. Primero sería gradual, pero se convirtió en un frenón repentino que me costó un fuerte desequilibrio. De pronto me sentí completamente fuera de lugar, una extraña en todas partes menos en mi casa. No sabía qué hacer con toda mi energía, a dónde enfocarla... pero terminé por relajarme.
Y a tal grado me relajé que un buen día quise salir del break y me costó trabajo. Me sigue costando, de hecho.
Hoy me he vuelto a hacer de funciones, responsabilidades y compromisos para darle vida a mi existencia, pero siento como si tratase de echar a andar una pesada maquinaria, cuyos viejos y oxidados engranes rechinan a cada paso.
Con todo lo que me gusta escribir, me cuesta mucho concentrarme en los artículos y notas para mi trabajo. Olvido las cosas fácilmente. Pierdo la concentración. Tomo vuelo por momentos y saco el trabajo, pero una vez terminado lo pendiente me siento cansada, desganada...
Tal vez sea desinterés, y no un mecanismo gastado, pero lo cierto es que aún la emoción de las nuevas ideas me cuesta trabajo llevarlas a la realidad. No me gusta estar así. ¿Alguien sabe de alguna fórmula mágica para eliminar el sarro y el óxido, y poner a punto mi maquinaria?