Monday, May 31, 2010

De amor y fantasías

Siempre fui muy enamoradiza. Siempre. No de cualquiera, eso sí, pero justo de quien menos debía, de ése mero mi corazón siempre se clavó, en una especie de rebeldía estúpida que a lo largo de mi vida no ha hecho más que sabotear mi deseo de compartir mi tiempo con alguien especial...

Con los años aprendí que el amor verdadero es diferente. Con el tiempo, y más aún recientemente, conforme el tiempo alcanza también a la gente que me rodea, he visto que, si bien algunas personas tienen la enorme fortuna y bendición de encontrar al ser amado y unirse en matrimonio y vivir una vida ejemplar, la mayoría de las veces el amor crece entre espinos, entre zarzas, en desiertos, entre rocas... son casos difíciles pero no por ello menos reales.

Yo viví muchas fantasías que creía reales y todas se me vinieron abajo. Y el amor más fuerte que he sentido lo creí una fantasía, pero era real.

Después de todo lo que pasó con R me doy cuenta de tantas cosas tangibles que tenía con Jorge. Pero siempre creí que el tiempo y la distancia hacían de nuestra relación una falacia. Escuché muchas voces y me dejé llevar por el miedo, ya lo he dicho antes, y así se me escapó entre las manos un sentimiento tan real que durante algunos años fue capaz de trascender fronteras... y no, no era sólo de mi lado... era bidireccional.

Jorge, en su momento, buscaba siempre la forma de hacerme saber que pensaba en mí, que me tenía presente; hablaba de mí a sus familiares... estuvo al pendiente de mí cuando falleció mi prima, me llamaba en mi cumpleaños, en día de las madres... en fin, me daba un lugar que yo nunca percibí por la distancia, pero él en verdad trataba de hacerme sentir su presencia y yo no se la creí.

Sin embargo, a R le creí aunque no quería creerle, a sabiendas de que me mentía y que no me estaba dando mi lugar, pues no me presentaba con su familia ni amigos y cuando se iba de viaje se ausentaba por completo. Mala suerte para él, habiendo vivido una relación de larga distancia ya no le pude comprar la idea de que por sus viajes de trabajo se espaciara también la comunicación.

R fue lo más cercano a una relación que tuve después de Jorge... y por momentos la percibí como una realidad, pero era una fantasía. Y yo siempre lo supe, pero quería creer que valía la pena intentarlo, porque los momentos a su lado me llenaban tanto que me hacían sentir otra vez lo que creí que nunca volvería a sentir... al menos no de esta manera.

Hoy que veo con ojos diferentes las historias de amor, que entiendo que éstas se construyen de miles de momentos de comprensión, de tolerancia, de confianza, de paciencia, de perdón, finalmente fui capaz de aguantar a un hombre aventurero de espíritu, cuerpo y corazón, algo que en el pasado no hubiera tolerado. Y sin embargo, no valía la pena, porque al ser una falacia no tenía ni siquiera el sustento del cariño mutuo que puede soportar las adversidades y, como bien dice el personaje protagónico femenino de Jerry McGuire, no es suficiente el amor de una sola persona para sostener una relación de dos...

Hoy veo crecer relaciones entre personas que no pueden estar juntas porque en su momento tomaron malas decisiones, se hicieron daño o se casaron con otras personas, veo parejas que deben trabajar en lugares distantes y se mantienen unidas por el corazón, veo personas capaces de amar a alguien y no poder estar con el ser amado porque las circunstancias que viven ahora no les permiten más que robarle momentos al destino... y eso me devuelve, vez tras vez, a lo que siento -sí, sigo sintiendo- por Jorge.

Ya no hay camino de regreso. Él tuvo la fortuna de encontrar a alguien con quien ahora comparte su tiempo y en verdad me alegro por él. Si de algo sirvió R en mi vida fue a ayudarme a cerrar ese capítulo y seguir adelante. Pero lo que Jorge me inspiró a sentir es tan fuerte que sigue trascendiendo el tiempo, las fronteras y las circunstancias...

Hoy extraño a R, sus besos, sus abrazos, sus charlas... pero lo que sentí (¿o siento aún?) por él no se compara con el amor que siento por Jorge... pues en el fondo siempre supe que los momentos que yo percibía como reales con R en realidad eran una fantasía. En cambio todas las señales que me enviaba Jorge para que yo percibiera nuestra relación como verdadera, a pesar de la distancia, no pude verlas y siempre las creí una falacia... pero con el tiempo la fuerza de este sentimiento me hace ver que, a pesar de todo, era real. ¿Que era difícil? Sí, lo era. ¿No era perfecta? Conozco pocas relaciones que lo son... muchas parejas no son perfectas pero ambos trabajan día con día para mantener lo que tienen y llegar a un objetivo común.

Yo no pude hacerlo. No supe verlo y mucho menos conservarlo. Lo veo hoy en retrospectiva y espero que no suene a queja, sino a reflexión. Lo que tuve lo perdí y sólo espero ahora que llegue la persona adecuada con quien pueda poner en práctica lo que aprendí a la mala. Lo he dicho antes: ya no espero un príncipe azul, sólo un ogro que me ame y con quien pueda compartir mi tiempo y mi vida...

Tuesday, May 18, 2010

Otro corazón al mar

Al final, con el paso de los días, el sentimiento finalmente se diluye y se va como el oleaje del mar, que de pronto regresa, pero ya tranquilo, sin el ímpetu de los primeros días.

Me digo que yo sabía vivir bien antes de reencontrarme con él. No me hacía falta entonces, no debiera hacerme falta ahora.


A veces, con las olas vienen los recuerdos, pero así como llegan se van también. Así se va y se pierde en el océano este incipiente sentimiento, abortado antes de nacer plenamente.


Y así... sigo mis días, viendo cómo cada vez se aleja más el recuerdo, la probabilidad y hasta el sentimiento...


Adiós, R

Wednesday, May 05, 2010

Y sin embargo...

...sigo entrando a facebook y conectándome al messenger esperando verlo ahí. Sé perfectamente bien que no lo encontraré porque lo bloqueé y lo borré, pero aún existe ese impulso que obedece a la ansiedad de tener noticias suyas, que me lleva a seguir buscándolo en esos espacios donde ya no tengo forma de saber de él...

Monday, May 03, 2010

Inquieta en desintoxicación

Hace dos semanas que no sé nada de él. No tendría por qué, la verdad. Yo le dije que ya no más, y para evitarme tentaciones -producto de la ansiedad provocada por la abstinencia de la droga emocional- lo bloqueé de mi messenger, de mi facebook, y de mi hi5; borré sus mails y su número celular, para no tener manera de encontrarlo ni de permitirle encontrarme por casualidad.

Si él quisiera, bien podría llamarme, enviarme un sms o un mail, porque él sí debe conservar mis datos. Pero no lo hará. Sé muy bien que no lo hará y es mejor así. Con el paso de los días este síndrome de desintoxicación se hace más leve. Pero hay días en los que me viene la ansiedad con fuerza... las ganas de saber de él, de tener noticias suyas, de saber si me recuerda de vez en cuando...

No puedo mentir. Extraño mucho sus besos, el calor de su cuerpo, su risa, su mirada que me hacía creer que sus palabras eran ciertas, aunque yo sabía bien que no lo eran. Sí, lo extraño. Pero ya no quiero estar con él. Así se lo dije y se que él, "mansamente", se quedará con eso y no intentará buscarme más.

Sirven de pretexto sus continuos viajes para marcar distancia entre los dos, y el tiempo hará lo suyo. Un día nos volveremos a encontrar en alguna reunión de los amigos que compartimos. Ese día, tal vez, alguno de los dos vaya acompañado. Y si no, ya no será lo mismo, de todas maneras.

Sin embargo, mientras llega esa ocasión, hay días como hoy en los que aún extraño el vello de su pecho, su barba, sus manos en mi cabello... las noches que dormimos juntos, los desayunos en su cocina, el café que preparaba a sabiendas de mi gusto por el Juan Valdéz, sus conversaciones.

Días como hoy, el síndrome de abstinencia me pega con ganas y me hace pensar que me gustaría estar con él...

Gracias a Dios, no tengo forma de buscarle, y él a mí ya no me buscará. Ahí queda otra anécdota para mi historia... una letra más en la cronología de mi corazón.

Saturday, March 20, 2010

Adiós, abuela Carmen

Hace semanas no escribo nada... he tenido ganas de pasar por aquí muchas veces pero por una u otra razón no lo había hecho. Sin embargo, este día lo amerita.

En la madrugada dejó de existir una de mis abuelas, la mamá de mi papá, una señora que durante muchos años admiré por considerarla una mujer robusta y animosa, de carácter firme, madre de cinco hijos, abuela de 15 nietos y bisabuela de siete pequeños y una que está casi por nacer...

A Carmen Torres, Carmela -como le dicen alguno de mis primos-, le debo las primeras pruebas de inteligencia que nos realizaron. Todos en la familia pasamos por ello, pues mi abuela era maestra y llegó a ser directora de una escuela para niños con problemas mentales, así que se encargó de realizar a sus nietos una valoración temprana, je...

Reconozco que no la he llorado nada aún... siempre me cuesta trabajo que ciertas noticias pasen el filtro y lleguen a mis sentimientos. Pero también es que mi papá se empeñó tanto en que no tuviéramos contacto con su familia al principio, y luego sus propios hermanos así lo permitieron, que aún cuando ya crecimos y hemos sido mis hermanos y yo quienes buscamos a la abuela y a mis tíos, fue muy difícil establecer un lazo profundo.

No así para mi hermana, quien si estrechó relaciones con mi abuela y esta noticia la tiene llorando desde anoche.

Yo logré dormir, esperando a que nos llamen para decirnos a dónde tenemos que ir, pero desperté con una sensación de pérdida, y fue cuando me vino a la mente que a mi abuela Carmen le debo el privilegio de haber viajado a Francia, donde no solamente conocí París, sino también Chantilly y Normandía, el lugar donde desembarcaron los aliados el famoso día D, durante la Segunda Guerra Mundial.

Mi abuela era una mujer dedicada, respetuosa, un tanto seca pero cariñosa a su manera; cada año nos reuníamos todos en su casa, sin falta, el 5 de enero para abrir los regalos que ella preparaba para todos y cada uno de sus hijos, yernos y nueras, nietos, esposos y esposas de los nietos, y bisnietos. Casi 40 regalos... detalles casi siempre, a veces, algo más... supongo que con su partida se termina también la ocasión de reunirnos para seguir recibiendo "al niño dios" -porque con ella no eran los Reyes Magos, sino el niño Dios.

Estoy segura que la altura de mi hija se debe en gran parte a los genes de mi abuela Carmen, pues siempre fue una mujer alta y fuerte. Mi ex dice que su abuelo materno también era alto, y tal vez entre su abuelo y la mía logramos a la niña enorme que tenemos hoy... no hay de dónde más...

Mi abuela, quien nunca permitió que la llamáramos cariñosamente: abuelita, alojó a mi papá en su casa cuando él ya no tuvo más opción ni a dónde ir, de manera que ahora que mi papá es quien cuida a mi hija por las tardes, mi nena tuvo mucha oportunidad de convivir con ella, y yo siempre le agradecí que permitiera que Valeria pasara casi todas las tardes en su casa... aún no le he dicho a mi hija, por cierto... sigue dormida... pero tendré que decirle y supongo que la entristecerá.

El recuento de los recuerdos, la sensación de saber que mi hija estará triste y la empatía por quienes le sobreviven a mi abuela y que seguramente no la están pasando nada bien (mis tíos y primos, mi papá y mi hermana), me han provocado un nudo en la garganta. Sin embargo, no puedo llorar, no me sale aún...

Seguramente al rato, en el sepelio, inundada del sentimiento de pérdida de quienes convivieron más con ella, se quebrará esta barrera, este filtro emocional que ahora me bloquea, y me desahogaré de lo poco o mucho que me duele. Sé también, ya por experiencia, que a mí las pérdidas me pesan después, cuando el tiempo hace más notorias las ausencias... así que no me sorprendería que mi luto empiece en cuanto vea a mi familia en el sepelio y continúe hasta que yo entienda finalmente lo que significa para toda esta familia haber perdido a su pilar.

Estoy también tranquila porque tuve la oportunidad de despedirme, pues ya sabíamos que estaba mal. Pero de cualquier forma, uno nunca se espera el día en que recibirá una noticia así... al menos yo no esperaba la llamada de mi papá, sino de mi mamá, pues mi otra abuela también está muy mal ya, a sus casi 91 años...

Carmen falleció el 20 de marzo de 2010, poco antes de cumplir 87 años. Que Dios la tenga en su seno... como dicen algunos: nos volveremos a ver.

Por lo pronto, ya se despertó mi hija y debo prepararme para darle la noticia.

Adiós abuela. Gracias por las lecciones de vida, por mantener unida a la familia Pérez, por los detalles, por el apoyo... Gracias por París, por el Museo de Louvre, los Champs Elisee y la vista desde la Tour Eiffel. Gracias por el cariño, por las chambritas para Valeria, por las largas horas de lectura en tu biblioteca, en las que me chuté toda la colección de clásicos infantiles... gracias por mantener abiertas las puertas de tu casa para todos.

Descansa en paz, Carmela. Te sobrevive tu numerosa familia, quien no dejará que tu memoria se borre.

Monday, January 25, 2010

Recuerdos y nuevas vivencias...

Dicen que recordar es volver a vivir... pero otras veces, las nuevas vivencias nos traen recuerdos de sucesos pasados. Yo he experimentado ambas cosas recientemente, con motivos que me han dejado sabores dulces y algunos un poco ácidos, pero ricos al fin y al cabo.


1. Noche Colonial ISB

Recuerdo las primeras noches coloniales a las que fui... iba acompañando a mi hermana quien estaba en la rondalla de la prepa. Yo me metía de colada para estar en el chisme y en verdad mi interés era ver el chisme, divertirme y ligar... al final se me hicieron aburridas.

Años después de eso, Vale me pidió un par de ocasiones ir a la noche colonial del colegio que está al lado de casa de mi mamá... también me aburrí.


Sin embargo, en esta primera noche colonial de la escuela de Valeria, todo cobró nueva relevancia: ver a Vale cantando en la tarima, verla divertida subiéndose a los juegos mecánicos, encontrarme con otros papás... hasta me subí al toro loco por primera vez, lo cual me pareció de lo más divertido aunque me caí muy rápido... y eso no me gustó, así que el toro tiene declarada la venganza, donde pretendo aguantar más tiempo, je :P

2. Trabajar con niños

Estamos abriendo cursos de robótica los sábados, lo que me obliga a trabajar en sábado, pero está resultando gratificante convivir con los niños, verlos aprender y divertirse. Es vivificante, verdaderamente.

Ello me recuerda los días en Teutila, en la sierra de Oaxaca, con tantos niños necesitados de cariño, leales... ¿qué será de Onofre y los demás pequeños? Ya deben ser adolescentes...

Estas experiencias me llevan a recordar cuánto me gustaba dar clases... sin duda, es algo que volveré a hacer este año :)


3. El clima


Este clima tan airoso, tan cálido de pronto y tan frío de repente me recuerda constantemente los días en Bogotá y me pone una sonrisa y unas ganas enormes de volver a tomar ese chocolatico caliente, o un tintico... de visitar Chia, Tabio, Cota y Tenjo, de volver a entrar en las minas de sal de Zipaquirá. Me viene la nostalgia de aquéllos paseos en moto y de las noches en su cama... y como una cosa lleva a la otra, me vienen los recuerdos de aquéllos tiempos en los que su corazón era mío, y de los mensajes y los chats... y me alegro de haberlo vivido, y sonrío :)


4. Añorar un beso


Estoy saliendo con alguien a quien no veo tanto como quisiera, pero la verdad es que estoy bien clavada. Y por momentos siento esa imperiosa necesidad de un beso... pero no de cualquiera, sino de esa persona especial... R.

Y de pronto pensé que hacía tiempo que no añoraba un beso así... no desde J, quien me quitaba el habla con su sola presencia, y ante quien me convertía en una pequeña tímida e indefensa, introvertida y silenciosa, por ese nervio que dominaba mis entrañas ante la mera posibilidad de juntar nuestros labios. No, no había vuelto a sentir algo así desde entonces... hasta ahora. Y, como lo he dicho antes, por el simple hecho de volver a sentir algo así, ha valido la pena esta experiencia.


5. Amar vs. ser amado

Creo que todos en algún momento pasamos por la disyuntiva de decidir si queremos estar con quien queremos o con quien nos quiere. Algunos eligen estar con quien los quiere. Tal vez sea la decisión más sabia, pues garantiza que se está con alguien que te procurará y que hará lo que sea por verte feliz... pero otros optamos por estar con quien nos hace sentir, aún cuando no nos corresponda de la misma forma.

El fin de semana pasado traté de darme la oportunidad de estar con alguien que dice quererme bien... pero no pude más que terminar por sentirme infiel... no a R, porque no me pertenece, sino a mí misma y a mi corazón...

Me quedó claro que definitivamente yo prefiero amar, que ser amada. No me malinterpreten, sigo esperando el milagro del amor correspondido, pero mientras llega, ante la disyuntiva de amar o ser amada, yo prefiero sentir. Sólo me preocupa que lamentablemente no es suficiente que uno sienta por los dos... es necesario que los dos sientan y lo enfoquen a la misma dirección. De lo contrario, se está destinado siempre a terminar, tarde o temprano... y cuando es un camino que ya se ha andado, como lo es este camino para mí, siempre existe un cierto temor y una cierta reserva de volver a andarlo.

Pero, ¿será que soy tan terca, o tan inconsciente, que seré capaz de volver a andarlo con tal de vivir este sentimiento a todo lo que da, mientras dure? Al final... creo que sí...

Monday, January 04, 2010

Empezando 2010 con ganas... y varios cambios

Algunos reptiles y moluscos cambian de piel cuando crecen; cada determinado tiempo se ven obligados a dejar su piel, o su caracola, para buscar otra y seguir creciendo. No hay de otra, a veces, para crecer, hay que dejar atrás lo que nos limita, aunque sea el corazón.

El mío insiste en andar por el camino equivocado una y otra vez, y ello me forza, constantemente, a tener que cortarle las alas cada vez que empieza a volar. Y duele cada vez, pero no hay forma de avanzar si se queda uno atado a un sentimiento que no va a ningún lado.

Este año quiero empezarlo sin lastres de ningún tipo. Tengo muchos proyectos por delante y este año será para convertirlos en objetivos, concentrarme y concretarlos. Ahora entiendo a qué se refiere la Biblia cuando dice: es mejor entrar al reino de los cielos tuerto, a tener ambos ojos y quedarte fuera. Creo que así es en todo: es mejor conseguir los objetivos dejando atrás ciertas cosas y ciertas personas, a perder el tiempo intentando conseguir un imposible.

Como dije antes, era cosa de tiempo antes de decidirme, pero al final yo sabía que tarde o temprano tendría que decidirme. Mi cabeza está convencida, incluso mi corazón... sólo espero que no me falle la voluntad.

Friday, December 04, 2009

De lengua me como un taco...

O más bien, de tanto taco de lengua, hasta me atasco.

Si nomás decía que no, pero bien clavada que ando ya. Como dicen por ahí: "estoy hasta las manitas"... no sé bien qué significa eso, pero supongo que tiene que ver con que doblas las manitas por la voluntad de otro.

Pues sí... ya ni lo niego, porque lo cierto es que aunque a ratos me hace padecer este sentimiento, cuando estoy con él me parece que todo bien vale la pena, por sentir sus brazos a mi alrededor, escuchar sus latidos y percibir su respiración, por ver esa sonrisa que se dibuja en su rostro apenas me ve y por reflejarme en esa mirada chispeante, que me enciende en su presencia y me deja ilusionada cada vez que lo veo.

Sí, lo reconozco. Caí otra vez, je. No voy a mencionar aún la palabra que empieza con "A", porque creo que aún no llego ahí... pero vaya que sí estoy clavada ya. Y el reconocerlo, hasta me hace sonreír.

No sé a dónde vaya a parar este tren, ni cuál será el final del recorrido. Sé que lleva sus altas y sus bajas, y sus curvas pronunciadas en barrancos, que me han hecho pasar por momentos agridulces... pero, como bien dicen: los grandes logros implican grandes riesgos.

Ya es tarde pa' rajarme, porque ya estoy en el momento en que aunque quiera no me puedo bajar del tren y mejor me sigo a ver a dónde llegamos: puede ser una estación en el camino, puede que pasemos algunas estaciones o puede que se desbarranque en una vuelta... lo que sea, habrá valido la pena :)

Sunday, November 22, 2009

El agridulce sabor de los celos

Sentí el golpe de los celos otra vez y confirmé lo que ya me sospechaba: ya es tarde para escapar de ésta.

La verdad ya lo veía venir, pero no creí que me doliera tanto. Como dice mi hermano, soy pronta para ilusionarme, y sin embargo soy lenta para reconocerlo. Pero este sentimiento me hace evidente lo que he querido negarme.

¿Cómo evadir la verdad cuando se siente esa opresión en el pecho que no deja respirar, que me sube por la garganta, quitándome el hambre, y llega, cual cuágulo desprendido del corazón, a mi cerebro, presionando mis venas y provocando una sensación de hinchazón craneal que me lleva casi a la migraña?

Trato de evadir los pensamientos y de concentrarme en algo productivo, pero me vuelven como oleadas furiosas que no me dejan llegar a playa serena.

Y a pesar de esta sensación ácida, debo casi agradecer a quien me hizo volver a sentir algo así, después de que llegué a creer que no volvería a experimentar celos. Reconozco que el golpe al ego me puede mucho, pero en esta ocasión no es sólo eso... en verdad me gusta el victimario en cuestión y lamento mucho que no sea bidireccional.

Ni hablar... me tocó perder otra vez... al menos ésta vez me quedo con la certeza de saber que puedo volver a subirme a la rueda de la fortuna, que volveré a sentir, y que en alguna vuelta me toparé con alguien que lo valore y con quien pueda andar un camino en conjunto en esta feria de la vida.

Wednesday, November 18, 2009

Vamos por otro round

Después de varias semanas de trabajo intenso, planeación de proyectos, estrés por abrir nuevos cursos y la logística de un evento en el que recién participamos y me tuvo trabajando sábado y domingo en un puente feriado, finalmente asomo un poco la cabeza para tomar aire y volver a darle, que este cierre de año viene pesado y hay que darle con todo para lograr repuntar la nave en esta crisis que vaya cómo nos ha afectado...

En lo familiar, también he tenido días pesados y de reestructuración en la casa que me han tenido ocupada en los ratos que antes destinaba a escribir y a leer. Por eso me distancié tanto del blog, de mis escritos... pero ahora vengo con bríos y nuevas ideas para llenar mis espacios con textos que hasta ahora he tenido sólo en la cabeza.


No me quejo, la neta, pues enmedio de la crisis siempre es bueno tener trabajo. Y más aún cuando debo distraer a este tonto corazón que nuevamente extraña a quien no debe... no, no hablo del colombiano esta vez, pero sí, me volví a equivocar... ¿a alguien le sorprende todavía que sea así?

Wednesday, October 28, 2009

Una tras otra

No, si estos días he tenido una rachita que para qué les cuento. Después de que me sacaron la última muela me hinché terriblemente, se me bajaron las defensas y me enfermé de gripe y de la garganta, casi no he comido bien por el dolor de la boca y la molestia constante de la cicatrización; no puedo comer helado para ayudar a cicatrizar porque tengo gripe (¿ya lo mencioné antes?) y, para colmo, anoche me jodí un ligamento en la mandíbula, justo del lado donde me sacaron la muela. Así que si ya podía empezar a comer algo sólido, ahora estoy de vuelta a la dieta de los líquidos... de verdad, en mi oficina ya nomás me dicen que no termino de salir de una cuando ya estoy en otra. No sé qué rayos pase, pero neta que ¡Qué rachita me cargo!

Sunday, October 18, 2009

Días bogotanos

Hoy el DF amaneció frío y húmedo, muy airoso, con ese aire frío que te cala por debajo de la ropa. Salí temprano a comprar un antibiótico a la farmacia y apenas sentí ese soplo de aire húmedo y fresco en mi rostro, me llené de recuerdos de las mañanas en Bogotá...

Esas mañanas en que despertaba en su cama, calientica, con el aroma del tinto que preparaba mi "suegra". Salía a correr en ese ambiente frío y limpio, libre de la contaminación que respiramos aquí diariamente, y siento yo que mi rendimiento era mejor en ese parque, en esa ciudad verde, que el que tengo aquí en los Viveros de Coyoacán.
Esos días en que me salía bien arropada para morirme de calor a mediodía, cuando el sol pegaba con todo, pero en la tarde volvía a enfriar y llovía.
Las tardes en que, visitando el centro, miraba los cerros tan cercanos que se antojaba ir de camping cualquier día, pensando en que con medio día de camino estaría yo ya mochila al hombro, subiendo uno de esos cerros verdes, para después mirar la ciudad desde arriba... como cuando la contemplé por primera vez el día que conocí Monserrate.
Todos esos recuerdos se me vinieron de pronto, tan sólo sentir ese aire frío esta mañana... y me vino una sonrisa enorme :D
Inmediatamente empecé a disfrutar este día sombrío que no había amanecido tan bien, porque ayer me sacaron la última muela del juicio y me duele mucho, además de que estoy hinchada peor que la vez pasada :(
Lo curioso es que a mí nisiquiera me gustaban los días fríos, me parecían depresivos... pero hoy me traen tantos recuerdos gratos que hasta los disfruto y me ponen de buen humor. Creo que es otra de las tantas cosas que cambiaron después de esos viajes a Colombia.
El otro día platicaba con un amigo y me decía que es extraño cómo el corazón puede sentir que pertenece a un lugar específico en esta tierra, aún cuando uno esté en otra parte. Pues así me pasa, todavía... :)

Tuesday, October 06, 2009

Buena rola de Jesse & Joy

Duele no tenerte cerca
duele no escuchar tu voz
duele respirar tu ausencia
pero duele mas decirte adiós.

Duele como muerte lenta
la memoria de los dos,
la sangre ardía por mis venas
pero hoy se seca sin tu amor.

Miseria vivir rodeado de la melancolía en espera de ti de ti de ti y nadie mas

Si me llamas voy
a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós.

Friday, October 02, 2009

¡Yo no nací para amar!

Jajajajajaja!!! Acá, cortándome las venas al más puro estilo de Juan Gabriel hace algunos años, así de: todos a mi alrededor se casaban y yo no, y cuando la gente me pregunta yo sólo les digo "yo no nací para amar, nadie nació para míiiiiiii..."

Nah! En realidad no creo eso. Sigo creyendo que para cada roto hay un descosido, sólo que es difícil hallarse enmedio de un montón de ropa sucia, deshilachada y maltratada... conforme pasan los años se va uno encontrando que el montón de ropa dañada es más grande, y entre tanto roto es complicado encontrar al descosido adecuado.

Tal vez me pone nostálgica ver que mucha gente a mi alrededor tiene hasta dos relaciones "serias" mientras que yo no soy capaz de tener una sola. Al contrario, pareciera que sólo voy acumulando nombres en la lista de los que extraño. Hay quienes sufren porque aman a dos personas, yo extraño a dos ahora, y aunque no sufro por ello, definitivamente no me hace muy feliz tampoco.

Creí que la cronología del corazón que escribí en 2006 terminaría con la letra J, pues desde entonces no había habido adiciones a la lista. Sin embargo alguien más llegó... y se fue. O no sé... aún sigue por aquí, pero todo pinta a que no será así mucho tiempo. Es como cuando uno se sube a una montaña rusa y al principio todo es excitante, pero al final llega la última curva, la última gran bajada y se acaba la diversión. Y no queda más que bajarse del carrito y volver a hacer fila para subirse al siguiente juego de la vida.

Como bien dice Julieta Venegas en su canción El Presente: con el mundo como va se nos acaba todo, la tempestad y la calma casi son la misma cosa, ¿quién nos dice que la vida nos dará el tiempo necesario? Toma de mí lo que tú quieras como si solo quedara el presente, es lo único que tengo... el presente es lo único que hay...

Sólo me queda una reflexión... si el amor es un milagro y yo ya lo he vivido más de una vez... ¿tendré oportunidad de volver a experimentar ese milagro en algún momento cercano?

Quiero seguir creyendo que así será...

Thursday, September 24, 2009

La edad de la razón

Y es probable que, después de todo, finalmente esté llegando a esa etapa en la que la cabeza manda y decide cuál sea la mejor alternativa.

Yo, que he sido una romántica de hueso colorada... pero no de esas románticas-de-novela-rosa, que siguen a la espera de que el príncipe perfecto salga de su castillo y las rescate, no.

Yo me refiero al romanticismo del género literario de ese nombre, en el que la razón era completamente opacada por sentimientos brutales y apasionados, que llevaban a los protagonistas a grandes sufrimientos.

Sí, aunque me sigue apasionando ese tipo de lectura, en lo personal ya me cansé de vivirlo en carne propia. Y llega el momento en que la cabeza empieza a tomar el control y enviar alertas oportunas que me ayudan a descubrir la vida y las relaciones con otros matices, otros colores y otros significados.

Al final, con paciencia y raciocinio, este bravo corazón se ha sometido. Y aún cuando tiene mucho qué dar, ha aprendido a quedarse quieto hasta escuchar la señal adecuada. A ratos sale a jugar a la pradera, corre, brinca y retoza, para luego regresar sonriente a su establo.

Aún quedan rastros de ese garañón salvaje, de naturaleza indómita... claro que sí... pero está aprendiendo a convivir civilizadamente con las reglas de la sociedad.

Ahora entiendo a qué se refieren con eso de "sentar cabeza"... pero, en mi opinión, más bien el que se sienta es el corazón... ¿o será que la cabeza se sienta en el corazón y así lo somete? Jajajajajaja!!! Ya dije muchas burradas... es consecuencia de un jueves por la tarde-noche, después de varios días con mucho trabajo, bendito sea Dios :)

Pues bueno, sea que se siente el corazón o la cabeza, el asunto aquí es que personalmente he pasado del movimiento romántico a la edad de la razón. ¡Ay caray! Ya me sentí vieja! Jajajajaja!

Tuesday, September 01, 2009

Cuento breve

Van dos posts en el mismo día, pero no se me acostumbren je... es sólo que me inspiré y volví a escribir cuentos ;)


Traición Redentora

Volteó a mirar a su agresor. Una punzada lacerante por el dolor indescriptible de haber sido atravesada por su espada le impedía moverse con facilidad. Pero cuando vio al portador del arma sus ojos se llenaron de lágrimas y el dolor del pecho, causado por la traición, superó la agonía física que estaba viviendo.

Una gran interrogante se dibujó en su rostro, atormentado por el sufrimiento corporal y sentimental. Era clara su confusión: no podía comprender por qué él la atacaba, si ella había luchado esa batalla para defenderlo de sus enemigos…

No había un arma capaz de atravesar su dura piel, salvo la de él. Y ella nunca creyó que él fuese capaz de atacarla de esa manera, por la espalda y sin previo aviso.

Aún sin dar crédito a lo que estaba viviendo, miró su vientre. Sangraba profusamente. Herida de muerte por esa espada mágica, la única en todo el reino que podría hacerle daño, se preguntó cómo era posible que hubiera caído víctima de la única persona de la cual debía cuidarse… cómo era que no solamente había confiado en él, sino que lo había acogido bajo su protección.

Lo miró directamente a los ojos y comprendió todo. Él lloraba. La espada en sus manos aún tenía sangre de ella y goteaba sobre la tierra seca, dejando rastros de su vida milenaria en cada grieta de ese árido terreno.

Soltó la espada y se llevó las manos a la cabeza. No había palabras para explicar cuánto le dolía haber enterrado su arma en esa dura carne… el esfuerzo y la convicción que le requirió atravesarla, y el sufrimiento que él mismo se infligió en cada centímetro de esa traicionera penetración.

Pero él era un cazador de dragones, y ella, una dragona. La más hermosa que había visto, en realidad. Comparada con otros de su especie, era pequeña y ligera, casi vulnerable, pero imponente, inteligente y hermosa. Por ello, él no había sucumbido a la tentación de matarla en cuanto la vio. Por ello, se dejó seducir por su mirada y, traicionando sus convicciones y sus ideas, dejó de lado su espada y se perdió en esos ojos verdes de esmeralda, para escuchar todas las historias que Elise le narraba: cuentos de otras tierras, leyendas de su pueblo, crónicas de antaño y reflejos de otras culturas… a través de sus palabras, él aprendió sobre valores y sobre la importancia de apegarse a sus creencias.

Y así, en medio de esa cruenta batalla entre caballeros –humanos intolerantes que no alcanzaban a comprender la divinidad de seres distintos a ellos– y dragones –seres mitológicos a punto de la extinción– él comprendió que debía tomar partido. No podía vivir por siempre opuesto a las voluntades de su género. Él había sido formado para convertirse en un cazador, el más heroico de los cazadores de su estirpe. Y ahora los suyos le recriminaban su debilidad…

Él sabía que tarde o temprano podría llegar otro caza dragones y matarla. Le preocupaba que cuando esto sucediera, la muerte no llegara pronto y ella fuese torturada. La sola idea de victimizarla de esa manera lo angustiaba de tal modo que sus sienes estaban a punto de estallar…

Con esos pensamientos, que lo martirizaban hasta el llanto, Bertford hundió su espada en un costado de la bestia, sin detener su empuje hasta que la filosa punta asomó por el vientre de ella…

Elise comprendió todo esto con su sabiduría milenaria. Pero ello no fue suficiente para aliviar el dolor de la traición. Una traición que para él representaba la redención de su futuro, la reivindicación con su género y la oportunidad de dejar un legado, con un apellido honroso.

Mientras su vida se escapaba, ella visualizó un futuro promisorio para Bertford y su raza. Un porvenir sin miedos, sin criaturas “demoníacas” que enfrentar. Un mundo sin dragones. Un futuro forjado por la espada de cazadores como Bertford.

Y con estos pensamientos, Elise miró a los astros por última vez, y expiró. Su enorme corazón dejó de latir, llevándose con su alma algo de la de él. Y aunque él no lo reconoció nunca abiertamente, en aquél día supo que algo dentro de sí murió para siempre también.

El breve espacio, de Pablo Milanés

Todavía quedan restos de humedad,
sus olores llenan ya mi soledad,
en la cama su silueta se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio en que no está...
Todavía yo no sé si volverá,
nadie sabe al día siguiente lo que hará.
Rompe todos mis esquemas,
no confiesa ni una pena,
no me pide nada a cambio de lo que dá...
Suele ser violenta y tierna,
no habla de uniones eternas,
mas se entrega cual si hubiera sólo un día para amar.
No comparte una reunión,
mas le gusta la canción que comprometa su pensar.
Todavía no pregunté «¿te quedarás?».
Temo mucho a la respuesta de un «jamás».
La prefiero compartida antes que vaciar mi vida,
no es perfecta mas se acerca a lo que yo simplemente soñé...

Sunday, August 30, 2009

¡Soooooooooo!

No dejo de aprender, porque mi corazón no termina nunca de entender que hay cosas que no se deben asumir, y se sigue adelantando a las circunstancias por más que mi mente le trata de meter freno.

Tan difícil como domar un potro salvaje, así me resulta contener ciertos pensamientos que se mantienen agazapados en los rincones oscuros de mi corazón pero que son disparados por ciertos sentimientos, como caballos de carrera, que tan pronto se les abre una puerta salen como locos, a toda velocidad, sin ser capaces de mirar a los costados qué es lo que sucede, porque llevan las anteojeras para que se concentren solamente en lo que tienen al frente.

Y así, mi corazón también sale desbocado a la menor señal de apertura y se suelta corriendo sin mirar a los costados, sin importarle si esa señal era sólo un guiño de amistad o un viso de algo más serio, y sin detenerse a mirar si el caballo de al lado corre a su paso o ya se quedo atrás.

He aprendido a ser más desapegada, a soltar, a no dar las cosas por sentado, a aprovechar el presente, a tomar las cosas como vienen porque no se sabe si mañana tendremos la oportunidad de vivirlas... pero no he aprendido a controlar esta bestia salvaje que vive dentro de mí, con tanta capacidad de querer que al menor indicio de libertad se suelta, cegado por la emoción, y es necesario que se tropiece, que se tope de frente contra los muros y los obstáculos para darse cuenta de que, nuevamente, está solo en esta loca carrera, y se deje someter y encerrar nuevamente...

Y ahí va de nuevo... de regreso al corral, a sabiendas de que en cualquier momento y a la señal de: "!Arranquen!" saldrá corriendo como potro desbocado otra vez...

Friday, August 28, 2009

La encarnación del caos

Dice el dicho: "el hombre propone, Dios dispone, viene el diablo y todo lo descompone"...

¡Qué cierto parece, a veces! Hoy, en particular, es uno de esos días en los que me he quedado con esa sensación... y no sólo por mí, sino que algunos amigos muy queridos también me pintaron sus días un tanto decepcionantes.
Desde hace un par de días las cosas no me han salido como espero... tenía ciertas expectativas que no se concretaron... pero es que no es justo esperar que las personas hagan lo que uno quiere. Ahí se inician las confusiones, los malos entendidos, las decepciones...
Hoy, tuve que lidiar con la aceptación de que las cosas no siempre son como uno quiere, entre sentimientos que me calentaron la cabeza y me atormentaron el pecho a ratos... pero cuando creí que el día había terminado, un par de amigos me contaron lo que les pasó hoy: dos ejemplos más de planes y expectativas que se escapan de las manos y no resultan como uno quiere.
¡Qué ganas de trazar caminos que no se tuerzan! De descifrar secretos e intenciones, de conseguir que los planes se concreten como uno los imagina... pero al final, somos víctimas de una serie de factores, de circunstancias que modifican hasta el mejor trazado de los planes, y nos llevan por caminos tan distintos que al final nos dejan con el mal sabor de boca de la decepción.
Así es esto. No queda más que aprender, lidiar con ello y seguir adelante. Mañana será otro día, y tal vez, sólo tal vez, mañana no tengamos expectativas y entonces se concreten nuestros planes de una manera completamente distinta a lo planeado...

Thursday, August 20, 2009

¡Mamáaaaaaaa!

Adoro a mi hija. Neto que sí. Pero a veces me exaspera escuchar su linda voz gritarme: "¡Mamáaaaa!" continuamente. Cuando su tío Paco la molesta, llega a gritar tanto que a veces opto por irme a mi lugar feliz. Y es que no siempre puedo llegar a liberarla de su tío porque ya he cachado que muchas veces grita por nada, y otras tantas va y se le pone enfrente para que la moleste.

De verdad. A veces me saca de mis casillas, con todo y lo que adoro su vocecita. Esa voz que cuando hablamos por teléfono me hace recordar el día en que la traje al mundo y vi por vez primera sus ojitos.

Créanme que cuando la siento en peligro, o asustada, o que en verdad está padeciendo algo, su voz gritando "¡Mamáaaa!" es capaz de hacerme brincar como tigre y voltear el mundo de cabeza para que el suyo esté bien.
Y hoy sé que será así aunque ella tenga 30 años o más, jejeje... ese aprendizaje se lo debo a ella... y a mi propia madre, que a sus más de 50 años aún tiene que escuchar a sus treintones hijos llamándola a gritos para que los atienda.

¿La prueba? El sábado pasado, en Tequisquiapan, fuí víctima del ataque brutal de una abeja. Hacía mucho aire, y de alguna manera el bicho se enredó en mis rizos de oro, silenciosamente. No la escuché zumbar, sólo sentí que algo se movía y creí que me había caído una ramita en el cabello, así que con toda confianza me llevé la mano a la cabeza y apreté entre mis dedos esa "basurita".
¡Zas! Nunca antes me había picado un bicho... ¡pero duele horrible! El insecto, furioso y asustado, asestó su golpe mortal... (claro, para él) y mi pobre dedo de inmediato disparó una instrucción a mi cerebro:
¡Mamáaaaaa! grité, mientras tiraba la abeja y buscaba en mi dedo el aguijón. Como ella estaba ocupada en la alberca con mi hija, volví a gritarle: ¡Mamáaaaaaa! A lo que ella, con su inmunidad de 30 años de gritos provenientes de 4 bocotas, se limitó a responder: ¿Qué quieres?
Cual bebé, no pude más que decirle, casi a punto del llanto: ¡Me picóooooo!
No dije qué había sido... pero esas dos palabras fueron suficiente para que dejara lo que estaba haciendo y corriera a mi lado, a ver qué le pasaba a su polluelo lastimado...
¿La conclusión? La abeja murió. Mi dedo sobrevivió. Mi mamá me chiqueó unos momentos. Y a mí me quedó claro que el llanto de un hijo seguirá detonando esa reacción protectora en los padres sin importar qué edad tengan... jeje