Monday, February 29, 2016

Cooked: Tierra. Volver a las raíces de la comida.

El fin de semana terminé de ver el documental Cooked. El último capítulo, Tierra, habla sobre los alimentos que se fermentan de manera natural gracias a los microorganismos existentes en la tierra: chocolate, cerveza, vinos, leche para yogur y quesos, entre otras cosas.

Pollan explica cómo estos microorganismos durante cientos de años se encargaron de producir bebidas alcohólicas y quesos sin provocar enfermedades en la gente -a no ser que no se utilizaran ingredientes limpios. El queso de granja producido con leche sin pasteurizar no era dañino en sí, pues los microorganismos se encargaban de fermentar la leche y generar un alimento nutritivo. El problema es cuando se añade leche sin pasteurizar a la leche pasteurizada, por ejemplo, pues el ambiente entre ambos productos lácteos no resulta favorable para el micro hábitat de bacterias que fermentan la leche y la echan a perder. O también cuando no se utilizan alimentos limpios ni se siguen normas básicas de higiene.

Algunos brotes de enfermedades como la salmonela generaron que los fabricantes de leche, quesos y cerveza a escala industrial elevaran los estándares de higiene en la producción de estos productos, agregando antibióticos, cambiando los barriles de madera por unos de acero inoxidable que no fomentan el crecimiento de los microorganismos, y agregando sus propios cultivos de bacterias para concretar el proceso de fermentación. Al hacer esto, se pierden las propiedades que las bacterias generan durante la fermentación natural.

¿Cómo nos afecta? Los microorganismos que habitan en el queso, por ejemplo, al ser consumidos por el ser humano de alguna forma siguen vivos, y al llegar al estómago y los intestinos, habitan en ellos, generando una macrobiota intestinal que ayuda al proceso de digestión y nos mantiene saludables. Al eliminar los microorganismos del proceso de fermentación, la cantidad de lactobacilos y otros microorganismos de nuestra macrobiota se redujo drásticamente, hasta que no tuvimos elementos para ayudar a digerir los alimentos que consumimos.

Por eso ahora nos venden yogurs con cultivos lácticos, yakults y otros diversos productos para mejorar nuestra digestión y de paso reducir la gastritis... Ahora que he visto este documental, no me sorprende que mi problema de gastritis y colitis se haya reducido casi hasta desaparecer desde que como cosas más naturales. ¿Qué necesidad tenemos de meternos productos lácteos con lactobacilos, saturados de azúcar, para tratar de compensar lo que la industrialización ha echado fuera del proceso tradicional de fermentación en los alimentos? 

Para finalizar el documental, Pollan leyó uno de los últimos párrafos de su libro. A modo de resumen, lo que expresó fue que volver a la comida tradicional es una especie de rebelión al sistema que nos está envenenando, generando adicciones, obesidad y muchos malestares más que nuestros antepasados no presentaban.

Yo creo que volver a las raíces es la forma sabia de alimentar a nuestro cuerpo. Durante siglos el ser humano comió alimentos sin conservadores, sin antibióticos, con microorganismos integrados, y esa era la manera natural de hacerlo. Comida como Dios manda. Es curioso que hace un año, cuando sufría de malestares, le pedía a Dios que me enseñara a comer adecuadamente. Hoy entiendo que nuestro cuerpo no fue hecho para comer los alimentos procesados, llenos de conservadores, almidones y carbohidratos complejos que saturan la comida que está en el súper mercado. 

Lamentablemente, el ritmo de vida actual, la mercadotecnia y muchos otros factores sociales y económicos han causado que la gente delegue a los fabricantes la elección de nuestros alimentos y la forma en que los producen. Tanta culpa tenemos los consumidores como los fabricantes. Así que es nuestra responsabilidad también reducir el consumo de alimentos procesados y aumentar la ingesta de comida natural. Si algo puedo testificar es que el cambio de alimentación en verdad me ha aliviado. Vivir enfermos, con dolencias y malestares estomacales e intestinales no está bien. No es natural. No es de Dios.

Volvamos a la comida natural. Nuestro cuerpo lo pide. Y nos lo agradecerá :)

Por mi parte, ansío mi próxima visita a la librería para buscar el libro de Pollan, quiero adentrarme en sus páginas y leer más a profundidad lo que expuso brevemente en cuatro horas de documental.

PD: Estoy consicente de que, tristemente, una comida orgánica puede ser mucho más cara que la comida chatarra. No es sólo cuestión de tiempo para cocinar, sino de economía también. Así que mi siguiente tarea será investigar y documentar en este blog opciones de comida nutritiva, sana, rica y barata. No dejen de seguirme ;)

Friday, February 26, 2016

Cooked: Aire... o la magia de las bacterias en la comida

Acabo de ver el tercer capítulo de Cooked, Aire, el cual trata sobre los beneficios de comer pan. Pero no el pan industrial que conocemos ahora, sino el pan artesanal hecho a la usanza de nuestros ancestros: nada más que harina de trigo molido, agua y un poco de sal.

Nada de aditivos, ni vitaminas ni hierro para "fortificarlo". El pan tradicional no requería que se le agregara nada, porque el proceso de fermentación por sí solo hacía todo el trabajo necesario para enriquecer la masa de manera natural.

Y nadie se preocupaba por el gluten, porque de la forma en que se preparaba el pan, el gluten no era nocivo. Al contrario, era necesario para mantener la forma del pan, ya fuera en hogaza o como "pan de caja".

Fue la industrialización lo que convirtió al pan en un veneno para nuestro cuerpo.

En el documental, Pollan explica cómo el proceso de fermentación libera unas micro bacterias que hacen las veces de levadura e inflan la masa. Pero el trabajo de estas bacterias no solo es inflar la masa y duplicar, o triplicar, su tamaño. Podría sonar a que las bacterias descomponen la comida y la echan a perder, pero no siempre es así. En el caso del yogur hecho de búlgaros, estos microorganismos producen la fermentación necesaria en la leche para generar el yogur de manera natural. De la misma manera, las bacterias del pan descomponen los componentes del grano de trigo, liberando sus nutrientes y facilitando así el proceso digestivo.

Los granos, explica Pollan, son una fuente completa de alimento. Pero no podemos comerlos como vienen. Hay que cocinarlos para ablandarlos, o molerlos y fermentarlos, para extraer todos sus nutrientes y permitir que el cuerpo humano los digiera sin problema.

Pues bien, la industrialización ha generado un mercado de panes y pasteles hechos a base de harina blanca procesada, a la cual se le han extraído la fibra y otros componentes esenciales del grano entero. En su lugar, se le han añadido más de 30 ingredientes para fortificar la mezcla y "hacerla nutritiva". Lo que han pasado por alto es que el pan artesanal es nutritivo por sí solo, porque la fermentación provoca la explosión de los nutrientes dentro del pan.

Pero en la prisa por llevar al mercado el pan industrial, en las fábricas no se deja fermentar el pan el tiempo necesario. Han creado la levadura como un auxiliar para el proceso de inflar la masa en tan sólo dos horas, o hasta menos. La fermentación tradicional requiere de al menos cuatro horas, si no es que toda una noche. Definitivamente es un lujo en el proceso que las fábricas de pan no quieren darse.

Al no permitir el proceso de levado por fermentación, los nutrientes del pan no son aprovechados como debiera ser. Por eso se le añaden vitaminas y minerales. Pero aún así este pan de fábrica resulta difícil de digerir, pues los componentes del grano no se liberaron y fermentaron adecuadamente. De ahí que ahora mucha gente se proclame alérgica al gluten. Y entonces los fabricantes tratan de sacar al mercado alternativas de pan sin gluten... que nunca serán tan esponjosos ni tan suaves como el pan tradicional, pues el gluten es uno de los componentes necesarios para hornear una buena hogaza de pan, una baguette o un crujiente bolillo.

El pan no es malo. Al menos, no el pan tradicional y simple, como es el pan de mesa horneado en panaderías. Y ni siquiera puede decirse que este tipo de pan engorde, porque no lleva mantequilla, ni grasas ni azúcares. Y el mismo carbohidrato del pan está enriquecido con los ingredientes naturales de la fermentación. Es más, el pan así horneado está lleno de aire. Como explican en este capítulo del documental: al comer una hogaza de pan estamos comiendo principalmente aire.

Si yo ya casi no compraba pan para sándwiches, ahora lo haré aún menos. Iré siempre a la panadería por mis bolillos o chapatas. El problema será evitar la tentación del azúcar y la mantequilla en los bollos, donas y panes dulces, je :P - Tal vez deba hacer como Pollan y empezar a hornear mi propio pan en casa...

Sunday, February 21, 2016

Cooked... o los beneficios de volver a la cocina de antaño

Este fin de semana empecé a ver Cooked, un documental de Netflix que hace énfasis en la necesidad de volver a comer y a cocinar como lo hacían nuestros abuelos: más natural, más orgánico, menos procesado, aprovechando los ingredientes -y los beneficios- naturales de los alimentos.


El documental es presentado por Michael Pollan, escritor y chef, quien había escrito un libro con ese mismo nombre. 

Tanto el libro como el documental se dividen en cuatro capítulos, basados en los cuatro elementos fundamentales: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Hasta ahora he visto los dos primeros capítulos, de una hora cada uno -luego me conseguiré el libro porque seguramente ahonda mucho más en la investigación.

En el primer capítulo, Fuego, Pollan explica cómo el descubrimiento del fuego en los inicios de la humanidad cambió la forma de alimentarnos, pues a partir de ese momento el ser humano empezó a cocinar sus alimentos. Eso, comenta Polland, nos separó de la forma de comer de otros animales mamíferos: dejamos de comer simplemente raíces, frutos y verduras, y dejamos la carne cruda, o deshidratada y salada. Empezamos a cocinar y a disfrutar la carne y otros alimentos de una manera distinta. 

En este primer capítulo, el autor y presentador se encarga de llevarnos al entendimiento de disfrutar la cocina artesanal, básica, sin grandes pretensiones, aprovechando los componentes de cada alimento sin aditivos ni químicos adicionales; simplemente, disfrutar la comida al natural.

El fuego, además, servía de pretexto ideal para reunir a la familia o comunidad al momento de compartir los alimentos. Comer alrededor o cerca de la fogata sería lo más parecido a sentarse en la misma mesa y disfrutar de la comida el día de hoy.


En el segundo capítulo, Agua, Pollan se adentró en la explicación de cómo la industria alimentaria se transformó tras la segunda guerra mundial, promoviendo el consumo de los alimentos enlatados, congelados, en conservas, embutidos y demás alimentos procesados que se crearon para dar de comer a los soldados.

Este tipo de alimentos tuvo un auge cuando, tras la revolución femenina, las mujeres dejaron sus casas y salieron a trabajar. Con menos tiempo para cocinar, las mujeres fueron blanco seguro de la publicidad de empresas como Campbell's, que dirigieron sus anuncios certeros a motivarlas a comprar comida ya hecha. Como decía una amiga mía: "la cena estará lista en un abrir y cerrar de latas." ;)

Y tengo que reconocer que durante algún tiempo yo lo hice así. Pero esa forma de cocinar hizo estragos en mi cuerpo y mi organismo me pasó la factura brutalmente.

Hoy estoy convencida de la necesidad de volver a los orígenes de la cocina. Aunque sigo teniendo en mi despensa un par de latas para emergencias, casi todas mis comidas son hechas de manera orgánica: si quiero una crema de verduras la hago yo misma, desde seleccionar mis verduras en el mercado o supermercado, hasta ponerlas a hervir, licuarlas, añadirles la leche y sazonarlas a mi gusto. Casi no uso nada de grasa. No uso conservadores y sazono la comida con hierbas deshidratadas, pimienta y comino, casi nada de sal. 

Como resultado, mi cuerpo me agradece los beneficios de este tipo de comida. Hace ya un año que no sufro las consecuencias de la gastritis ni la colitis, no he tenido malestares en ese sentido, y no he vuelto a padecer el dolor de hígado que me envió al doctor y a hacerme unos estudios en los que se diagnosticó que no podía digerir grasas ni almidones. Creo que me he enfermado menos, en general.

Hoy, mi alimentación es más sana, más orgánica -aunque no al 100%- y me siento mucho mejor. Como menos grasas, menos carbohidratos y mucho menos almidones. Y aunque seguramente tengo un problema metabólico que debo atender con otro médico porque no bajo de peso, me siento muy bien con mi alimentación. A mi hija también le gusta, y eso es lo importante.

Volviendo al capítulo 2 de Cooked, Agua, Pollan explica cómo los guisos y estofados no existieron hasta que el ser humano fue capaz de crear vasijas que resistieran al ser expuestas al fuego. Una vez más, el fuego como primer elemento, pero luego el agua: agua caliente.

Pollan narra cómo el agua hirviendo es capaz de extraer de los alimentos propiedades que en su estado natural, crudos, no podemos digerir, al menos, no tan fácilmente. El agua caliente ablanda la carne y los vegetales, cuece las leguminosas y permite la creación de una nueva variedad de platillos: frijoles, lentejas, arroz, sopa de verduras, estofados, tinga de pollo, picadillo, pastas... ¡Qué delicia!

El fuego y el agua llevaron al ser humano a un estado avanzado de aprovechamiento y disfrute de la comida. Nuevas combinaciones e innumerables opciones para deleitar nuestro paladar...

Ya quiero ver los otros dos capítulos. Por aquí les dejaré mis comentarios en cuanto lo haga :)

Wednesday, February 03, 2016

Regreso al balance

Si bien estos días me di ciertos permisos con los carbohidratos, mi cuerpo volvió a pedirme verduras y vegetales. Ya es algo necesario, mientras que los antojos de carbohidratos se sacian más rápido que antes, me lleno pronto y si como mucho carbohidrato y pocas frutas y verduras, me duele la panza y me siento inflamada. Es como si mi metabolismo me pidiera volver al balance.

Lo mismo me pasa con mi vida espiritual. Aunque no lo cumplí al 100%, estos días de ayuno me ayudaron a reencontrar lo que sentí perdido el año pasado. A principios de enero me sentía agobiada con las cosas que se me vendrían encima y las que ya traía, pero el tiempo de oración y ayuno, así como las charlas oportunas con personas clave, me ayudó a reenfocar mis energías y a sentir nuevamente la presencia de Dios.

Incluso todo lo que sucede alrededor de mi relación con César se ha ido asentando, fincando un camino claro ante mis pies. Me siento tranquila y en paz, con metas claras para este año en mi vida de pareja, mi vida laboral y otros aspectos de mi vida personal y familiar.

Empiezo febrero sintiéndome en balance; quiera Dios que termine el 2016 de la misma forma. 

Sunday, January 31, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 25.

Dicen que para hacerse un hábito hay que hacer algo durante 28 días. O dejar de hacerlo para quitarse un mal hábito. Pues bien, aún no cumplo los 28 días con carbohidratos reducidos pero ya siento los beneficios de haberle bajado al consumo de éstos.

Los días que como más carbohidratos -como ayer, que festejamos mi cumple y el de Vale- me siento inflada y pesada. Pero además he descubierto que ya no necesito comer tanto dulce, ni tanta masa, ni tanto pan ni tanta pasta. El postre de ayer lo compartí con mi novio y entre los dos no nos lo terminamos, cosa que antes no hubiera yo perdonado ni una migaja de pastelito, je.

Hoy termina el ayuno, pero seguiré comiendo pocos carbohidratos porque he visto y experimentado los beneficios de consumir menos azúcar y menos carbohidratos procesados. Me quedaré con los que vienen de manera natural en las frutas, pastas y panes integrales, y dejaré los procesados, como los pasteles, galletas y panes dulces, para comer esporádicamente.

Continuaré con un esquema alimenticio basado en ensaladas, vegetales, leguminosas y carnes, y complementaré con carbohidratos integrales lo más que pueda. Hoy, finalmente, veo que no es tan complicado como me parecía.

Sí se puede comer menos carbohidratos. Y el cuerpo termina por agradecerlo :)

PD: Al final sólo bajé tres kilos en estos 25 días, pero espero que al mantener la dieta baja en carbohidratos como un modo de vivir, la reducción de peso continúe, gradualmente.

Thursday, January 28, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 22.

Debería de decir que es día 21, porque ayer de plano me brinqué todo el ayuno y le entré con ganas a los carbohidratos, pero para efectos cronológicos lo dejaré como va.

Pues sí, entre que hacía frío y me di varios permisos por mi cumpleaños, ayer desayuné chocolatito caliente con media porción de baguette con jamón y queso de El Jarocho, comí un delicioso espagueti a la boloñesa que hice yo misma, y coroné la tarde con un pequeño pastel de chocolate de La Esperanza.

¡Uf, qué atragantada de carbohidratos! En la noche, al acostarme, me sentía súper pesada, me costó trabajo quedarme dormida y tuve sueños raros.

Esta mañana, con todo y frío, la culpa pudo más y me pasé a los viveros a darme un par de vueltas. Afortunadamente, cuando me pesé, vi que no recuperé peso; eso ya es ganancia :)

Cosa curiosa: ayer comí pocas proteínas y, aunque comí bastantes carbohidratos y me acosté con el estómago retacado, amanecí con hambre. Definitivamente me voy convenciendo cada día más de las desventajas de las azúcares y los carbohidratos... aunque días como hoy, con el frío que hace, lo único que se me antoja son dulces y carbohidratos.

Tuesday, January 26, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 20.

El sábado y domingo me sentí muy desganada, sin energía. Y muy, muy desanimada con las opciones de comida. La verdad no es que no tenga variedad, sino que se me antojan mucho cosas que no puedo comer en este momento.

Vale y yo ansiábamos que llegara el lunes para poder comer pastel. Yo misma se lo preparé porque lo quería de una figura especial (Bill Cypher, de la serie Gravity Falls), y no es por nada, pero me quedó muy bien.

Sin embargo, desde lo que estaba preparando, al momento de untar el betún y probar lo poco que se me embarró en los dedos, sentí como un shot de azúcar directo a la sangre... y no me gustó :S

Después de 19 días mi cuerpo finalmente se está acostumbrando a no requerir tanta azúcar ni tantos carbohidratos; los que vienen de manera natural en frutas y vegetales, así como algunas pastas integrales, son más que suficientes. Sí, tengo antojo de espagueti boloñesa o de una hamburguesa, o una buena torta, pero el azúcar ya no se me antoja tanto. (Al menos, así parece estos días.)

De hecho, para mañana que es mi cumpleaños lo que quiero es un pastel de mocha o de chocolate amargo, nada muy dulce. 

Con todo el antojo que traía ayer, a la hora de partir el pastel no me comí mas que una rebanada. Y eso que todos dijeron que estaba muy rico y le entraron con gusto y singular alegría, je. Pero a mí me pareció demasiado dulce y ya no lo disfruté.

A final de cuentas, es una buena señal. Tal vez de aquí en adelante pueda consumir pasteles sin caer en la tentación del dulce, y sin la necesidad de comer mucho. Eso es bueno :)

Hoy me entró la culpa y me fui a quemar carbohidratos a los viveros, jejejeje. Definitivamente creo que ya no los disfruto igual...

Saturday, January 23, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 17.

Finalmente, después del berrinche del jueves, hoy mi báscula registró otro kilo menos. Ya me había tranquilizado pero esto es un buen aliciente para continuar.

Aunque el menú de lo que puedo comer es muy variado, se está haciendo frustrante no poder comer lo que se me antoja. Esta mañana no me quería levantar de la cama, aunque moría de hambre, nomás de pensar que no podría desayunar nada de lo que se me antojaba... :(

Y mi hija está igual, cuando le serví el desayuno se lo comió pero con ese gesto de "¡chale, yo quiero comer pan!" que bien reconozco, je.

En fin, el próximo lunes es cumpleaños de Vale y desde el principio del ayuno dije que ese día -y el día de mi cumple- comeríamos pastel, así que las dos esperamos ansiosas el momento de volver a sentir la masa deliciosamente horneada y cubierta de betún en nuestra boca, ¡yumi!

:P

Thursday, January 21, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 15.

De malas. Muy de malas. De verdad que ni me toquen ese son porque reacciono mal.

No puedo entender por qué después de 15 días de limitarme de pastas, pasteles, azúcares, mazapanes, crema de cacahuate y otras muchas delicias que me encantan, no he bajado de peso. Si hiciera esto sólo por dieta seguro que de la frustración ya habría renunciado.

Mi hija, que empezó este esfuerzo conmigo (aunque no estoy segura de que ella lo haga por el ayuno sino por la dieta), ya ha visto cómo la ropa le queda más holgada, se ve más delgada, ya se le nota. Y eso que ella se ha dado el lujo de comer galletas, barritas de cereal y otras cositas que no son tan libres de carbohidratos.

Yo por mi parte puedo decir que me siento menos hinchada, pero la ropa me sigue quedando igual y la báscula no marca menos de los 2 kilos que ya bajé. Eso es todo. Estoy estancada :(

Seguiré con esto diez días más, hasta el 31, para terminar el ayuno. Trataré de agregar algo más de ejercicio y tomar más agua durante el día, pero no sé si eso me ayude mucho.

Terminando el ayuno de carbohidratos tendré que ir a ver a un nutriólogo porque, francamente, estoy desesperada. He reducido mucho mi consumo de grasas, almidones y ahora azúcares y carbohidratos; trato de beber agua lo más que puedo y procuro no ser sedentaria: camino todo lo que puedo y cada tercer día, al menos, hago una serie de abdominales. Pero no hay resultados.

Ya no sé si las píldoras tengan algo que ver con mi incapacidad para bajar de peso o si hay algo más que no funciona en mi metabolismo, pero lo cierto es que no ver resultados tangibles después de dos semanas, aunque sea de a poco, me entristece, me frustra y me pone de malas. Muy de malas...

Tuesday, January 19, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 13.

Pasado el ataque de ansiedad del domingo, mi cuerpo nuevamente se acostumbró a la baja de carbohidratos. Lo que más extraño son los postres, pero Vale y yo aguantamos, ansiosas por disfrutar de los pasteles de nuestros cumpleaños la próxima semana. Ya casi, ya casi... :P

PD: A reserva de confirmarlo mañana que me pese nuevamente, ayer la báscula registró casi medio kilo menos. Dos kilos en diez días es algo lento, lo se, pero mi primera intención es cumplir con el ayuno, luego modificar mis hábitos alimenticios, y si como resultado bajo de peso, será una hermosa consecuencia :)

Sunday, January 17, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 11.

Tengo un antojo increíble de carbohidratos. Lo calmé un poco comiendo cinco nueces azucaradas, pero me sentía súper ansiosa y desesperada... ¡Quiero pastas, quiero lasagna, quiero pizza, quiero pan, quiero galletaaaasss!

:(

Friday, January 15, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 9.

Medio día:

Frío, frío, muchísimo frío. Y sé que soy yo porque el clima estuvo peor hace un par de días, hoy salió el sol y no hace aire pero yo tengo doble suéter y una cobija y no se me quita :S

Tomar té como agua de día me ha ayudado bastante. Además de que mi cuerpo sigue funcionando como relojito en las mañanas, me siento menos hinchada. También tengo que destacar que, a pesar del frío, no he tenido hormigueo en las manos ni punzadas en mis articulaciones, y eso me hace pensar que algo empieza a activarse para bien en mi metabolismo y mi cuerpo.

La ansiedad por el dulce va mermando, pero el antojo de pan y galletas no se quita. Nomás no :(

Tengo dos fruteros con variedad de frutas, pero con el frío no se me antojan, además de que no hay fruta que sustituya al pan. Como sea, estoy pensando en rebanar una manzana o una pera y untarles un poco de queso Philadelphia si es que el antojo de galleta sigue acechando. Espero que eso pueda ahuyentar un poco el antojo...

Tarde-noche:

Lo más difícil de elegir los menús sin carbohidratos es elegir los postres. En mi familia siempre terminamos la comida con postre; y no, la fruta no cuenta como postre. Al menos no la fruta sola, a menos que se trate del mango, que suele ser deliciosamente dulce. Pero fresas o plátanos con crema y azúcar ya implican cierta cantidad de carbohidratos, y las galletas, helados y pastelillos ni se diga.

Estos días me he puesto creativa en los menús y la verdad es que ha sido un ejercicio interesante de cambio de hábitos, que si procuro seguir el resto del año pueden ayudarnos (a mí y a mi hija) a mejorar nuestra alimentación. Algunos ejemplos de menús bajos en carbohidratos pueden ser:

* Crema casera de zanahoria, pollo a la plancha y guarnición de guacamole y lechuga
* Sopa de verduras, milanesa de cerdo (sin empanizar) y guarnición de ensalada de nopales
* Crema de verduras (con las sobras de la sopa de verduras), rajas con crema, cebolla y pollo deshebrado
* Lentejas a la cubana, pavo ahumado con ensalada de lechuga, pimiento morrón y nueces
* Crema casera de champiñones, pescado a la plancha y guarnición de espinacas con tocino
* Arroz integral y coliflor en salsa de jitomate

Al final, después de una semana no extraño tanto los carbohidratos en la comida, ya no me hacen tanta falta las tortillas ni el pan para acompañar mis alimentos. Pero los postres... ¡los postreeeees! ¿Cómo calmar el antojo de dulce sin consumir muchos carbohidratos? La verdad ha sido más complejo, pero hoy finalmente tuve algunas ocurrencias y recordé algunas recetas que he visto en la tele.

El detonante fue un antojo increíble que teníamos Vale y yo a media tarde, y de pronto la veo salir de la cocina con un puñadito de arándanos cubiertos de chocolate y ¡zas! que se me prende el foco: recordé que tengo chocolate semi amargo para repostería, así que fundí un poco, piqué algo de pera, chabacano y plátano, y nos hicimos un rico fondue de chocolate y fruta.

De ahí se me ocurrió que otro día puedo hacer un helado de yogur casero, licuando yogur natural con fruta y dejándolo un rato en el congelador, y al momento de servirlo puedo ponerle unos hilos de chocolate oscuro.

La gelatina siempre es buen postre. Y de una receta que vi se me ocurrió la idea de rebanar una pera o manzana y untarles un poco de queso Philadelphia light, o incluso en una rebanada de pan tostado integral untar queso doble crema, colocar rebanadas de manzana o pera y vertir sólo un poco de miel, aunque esto se me antoja más como para merienda o cena que como postre.

Puedo optar también por plátanos o fresas con crema baja en grasa y en vez de azúcar, endulzante de stevia...

Finalmente veo la luz al final del túnel, jajajaja. Creo que todo es cuestión de re-programar nuestro cerebro y nuestro metabolismo. Muchas veces pienso que todo aquello que nos hace mal es porque no está dentro del plan original de Dios para nuestra alimentación, por eso nuestro cuerpo no lo metaboliza. No estábamos hechos para consumir tanta grasa ni tantos carbohidratos, y menos si nuestra vida es cada vez más sedentaria. Pero los ayunos de la iglesia a principio de año me han ayudado también a entender qué es lo que mi cuerpo en verdad puede procesar y qué no. Y por lo que veo, los carbohidratos malos deben reducirse a un consumo mínimo en mi dieta.

Ya empezamos. El reto será continuar con una dieta baja en carbohidratos después del ayuno, aunque pueda permitirme el lujo de comer una galletita, pan o pastelillo de vez en cuando ;)

Thursday, January 14, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 8.

Aunque cenar lechuga funciona, me siento algo estreñida y un poco hinchada. Creo que me hace falta tomar más agua para ayudar a la fibra que estoy comiendo, pero con este frío no se me antojan los líquidos, al menos, no el agua.

De pronto pienso que hacer el ayuno de carbohidratos en invierno no fue buena idea :S

En fin, no me voy a echar para atrás, sobre todo porque más que dieta, lo estoy haciendo como ayuno y disciplina, desintoxicación física y espiritual. Así que ni hablar, seguiremos así un par de semanas más.

Tendré que acostumbrarme a tener listo té calentito y estar tomándolo durante el día, para darle a mi cuerpo los líquidos que necesita.

Tuesday, January 12, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 6.

El hambre ya es controlable, pero el frío no. No sé si en realidad hace tanto frío afuera o es mi cuerpo, pidiéndome carbohidratos para generar energía. (Creo que es hora de que descubra que tiene mucha energía almacenada en todo mi puerco... digo, cuerpo, jeje).

Anoche cené ensalada y funcionó como sustituto del tradicional cereal de salvado: esta mañana, la maquinita volvió a la rutina, je.

¿Ya les dije que no aguanto el frío? No saben qué tentación de prepararme un sándwich de mantequilla de maní y miel :S

Sunday, January 10, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 4.

Finalmente el hambre atroz ha pasado. Sobre el frío no puedo decir mucho, porque aún tengo bastante incluso cuando el ambiente no es tan frío afuera.

Tengo que reconocer que me salté un día en este ayuno de carbohidratos, y es que no podía perdonar la rosca de reyes. Ayer nos reunimos a partir rosca en casa de una tía y bueno, valió la pena, jeje.

Pero hoy volví a reducir carbohidratos y no pasé hambre ya. A ver mañana cómo nos va...

Algo que me dí cuenta en estos días, sin embargo, es que al no cenar mi cereal me está costando trabajo seguir mi rutina de ir al baño por las mañanas, justo al levantarme. Así que hoy que fui al super me aseguré de traer lo necesario para cenar ensaladas y meterme fibra todas las noches, en sustitución de mi cereal nocturno. Creo que es algo que vale la pena que consideren, si es que optan por seguir este modelo de dieta: hay que asegurarse de comer la fibra necesaria con vegetales, verduras, frutas y leguminosas.

Nota: Como resultado de estos primeros días, la báscula ya registra casi un kilo y medio menos de mi peso inicial, aún con todo y la rosca de ayer. Aunque es posible que parte de esa pérdida de peso se relacione con la retención y posterior pérdida de líquidos debido a mi periodo. Habrá que ver si en los días siguientes la pérdida de peso es consistente, aunque sea de a poquito. Seguiré informando ;)

Thursday, January 07, 2016

Dieta baja en carbohidratos. Día 1.

Empecé el ayuno de carbohidratos y ya siento los primeros efectos: tengo mucha hambre y mucho frío.

Aparentemente, comer carne, verduras y vegetales no produce sensación de saciedad (al menos no por la mañana, que es mi alimento más fuerte, porque ayer en la comida sí me sentí llena... hasta las 8 pm que me dio hambre para cenar).

Estoy tan acostumbrada a cenar y desayunar las mismas cosas que prescindir de los carbohidratos me pone en un dilema sobre el menú a elegir por las mañanas y las noches. Y siento que sin mi cereal o mi pan con leche no me lleno :(

Además, tengo mucho frío. Y sí, está haciendo más frío, pero no tanto como para que dos suéteres y las ventanas cerradas no me mantengan calentita. Y tengo mis manitas heladas :S

Pues bien, aquí es donde mi almacén personal de carbohidratos tendría que entrar en acción, jiji. Espero que así sea :P

Wednesday, January 06, 2016

Preparando la dieta baja en carbohidratos

Cada año, en la iglesia hacemos un ayuno general de tres semanas. La idea es desintoxicarnos y someternos a una disciplina física y espiritual. El prototipo a seguir es el modelo del llamado ayuno de Daniel, es decir, el que Daniel y sus tres amigos siguieron cuando vivían bajo el reinado del rey Nabucodonosor. El ayuno de Daniel es básicamente vegetariano, no incluía alimentarse de carne ni productos animales. Algunas personas en la iglesia también evitan azúcares, miel, panes y pastas, ya sea porque quieren evitarse placeres gustativos o porque la preparación de pastas y panes implica algún producto animal, como huevo, leche y mantequilla.

En años anteriores he seguido ese modelo de ayuno. Este año, sin embargo, decidí ayunar carbohidratos. Debido a temas de salud, yo he modificado tanto mi consumo de carnes, almidones y grasas animales que ya incluso suelo tomar leche de soya. Ayunar carne y leche no me es tan difícil... aunque se va haciendo pesado después de dos semanas. Además, en estricto sentido, la miel y la mermelada no provienen de animales, y como yo encontré una marca de pan que se prepara sin leche ni huevo, pues me daba el lujo de comer una rebanada de pan tostado con miel cuando tenía mucho antojo.

Pero ayunar carbohidratos... eso sí que será duro. Dejar los carbohidratos de lado, o al menos reducirlos lo más que pueda, implica que durante tres semanas tendré que evitar todo lo de esta lista:


  • Pan de todo tipo: bolillos, pan de caja, pan dulce...
  • Por ende, no aplica comer tortas, sándwiches, hamburguesas, hot dogs, pasteles ni pastelillos
  • Galletas y mazapanes
  • Papas fritas, papas a la francesa, puré de papas
  • Todo tipo de masas: pizzas, scones, strómbolis, empanadas, pays, tartas...
  • Pastas: sopa de pasta, espagueti, lasaña...
  • Crepas y hot cakes
  • Todo tipo de cosas empanizadas o capeadas con harina
  • Dulces, mermeladas, helados, jarabes, merengues...
  • Cereales
  • Aderezos dulces para las ensaladas
  • Yogurts de sabores
  • Crema de cacahuate y avellanas
  • Refrescos y jugos industriales
  • Frutas con alto contenido de carbohidratos
  • Jugos y concentrados naturales, pues su contenido de carbohidratos es mayor




    Al ver todo lo que hay en esa lista, mis opciones alimenticias se reducen a carne a la plancha, huevo, ensaladas, sopas de verduras, lentejas y otras leguminosas -considerando también que debo cuidar mi ingesta de grasas animales. En realidad, no es un menú reducido y serán sólo tres semanas, pero desde hoy veo que evitar el consumo de carbohidratos será mucho más difícil de lo que creo, pues soy ávida consumidora de pasteles, galletas, panes dulces, pastas y cereales... y de casi todo lo que se menciona en la lista :P Y sustituir el antojo de dulce no es tan sencillo de suplir con una fruta; y definitivamente no hay sustituto para el pan :(

    Esta afición por los carbohidratos me ha generado problemas de peso, también. Así que, además del ayuno, espero que estas tres semanas sin ellos sea un buen ejercicio nutricional para restaurar mis niveles de metabolismo de carbohidratos.

    Mi plan es reducir lo más que pueda mi consumo de carbohidratos durante 21 días, pero al menos diez de esos días (continuos) debo evitarlos al 100%. Sólo me daré permiso de ingerir carbohidratos clasificados como "buenos". Si logro sobrevivir a esas tres semanas sin carbohidratos tal vez consiga el efecto que los ayunos anteriores han tenido: mi cuerpo se acostumbrará a un nuevo régimen y dejaré de necesitar tanta azúcar en mis alimentos, así como ahora no necesito ya la grasa ni los almidones.

    Estos días empecé a reducir mi consumo, pero honestamente no iba a brincarme la rosca de reyes, y además tenía que vaciar mi alacena de panes y otras fuentes de tentación, jeje. Ya les iré contando cómo me va y qué resultados obtengo al final.

    Sunday, January 03, 2016

    Bitácora de mis vacaciones. Día 7... de vuelta a la rutina :(

    Se me acabó el veinte. Finalmente llegó el final de mis vacaciones y mañana debo volver a la rutina, lo que implica que esta noche debo acostarme temprano otra vez. Me siento un poco como la caricatura de los Looney Toons, donde al final todos cantaban al son de: "lástima que terminó el festival de hoy..."

    Pero, por otro lado, logré descansar bastante estos días. Me hacía mucha falta. Tal vez me equivoque, pero creo que en ninguno de mis anteriores empleos me habían hecho tanta falta unas vacaciones. Quisiera haber descansado más días, pero estoy lista para regresar a las tareas de oficina... y a las llamadas, los reportes, las notas, las traducciones y todo lo que se presente en este nuevo año.

    El 2015 fue un año de altibajos espirituales, pero de muchas bendiciones. Agradezco a Dios por haber extendido su misericordia hacia mí y hacia mi casa, porque nunca nos faltó alimento, ni vestido ni servicios, a pesar de nuestras crisis de fe, de mi desobediencia, de la rebeldía de mi hija y de las dudas razonables, Su mano protectora estuvo siempre sobre nosotras y le agradezco infinitamente por Su amor y su gracia en nuestras vidas.

    El día de hoy fui a la iglesia y llevé a Vale, aunque a regañadientes, para agradecer por el año que terminó y pedir por el año que inicia, para poner delante de Dios este 2016 y pedirle que no nos desampare y que siga extendiendo su misericordia y protección durante todo este año.

    Me alegró que, pasada la crisis inicial, Valeria se fue con otros dos adolescentes y participó de las actividades que les asignó la pastora. No sé si quiera volver a ir el próximo domingo pero al menos empezamos bien el año.

    Saliendo de la iglesia pasamos a cenar unos tacos con una amiga mía y su hija, y estuvimos platicando un rato después en mi casa. Fue una buena forma de cerrar las vacaciones y empezar el año. Además, me sirvió para desahogarme un poco de cómo me sentía en la mañana.

    Ahora está todo en manos de Dios. 

    Esta semana empezaré el ayuno de cada año, pero en vez de ayunar carne este año evitaré carbohidratos de todo tipo (excepto la rosca de reyes y los pasteles por el cumpleaños de Valeria y el mío, aviso de una vez :P); será un ejercicio interesante, así que tal vez me anime a documentar mis experiencias en este blog.

    Bitácora de mis vacaciones. Día 6: Felices fiestas... y un disparo.

    ¡Muy feliz año nuevo! Ya es 2016. El año pasado se me pasó volando, pero a pesar de lo complicado que fue, puedo reconocer que estuvo lleno de bendiciones. Espero de todo corazón que el año que inicia sea también bendecido para quienes me leen y sus familias, que la economía no sea tan gris como la pintan y que quienes están desempleados o mal pagados, encuentren mejores oportunidades laborales.

    Debí haber escrito este post desde anoche, para actualizar lo que pasó entre el jueves 31 de diciembre y el sábado 2 de enero, pero ocurrió algo justo al llegar a mi casa que me desanimó por completo... pero ya llegaré a eso, así que no me adelantaré.

    Jueves 31 de diciembre. Salimos temprano hacia Mixquiahuala, Hidalgo. Sé que Vale no iba muy emocionada pero estaba bien, más que resignada iba tranquila. Llegamos a casa de mi suegra, nos acomodamos y me puse a preparar una ensalada de manzana y un postre que me enseñó mi mamá: carlota de moka. Delicioso :) Después nos reunimos a comer con la familia de César que ya había llegado, y luego ayudamos un poco en los preparativos del lugar. Finalmente nos fuimos a arreglar y hacia las 9 de la noche ya estábamos de vuelta en la casa donde sería el festejo.

    Fue impresionante ver llegar y llegar a tanta familia; entre ancianos, adultos, adolescentes y niños calculo que éramos como 70 personas en el lugar. Tal vez 60, pero no menos. Una gran familia, y no sólo por la cantidad de gente, sino por la calidez de su trato, entre ellos y hacia quienes nos incorporamos para celebrar el año nuevo con ellos. Una gran cena, muy rica y variada; actividades divertidas... fue una buena fiesta. Incluso mi hija se divirtió, aún cuando al principio no quería socializar y le costó trabajo integrarse.

    Viernes 1 de enero. Al día siguiente el recalentado, y apenas unas horas después, mientras terminábamos de empacar para el regreso, nos avisaron que ya estaba lista la carne para el asado. Hubo menos gente en la comida, pero igual se prolongó hasta tarde, así que decidimos quedarnos una noche más para que no nos cayera la noche en carretera. Luego nos invitaron a cenar unas enchiladas tradicionales del lugar, muy buenas. Así que el día terminó casi a las 11 de la noche. A esa hora, Valeria ya se había integrado bien con otros chavitos y algunos adultos, así que el día terminó bien, a pesar del incidente al medio día.

    Sí, así es. Al medio día Vale hizo un gran berrinche. Resulta que la casa de mi suegra en Mixquiahuala está bastante descuidada, pues la usan solamente cuando van de visita al pueblo, generalmente para las reuniones familiares, que pueden ser unas cuatro a seis veces al año. Así que cuando llegamos no había gas, César tuvo que acomodar una bomba para subir agua a la cisterna para sacar agua y calentarla en cubetas con una resistencia o, para más rápido, bañarnos con el agua fría que salía de la regadera. Regadera que, por cierto, tenía óxido y sarro y se veía sucia y vieja. Pues bien, entre las hormonas de la adolescencia y el ciclo menstrual de mi hija, cuando vio la regadera se puso a llorar como si bañarse en una regadera vieja con agua fría fuera lo peor que le había pasado en la vida. Finalmente saqué agua del lavabo y le dejé un par de cubetas calentando con la resistencia. Afortunadamente, después de que se desahogó y se bañó, nos alcanzó para comer y estuvo de muy buen humor, platicando y jugando con otros chavos.

    Sábado 2 de enero. Nos levantamos, guardamos todo y así, sin bañarnos, pasamos a despedirnos de la familia. Nos invitaron unos chilaquiles y buñuelos caseros para desayunar, y finalmente a las 11 salimos de regreso hacia México.

    Nos fue bien en la carretera, casi sin tráfico, A la 1 pm estábamos llegando a Satélite, donde nos bañamos y nos preparamos para ir a Tlalnepantla a la comida de mis amigos. Todo estuvo muy bien. Comimos unas hamburguesas al carbón y César se integró bien con mis amigos. Cerca de las 7:30 pm empezamos a despedirnos. Yo ya quería llegar a mi casa y sentí que él estaba cansado por el viaje. O eso pensé yo...

    El trayecto a casa fue silencioso, lo que me hizo pensar que en verdad estaba cansado. Pero había algo extraño en su actitud que me hizo pensar que más que cansado, estaba molesto por algo. No tenía idea de qué podría ser, después de haber pasado tres días juntos, con su familia y mis amigos, y todo parecía ir bien...

    Pues sí. Estaba molesto, y yo nunca hubiera adivinado la razón.

    Cuando llegamos a mi casa, después de subir las maletas, salí con él y le pregunté qué tenía. No me esperaba su respuesta. En verdad que me tomó por sorpresa y no supe cómo reaccionar en ese momento.

    Según él, yo estuve intercambiando "miradas alegres" con otro de los invitados (que por más que lo pienso, no logro identificar a quién se refería... o_O) Mi primera reacción fue defenderme, pero luego me cayó el veinte de algo peor: el hecho de que él crea que yo sería capaz no solamente de coquetear con alguien más, sino que lo haría en sus narices, me deja en una posición muy desagradable.


    Ese argumento, esa duda de su parte fue como un disparo directo al corazón, una cubetada de agua helada con todo y hielos, como un hoyo negro en mi interior. 

    No fueron sus celos lo que más me molestaron, sino el hecho de que pensara que yo podría ser capaz de coquetear con alguien más frente a él, estando él sentado a mi lado, como si no me importara él, como si fuese yo de tales cascos ligeros que el hecho de tener a mi pareja al lado no fuese freno suficiente, como si lo que tenemos no fuera suficientemente serio y profundo como para que yo dé pauta o abra puertas para que alguien más me coquetee. Eso me hirió, de verdad me dolió.

    Y me dolió en primera porque no es cierto, porque ni siquiera sé a quién se refiere cuando dice que estuve intercambiando miradas y sonrisas con alguien más, porque yo no coqueteé con nadie y no percibí que alguien presente estuviera coqueteando conmigo. O estuve yo muy ciega o él vio fantasmas donde no los hay...

    Pero me dolió también porque si él cree que soy capaz de coquetear frente a él, ¿qué podrá pensar de mí cuando no estamos juntos? Si cree que soy capaz de hacer eso, entonces no está seguro de mí, ni me conoce como dice, y esa percepción suya me pone al nivel de una mujer que yo no soy.

    Y me dolió porque me hace pensar que en reuniones o fiestas posteriores tendré que cuidar mucho mis actitudes; si volteo a ver a alguien más, aunque sea por simple curiosidad de algo que hizo o dijo ese hombre; si alguien dice o hace algo cómico y yo me río; si me ofrecen una papa o me piden permiso para pasar por donde yo estoy... siento como si de aquí en adelante tendré que cuidarme mucho de no hacer contacto visual y no sonreír, y eso me desagrada porque yo no soy así, y me lastima porque implica que mi novio no me tiene confianza y que piensa que una sonrisa cualquiera es un coqueteo franco y abierto, en su cara. 

    Estoy dolida. Y se que él también se siente dolido, en medio de sus celos. Pero ¿cómo puedo hablar con él para que deje de estar molesto cuando yo misma estoy molesta por sus suposiciones y herida por lo que cree que hice?

    No puedo creer que tres días tan buenos hayan terminado de esta forma...

    Hoy es el séptimo día de mis vacaciones. Mañana volvemos al trabajo, la rutina y los pendientes. Al final, no cosí la ropa que tenía para coser, no leí y se me fue casi todo el tiempo en viajes. Pero creo que valió la pena. Descansé como era justo hacerlo. Y de no ser por cómo me siento ahorita, puedo decir que han sido unas muy buenas vacaciones.

    Al final la vida es así, llena de altibajos. Ya veremos qué sucede mañana...

    Wednesday, December 30, 2015

    Bitácora de mis vacaciones. Día 3.

    Muy movido. Desde temprano. Que me lanzo a las oficinas del gas para ver por qué me lo cortaron y que me dicen que no fueron ellos, que revise mi calentador o mi llave de paso. Y sí, sí tengo gas en la estufa, pero el boiler nomás no prende. No prendió en todo el día. Tocó baño a jicarazos y no me hizo muy feliz el asunto :(

    De la oficina del gas pasé al supermercado a comprar unas cosas para la cena de mañana (haré una ensalada y una carlota de moka, receta de mi mamá). Ya en casa, tuve que limpiar arena de los gatos, cambiarle el agua al pez y limpiar desorden de la perrita; todo eso mientras mi hija seguía dormida hasta pasadas las 2 pm porque anoche se desveló escribiendo sus historias hasta quién sabe qué hora.

    Tres días ya, y aunque finalmente logré quitarme de la cabeza la ansiedad de revisar mi correo del trabajo a cada rato, empiezo a sentir que una semana siempre no será suficiente. Tres días que se me fueron como agua. Mañana de viaje para pasar el año nuevo con la familia de mi novio; el sábado hay compromiso con unos amigos, y de pronto me parece que el domingo está ya a la vuelta de la esquina...

    Quise aprovechar la tarde viendo una peli de Netflix con mi hija, esperaba que fuera cómica, pero la verdad no me gustó. Es la de Ridiculous 6 de Adam Sandler. Dejó mucho qué desear, a mi gusto.

    El guión no es sólido, los chistes son sosos, las actuaciones, acartonadas. Un desperdicio de presupuesto, aunque se juntaron a actores reconocidos: Nick Nolte, Rob Schneider (el eterno compañero de Sandler), Luke Wilson y el galancete Taylor Lautner, quien hace un papel de retrasado que no le crees de lo soso que resulta.

    La última media hora de la película, mi hija y yo esperábamos ansiosamente que acabara, ya nomás por el hecho de saber en qué paraba todo. Tal vez por el simple hecho de no dejar cosas a medias. Y seguramente más por mí que por mi hija; a ella no le molesta tanto dejar cosas a medias, a mí sí: difícilmente dejo un libro o una película sin terminar, aunque no me guste.

    Otra cosa que no me gusta, ya que estamos en estas confesiones, es dormir lejos de mi cama. Simplemente no descanso igual. No sé si sea la iluminación, los ruidos, el que ya me acostumbré a mi colchón o la inquietud de pensar en mis gatitos -y ahora, en la perrita-, pero no logro dormir bien en otro lado. Cuando salgo de viaje de trabajo siempre regreso bien cansada porque no logro descansar realmente, por muy lujoso que sea el hotel. Así que entre más días dure mi viaje, menos duermo yo...

    Esto viene a colación solamente porque dado que el viernes regresaremos del viaje y el sábado hay compromiso con mis amigos, mi novio me propuso que nos quedemos a dormir en su casa, que queda relativamente más cerca de Tlanepantla. Pero no quiero, la idea de pasar noches innecesarias lejos de mi casa y de mi cama no me gusta... Y él se da cuenta, aunque no se si entienda mis motivos. Supongo que tengo que hablar de esto con él, así de: "no es tu casa, soy yo", jejeje.

    En fin. Mañana será la celebración de año nuevo, y no escribiré nada sino hasta el viernes, ya empezando el 2016. Si me leen, les deseo de todo corazón que el año que viene sea mucho mejor, en todos los sentidos, y les mando un abrazo virtual.

    PD: Escribo estas líneas al son de la lista de reproducción de los New Kids on the Block en Spotify, gracias a mi hija :)