Yo sé que la sola palabra hace que muchos sientan escalofríos, pero la verdad que a mí me han tocado suegritas encantadoras. Ya desde la prepa siempre fuí el tipo de chava que cuando es presentada ante los papás del novio, obtiene el visto bueno... imagino que por ser cándida, bien portada, amable y acomedida (así me educaron, ¿qué puedo hacer?)
También creo, hoy por hoy, que ello ha sido causa de que muchos hombres salieran corriendo despavoridos. No sé por qué, pero así como a las mujeres luego nos gustan los tipos gandallas, a los hombres les gustan las zorras, digo, las mujeres más atrevidas y menos del agrado de papá y mamá.
Con todo, no creo que mi carácter sea un error, y después de tantas historias de terror sobre las suegras, creo que tampoco es malo caerle bien a la señora. Lo que pasa es que en mi caso no me ha funcionado la relación con el fulanito en cuestión. De pronto pienso que no se puede tener todo en esta vida, pero conozco no uno, sino varios casos en los que las afortunadas mujeres se llevan un buen marido y una suegra amable.
Así, para reivindicar un poco el tan malogrado concepto, aquí van tres casos de suegras que me tocó tener y a quienes extraño aún después de que he terminado la relación con sus engendros.
1. Doña Lulú.
Ella fue la mamá de L, el novio que tuve a finales de la preparatoria y gran parte de la universidad. La señora adoraba a su hijo y aún así siempre me defendía y me aconsejaba para que no me dejara tratar mal por él. Siempre me sentí a gusto en su casa, aún cuando no estuviera él. Cuando tuve que salirme de casa de mis papás, la señora me apoyó mucho.
Como ella se quedó en mi lugar cuando dejé de ser recepcionista del consultorio dental para tomar mi primer empleo como periodista, seguí viéndola (en mis visitas al dentista) aún cuando yo ya había terminado con su hijo. Así, la señora supo que viví sola, que me enamoré nuevamente y que finalmente me embaracé. Entonces, se puso a bordar chalequitos para mi nena que yo atesoré, sobre todo porque, poco después, doña Lulú enfermó gravemente y falleció a causa de un tumor cerebral.
Descanse en paz, que aún la llevo en mi corazón...
2. Doña María.
Ella, de alguna forma, seguirá siendo "mi suegra". Aunque ya no estoy con su hijo, hay un vínculo para toda la vida. Doña María es mamá del papá de Valeria, osea, la abuelita de mi hija. Aún cuando la conocí hasta que ya estaba yo embarazada, la señora se portó siempre muy linda conmigo.
Se turnaba con mi mamá para cuidar a mi hija cuando bebé, y así le enseñó muchas cosas. Como la cuidaba en mi casa, a veces me hacía de comer o se ponía a lavar los platos. Mientras la nena dormía, la señora buscaba qué podía coser o limpiar, jejejejeje. Sí, me daba pena, pero la verdad era un alivio que se ocupara de mi lugarcito, sobre todo cuando ya les conté que a mí me chocan las tareas del hogar.
La verdad, tomando en cuenta el concepto de que las suegras son bien fisgonas y nomás andan viendo si la nuera les atiende bien al hijo o no, yo me fuí de gane con una que no sólo no me criticaba, sino que me hacía el quehacer y me daba la razón.
¿No les da envidia?
3. Doña Lucía.
Ella es la mamá de J, el más reciente tropiezo amoroso de mi vida. Cuando la nostalgia me invade y me lleva de vuelta a Colombia, trato de recordar todo lo malo para echar fuera las memorias que me oprimen el corazón. Pero no es posible, ni es justo, olvidar a quien se portó tan linda y me trató tan bien.
Doña Lucía me procuró muchas atenciones, desde mi llegada. Como decimos por acá, "alcahueteó" a su hijo para que durmiéramos juntos (yo me pregunto qué madre mexicana permite que la novia, por mucho que la conozca, duerma en la misma cama de su hijo). ¡Hasta me compró lencería sexy!
Por sobre todo, con el paso del tiempo, en los días lluviosos, recuerdo el chocolate caliente y los tintos que la señora me preparaba, y la extraño mucho, extraño mucho ese lugar.
¡Qué lástima, J!
La revoltura de ideas, emociones y sentimientos de alguien que vive, eternamente, con los pies en la tierra pero la cabeza en las nubes...
Tuesday, June 05, 2007
Monday, June 04, 2007
Nomás no
De pronto me pregunto si alguien me lee, pero luego me digo que si me tardo tanto en escribir, cualquiera le pierde el interés a esto. Y es que el cerebro no me ha dado ni para escribir un mendigo párrafo, aunque sea una estupidez o algo hilarante, sólo por publicar algo... Estoy metida en otros rollos, pero hoy sí que me nace del alma lo que voy a escribir.
Odio hacer la limpieza. Así, con todas sus letras: lo O-D-I-O.
No es algo nuevo. He sido así siempre. En mi familia les pueden contar mil y un anécdotas de cómo aplicaba la técnica Houdini para desaparecer justo en el momento preciso de lavar los platos... no sé por qué pero siempre tenía que ir al baño justo después de comer, jejejejejeje.
No se confundan. Sí se hacer la limpieza. En mi casa me enseñaron a lavar platos, sacudir, trapear y lavar ropa y me enseñaron a hacerlo bien. Simplemente NO me gusta.
Lo hago cuando tengo que hacerlo, pero si puedo pagarle a alguien por que lo haga, mucho mejor. Eso de resecarme las manitas con el jabón y el pino no se me da. Ya sé, ya sé, para eso se inventaron los guantes de limpieza... pero, ¿qué creen? No me gusta usar guantes porque no puedo sentir si los platos, por ejemplo, quedan bien limpios. Además, me resultan incómodos. Y luego, si se les mete agua por un orificio, anda una con los dedos como encharcados dentro del guante. Nel, nel, nel...
Si le entro al ruedo va con todo. Si lavo los platos o trapeo va sin guantes... pero es que, ¿a poco no es desagradable exprimir la jerga y sentir el agua sucia y entre los dedos? Ni qué decirles de la sensación de mis pobres manitas resecas y resentidas después de exponerse a agentes agresores como el cloro, el pino, el detergente...
¡Uuuuuuffffff!
A lo mejor salí muy diva o muy princesita, pero si me puedo ahorrar la tarea, lo haré. Sé que eso me excluye del prototipo de buena mujer que muchos hombres buscan, pero no es algo que me inventé con el paso del tiempo. Así he sido siempre y no creo que eso vaya a cambiar, porque simplemente no veo cómo conseguir hallarle el gusto a lo que siempre me ha provocado tirria. Se los pongo de esta forma: cuando tengo que hacer limpieza en casa, me pongo de mal humor.
Ayer alguien me cuestionaba sobre mi evolución, y me dijo que si no puedo cambiar en este aspecto es como que no he crecido. No coincido en este punto. Yo he sido así desde niña, y a pesar de ello he evolucionado, me he esforzado, he crecido como profesional y también en lo personal. No me estoy justificando, simplemente creo que son dos puntos independientes...
¿O ustedes qué opinan? Neto, fuera de amiguismos y el cariño que me tengan, ¿es necesario cambiar esa parte de mí para considerar mi crecimiento como integral?
Odio hacer la limpieza. Así, con todas sus letras: lo O-D-I-O.
No es algo nuevo. He sido así siempre. En mi familia les pueden contar mil y un anécdotas de cómo aplicaba la técnica Houdini para desaparecer justo en el momento preciso de lavar los platos... no sé por qué pero siempre tenía que ir al baño justo después de comer, jejejejejeje.
No se confundan. Sí se hacer la limpieza. En mi casa me enseñaron a lavar platos, sacudir, trapear y lavar ropa y me enseñaron a hacerlo bien. Simplemente NO me gusta.
Lo hago cuando tengo que hacerlo, pero si puedo pagarle a alguien por que lo haga, mucho mejor. Eso de resecarme las manitas con el jabón y el pino no se me da. Ya sé, ya sé, para eso se inventaron los guantes de limpieza... pero, ¿qué creen? No me gusta usar guantes porque no puedo sentir si los platos, por ejemplo, quedan bien limpios. Además, me resultan incómodos. Y luego, si se les mete agua por un orificio, anda una con los dedos como encharcados dentro del guante. Nel, nel, nel...
Si le entro al ruedo va con todo. Si lavo los platos o trapeo va sin guantes... pero es que, ¿a poco no es desagradable exprimir la jerga y sentir el agua sucia y entre los dedos? Ni qué decirles de la sensación de mis pobres manitas resecas y resentidas después de exponerse a agentes agresores como el cloro, el pino, el detergente...
¡Uuuuuuffffff!
A lo mejor salí muy diva o muy princesita, pero si me puedo ahorrar la tarea, lo haré. Sé que eso me excluye del prototipo de buena mujer que muchos hombres buscan, pero no es algo que me inventé con el paso del tiempo. Así he sido siempre y no creo que eso vaya a cambiar, porque simplemente no veo cómo conseguir hallarle el gusto a lo que siempre me ha provocado tirria. Se los pongo de esta forma: cuando tengo que hacer limpieza en casa, me pongo de mal humor.
Ayer alguien me cuestionaba sobre mi evolución, y me dijo que si no puedo cambiar en este aspecto es como que no he crecido. No coincido en este punto. Yo he sido así desde niña, y a pesar de ello he evolucionado, me he esforzado, he crecido como profesional y también en lo personal. No me estoy justificando, simplemente creo que son dos puntos independientes...
¿O ustedes qué opinan? Neto, fuera de amiguismos y el cariño que me tengan, ¿es necesario cambiar esa parte de mí para considerar mi crecimiento como integral?
Sunday, May 27, 2007
Los Piratas del Caribe en el fin del Mundo
¡Finalmente! Ayer me dí una escapada para ver la tercera parte de la saga de los Piratas del Caribe y créanme que vale la pena. Está bien, reconozco que puede que no sea muy objetiva porque soy fan de las producciones de Jerry Bruckheimer y me fascinan Orlando Bloom y Johny Depp, pero la verdad que está muy buena. La trama no deja nada qué desear y además resuelve todas las interrogantes que quedaron abiertas en la segunda parte.
Las actuaciones son muy buenas, además de que incluyen a nuevos actores de la talla de Chow Yun Fat.
¿Qué decir de los efectos especiales y la labor de post-producción? No deja nada que desear, la verdad. La recomiendo ampliamente.
Jack Sparrow, que había perdido fuerza en la segunda parte, la recobra en esta entrega sin perder su ingenio y su hilaridad. William Turner sorprende con una agudeza mental que lo hace ver más madurito... mucho más atractivo. El personaje de Elizabeth Swann adquiere mayor relevancia. Se devela el misterio de la resurrección del capitán Barbosa. La bruja viene a ser algo más que un personaje secundario. Y también se logra apreciar el verdadero rostro (humano) de Davey Jones.
Tienen que verla. Yo ya estoy ahorrando para comprarme la saga completa, jejejeje.
---------
Por otro lado, justo antes de la película pasaron el trailer de Transformers. No pude menos que quedarme con la boca abierta ante lo que me parece será una super producción. Literalmente se me cayó la mandíbula hasta el suelo y no pude cerrarla hasta que terminó el trailer.
Los efectos se ven impresionantes y la historia me parece convincenten -claro, dentro del género de ciencia ficción.
Ya está en mi lista de must see para cuando la estrenen. Ya les contaré mi opinión.
Wednesday, May 23, 2007
¿Exótica?
¿Te cae? Pues sólo que con eso de "exótica" quieran decir que no encajo en ninguno de los patrones tradicionales de belleza y sea una forma de decir: "no eres fea... eres... chistosa", jajajajajajaja
En fin. Dicen que no me visto igual dos veces... están un poco errados... no tengo tanto presupuesto como para tener ropa de "úsese y tírese", jajajajaja.
Lo que sí es cierto, es que mi cabello siempre cambia... siempre. Mendigo desobediente, hace lo que se le da la gana, jejejeje.
| You Are an Exotic Beauty! |
No matter what your ehtnic background, you've got a unique look And your one of a kind beauty makes an imprint in every man's mind You hardly ever wear the same outfit twice, and your hair is always changing As a result, your look is always new and fresh - never outdated or stale |
Tuesday, May 22, 2007
Sólo un desahogo
Resultado de una musa que pasó por aquí en un momento de nostalgia...
Hay días, como hoy, que me gustaría abrirme el pecho, arrancarme el corazón y botarlo al suelo.
Pisotearlo, tal vez, patearlo, para que entienda de una vez que no hay futuro en tu piel.
Ya sucio y maltratado lo recogería. Un buen baño con alcohol... ¡Auch! ¡Cómo duele! Pero, ¡vaya, qué limpio quedaría!
Y luego, ya sin rastro del amor iluso que aún te tiene, lo volvería a colocar en mi tórax abierto y vulnerable, listo a bombear sangre limpia... tan sólo unos días.
Sólo requiero de unos días sin pensarte, sin sentir tu ausencia, para levantarme, antes de que el recuerdo contamine nuevamente mi interior y me calcine el alma.
Días como hoy quisiera matarte, para luego morir yo.
Hay días, como hoy, que me gustaría abrirme el pecho, arrancarme el corazón y botarlo al suelo.
Pisotearlo, tal vez, patearlo, para que entienda de una vez que no hay futuro en tu piel.
Ya sucio y maltratado lo recogería. Un buen baño con alcohol... ¡Auch! ¡Cómo duele! Pero, ¡vaya, qué limpio quedaría!
Y luego, ya sin rastro del amor iluso que aún te tiene, lo volvería a colocar en mi tórax abierto y vulnerable, listo a bombear sangre limpia... tan sólo unos días.
Sólo requiero de unos días sin pensarte, sin sentir tu ausencia, para levantarme, antes de que el recuerdo contamine nuevamente mi interior y me calcine el alma.
Días como hoy quisiera matarte, para luego morir yo.
Friday, May 18, 2007
No están tan errados...
...los resultados de este quiz
What is your Icecream Flavour?
Find out at Go Quiz
| Your Icecream Flavour is...Neopolitan! |
Find out at Go Quiz
Un blog para vetar y uno para recomendar
En el blog de un amigo me encontré un post que habla sobre otro blog que promueve un profundo racismo contra todo lo latino, lo árabe, lo islámico, lo mexicano... contra todo lo que no sea "made in USA". Ese blog se llama IMAO y les aconsejo que no entren o que busquemos la forma de vetarlo... pero bueno, antes, léan la nota que publicó mi cuate en su site:
b:Secure, tras toda gran iniciativa hay una gran mujer
Chéquense la entrevista a moi en este link:
http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=3151&id_recurso=400000747&random=2130
Un abrazo y espero les agraden las recomendaciones, jejejeje.
¿Xenofobia protegida por la libertad de expresión?
Lean el artículo aquí:
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No les había dicho, pero en ese mismo sitio hay una entrevista que me hicieron... sí, a moi! Fue de cuando dejé la revista y me pasé del lado oscuro, jejejeje, quiero decir, del lado del proveedor.
b:Secure, tras toda gran iniciativa hay una gran mujer
Chéquense la entrevista a moi en este link:
http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=3151&id_recurso=400000747&random=2130
Un abrazo y espero les agraden las recomendaciones, jejejeje.
Tuesday, May 15, 2007
¿Los caballeros las prefieren flacas?
Pues estaba yo en casa de mi hermana cuando mi cuñado me mostró unas fotos que mi hermano mayor me había tomado hace tiempo. ¡Oh, Dios! ¡Santos cerditos, Batman!
Lo que más me preocupó es que no hace mucho de esas fotos, en realidad. Aunque ese día yo me vestí ligerona de ropa, porque hacía mucho calor y me sentía a gusto, ahora que ví las imágenes no pude menos que pensar que estoy hecha un marranito.
Curiosamente, tengo mis pretendientes, lo cual desmiente el hecho de que a todos los hombres les gustan flacas. Mi mejor amigo, de hecho, en una ocasión me preguntó:
-¿Lo has hecho con un flaco, pero verdaderamente flaco?
-Sí
-¿Y verdad que no es tan agradable?
Bueno... pensé yo que en su momento estaba enamorada, pero si nos vamos a la parte física solamente, en realidad no resulta grato hacerlo con un costal de huesos. Lo mismo piensan ellos, y así me lo dijo mi cuate.
Así que ahora me visto y actúo como una gordita sexy, y tal vez ello me da el sex appeal que algunas flaquitas quisieran, jejejejeje. Mientras mi ropa me quede y la báscula no suba la flechita, no tengo problemas de autoestima.
Sí, admito que me gustaría perder esos kilos de más, pero bueno, al menos la dichosa báscula se mantiene a la baja... lenta, pero segura.
El espejo y yo hicimos las paces hace tiempo, así que ya no me molesta verme ahí. Pero, por lo visto, con las fotografías sí mantendré guerra por un buen rato más, y es que las mentadas imágenes siempre se las arreglan para destacar mis ángulos más grotescos: la llantita, el barrito, la papadita, el despeinado... siempre hay algo que me impide ver una foto mía y decir: ¡vaya, qué linda que soy!
Por eso, mejor no veo mis fotos, jajajajajajajaja... si soy rete linda, ¿no? ¿Para qué andar viendo cosas que me hacen sentir mal conmigo misma?
Lo que más me preocupó es que no hace mucho de esas fotos, en realidad. Aunque ese día yo me vestí ligerona de ropa, porque hacía mucho calor y me sentía a gusto, ahora que ví las imágenes no pude menos que pensar que estoy hecha un marranito.
Curiosamente, tengo mis pretendientes, lo cual desmiente el hecho de que a todos los hombres les gustan flacas. Mi mejor amigo, de hecho, en una ocasión me preguntó:
-¿Lo has hecho con un flaco, pero verdaderamente flaco?
-Sí
-¿Y verdad que no es tan agradable?
Bueno... pensé yo que en su momento estaba enamorada, pero si nos vamos a la parte física solamente, en realidad no resulta grato hacerlo con un costal de huesos. Lo mismo piensan ellos, y así me lo dijo mi cuate.
Así que ahora me visto y actúo como una gordita sexy, y tal vez ello me da el sex appeal que algunas flaquitas quisieran, jejejejeje. Mientras mi ropa me quede y la báscula no suba la flechita, no tengo problemas de autoestima.
Sí, admito que me gustaría perder esos kilos de más, pero bueno, al menos la dichosa báscula se mantiene a la baja... lenta, pero segura.
El espejo y yo hicimos las paces hace tiempo, así que ya no me molesta verme ahí. Pero, por lo visto, con las fotografías sí mantendré guerra por un buen rato más, y es que las mentadas imágenes siempre se las arreglan para destacar mis ángulos más grotescos: la llantita, el barrito, la papadita, el despeinado... siempre hay algo que me impide ver una foto mía y decir: ¡vaya, qué linda que soy!
Por eso, mejor no veo mis fotos, jajajajajajajaja... si soy rete linda, ¿no? ¿Para qué andar viendo cosas que me hacen sentir mal conmigo misma?
Thursday, May 10, 2007
La virgen del banco
Hace unos días fuí al banco y me topé con un raro especimen... una jovencita que al parecer nunca en su vida había visitado una institución financiera. La vi cuando entró con su andar orgulloso y modelesco, con sus pantalones talla 7 ajustadísimos -tanto que se le botaba la lonjita, jajajaja.
Preguntó con voz de niña ingenua pero no obligada a saber de cosas mundanas: "¿en esta fila me formo para cambiar un cheque?" Alguien le respondió que sí. No pasó mucho tiempo antes de que un oficial se le acercara para pedirle que se quitara los lentes oscuros. Ella "lo enfrentó" secamente:
-¿Por qué?
-Por que está prohibido, señorita
-¿Dónde dice?
-En el cartel, detrás de usted
Ella se viró lentamente y con su cara de fastidio y de realeza ofendida, se colocó los lentes en la cabeza. El oficial se fue y ya no se percató de que acto seguido, la princesita empezó a enviar y recibir mensajes desde su teléfono celular. Yo no podía más que divertirme por anticipado ante la idea de que alguien le llamara la atención a lo que ahora me parecía claramente una novata en el mundo bancario.
Finalmente, cuando estábamos casi por llegar a las cajas, un ejecutivo reinició su ronda de preguntar a la gente de la fila qué operación realizaría, sobre todo por aquello de verificar si los datos en un cheque están bien o no.
Le llegó el turno a la reinita. El ejecutivo preguntó:
-¿Qué operación va a realizar?
-(Hablando entre dientes y con aires de realeza) Cambiar un cheque...
-¿Me permite verlo?
...Pausa... en su rostro pude ver que se preguntó por qué pero ésta vez ya no lo cuestionó... tal vez se percató de que se quemaría demasiado... jejeje
Estiró apenas la mano y con exagerado desdén permitió que el ejecutivo tomara el cheque, lo revisara y se lo devolviera.
Me tocó el turno de pasar a la caja y después salí del banco. Tal vez debí hacerme güey un rato con tal de disfrutar de una probable divertida escena al momento de cambiar su cheque. Puede que me equivoque, pero toda la pinta y las actitudes de esta chamaca gritaban que estaba cobrando el primer cheque de un trabajito como modelo o actriz.
Pienso que debería existir una guía básica de comportamiento para las niñas fresa que van a un banco... pero como no existe tal cosa, he aquí mi colaboración:
1. De entrada, si el pantalón te aprieta, usa otra talla. ¿Qué necesidad de sufrir? Si te quieres ver delgada utiliza algo holgado, lo entallado no hace más que resaltar las carnitas, jajajajaja
2. Si un oficial se acerca a tí y te solicita que te quites los lentes, no es para ver tus lindos ojos, ni te quiere ligar. Al contrario, seguramente te ve como un posible ratero, por mucha clase que aparentes. Princesitas, OJO: en los bancos está prohibido el uso de gorras, lentes oscuros, chamarras con capucha o cualquier cosa que impida identificar el rostro de un individuo.
3. No cell phones allowed. Reinitas: el uso de teléfonos celulares está prohibido también... es por su seguridá... y la de todos los demás. No es nada personal.
4. Again... si un ejecutivo se te acerca cuando estás en la fila, no te quiere ligar. Es parte de un procedimiento rutinario y a toooooodos les pregunta lo mismo.
5. Si vas a cambiar un cheque y te lo pide, no es porque le interese saber el monto que vas a cobrar. Su trabajo se reduce a ver si los datos están bien. OK, OK... tal vez le eche un ojito a lo que vas a cobrar, pero de ahí no va a pasar. Créeme, seguro que diariamente ve más de 50 cheques y muchos de ellos con cantidades superiores a la tuya. Lo único que trata de asegurarte, a tí, es que al llegar a caja el proceso sea sencillo. Punto.
Está bien. Lo admito. Soy anti-fresas... ¿y qué?
Preguntó con voz de niña ingenua pero no obligada a saber de cosas mundanas: "¿en esta fila me formo para cambiar un cheque?" Alguien le respondió que sí. No pasó mucho tiempo antes de que un oficial se le acercara para pedirle que se quitara los lentes oscuros. Ella "lo enfrentó" secamente:
-¿Por qué?
-Por que está prohibido, señorita
-¿Dónde dice?
-En el cartel, detrás de usted
Ella se viró lentamente y con su cara de fastidio y de realeza ofendida, se colocó los lentes en la cabeza. El oficial se fue y ya no se percató de que acto seguido, la princesita empezó a enviar y recibir mensajes desde su teléfono celular. Yo no podía más que divertirme por anticipado ante la idea de que alguien le llamara la atención a lo que ahora me parecía claramente una novata en el mundo bancario.
Finalmente, cuando estábamos casi por llegar a las cajas, un ejecutivo reinició su ronda de preguntar a la gente de la fila qué operación realizaría, sobre todo por aquello de verificar si los datos en un cheque están bien o no.
Le llegó el turno a la reinita. El ejecutivo preguntó:
-¿Qué operación va a realizar?
-(Hablando entre dientes y con aires de realeza) Cambiar un cheque...
-¿Me permite verlo?
...Pausa... en su rostro pude ver que se preguntó por qué pero ésta vez ya no lo cuestionó... tal vez se percató de que se quemaría demasiado... jejeje
Estiró apenas la mano y con exagerado desdén permitió que el ejecutivo tomara el cheque, lo revisara y se lo devolviera.
Me tocó el turno de pasar a la caja y después salí del banco. Tal vez debí hacerme güey un rato con tal de disfrutar de una probable divertida escena al momento de cambiar su cheque. Puede que me equivoque, pero toda la pinta y las actitudes de esta chamaca gritaban que estaba cobrando el primer cheque de un trabajito como modelo o actriz.
Pienso que debería existir una guía básica de comportamiento para las niñas fresa que van a un banco... pero como no existe tal cosa, he aquí mi colaboración:
1. De entrada, si el pantalón te aprieta, usa otra talla. ¿Qué necesidad de sufrir? Si te quieres ver delgada utiliza algo holgado, lo entallado no hace más que resaltar las carnitas, jajajajaja
2. Si un oficial se acerca a tí y te solicita que te quites los lentes, no es para ver tus lindos ojos, ni te quiere ligar. Al contrario, seguramente te ve como un posible ratero, por mucha clase que aparentes. Princesitas, OJO: en los bancos está prohibido el uso de gorras, lentes oscuros, chamarras con capucha o cualquier cosa que impida identificar el rostro de un individuo.
3. No cell phones allowed. Reinitas: el uso de teléfonos celulares está prohibido también... es por su seguridá... y la de todos los demás. No es nada personal.
4. Again... si un ejecutivo se te acerca cuando estás en la fila, no te quiere ligar. Es parte de un procedimiento rutinario y a toooooodos les pregunta lo mismo.
5. Si vas a cambiar un cheque y te lo pide, no es porque le interese saber el monto que vas a cobrar. Su trabajo se reduce a ver si los datos están bien. OK, OK... tal vez le eche un ojito a lo que vas a cobrar, pero de ahí no va a pasar. Créeme, seguro que diariamente ve más de 50 cheques y muchos de ellos con cantidades superiores a la tuya. Lo único que trata de asegurarte, a tí, es que al llegar a caja el proceso sea sencillo. Punto.
Está bien. Lo admito. Soy anti-fresas... ¿y qué?
Friday, May 04, 2007
Y seguimos con los tips
Ya me acordé de otras, jejejeje
6. El borracho
Sí, ese impertinente que se acuerda de que te ama a las 3 de la mañana, enmedio de tremenda jarra. Señores: a ninguna mujer le gusta que la llamen de madrugada y la despierten de su sacrosanto sueño para pedirle perdón por algo, para decirle que es lo mejor que tienen en la vida o para contarle lo buena que está la pachanga. Si no quieren ganarse una mentada de madre o que les cuelguen el teléfono, borren de su celular el número de su exnovia antes de irse de briagos. Y si son casados o tienen novia, no le llamen para decirle que se la están pasando de pelos mientras ella se quedó en casa... #$%&@!!!
7. El inconforme
Es aquél que te lleva a un lugar y no hace más que quejarse del ambiente, del servicio, de la comida, de la bebida, del clima... Osea, ¿no saben que la idea de salir con alguien es pasarla bien? Noticia de última hora: escuchar quejas constantemente está muuuuuy lejos de la idea de pasar un rato a gusto.
8. El hipócrita
Este es El imbécil que mencionó Cielo, pero tratando de disfrazar sus intenciones. Es el tipo de hombre que te abraza cuando ve a una niña bonita para verla a gusto mientras tú piensas que te abrazó por que te quiere... ¡aaaah, qué tierno! Bull shit! Cuando yo lo descubrí le perdí por completo el gusto a los abrazos y llegó el momento en que cuando el ex en cuestión me iba a abrazar en público yo volteaba rápidamente a ver si había alguna fulana atractiva en los alrededores.
9. El ojete-jijo-de-su
Éste lo pongo para exhibirlo, pero como lo gandalla le viene de adentro es prácticamente imposible que cambie su forma de pensar. Éste es el típico que te hace sentir menos todo el tiempo, el que se baja del coche y no te espera; el que camina delante de tí y si te quedas mirando unos zapatos en un aparador o te caes, ni cuenta se da; el que constantemente te hace sentir fea de tanto hablar de la belleza de otras mujeres; el que cuando te cortas el cabello y todo mundo te dice lo bien que te ves, él te dice: "ni te me acerques"... en fin, es la joyita que casi todas las mujeres nos hemos topado en algún mal momento de la vida. :(
¿Alguna otra idea?
6. El borracho
Sí, ese impertinente que se acuerda de que te ama a las 3 de la mañana, enmedio de tremenda jarra. Señores: a ninguna mujer le gusta que la llamen de madrugada y la despierten de su sacrosanto sueño para pedirle perdón por algo, para decirle que es lo mejor que tienen en la vida o para contarle lo buena que está la pachanga. Si no quieren ganarse una mentada de madre o que les cuelguen el teléfono, borren de su celular el número de su exnovia antes de irse de briagos. Y si son casados o tienen novia, no le llamen para decirle que se la están pasando de pelos mientras ella se quedó en casa... #$%&@!!!
7. El inconforme
Es aquél que te lleva a un lugar y no hace más que quejarse del ambiente, del servicio, de la comida, de la bebida, del clima... Osea, ¿no saben que la idea de salir con alguien es pasarla bien? Noticia de última hora: escuchar quejas constantemente está muuuuuy lejos de la idea de pasar un rato a gusto.
8. El hipócrita
Este es El imbécil que mencionó Cielo, pero tratando de disfrazar sus intenciones. Es el tipo de hombre que te abraza cuando ve a una niña bonita para verla a gusto mientras tú piensas que te abrazó por que te quiere... ¡aaaah, qué tierno! Bull shit! Cuando yo lo descubrí le perdí por completo el gusto a los abrazos y llegó el momento en que cuando el ex en cuestión me iba a abrazar en público yo volteaba rápidamente a ver si había alguna fulana atractiva en los alrededores.
9. El ojete-jijo-de-su
Éste lo pongo para exhibirlo, pero como lo gandalla le viene de adentro es prácticamente imposible que cambie su forma de pensar. Éste es el típico que te hace sentir menos todo el tiempo, el que se baja del coche y no te espera; el que camina delante de tí y si te quedas mirando unos zapatos en un aparador o te caes, ni cuenta se da; el que constantemente te hace sentir fea de tanto hablar de la belleza de otras mujeres; el que cuando te cortas el cabello y todo mundo te dice lo bien que te ves, él te dice: "ni te me acerques"... en fin, es la joyita que casi todas las mujeres nos hemos topado en algún mal momento de la vida. :(
¿Alguna otra idea?
Thursday, May 03, 2007
Consejos para los chavos
Me pirateé la idea de Cielo (http://monigonica.blogspot.com/), aunque ella se enfocó a los consejos sexuales. Pensando en osos o cosas que me han hecho abochornarme, me vinieron a la mente mil y un citas o pseudo citas, así que decidí publicar algunos consejos sobre los "not-to-do-things" de los hombres cuando están con una niña, ya sea que les guste o no.
1. El gandalla
Así, tipo la lectura de las tarjetas de lotería, así léanlo: Eeeeel gandallaaaa. Estaba yo en una fiesta, bailando como salero -pa' variar y no perder la costumbre. Me la pasaba entre un grupo de primas y haciendo el mal tercio con mi bro (el terapeuta generoso) y su novia. En una de esas, se armó la bulla, todo mundo empezó a bailar en bola y al final las personas se empezaron a retirar a sus mesas. A mi lado quedó un chavito con cara de querer seguir bailando, así que, con toda la intención de bailar con él (pero sólo eso), me le acerqué. Está bien, reconozco que no sé cómo invitar a alguien que no conozco, así que le dije algo así como: "¿Te quedaste sin pareja? Yo también..."
El muy ojete me respondió: "a veces pasa". ¡Jijo de su! Lo único que yo quería era bailar, y aunque yo no le haya gustado no tenía por qué ser grosero. Podría haber respondido un "gracias, pero ahorita no quiero bailar", o "estoy esperando a alguien" o whatever.
2. Pero ayúdame un poquito, ¿no?
Dispuesta estaba yo a dejar mi actitud infantil -que ya les platiqué en un post anterior- así que decidí aprovechar una oportunidad y no dejarla ir, para no quedarme con el "si hubiera..."
Así pues, hace poco conocí a un venezolano encantador (yaaaa, me encantan los sudamericanos, ¿qué puedo hacer?) y al final del día de conferencias lo busqué. Era obvio que mi intención era, de menos, plantarle un buen beso, pero no me atrevía. Con todo, él se portó muy lindo. Cuando me notaba nerviosa cambiaba el tema o me preguntaba algo, y ello me hizo sentir bien, como que no estaba yo ahí haciendo el ridículo mientras él esperaba dignamente a ver a qué hora me le lanzaba. Al final, no me atreví, pero entonces él tomó la iniciativa...
Me hubiera gustado que lo hiciera antes, porque para cuando lo hizo yo ya tenía que irme, pero bue... al menos no me dejó morir sola en el intento, y valió la pena ;)
3. Cambio de planes
Éste es de mis favoritos porque me ha pasado un par de veces. Una me quedé de ver con un amigo en Coyoacán, por la tarde-noche. Así que me fui vestida pa' la ocasión. Pero, ¡oh sorpresa! La charla se puso bien y de ahí me invitó seguirla un rato, escuchando jazz. Al menos me llevó a casa para cambiarme (iba hasta peinada de colitas, jajajajaja).
Cuando no pude hacer nada y sí me sentí bien incómoda fue un día que me quedé de ver con un amigo para ir al cine. Osea, me fui de jeans. Como no había ninguna función de mi agrado, me sugirió ir a tomar algo. Accedí pensando en ir a la Condesa o a Coyoacán. Noooo. Me llevó al bar del Bellini, lo cual agradecí y me halagó, pero imagínense la escena: yo llegando a un exclusivo bar, vestida de pantalón de mezclilla y tenis... ¡Oooooops!
Señores, si se les ocurre cambiar planes piensen en un lugar donde ella se sentiría a gusto, o al menos pregúntenle qué opina ella al respecto.
4. El mudo
Volvemos con la cantaleta de la lotería: eeeel mudoooo. Osea, invitan a salir a una chava ¿y no se les ocurre decir nada? Si de plano son tan parcos, como dice el burro de Shrek: pregúuuuuuuuuntenle algo, háganla hablar, critiquen a los de la mesa de al lado... ¡algo! Pero no se queden callados pensando en la inmortalidad del cangrejo. Habemos algunas mujeres que no sabemos interpretar los silencios y nos hacemos toooooda una historia sobre lo que pueden estar pensando en ese momento, incluyendo si no están a gusto con nosotras. :(
5. ¿Qué hago aquí?
Ésta me la aplicó el colombiano, más de una vez. Así me sentía con él, a pesar de lo mucho que me gustaba el canijo. De pronto se iba a ver la tele y yo me quedaba en la sala, pero ni me decía nada. Así nomás, se iba. Otro día se puso a ver una novela (¡Por Dios! ¡y a mí que no me gustan!) y a jugar con su computadora, mientras yo estaba sentada a su lado, sin saber qué hacer o qué decir. Tantas señales y yo tan estúpidamente ciega, me cae... (es que lo quise mucho... ni hablar) El punto es: si están con una chava y se les ocurre hacer algo, invítenla a participar o mándenla de vuelta a su casita. Nada justifica que la dejen ahí colgada y es una actitud extremadamente grosera. Las mujeres tendremos nuestro sexto sentido pero no es suficiente para leerles la mente -quesque dicen que son muy simples... ¡JA!
Seguro que ya me acordaré de otras, pero si alguien quiere poner de su cosecha, ¡venga! Unas lecciones de comportamiento a nadie caen mal.
1. El gandalla
Así, tipo la lectura de las tarjetas de lotería, así léanlo: Eeeeel gandallaaaa. Estaba yo en una fiesta, bailando como salero -pa' variar y no perder la costumbre. Me la pasaba entre un grupo de primas y haciendo el mal tercio con mi bro (el terapeuta generoso) y su novia. En una de esas, se armó la bulla, todo mundo empezó a bailar en bola y al final las personas se empezaron a retirar a sus mesas. A mi lado quedó un chavito con cara de querer seguir bailando, así que, con toda la intención de bailar con él (pero sólo eso), me le acerqué. Está bien, reconozco que no sé cómo invitar a alguien que no conozco, así que le dije algo así como: "¿Te quedaste sin pareja? Yo también..."
El muy ojete me respondió: "a veces pasa". ¡Jijo de su! Lo único que yo quería era bailar, y aunque yo no le haya gustado no tenía por qué ser grosero. Podría haber respondido un "gracias, pero ahorita no quiero bailar", o "estoy esperando a alguien" o whatever.
2. Pero ayúdame un poquito, ¿no?
Dispuesta estaba yo a dejar mi actitud infantil -que ya les platiqué en un post anterior- así que decidí aprovechar una oportunidad y no dejarla ir, para no quedarme con el "si hubiera..."
Así pues, hace poco conocí a un venezolano encantador (yaaaa, me encantan los sudamericanos, ¿qué puedo hacer?) y al final del día de conferencias lo busqué. Era obvio que mi intención era, de menos, plantarle un buen beso, pero no me atrevía. Con todo, él se portó muy lindo. Cuando me notaba nerviosa cambiaba el tema o me preguntaba algo, y ello me hizo sentir bien, como que no estaba yo ahí haciendo el ridículo mientras él esperaba dignamente a ver a qué hora me le lanzaba. Al final, no me atreví, pero entonces él tomó la iniciativa...
Me hubiera gustado que lo hiciera antes, porque para cuando lo hizo yo ya tenía que irme, pero bue... al menos no me dejó morir sola en el intento, y valió la pena ;)
3. Cambio de planes
Éste es de mis favoritos porque me ha pasado un par de veces. Una me quedé de ver con un amigo en Coyoacán, por la tarde-noche. Así que me fui vestida pa' la ocasión. Pero, ¡oh sorpresa! La charla se puso bien y de ahí me invitó seguirla un rato, escuchando jazz. Al menos me llevó a casa para cambiarme (iba hasta peinada de colitas, jajajajaja).
Cuando no pude hacer nada y sí me sentí bien incómoda fue un día que me quedé de ver con un amigo para ir al cine. Osea, me fui de jeans. Como no había ninguna función de mi agrado, me sugirió ir a tomar algo. Accedí pensando en ir a la Condesa o a Coyoacán. Noooo. Me llevó al bar del Bellini, lo cual agradecí y me halagó, pero imagínense la escena: yo llegando a un exclusivo bar, vestida de pantalón de mezclilla y tenis... ¡Oooooops!
Señores, si se les ocurre cambiar planes piensen en un lugar donde ella se sentiría a gusto, o al menos pregúntenle qué opina ella al respecto.
4. El mudo
Volvemos con la cantaleta de la lotería: eeeel mudoooo. Osea, invitan a salir a una chava ¿y no se les ocurre decir nada? Si de plano son tan parcos, como dice el burro de Shrek: pregúuuuuuuuuntenle algo, háganla hablar, critiquen a los de la mesa de al lado... ¡algo! Pero no se queden callados pensando en la inmortalidad del cangrejo. Habemos algunas mujeres que no sabemos interpretar los silencios y nos hacemos toooooda una historia sobre lo que pueden estar pensando en ese momento, incluyendo si no están a gusto con nosotras. :(
5. ¿Qué hago aquí?
Ésta me la aplicó el colombiano, más de una vez. Así me sentía con él, a pesar de lo mucho que me gustaba el canijo. De pronto se iba a ver la tele y yo me quedaba en la sala, pero ni me decía nada. Así nomás, se iba. Otro día se puso a ver una novela (¡Por Dios! ¡y a mí que no me gustan!) y a jugar con su computadora, mientras yo estaba sentada a su lado, sin saber qué hacer o qué decir. Tantas señales y yo tan estúpidamente ciega, me cae... (es que lo quise mucho... ni hablar) El punto es: si están con una chava y se les ocurre hacer algo, invítenla a participar o mándenla de vuelta a su casita. Nada justifica que la dejen ahí colgada y es una actitud extremadamente grosera. Las mujeres tendremos nuestro sexto sentido pero no es suficiente para leerles la mente -quesque dicen que son muy simples... ¡JA!
Seguro que ya me acordaré de otras, pero si alguien quiere poner de su cosecha, ¡venga! Unas lecciones de comportamiento a nadie caen mal.
Saturday, April 28, 2007
Sí hay cuartos
Ese parece ser el letrero en la puerta de casa de mi mamá. Así, como en los hoteles de provincia, cuando quieren informar a la gente de que tienen vacantes. Y es que a mi hermano Rodrigo, ese que aparece en la foto haciéndose el borracho, le ha dado por alojar a cuanto amigo se le aparece con problemas emocionales.Uno de ellos estuvo más de un mes en viviendo en casa de mi mamá cuando tronó con su novia porque no quería irse a su casa ya que allá pasaba mucho tiempo solo y tristeando.
Actualmente tiene otro cuate instalado ahí hace ya varios meses porque su mamá vive en La Paz y él se vino a buscar oportunidades aquí. Le está yendo bien, ha conseguido buenos papeles como actor, pero no les cuento el tiradero que deja por toda la casa. Al menos cocina rico, jejejejeje. Además, es niñero y trata bien a mi hija :P
Al último de los huéspedes de esta seudo casa-hogar-para-jóvenes-con-disturbios-emocionales me lo topé de frente la semana pasada y la verdad que fue sorpresivo porque no me lo esperaba. Yo me quedé a dormir en casa de mi amá para llegar temprano a mi trabajo el día siguiente y Rodrigo no estaba, había salido con sus amigos. De pronto se abre la puerta de su cuarto y sale otro de sus amigos en pijama y con cara de quien se acaba de despertar (a las 9 de la noche). Entonces me enteré que tenía como tres semanas viviendo ahí porque también tronó con la novia y, como la fulana vive en la misma unidad que su mamá, él no había querido irse a su casa y mejor se instaló con mi brother.
Así pues, es oficial. Mi bro tiene la actitud generosa para ayudar a cualquier cuate en desgracia, y lo mejor de todo es que sus amigos no tienen que pagar las sumas estrafalarias que cobran organizaciones como Oceánica, jajajajajaja.
Mi pobre madre, que siempre nos inculcó la generosidad y la hospitalidad, ahora seguro que se da de topes por tanto visitante inesperado, pero ni hablar. Su única esperanza sería cobrar una cuota de hospedaje y terapia, jajajajajajaja.
Y bueno, el depa no es muy grande, pero aún quedan un sofá, un catre y una cama libre... ¿algún interesado?
Thursday, April 26, 2007
Update
¡Hoooolaaaa! Sigo viva, pero bendito sea Dios he tenido mucho trabajo. Ya les contaré, por lo pronto solo puedo adelantarles que estoy muy contenta aunque cansada. Este cambio me demanda mucho más que antes y debo ajustar muchas cosas.
Por lo pronto, me pregunto: ¿cuándo me tocarán unas vacaciones? Jajajajaja
Ni hablar, al menos seis meses sin salir...
Tengo mucho que contarles, como el asunto de la casa hogar para jóvenes con problemas emocionales que mi hermano menor instauró en casa de mi amá y de la que me vine a enterar apenas, cuando me vi rodeada de amigos suyos que prácticamente llegan y se instalan ahí cada que se les da la gana.
El fin de semana les cuento todo, por lo pronto les mando un beso y seguimos leyéndonos.
Por lo pronto, me pregunto: ¿cuándo me tocarán unas vacaciones? Jajajajaja
Ni hablar, al menos seis meses sin salir...
Tengo mucho que contarles, como el asunto de la casa hogar para jóvenes con problemas emocionales que mi hermano menor instauró en casa de mi amá y de la que me vine a enterar apenas, cuando me vi rodeada de amigos suyos que prácticamente llegan y se instalan ahí cada que se les da la gana.
El fin de semana les cuento todo, por lo pronto les mando un beso y seguimos leyéndonos.
Monday, April 09, 2007
Aterrada
Emocionada, nerviosa y muy contenta, pero al mismo tiempo completamente aterrada porque el tiempo se me viene encima y tengo que entregar todo en Netmedia. Ya el lunes inicio mi nueva etapa laboral, que implica un cambio de giro y un reto enorme...
Yo sé que puedo, pero de pronto siento una carga grande, el estrés, la nostalgia y mil emociones más.
Ni hablar, ya llega la hora de moverse.
Yo sé que puedo, pero de pronto siento una carga grande, el estrés, la nostalgia y mil emociones más.
Ni hablar, ya llega la hora de moverse.
Thursday, April 05, 2007
Y sucedió entonces...
Sunday, April 01, 2007
De vuelta en el sur
Volví a andar el camino aquél que me llevaba a esa cabaña azul enmedio del campo. Caminé despacio pero con la prisa de saber que te irías al amanecer. Me anduve con tiento para no perder el piso mientras el tiempo apremiaba. Toqué a tu puerta, corazón, y dejé el mío esperando afuera para no comprometerlo.
Platicamos, reímos y me deleité con esa franca sonrisa tuya, casi infantil. Me mordí los labios deseando que fuesen los tuyos. Los dedos jugueteaban en la piel del otro; sentí tu tacto sobre mí, rozando apenas mis hombros, mis brazos. Mis manos ansiosas querían llegar a los botones de tu camisa, pero mi nerviosismo lo impidió.
Mientras permanecimos recostados en la hierba, miraba la luna y pienso que hoy se mira igual desde donde tú estás ahora. Reconociendo mi naturaleza, me resigné a que no podría yo avanzar más cerca de tí esa noche. Me llené la vista de tus formas, tus gestos y tus colores, respiré tu aroma y palpé tu textura. Llené mis oídos de tu voz, de tu risa, de tu acento y tus expresiones. El tiempo me absorbió vertiginosamente y un torbellino me levantó abruptamente del prado. Ya era hora de partir.
Entonces sucedió. Me atrajiste hacia ti y juntamos nuestros labios por un breve momento, mientras mis manos jugueteaban en tu cabello y las tuyas se detenían en mi cadera.
Nuevamente sonó el silbato del tren, a punto de partir de la estación. Te miré por última vez y salí de la cabaña, recogí mi corazón y le platiqué lo sucedido... aunque ya él lo sabía, pues se mantuvo espiando por la cerradura de la puerta todo el tiempo.
En el camino de vuelta recogí unas flores para recordar tu aroma y guardé el sonido de un jilguero, para recordar tu voz. Besé una rosa, para no olvidar tus labios, y conservé la sensación de tu cabello entre mis dedos.
Gracias por el momento, lo llevo en mi memoria :)
Sunday, March 25, 2007
Mi pacto con Dios
Está escrito en el libro de Génesis, capítulo 9, versículos 8 al 17, que el arcoiris es la señal del pacto que Dios hizo con el hombre para no destruirlo aún cuando nuestra soberbia y nuestras acciones le irriten. La versión Dios habla hoy dice lo siguiente..."Dios les dijo a Noé y a sus hijos: Miren, yo voy a establecer mi pacto con ustedes y con sus descendientes y con todos los animales que están con ustedes y que salieron del arca, aves y animales domésticos y salvajes y con todos los animales del mundo. Mi pacto con ustedes no cambiará, no volveré a ddestruir a los hombres y animales con un diluvio. Ya no volverá a haber otro diluvio que destruya la tierra. Ésta es la señal del pacto que para siempre hago con ustedes y con todos los animales: he puesto mi arcoiris en las nubes y servirá como señal del pacto que hago con la tierra. Cuando yo haga venir nubes sobre la tierra mi arcoiris aparecerá entre ellas y entonces me acordaré del pacto que he hecho con ustedes y con todos los animales, y ya no volverá a haber ningún diluvio que los destruya. Cuando el arcoiris esté entre las nubes yo lo veré y me acordaré del pacto que he hecho para siempre con todo hombre y con todo animal que hay en el mundo. Ésta es la señal de mi pacto." Así habló Dios con Noé.
Más allá de la promesa que se repite vez tras vez en el texto, creo que es importante resctar también lo que la metáfora implica en la vida personal, y es que a pesar del aguacero Dios no permitirá que un diluvio nos destruya.
Ya hace tiempo que tengo junto a mi nick del messenger un arcoiris, porque para mí releja una imagen bellísima que únicamente es visible cuando llueve con sol. Volviendo a la metáfora, creo que la vida nunca es toda alegre ni toda triste. Frecuentemente vivimos una mezcla de emociones que dan color a nuestra vida y la hacen bella.
Ahora, sin embargo, la imagen del colorido arco me significa algo más, justo en este momento de mi vida que finalmente volví a confiar en Dios y veo, entonces, cumplir sus promesas... el arcoiris me recuerda ahora el pacto que Él hizo algún día, y me reconforta saber que ese mismo pacto lo ha hecho conmigo, y que Él no rompe sus promesas.
Piensen lo que quieran. Éste es un post muy personal y de verdad siento lo que estoy escribiendo. Le estoy muy agradecida por los cambios que está haciendo en mi vida, porque en verdad me llevarán a otro nivel espiritual, personal y profesional. Mi vida está por dar un giro radical y todo inició cuando decidí hacer caso a la promesa bíblica de buscar primero el Reino de los cielos y su justicia, que todo lo demás vendrá por añadidura.
Friday, March 09, 2007
Kiarita, la gato-nana
Les presento a Kiara, también conocida como la negrita. Ella era una bebita cuando la rescaté de debajo de un VolksWagen sedán (osea, un bochito) estando yo aún en la universidad. Como quien dice, ya llovió. Entonces yo tenía otro gato al que adoraba y ésta resultó ser una completa inútil, además de huraña. A diferencia de mi amado Hamish, en paz descanse, y de sarabi, la gata de la lavadora (jejeje) , Kiara no es capaz de cazar ni una mosca. Durante años su vida se limitó a ser prácticamente un gato de ornato, salvo por su necia petición de comer todos los días, jajajaja. Eso sí, durante la noche no encuentra mejor sitio para dormir que mi espalda, la canija.
El papel cambió cuando nació Valeria. La negrita ha estado siempre al pendiente de ella, desde que era bebé. Cuando Vale lloraba, la gata me maullaba para que fuera a atenderla... y hasta la fecha es así. ¡Uy! Que no se me ocurra hacerle cosquillas a mi hija porque la nana Kiara sale en su rescate. Finalmente halló un por qué en esta casa, jajaja, y mi hija la adora. La negrita incluso a veces se deja cargar por mi niña y se aguanta algo así como un minuto mientras Vale la trata como a un bebé... y eso, viniendo de un gato, ya son palabras mayores.
Monday, March 05, 2007
Lavado de gatos

Estoy estrenando la opción de meter fotos al blog (si... ya sé, ni que fuera la gran cosa o invento del hombre blanco, es solo que no lo había intentado antes) y me gustó iniciar mi aventura pictográfica con esta imagen que capté de mi gata sarabi un día que hacía frío. Yo había metido la ropa a la lavadora pero aún no le ponía agua ni jabón... y poco antes de hacerlo la caché ahí, bien dormida, jejeje. Linda, ¿no?
Friday, March 02, 2007
Algo de un blog ajeno
Visité el blog de Carlos Leiro, un argentino que me dejó un comentario, y de ahí me fui al de Clarice Baricco, lectora suya. En el blog de Clarice encontré, entre un remolino de ideas y emociones, el siguiente texto que me gustó porque -de nuevo- en algo me identifiqué...
"Cuerpos febriles y transparentes suspendidos en el eco de una lejanía. Tenías razón, vinieron a buscarnos, tomaron la calle equivocada y pasaron de largo para siempre. Te extraño. Con nostalgia. Con paz. Tranquilamente. Deseándote. No sé como eres. Ni lo sabré. Te conocí sin conocerte. Realidad de sueños. A la víspera de la sombra lunar. El ave de vuelo alto me ha despertado. No sé donde estoy."
http://saudadeparisina.blogspot.com/
"Cuerpos febriles y transparentes suspendidos en el eco de una lejanía. Tenías razón, vinieron a buscarnos, tomaron la calle equivocada y pasaron de largo para siempre. Te extraño. Con nostalgia. Con paz. Tranquilamente. Deseándote. No sé como eres. Ni lo sabré. Te conocí sin conocerte. Realidad de sueños. A la víspera de la sombra lunar. El ave de vuelo alto me ha despertado. No sé donde estoy."
http://saudadeparisina.blogspot.com/
Manena, a un año
Casi un año ha que falleció una prima muy querida y, aunque con menos dolor y tristeza, aún la extraño mucho. Reproduzco, en su memoria, fragmentos de un extenso poema de Manuel Acuña titulado A un cadáver.
Mane: sigues en mi corazón...
¡Y bien! Aquí está ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.
Aquí donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.
Aquí donde la fábula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la superstición se desvanece.
(...)
Aquí estas ya... tras de la lucha impía
en que romper al cabo conseguiste
la cárcel que al dolor te retenía.
La luz de tus pupilas ya no existe,
tu máquina vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.
¡Miseria y nada más! dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.
Y suponiendo tu misión cumplida
se acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida.
Pero, ¡no! tu misión no está acabada,
que ni es la nada el punto en que nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.
Círculo es la existencia y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y el sepulcro por extremos.
(...)
Tú sin aliento ya, dentro de poco
volverás a la tierra y a su seno
que es de la cuna universal el foco.
Y allí, a la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundará de gérmenes tu cieno.
(...)
En tanto que las grietas de tu fosa
verán alzarse en su fondo abierto
la larva convertida en mariposa.
(...)
Y en medio de esos cambios interiores
tu cráneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dará flores.
(...)
La tumba es el final de la jornada,
porque en la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espíritu encerrada.
Pero en esa mansión a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que de nuevo a la vida nos despierta.
Allí acaban la fuerza y el talento,
allí acaban los goces y los males,
allí acaban la fe y el sentimiento.
Allí acaban los lazos terrenales,
y mezcaldos el sabio y el idiota
se hunden en la región de los iguales.
Pero allí, donde el ánimo se agota
y perece la máquina, allí mismo
el ser que muere es otro ser que brota.
(...)
Que al final de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas, pero nunca muere.
Mane: sigues en mi corazón...
¡Y bien! Aquí está ya... sobre la plancha
donde el gran horizonte de la ciencia
la extensión de sus límites ensancha.
Aquí donde la rígida experiencia
viene a dictar las leyes superiores
a que está sometida la existencia.
Aquí donde derrama sus fulgores
ese astro cuya luz desaparece
la distinción de esclavos y señores.
Aquí donde la fábula enmudece
y la voz de los hechos se levanta
y la superstición se desvanece.
(...)
Aquí estas ya... tras de la lucha impía
en que romper al cabo conseguiste
la cárcel que al dolor te retenía.
La luz de tus pupilas ya no existe,
tu máquina vital descansa inerte
y a cumplir con su objeto se resiste.
¡Miseria y nada más! dirán al verte
los que creen que el imperio de la vida
acaba donde empieza el de la muerte.
Y suponiendo tu misión cumplida
se acercarán a ti, y en su mirada
te mandarán la eterna despedida.
Pero, ¡no! tu misión no está acabada,
que ni es la nada el punto en que nacemos
ni el punto en que morimos es la nada.
Círculo es la existencia y mal hacemos
cuando al querer medirla le asignamos
la cuna y el sepulcro por extremos.
(...)
Tú sin aliento ya, dentro de poco
volverás a la tierra y a su seno
que es de la cuna universal el foco.
Y allí, a la vida en apariencia ajeno,
el poder de la lluvia y del verano
fecundará de gérmenes tu cieno.
(...)
En tanto que las grietas de tu fosa
verán alzarse en su fondo abierto
la larva convertida en mariposa.
(...)
Y en medio de esos cambios interiores
tu cráneo lleno de una nueva vida,
en vez de pensamientos dará flores.
(...)
La tumba es el final de la jornada,
porque en la tumba es donde queda muerta
la llama en nuestro espíritu encerrada.
Pero en esa mansión a cuya puerta
se extingue nuestro aliento, hay otro aliento
que de nuevo a la vida nos despierta.
Allí acaban la fuerza y el talento,
allí acaban los goces y los males,
allí acaban la fe y el sentimiento.
Allí acaban los lazos terrenales,
y mezcaldos el sabio y el idiota
se hunden en la región de los iguales.
Pero allí, donde el ánimo se agota
y perece la máquina, allí mismo
el ser que muere es otro ser que brota.
(...)
Que al final de esta existencia transitoria
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas, pero nunca muere.
Monday, February 26, 2007
Boca cerrada con mucho que decir
Cuando tenía unos once años tuve la oportunidad de dar mi primer beso, nada más y nada menos que a quien fue mi amor platónico durante toda mi niñez y parte de mi adolescencia. No lo hice. Me quedé paralizada, muerta de miedo y de nervios, emocionada por la posibilidad de convertir en realidad mi sueño, pero al verme rodeada de todos nuestros vecinitos me cohibí.
Estábamos jugando a la botella y todos sabían que yo moría por él. Hasta él lo sabía... ¿cómo no lo iba a saber, si siempre he sido tan obvia? Creo que por miedo y nervios envío las señales equivocadas, pero es sólo cuestión de descifrarlas para que se vea la evidencia, clara como la escena de un crimen para un analista forense.
En fin, volviendo al punto, alguno de mis vecinitos decidió hacer realidad mi fantasía y de castigo me tocó darle un beso de lengüita (uuuy sí, ¡vaya castigo!). Lo que nadie sabía era que yo aún no había besado así. No sabía hacerlo y me aterró la idea de quedar mal, me cohibía en exceso hacerlo frente a los demás y encima él me gustaba tanto que yo a duras penas podía pensar con coherencia.
Mi organismo entonces activó un mecanismo de defensa que ha venido saboteando mis grandes momentos desde entonces, desde antes, desde siempre... Me negué a darle el beso y lo hice sólo de piquito. La bulla de mis vecinos me abochornó y terminé por irme a casa, donde me la pasé toda la noche dándome de topes contra la pared por no haber tenido el coraje para besar al chico de mis sueños.
Con el tiempo, la historia se ha repetido. Justo cuando llega el momento de tomar una decisión fuerte en el terreno sentimental aplico la retirada, cedo el campo, llega alguien más y lo toma. Y después me arrepiento por meses y años por no haberme lanzado con todo, por no tener siquiera el valor para confrontar a la persona y decirle lo que me pasa.
Y me pregunto, si la vida está hecha de decisiones, ¿qué tan diferente sería mi vida si en cada encrucijada del camino hubiera tomado la decisión que indicaba mi corazón y no mi cobardía? ¿Qué tan distinta sería mi historia? ¿Dónde estaría hoy? ¿Cuántos besos no habría perdido? ¿Cuántas veces me habría roto el corazón por algo real y no por haberme salido del camino sin andarlo siquiera?
A últimas veces he querido regresar al sendero tras darme cuenta de que ya volví a sabotearme. Algunas veces funcionó, pero la mayoría no. No se puede ir por ahí dándole alas a la gente para después mandarlos a volar y finalmente decirles que regresen. Muchos pensarán, ¿cómo pa' qué? ¿Para que me la vuelvas a aplicar? Y lo peor es que es cierto... por mucho que lo intente hay una alta posibilidad de que me invada nuevamente el temor y me encierre otra vez en mi fortaleza.
A final de cuentas, tal vez no soy más que la personificación de lo que tanto critico: esa princesa ilusionada que espera en lo alto de una torre que un valiente caballero la rescate, sin importar el tamaño del dragón con el que debe de lidiar. Creo que soy un poco como Fiona: tengo mi parte de ogro pero también vivo el sueño de todas las princesas. El punto es, como dice la publicidad de El Palacio de Hierro, que cada día hay menos príncipes.
Estábamos jugando a la botella y todos sabían que yo moría por él. Hasta él lo sabía... ¿cómo no lo iba a saber, si siempre he sido tan obvia? Creo que por miedo y nervios envío las señales equivocadas, pero es sólo cuestión de descifrarlas para que se vea la evidencia, clara como la escena de un crimen para un analista forense.
En fin, volviendo al punto, alguno de mis vecinitos decidió hacer realidad mi fantasía y de castigo me tocó darle un beso de lengüita (uuuy sí, ¡vaya castigo!). Lo que nadie sabía era que yo aún no había besado así. No sabía hacerlo y me aterró la idea de quedar mal, me cohibía en exceso hacerlo frente a los demás y encima él me gustaba tanto que yo a duras penas podía pensar con coherencia.
Mi organismo entonces activó un mecanismo de defensa que ha venido saboteando mis grandes momentos desde entonces, desde antes, desde siempre... Me negué a darle el beso y lo hice sólo de piquito. La bulla de mis vecinos me abochornó y terminé por irme a casa, donde me la pasé toda la noche dándome de topes contra la pared por no haber tenido el coraje para besar al chico de mis sueños.
Con el tiempo, la historia se ha repetido. Justo cuando llega el momento de tomar una decisión fuerte en el terreno sentimental aplico la retirada, cedo el campo, llega alguien más y lo toma. Y después me arrepiento por meses y años por no haberme lanzado con todo, por no tener siquiera el valor para confrontar a la persona y decirle lo que me pasa.
Y me pregunto, si la vida está hecha de decisiones, ¿qué tan diferente sería mi vida si en cada encrucijada del camino hubiera tomado la decisión que indicaba mi corazón y no mi cobardía? ¿Qué tan distinta sería mi historia? ¿Dónde estaría hoy? ¿Cuántos besos no habría perdido? ¿Cuántas veces me habría roto el corazón por algo real y no por haberme salido del camino sin andarlo siquiera?
A últimas veces he querido regresar al sendero tras darme cuenta de que ya volví a sabotearme. Algunas veces funcionó, pero la mayoría no. No se puede ir por ahí dándole alas a la gente para después mandarlos a volar y finalmente decirles que regresen. Muchos pensarán, ¿cómo pa' qué? ¿Para que me la vuelvas a aplicar? Y lo peor es que es cierto... por mucho que lo intente hay una alta posibilidad de que me invada nuevamente el temor y me encierre otra vez en mi fortaleza.
A final de cuentas, tal vez no soy más que la personificación de lo que tanto critico: esa princesa ilusionada que espera en lo alto de una torre que un valiente caballero la rescate, sin importar el tamaño del dragón con el que debe de lidiar. Creo que soy un poco como Fiona: tengo mi parte de ogro pero también vivo el sueño de todas las princesas. El punto es, como dice la publicidad de El Palacio de Hierro, que cada día hay menos príncipes.
Sunday, February 25, 2007
Como bola de cristal
Yo siempre he dicho que soy muy transparente. Un espejo no refleja mejor que mi rostro lo que siento, y en mi alma se leen mis intenciones como a través del cristal de una ventana... o al menos eso creo yo.
Pero últimamente pienso que ese rasgo mío no solo permite leer el presente y el pasado, sino mis planes a futuro. Me cuesta trabajo guardar mis propios secretos y ahora ardo en deseos de hacer del conocimiento público un par de proyectos que traigo en mente.
Espero que se concreten pronto, y entonces les contaré en qué ando.
Un abrazo.
Pero últimamente pienso que ese rasgo mío no solo permite leer el presente y el pasado, sino mis planes a futuro. Me cuesta trabajo guardar mis propios secretos y ahora ardo en deseos de hacer del conocimiento público un par de proyectos que traigo en mente.
Espero que se concreten pronto, y entonces les contaré en qué ando.
Un abrazo.
Tuesday, February 13, 2007
Una boda muy puerca
Hoy leí en la síntesis gratuita que distribuye el diario Crónica que un taiwanés loco llevó a una pareja de cerdos a casarse. El sr. Xu Wenchuan, de hecho, lanzó una convocatoria para conocer cerditas dispuestas a casarse con su puerco, Xu Fuge. Los dueños de 10 cerdas respondieron el anuncio, y la afortunada ganadora fue Huang Chichi.
Así, Xu Fuge y Huang Chichi fueron llevados ante un cura, quien les dio la bendición (osea... ¿cómo?).
Ora resulta que hasta los cerdos tienen más probabilidades de casarse que yo.
Así, Xu Fuge y Huang Chichi fueron llevados ante un cura, quien les dio la bendición (osea... ¿cómo?).
Ora resulta que hasta los cerdos tienen más probabilidades de casarse que yo.
Sunday, February 11, 2007
Kilómetro 31
Recién fui a ver esta película nacional y, fuera del final, me gustó. Está bien actuada y la producción no le envidia nada al filme español El espinazo del diablo. La verdad, los fantasmitas están de "no manches" y, como dice un amigo mío, los sustos están a la orden del día.
Hay cosas que mi lógica no entiende, pues la neta si yo viera un fantasma, me hago en los calzones y salgo corriendo. Pero, como en toda buena película de miedo, aquí no faltan los valentones que les da por investigar solitos...
Tal parece que hay una segunda parte, que a mi juicio no es necesaria, tal como la cuarta parte de la saga de saw (Juego macabro). Así que esperemos a ver qué nuevas sorpresas nos traen del inframundo.
Hay cosas que mi lógica no entiende, pues la neta si yo viera un fantasma, me hago en los calzones y salgo corriendo. Pero, como en toda buena película de miedo, aquí no faltan los valentones que les da por investigar solitos...
Tal parece que hay una segunda parte, que a mi juicio no es necesaria, tal como la cuarta parte de la saga de saw (Juego macabro). Así que esperemos a ver qué nuevas sorpresas nos traen del inframundo.
Friday, February 02, 2007
Entre la locura y la lucidez
Ayer leía en una presentación de las que circulan por internet que la lucidez es un acceso de locura al contrario. Y en la manteleta del restaurante donde comí hoy leí una frase que me gustó mucho. No me pregunten por el autor, que no lo recuerdo, pero decía así: "el amor es como Don Quijote, cuando recobra la cordura es que está para morir".
Bien, un rayo de esperanza. A pesar de mis accesos de locura, tengo fé en que recobraré pronto la cordura...
Bien, un rayo de esperanza. A pesar de mis accesos de locura, tengo fé en que recobraré pronto la cordura...
Tuesday, January 30, 2007
Directo al manicomio, por favor
Debo estar loca. No veo otra justificación para mi comportamiento. Apenas pasó mi cumpleaños y, aunque yo sabía perfectamente bien que él no haría nada por buscarme, tenía una estúpida esperanza agonizando -bien dicen que la esperanza muere al último- que ansiaba recibir una llamada, hallarlo en el chat, o de a perdis recibir un mail de felicitación. Nada.
Mucha gente recordó mi cumple y me llamaron, me enviaron un correo o una postal virtual, hasta con anticipación. Incluso de la persona menos esperada recibí un presente... pero del todavía objeto de mi cariño, nada. Ni una palabra.
Ese fue el tiro de gracia para mi esperanza moribunda. Con todo, él permanece en mi mente.
El viernes voy a salir, y aunque me ilusiona una nueva oportunidad, me voy a tientas esta vez. Yo no creo en lo de un clavo saca otro clavo y no puedo usar a la gente. Y encima, no puedo hacer de lado el hecho de que mi corazón aún se detiene cuando ve que brinca en la pantalla de mi compu una ventanita que dice: "J acaba de iniciar sesión".
No saben el trabajo que me cuesta, vez tras vez, contenerme para saludarlo, porque, claro, no es él quien para saludarme primero. Y así pasa el tiempo, nomás viendo su nick al lado del monito verde, hasta que uno de los dos se desconecta. Así, sin hablar ya nada.
Justo cuando terminaba de escribir esto, J hizo acto de presencia en el chat, felicitándome y tirando por la borda mi voluntad y mi razón... Mi corazón es un lío, las manos me sudan y tiemblo -y no es por el frío. ¿No es triste? J tiene aún el control de mis sentimientos, aunque sea virtual y a control remoto... Maldita sea mi esperanza que, cual zombie, acaba de salir de la tumba en que recién la enterré y ahora anda deambulando por ahí, tratando de encender nuevas velitas. Como dije en el título: ¡Directo al manicomio, por favor!
Mucha gente recordó mi cumple y me llamaron, me enviaron un correo o una postal virtual, hasta con anticipación. Incluso de la persona menos esperada recibí un presente... pero del todavía objeto de mi cariño, nada. Ni una palabra.
Ese fue el tiro de gracia para mi esperanza moribunda. Con todo, él permanece en mi mente.
El viernes voy a salir, y aunque me ilusiona una nueva oportunidad, me voy a tientas esta vez. Yo no creo en lo de un clavo saca otro clavo y no puedo usar a la gente. Y encima, no puedo hacer de lado el hecho de que mi corazón aún se detiene cuando ve que brinca en la pantalla de mi compu una ventanita que dice: "J acaba de iniciar sesión".
No saben el trabajo que me cuesta, vez tras vez, contenerme para saludarlo, porque, claro, no es él quien para saludarme primero. Y así pasa el tiempo, nomás viendo su nick al lado del monito verde, hasta que uno de los dos se desconecta. Así, sin hablar ya nada.
Justo cuando terminaba de escribir esto, J hizo acto de presencia en el chat, felicitándome y tirando por la borda mi voluntad y mi razón... Mi corazón es un lío, las manos me sudan y tiemblo -y no es por el frío. ¿No es triste? J tiene aún el control de mis sentimientos, aunque sea virtual y a control remoto... Maldita sea mi esperanza que, cual zombie, acaba de salir de la tumba en que recién la enterré y ahora anda deambulando por ahí, tratando de encender nuevas velitas. Como dije en el título: ¡Directo al manicomio, por favor!
Tuesday, January 16, 2007
Un break
Cuando uno habla de un break, generalmente se refiere a que necesita un descanso. Bueno, yo me estoy tomando un break, al revés. No he escrito porque tengo mucho trabajo últimamente, lo cual agradezco. Siempre digo que es mejor tener a no tener. Pero ni siquiera en mi diario he escrito nada. Tal vez ando falta de espíritu para escribir que la historia se acabó, tal vez es que he estado enferma... y tal vez que tengo muchas cosas que hacer y en qué pensar y ocuparme.
Así que no me extrañen... o bueno, sí, extráñenme, pero quédense tranquilos, que estoy bien.
Curiosamente, el trabajo ha resultado una terapia más efectiva en estos días que la misma escritura. Ahora lo que hago es leer mucho, y me concentro más en la chamba y otras tareas.
Ahora que lo recuerdo, hice lo mismo cuando me separé del papá de Vale, y me funcionó. Así que, señores, me tomo un break, jajajaja... un break del que puedo predecir que terminaré agotada, si sigo con esta carga de trabajo. Pero, créanme, me siento bien.
Un abrazo a todos.
Así que no me extrañen... o bueno, sí, extráñenme, pero quédense tranquilos, que estoy bien.
Curiosamente, el trabajo ha resultado una terapia más efectiva en estos días que la misma escritura. Ahora lo que hago es leer mucho, y me concentro más en la chamba y otras tareas.
Ahora que lo recuerdo, hice lo mismo cuando me separé del papá de Vale, y me funcionó. Así que, señores, me tomo un break, jajajaja... un break del que puedo predecir que terminaré agotada, si sigo con esta carga de trabajo. Pero, créanme, me siento bien.
Un abrazo a todos.
Friday, January 05, 2007
Cansada de besar sapos
El día de ayer estaba hasta el queque de tener a mi hija aún de vacaciones mientras yo debo trabajar, y terminé por dejársela a su papá en la tarde para irme a una terapia relajante que me bajara el estrés de un jalón. Me compré unas botas -que ahora utilicé con una minifalda- y me fui al cine. De las pelis que me interesaban ver la que empezaba a la hora que yo fui era la de Cansada de besar sapos. Tiene buenas puntadas pero no es lo máximo. Está bien para verla un día que no tenga uno muchas expectativas y se quiera relajar... como yo ayer.
Tiene algunos errores de continuidad, algunas actuaciones no me convencieron y tampoco me gustó que no hicieran tomas abiertas de Barcelona, dado que la parte final de la peli sucede ahí. Cuando uno va al cine espera, como cuando lee un buen libro, que lo transporten al lugar y al momento donde suceden las cosas. A ver, ¿para qué llevar staff a España si en la peli lo único que se ve es la fachada de un teatro, un callejón oscuro y el interior de un edificio? Pero bueno, fuera de eso, si buscan una opción divertida para pasar el rato, está bien.
No digo que ya esté sanada. Mentiría al hacerlo y tendría que comerme mis palabras cuando en un acceso de nostalgia lo extrañara tanto como ayer. Simplemente creo que finalmente empiezo a ver las cosas con otros ojos, lo que me está ayudando a salir adelante y desechar el dolor y la tristeza. Life goes on. Show must go on.
Ya dejé de culparme. Me decía que era mi error haberle creído, haberme enamorado de él. Y en parte es cierto. Pero, como dice una canción de Coti, esto "no fue de casualidad, yo quería que nos pasara y tú lo dejaste pasar. No quiero que me perdones y no me pidas perdón. No me niegues que me buscaste, nada de esto fue un error. Los errores no se eligen, para bien o para mal (...) Aprendí la diferencia entre el juego y el azar, quién termina y quién se entrega, nada de esto fue un error."
Así, pues, ya dejé de decirme que me equivoqué, que fué my mistake. No, no fue un error. Simplemente no se dieron las cosas. Sigo un poco enojada y triste porque él no pudo ver más allá de mis defectos en los pocos días que tuvimos, o no sé qué diablos le pasó por la cabeza y el corazón. Lo cierto es que soy una gran mujer y lamento no haberme comportado como soy, pero si él no pudo ver que era de esa forma porque me genera un sentimiento muy fuerte, y tampoco puso mucho de su parte para conquistarme, pues entonces no me merece. Y créanme que es un muy buen muchacho... tal vez eso es lo que más me duele. Que no era un gañán el que me despreció, sino un buen hombre el que no me quiso.
Como escribió Cielo en su blog, yo lo ví a él, pude ver a la persona real más allá de la ilusión del chat, y a pesar de todo me gustó. Hoy ya no sabré si lo que él esperaba de mi era tan diferente que no le gustó la realidad, o qué pasó, pero si él no pudo verme, más allá de la cortina de miedo y nervios, entonces no me quiere. Punto final.
It's over. Finalmente pude decirlo, creyéndolo de corazón. Sí, aún hay algo de sentimiento agonizando, pero creo que, siguiendo los consejos que me han dejado, si cada día decido ser feliz y me repito que esto ya terminó, que nunca sucedió nada en verdad, llegará el día en que J no sea más que la sigla más reciente de la cronología de mi corazón.
Tiene algunos errores de continuidad, algunas actuaciones no me convencieron y tampoco me gustó que no hicieran tomas abiertas de Barcelona, dado que la parte final de la peli sucede ahí. Cuando uno va al cine espera, como cuando lee un buen libro, que lo transporten al lugar y al momento donde suceden las cosas. A ver, ¿para qué llevar staff a España si en la peli lo único que se ve es la fachada de un teatro, un callejón oscuro y el interior de un edificio? Pero bueno, fuera de eso, si buscan una opción divertida para pasar el rato, está bien.
En lo personal, me identifiqué en cierto momento con la protagonista porque es una mujer a la que le va bien en su trabajo; su familia, amigos y gente que la rodea la quieren mucho; pero le da por fijarse en la persona equivocada y es capaz de aguantar y hacer lo que sea cuando ama. También me identifiqué con ella porque es apasionada y no se peina... jajajajajajajaja. O más bien, lleva el cabello a la despeiné, jejeje.
Por lo demás, agradezco los comentarios que me han dejado en el blog y les cuento que también he tenido tiempo de tranquilizarme, de pensar muchas cosas, de entender que hay dolores más fuertes que el mío y de leer la Biblia, pero, sobre todo, de salirme del escenario y ver las cosas desde otra perspectiva.No digo que ya esté sanada. Mentiría al hacerlo y tendría que comerme mis palabras cuando en un acceso de nostalgia lo extrañara tanto como ayer. Simplemente creo que finalmente empiezo a ver las cosas con otros ojos, lo que me está ayudando a salir adelante y desechar el dolor y la tristeza. Life goes on. Show must go on.
Ya dejé de culparme. Me decía que era mi error haberle creído, haberme enamorado de él. Y en parte es cierto. Pero, como dice una canción de Coti, esto "no fue de casualidad, yo quería que nos pasara y tú lo dejaste pasar. No quiero que me perdones y no me pidas perdón. No me niegues que me buscaste, nada de esto fue un error. Los errores no se eligen, para bien o para mal (...) Aprendí la diferencia entre el juego y el azar, quién termina y quién se entrega, nada de esto fue un error."
Así, pues, ya dejé de decirme que me equivoqué, que fué my mistake. No, no fue un error. Simplemente no se dieron las cosas. Sigo un poco enojada y triste porque él no pudo ver más allá de mis defectos en los pocos días que tuvimos, o no sé qué diablos le pasó por la cabeza y el corazón. Lo cierto es que soy una gran mujer y lamento no haberme comportado como soy, pero si él no pudo ver que era de esa forma porque me genera un sentimiento muy fuerte, y tampoco puso mucho de su parte para conquistarme, pues entonces no me merece. Y créanme que es un muy buen muchacho... tal vez eso es lo que más me duele. Que no era un gañán el que me despreció, sino un buen hombre el que no me quiso.
Como escribió Cielo en su blog, yo lo ví a él, pude ver a la persona real más allá de la ilusión del chat, y a pesar de todo me gustó. Hoy ya no sabré si lo que él esperaba de mi era tan diferente que no le gustó la realidad, o qué pasó, pero si él no pudo verme, más allá de la cortina de miedo y nervios, entonces no me quiere. Punto final.
It's over. Finalmente pude decirlo, creyéndolo de corazón. Sí, aún hay algo de sentimiento agonizando, pero creo que, siguiendo los consejos que me han dejado, si cada día decido ser feliz y me repito que esto ya terminó, que nunca sucedió nada en verdad, llegará el día en que J no sea más que la sigla más reciente de la cronología de mi corazón.
Tuesday, January 02, 2007
El problema
Está bien, lo admito. Voy a comerme mis palabras otra vez. He aquí una canción de Ricardo Arjona que me pareció estúpida y sosa, por lo repetitiva, cuando la escuché por primera vez. Pero metida como sigo con el corazón donde no debo, de pronto la vuelvo a escuchar y me identifico completamente con la letra.
Sí, me sigue pareciendo en exceso repetitiva, pero bueno...
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte
El problema no es tu ausencia, el problema es que te espero
El problema no es problema, el problema es que me duele
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo
Si me gustaste por ser libre ¿quién soy yo para cambiarte?
Si me quede queriendo solo, ¿cómo hacer para obligarte?
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos?
¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco?
¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
Y es que el problema no es cambiarte, el problema es que no quiero.
El problema no es que duela, el problema es que me gusta
El problema no es el daño, el problema son las huellas
El problema no es lo que haces, el problema es que lo olvido
El problema no es que digas, el problema es lo que callas.
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos?
¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco?
¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos?
¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco?
¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte.
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es cambiarte, el problema es que no quiero.
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
Y, como dice otra canción, una conocida ranchera: "se me olvidó otra vez..."
Ni hablar. Pero venga pues, el frentazo, que para eso sirven. Ojalá fuera el definitivo. Ojalá, como a los condenados al paredón, todo se solucionara con un disparo al corazón, para matar de una vez por todas este sentimiento...
Sí, me sigue pareciendo en exceso repetitiva, pero bueno...
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte
El problema no es tu ausencia, el problema es que te espero
El problema no es problema, el problema es que me duele
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo
Si me gustaste por ser libre ¿quién soy yo para cambiarte?
Si me quede queriendo solo, ¿cómo hacer para obligarte?
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos?
¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco?
¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
Y es que el problema no es cambiarte, el problema es que no quiero.
El problema no es que duela, el problema es que me gusta
El problema no es el daño, el problema son las huellas
El problema no es lo que haces, el problema es que lo olvido
El problema no es que digas, el problema es lo que callas.
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos?
¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco?
¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
¿Cómo encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos?
¿Cómo encontrarle plataformas a lo que siempre fue un barranco?
¿Cómo encontrar en la alacena los besos que no me diste?
¿Y cómo deshacerme de ti, si no te tengo?
¿Cómo alejarme de ti, si estas tan lejos?
El problema no fue hallarte, el problema es olvidarte.
El problema no es que mientas, el problema es que te creo.
El problema no es cambiarte, el problema es que no quiero.
El problema no es quererte, es que tú no sientas lo mismo.
El problema no es que juegues, el problema es que es conmigo.
Y, como dice otra canción, una conocida ranchera: "se me olvidó otra vez..."
Ni hablar. Pero venga pues, el frentazo, que para eso sirven. Ojalá fuera el definitivo. Ojalá, como a los condenados al paredón, todo se solucionara con un disparo al corazón, para matar de una vez por todas este sentimiento...
Saturday, December 30, 2006
Poema de Salvador Novo
Gracias Señor porque me diste un año...
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos.
Gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por el espina y la flor,
porque tu invierno maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera
y porque entre tus dones me bendiga,
compendio de tu amor,
la duradera felicidad de una mano amiga.
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos.
Gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por el espina y la flor,
porque tu invierno maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera
y porque entre tus dones me bendiga,
compendio de tu amor,
la duradera felicidad de una mano amiga.
Tuesday, December 26, 2006
Con la esperanza puesta en el 2007
Este post es únicamente para agradecer a todos y cada uno de ustedes sus comentarios, su interés, su apoyo. Gracias por tomarse un tiempo para leerme de vez en cuando. Gracias por su afecto y sus palabras, que son como balsas en medio de un naufragio.
Este año fue duro, emocionalmente, y sé que mucho tiene que ver con mis actitudes. He estado trabajando en ello, y ha sido una de las razones de mi ausencia del blog, cuando antes publicaba con tanta frecuencia. Es que tengo mil cosas en la cabeza, pero son como un torbellino y no termina de aterrizar nada en concreto. Espero que los días que me quedan aún de descanso me ayuden a organizar mi existencia y empezar el 2007 con nuevos bríos.
Y lo mismo les deseo a ustedes: un año lleno de bendiciones para ustedes y los suyos. Que Dios los guarde y que sus deseos se cumplan.
Les mando un fuerte abrazo, con todo cariño.
Lizz
Este año fue duro, emocionalmente, y sé que mucho tiene que ver con mis actitudes. He estado trabajando en ello, y ha sido una de las razones de mi ausencia del blog, cuando antes publicaba con tanta frecuencia. Es que tengo mil cosas en la cabeza, pero son como un torbellino y no termina de aterrizar nada en concreto. Espero que los días que me quedan aún de descanso me ayuden a organizar mi existencia y empezar el 2007 con nuevos bríos.
Y lo mismo les deseo a ustedes: un año lleno de bendiciones para ustedes y los suyos. Que Dios los guarde y que sus deseos se cumplan.
Les mando un fuerte abrazo, con todo cariño.
Lizz
Friday, December 15, 2006
Mejor...
Empiezo a respirar aire fresco y me lleno de ánimos. Ya voy saliendo. El fantasma de J finalmente se queda atrás y yo sigo adelante. ¡Qué lástima! No tenía que hacer nada, ya me tenía... sólo era cosa de mantenerme, pero ni hablar.
Transcribo un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que expresa lo que mi corazón siente.
A él
No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así, ¡bendito sea!
amargo cáliz con placer agoto;
mi alma reposa al fin; nada desea.
Te amé, no te amo ya. Piénsalo al menos
¡nunca, si fuere un error, la verdad mire!
Que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.
Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.
De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
¡Quísolo Dios y fue: gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento.
Ángel de las venganzas. Ya eres hombre...
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Más ¡ay!, ¡cuán triste libertad respiro!
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.
¡Vive dichoso tú! Si algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.
Transcribo un poema de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que expresa lo que mi corazón siente.
A él
No existe lazo ya; todo está roto;
plúgole al cielo así, ¡bendito sea!
amargo cáliz con placer agoto;
mi alma reposa al fin; nada desea.
Te amé, no te amo ya. Piénsalo al menos
¡nunca, si fuere un error, la verdad mire!
Que tantos años de amargura llenos
trague el olvido, el corazón respire.
Lo has destrozado sin piedad; mi orgullo
una vez y otra vez pisaste insano...
más nunca el labio exhalará un murmullo
para acusar tu proceder tirano.
De graves faltas vengador terrible,
dócil llenaste tu misión: ¿lo ignoras?
No era tuyo el poder que irresistible
postró ante ti mis fuerzas vencedoras.
¡Quísolo Dios y fue: gloria a su nombre!
Todo se terminó: recobro aliento.
Ángel de las venganzas. Ya eres hombre...
Ni amor ni miedo al contemplarte siento.
Cayó tu cetro, se embotó tu espada...
Más ¡ay!, ¡cuán triste libertad respiro!
Hice un mundo de ti, que hoy se anonada,
y en honda y vasta soledad me miro.
¡Vive dichoso tú! Si algún día
ves este adiós que te dirijo eterno,
sabe que aún tienes en el alma mía
generoso perdón, cariño tierno.
Friday, December 01, 2006
Cinéfila sin cine...
Me encantaría publicar críticas de cine cada semana, como lo había prometido en una ocasión, pero la verdad es que voy muy poco. Las dos últimas películas que he visto literalmente han sido escapadas, aprovechando que alguien me cuida a la niña en ese momento. Pero bueno, lo prometido es deuda y un amigo me ha recordado que mi deuda ya es muy alta, en este sentido, así que ahí les van algunos comentarios de lo que he visto recientemente...
Ya saben, se vale que me den sus opiniones. La crítica se enriquece de los comentarios.
En cine:
Babel ****
Siguiendo el mismo estilo que ha identificado a González Iñárritu, esta película mezcla escenarios y tiempos sin orden cronológico, obligando al espectador a adivinar el rompecabezas con cada pieza que le entrega. En lo personal, a mí me gusta mucho esta forma narrativa, desde que leí Pedro Páramo, así que me gusta el manejo del director mexicano.
Por lo demás, me llamó mucho la atención la premisa de la historia, y es que los más grandes problemas de comunicación no son resultado de la diferencia de idiomas, sino de la separación de las almas...
Saw 3 ****
No es que me guste el cine gore, más bien los thrillers psicológicos, y desde la primera entrega de esta saga quedé asombrada por el giro que da la trama al final, además de lo estresante que resulta ver cómo, vez tras vez, las víctimas se enfrentan a decisiones que los pueden matar, o los pueden liberar del juego de Jigsaw.
Quien no ha visto las dos primeras partes, probablemente no entenderá la tercera, pues está muy ligada con los sucesos de sus predecesoras. Aunque por ahí tiene algunos detalles que no terminan de cuajar, a mi modo de pensar, la tercera parte de la saga ofrece muchas explicaciones y, por fin, un final para la maquiavélica mente del psicópata tras los juegos.
Títulos en DVD:
Don Juan de Marco ***
Tal vez esperaba más de Johny Depp, tal vez en su momento escuché muy buenos comentarios de la película, tal vez porque pensé que se trataba de algo épico, pero no me pareció la gran cosa. Es una buena película romántica, como para ver un domingo, sobre todo como sugerencia para los chavos que se quieren ligar a una niña, y más si ella es fan del señor Depp. Y chance los hombres aprenden alguna técnica para enamorar a las mujeres...
Espanglish ****
Me parece una buena comedia romántica, con un poco más de trasfondo que la historia de amor entre los personajes. Tenía tiempo que no veía una película que me dejara con tan buen sabor de boca. Creo que suele suceder que cuando uno no espera mucho de una película, es más fácil que se lleve una agradable sorpresa.
La ventana secreta *****
No exagero con las cinco estrellitas. De verdad está buena. Y no sólo porque actúa uno de mis novios, Johny Depp, ni porque lo considero un excelente actor, sino que la trama lo sumerge a uno en un juego psicológico y el final no es el que uno suele esperar. No quiero decir más por temor a contar algo crucial, pero de verdad la recomiendo muchísimo.
La pianista ***
Me habían hablado mucho de esta película, pero al final no me convenció. Nunca terminé de entender a la protagonista. Y si yo, que soy mujer, no la entiendo, los hombres seguro que se desquiciarán. ¿Que si la recomiendo? Pues como onda cultural, de ver cine francés, está bien. Como material de estudio psicológico, también va. Pero de ahí en fuera, si no son amantes del cine cultural, lo más seguro es que no les guste.
Los amantes del círculo polar ****
Esto del cine europeo a veces es complicado para la mentalidad latina, pero en este caso sí me gustó. El final es un poco frustrante para las parejas enamoradas, es cierto, pero me gusta la trama y el manejo del director, un poco a lo Lucía y el sexo. Como buen cine español, es un poco denso; es decir, no es una película que se pueda entender con cientos de distractores alrededor, pero si tienen un rato de relax y no quieren ver algo ligero, vale la pena.
Solo contra sí mismo *****
El nombre original de esta película sueca es Onskan, que significa malvado. Narra la historia de un muchacho que desde niño sufre maltrato por parte de su padrastro y, por ende, él se convierte en golpeador. En un intento por salir adelante, asume la decisión de su madre de enviarlo a un internado que resulta peor que una correccional. Ahí empieza su lucha por mantener sus principios y enfrentar cada uno de los aspectos de su vida, incluso los que le vienen desde pequeño. Muy recomendable.
Infantiles:
La era del hielo 2 ****
Sí, claro, ya todos vieron esta, seguro. Y ya tendrán su propia opinión, así que me limitaré a un par de comentarios. El primero es que extrañé la voz grave y varonil de Sergio Sendel personificando a Diego, pero bueno, conforme avanza la película se olvida uno de ese pequeñísimo detalle. Por otro lado, creo que hay algunos detalles que se les van, como el hecho de que un mamut de diez toneladas y con semejante pelaje completamente mojado pueda nadar, o mejor dicho, bucear, con tanta velocidad, pero bueno... Por lo demás, está muy bien hecha y a los niños les encanta.
Dragones
Así es. Cero estrellas. Osea, ¿en qué estaban pensando los productores de TV Azteca cuando la pusieron en cartelera? La construcción de los dragones se ve chida en los espectaculares, hasta parece que fuera película gringa. Pero la animación, ¡madre santa! ¡Terrible! ¿Cómo esperan que compita contra Cars o Las aventuras de Lucas, por ejemplo? Y la historia... nefasta, con un final incomprensible. Deja mucho qué desear... Yo pagué por verla en el cine, pero ustedes no desperdicien su dinero y mejor renten Tierra de Osos 2, o cualquier otra. Para ver dragones, mejor renten la de Corazón de dragón, aunque no es para niños...
Monster House ****
Una animación increíble y una historia rescatable, pero no apta para menores de cinco o seis años, al menos. Además, es recomendable que los papás vean la película con los niños, sobre todo con aquellos más miedosones o que se sugestionan fácilmente, porque tiene muchas escenas con alta carga de adrenalina y que elevan mucho la tensión, en lo que se refiere a que es una película de terror... con un final adecuado para los niños. Igual no es de esas películas que se ven una y otra vez, pero está muy bien hecha y vale la pena.
Ya saben, se vale que me den sus opiniones. La crítica se enriquece de los comentarios.
En cine:
Babel ****
Siguiendo el mismo estilo que ha identificado a González Iñárritu, esta película mezcla escenarios y tiempos sin orden cronológico, obligando al espectador a adivinar el rompecabezas con cada pieza que le entrega. En lo personal, a mí me gusta mucho esta forma narrativa, desde que leí Pedro Páramo, así que me gusta el manejo del director mexicano.
Por lo demás, me llamó mucho la atención la premisa de la historia, y es que los más grandes problemas de comunicación no son resultado de la diferencia de idiomas, sino de la separación de las almas...
Saw 3 ****
No es que me guste el cine gore, más bien los thrillers psicológicos, y desde la primera entrega de esta saga quedé asombrada por el giro que da la trama al final, además de lo estresante que resulta ver cómo, vez tras vez, las víctimas se enfrentan a decisiones que los pueden matar, o los pueden liberar del juego de Jigsaw.
Quien no ha visto las dos primeras partes, probablemente no entenderá la tercera, pues está muy ligada con los sucesos de sus predecesoras. Aunque por ahí tiene algunos detalles que no terminan de cuajar, a mi modo de pensar, la tercera parte de la saga ofrece muchas explicaciones y, por fin, un final para la maquiavélica mente del psicópata tras los juegos.
Títulos en DVD:
Don Juan de Marco ***
Tal vez esperaba más de Johny Depp, tal vez en su momento escuché muy buenos comentarios de la película, tal vez porque pensé que se trataba de algo épico, pero no me pareció la gran cosa. Es una buena película romántica, como para ver un domingo, sobre todo como sugerencia para los chavos que se quieren ligar a una niña, y más si ella es fan del señor Depp. Y chance los hombres aprenden alguna técnica para enamorar a las mujeres...
Espanglish ****
Me parece una buena comedia romántica, con un poco más de trasfondo que la historia de amor entre los personajes. Tenía tiempo que no veía una película que me dejara con tan buen sabor de boca. Creo que suele suceder que cuando uno no espera mucho de una película, es más fácil que se lleve una agradable sorpresa.
La ventana secreta *****
No exagero con las cinco estrellitas. De verdad está buena. Y no sólo porque actúa uno de mis novios, Johny Depp, ni porque lo considero un excelente actor, sino que la trama lo sumerge a uno en un juego psicológico y el final no es el que uno suele esperar. No quiero decir más por temor a contar algo crucial, pero de verdad la recomiendo muchísimo.
La pianista ***
Me habían hablado mucho de esta película, pero al final no me convenció. Nunca terminé de entender a la protagonista. Y si yo, que soy mujer, no la entiendo, los hombres seguro que se desquiciarán. ¿Que si la recomiendo? Pues como onda cultural, de ver cine francés, está bien. Como material de estudio psicológico, también va. Pero de ahí en fuera, si no son amantes del cine cultural, lo más seguro es que no les guste.
Los amantes del círculo polar ****
Esto del cine europeo a veces es complicado para la mentalidad latina, pero en este caso sí me gustó. El final es un poco frustrante para las parejas enamoradas, es cierto, pero me gusta la trama y el manejo del director, un poco a lo Lucía y el sexo. Como buen cine español, es un poco denso; es decir, no es una película que se pueda entender con cientos de distractores alrededor, pero si tienen un rato de relax y no quieren ver algo ligero, vale la pena.
Solo contra sí mismo *****
El nombre original de esta película sueca es Onskan, que significa malvado. Narra la historia de un muchacho que desde niño sufre maltrato por parte de su padrastro y, por ende, él se convierte en golpeador. En un intento por salir adelante, asume la decisión de su madre de enviarlo a un internado que resulta peor que una correccional. Ahí empieza su lucha por mantener sus principios y enfrentar cada uno de los aspectos de su vida, incluso los que le vienen desde pequeño. Muy recomendable.
Infantiles:
La era del hielo 2 ****
Sí, claro, ya todos vieron esta, seguro. Y ya tendrán su propia opinión, así que me limitaré a un par de comentarios. El primero es que extrañé la voz grave y varonil de Sergio Sendel personificando a Diego, pero bueno, conforme avanza la película se olvida uno de ese pequeñísimo detalle. Por otro lado, creo que hay algunos detalles que se les van, como el hecho de que un mamut de diez toneladas y con semejante pelaje completamente mojado pueda nadar, o mejor dicho, bucear, con tanta velocidad, pero bueno... Por lo demás, está muy bien hecha y a los niños les encanta.
Dragones
Así es. Cero estrellas. Osea, ¿en qué estaban pensando los productores de TV Azteca cuando la pusieron en cartelera? La construcción de los dragones se ve chida en los espectaculares, hasta parece que fuera película gringa. Pero la animación, ¡madre santa! ¡Terrible! ¿Cómo esperan que compita contra Cars o Las aventuras de Lucas, por ejemplo? Y la historia... nefasta, con un final incomprensible. Deja mucho qué desear... Yo pagué por verla en el cine, pero ustedes no desperdicien su dinero y mejor renten Tierra de Osos 2, o cualquier otra. Para ver dragones, mejor renten la de Corazón de dragón, aunque no es para niños...
Monster House ****
Una animación increíble y una historia rescatable, pero no apta para menores de cinco o seis años, al menos. Además, es recomendable que los papás vean la película con los niños, sobre todo con aquellos más miedosones o que se sugestionan fácilmente, porque tiene muchas escenas con alta carga de adrenalina y que elevan mucho la tensión, en lo que se refiere a que es una película de terror... con un final adecuado para los niños. Igual no es de esas películas que se ven una y otra vez, pero está muy bien hecha y vale la pena.
Café y chocolate
A modo de explicación, estos son fragmentos de cosas que he escrito desde hace mucho tiempo. No tienen relación entre sí, no están en orden cronológico y no corresponden a una persona o sentimiento en específico... es solo un ejercicio para recuperar mi musa.
*****
Refrescó su rostro con el agua del lavamanos y se miró al espejo. Casi no se reconoció. No era esa la misma imagen de la joven que recordaba, tiempo atrás, riendo en el jardín trasero de aquella casona blanca, bajo la sombra del árbol que crecía ahí hace más de 40 años...
Regresó de su recuerdo y salió del baño. Aspiró profundamente y caminó a la salita donde la esperaban. Sin embargo, tuvo la sensación de que nadie notó su ausencia. Para parecer ocupada, extendió la mano y asió su taza de café. ¡Vaya! ¡Qué reconfortante resulta una buena taza de café! Se dejó llevar por el aroma mientras...
*****
¿Café o chocolate? -me preguntó el mesero. Me habían recomendado mucho el chocolate caliente del lugar, así que opté por éste. Mientras lo servían, noté la consistencia, la temperatura y el aroma de la bebida, y me dije que si sabía tan bien como se veía, valdría la recomendación. Apenas soplé un poco y di el primer sorbo... mis pupilas se dilataron y en mi rostro se dibujó una sonrisa. Es uno de los mejores chocolates calientes que he probado, definitivamente. Y degustarlo es una experiencia que me gusta repetir cada vez que desayuno en ese restaurante.
*****
Ahí estaba, en la cocinita de su casa, con una taza de tinto en las manos, tratando de calentarse del frío que hacía tanto fuera como dentro de la casa... muy dentro, en su interior. Aspiró el aroma del café y le dió un gran sorbo, sintiendo que en cada trago la esencia del lugar se mezclaba un poco más en su ser.
*****
Aún recuerdo la primera vez que probé un capuchino con cajeta, en un famoso café en Querétaro. Hoy, el recuerdo me parece agridulce, pues si bien hubo momentos gratos, hay dos personas que entonces significaron mucho para mí y ya no están conmigo. El primero, L, mi cielo y mi infierno. Y mi prima María Elena, a quien sigo extrañando, cada vez con más fuerza, conforme los recuerdos me hacen patente que ya no estará con nosotros...
*****
Todo mundo habla del café colombiano, pero mi sorpresa fue descubrir el delicioso sabor del chocolate de tablilla de ese país. Tal vez sea que, en lo personal, el chocolate Abuelita me parece muy dulce, pero me gustó mucho el sudamericano. ¡Lo que daría por volver a tomarme un chocolate en casa de doña Lucía!
*****
Él permanecía callado, sin saber qué mas decir. El silencio entre los dos lo estaba matando de ansiedad, pero no se atrevía a romperlo, después de haberle destrozado el corazón. Ella no decía nada, simplemente se quedó abstraída en la taza de café americano frente a ella, casi como autista. ¿Qué debía hacer él? Empezó a juguetear con los hielos en su vaso, con la cucharita del café, las servilletas y terminó por girar el cenicero con un dedo, hasta que se le escapó y fue a dar contra el vaso, tirándolo de la mesa, junto con el tenedor. El escándalo hizo que todos en el lugar miraran hacia donde estaba. Avergonzado, intentó ayudar al mesero a recoger las cosas, y sólo entonces se percató de que ella lo miraba con los ojos vacíos, sin lágrimas, sin sentimiento alguno, como si él no estuviera ahí...
*****
Cierro los ojos y me viene a la mente la escena de ese desayuno familiar, cuando mi mamá preparó su famosa receta de conchas con nata, acompañadas de chocolate frío. Ha pasado mucho tiempo y han sucedido muchísimas cosas. Mi mami ya no cocina como antes, ni tiene los recursos ni el tiempo. Pero cuando prepara su chocolate licuado, no hay quien se niegue a tomarse, al menos, un vaso de la deliciosa bebida.
*****
Refrescó su rostro con el agua del lavamanos y se miró al espejo. Casi no se reconoció. No era esa la misma imagen de la joven que recordaba, tiempo atrás, riendo en el jardín trasero de aquella casona blanca, bajo la sombra del árbol que crecía ahí hace más de 40 años...
Regresó de su recuerdo y salió del baño. Aspiró profundamente y caminó a la salita donde la esperaban. Sin embargo, tuvo la sensación de que nadie notó su ausencia. Para parecer ocupada, extendió la mano y asió su taza de café. ¡Vaya! ¡Qué reconfortante resulta una buena taza de café! Se dejó llevar por el aroma mientras...
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¿Café o chocolate? -me preguntó el mesero. Me habían recomendado mucho el chocolate caliente del lugar, así que opté por éste. Mientras lo servían, noté la consistencia, la temperatura y el aroma de la bebida, y me dije que si sabía tan bien como se veía, valdría la recomendación. Apenas soplé un poco y di el primer sorbo... mis pupilas se dilataron y en mi rostro se dibujó una sonrisa. Es uno de los mejores chocolates calientes que he probado, definitivamente. Y degustarlo es una experiencia que me gusta repetir cada vez que desayuno en ese restaurante.
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Ahí estaba, en la cocinita de su casa, con una taza de tinto en las manos, tratando de calentarse del frío que hacía tanto fuera como dentro de la casa... muy dentro, en su interior. Aspiró el aroma del café y le dió un gran sorbo, sintiendo que en cada trago la esencia del lugar se mezclaba un poco más en su ser.
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Aún recuerdo la primera vez que probé un capuchino con cajeta, en un famoso café en Querétaro. Hoy, el recuerdo me parece agridulce, pues si bien hubo momentos gratos, hay dos personas que entonces significaron mucho para mí y ya no están conmigo. El primero, L, mi cielo y mi infierno. Y mi prima María Elena, a quien sigo extrañando, cada vez con más fuerza, conforme los recuerdos me hacen patente que ya no estará con nosotros...
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Todo mundo habla del café colombiano, pero mi sorpresa fue descubrir el delicioso sabor del chocolate de tablilla de ese país. Tal vez sea que, en lo personal, el chocolate Abuelita me parece muy dulce, pero me gustó mucho el sudamericano. ¡Lo que daría por volver a tomarme un chocolate en casa de doña Lucía!
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Él permanecía callado, sin saber qué mas decir. El silencio entre los dos lo estaba matando de ansiedad, pero no se atrevía a romperlo, después de haberle destrozado el corazón. Ella no decía nada, simplemente se quedó abstraída en la taza de café americano frente a ella, casi como autista. ¿Qué debía hacer él? Empezó a juguetear con los hielos en su vaso, con la cucharita del café, las servilletas y terminó por girar el cenicero con un dedo, hasta que se le escapó y fue a dar contra el vaso, tirándolo de la mesa, junto con el tenedor. El escándalo hizo que todos en el lugar miraran hacia donde estaba. Avergonzado, intentó ayudar al mesero a recoger las cosas, y sólo entonces se percató de que ella lo miraba con los ojos vacíos, sin lágrimas, sin sentimiento alguno, como si él no estuviera ahí...
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Cierro los ojos y me viene a la mente la escena de ese desayuno familiar, cuando mi mamá preparó su famosa receta de conchas con nata, acompañadas de chocolate frío. Ha pasado mucho tiempo y han sucedido muchísimas cosas. Mi mami ya no cocina como antes, ni tiene los recursos ni el tiempo. Pero cuando prepara su chocolate licuado, no hay quien se niegue a tomarse, al menos, un vaso de la deliciosa bebida.
Thursday, November 23, 2006
Textos robados
A falta de inspiración propia, les dejo algo de poesía ajena...
Humorismos tristes
¿Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición, más por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación... pasó el acceso.
¿Sufrir, llorar, morir? ¿Quién piensa eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame cómo estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.
Así. Muy bien; perdóname, fui un loco.
Tú me curaste -gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.
En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Que si me duele? Sí, me duele un poco,
más no mata el dolor... no tengas miedo...
Luis G. Urbina
Reto
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante tí me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;
¡te equivocas, te equivocas!
Fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía.
Me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.
Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida,
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!
Julio Flores
Humorismos tristes
¿Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición, más por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación... pasó el acceso.
¿Sufrir, llorar, morir? ¿Quién piensa eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame cómo estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.
Así. Muy bien; perdóname, fui un loco.
Tú me curaste -gracias-, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.
En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Que si me duele? Sí, me duele un poco,
más no mata el dolor... no tengas miedo...
Luis G. Urbina
Reto
Si porque a tus plantas ruedo
como un ilota rendido,
y una mirada te pido
con temor, casi con miedo;
si porque ante tí me quedo
extático de emoción,
piensas que mi corazón
se va en mi pecho a romper
y que por siempre he de ser
esclavo de mi pasión;
¡te equivocas, te equivocas!
Fresco y fragante capullo,
yo quebrantaré tu orgullo
como el minero las rocas.
Si a la lucha me provocas
dispuesto estoy a luchar;
tú eres espuma, yo mar
que en sus cóleras confía.
Me haces llorar; pero un día
yo también te haré llorar.
Y entonces, cuando rendida
ofrezcas toda tu vida,
perdón pidiendo a mis pies,
como mi cólera es
infinita en sus excesos,
¿sabes tú lo que haría en esos
momentos de indignación?
¡Arrancarte el corazón
para comérmelo a besos!
Julio Flores
Sunday, November 19, 2006
El llamado de la naturaleza
Después de tanto rechazar la idea de la maternidad de nuevo, de pronto me invade el sentimiento.
Vale tiene muchos días pidiéndome una hermanita, y como en su momento hemos hablado de la posibilidad de adoptar un niño, y además ha visto varias veces la película de Stuart Little, ahora cree que conseguir uno es tan fácil como ir al super y comprarlo. El jueves pasado, la pobre estuvo incluso llorando, pidiéndome que le consiga lo antes posible un compañero de juegos...
Aunque ya el viernes amaneció tranquila, para mí la situación empeoró ayer, durante la fiesta de cumpleaños de mi sobrino, pues la hermana de mi cuñado acaba de tener una bebita. Y tiene tan lindo carácter la nena que cuando la cargué no pude evitar sentirme atraída ante la idea de tener mi propio bultito otra vez...
Como sea, nada que quiera volver a intentar yo sola. Así que mejor me espero y tiempo al tiempo.
Eso sí, aproveché para explicarle a Vale que si quiere que le dé un hermanito va a ser chiquito, como la bebé, y que no podrá jugar con ella como piensa ahora que lo hará. Parece que lo entendió pues, hasta ahora, anda tranquila y no ha vuelto a mencionar el punto.
Vale tiene muchos días pidiéndome una hermanita, y como en su momento hemos hablado de la posibilidad de adoptar un niño, y además ha visto varias veces la película de Stuart Little, ahora cree que conseguir uno es tan fácil como ir al super y comprarlo. El jueves pasado, la pobre estuvo incluso llorando, pidiéndome que le consiga lo antes posible un compañero de juegos...
Aunque ya el viernes amaneció tranquila, para mí la situación empeoró ayer, durante la fiesta de cumpleaños de mi sobrino, pues la hermana de mi cuñado acaba de tener una bebita. Y tiene tan lindo carácter la nena que cuando la cargué no pude evitar sentirme atraída ante la idea de tener mi propio bultito otra vez...
Como sea, nada que quiera volver a intentar yo sola. Así que mejor me espero y tiempo al tiempo.
Eso sí, aproveché para explicarle a Vale que si quiere que le dé un hermanito va a ser chiquito, como la bebé, y que no podrá jugar con ella como piensa ahora que lo hará. Parece que lo entendió pues, hasta ahora, anda tranquila y no ha vuelto a mencionar el punto.
Thursday, November 16, 2006
Yyyyyyyyyyy... ya lo entendí
Hoy finalmente me cayó el veinte. Chateando con un conocido, como por arte de magia se me prendió el foco. Ya en otra ocasión lo había pensado, pero hoy fue como una revelación que me quitó una venda de los ojos...
Este "amigo" con el que chateaba, y a quien apenas conozco, insiste en llamarme "mi amor" y "corazón" cuando hablamos. Y, honestamente, yo nunca le he parado un alto porque entiendo que es un juego y que de ahí no pasa. Igual que con algunos otros con los que también suelo flirtear, ya sea en persona o por chat.
Él no es el primero ni el único en llamarme "corazón". Mi rolo también lo hacía... y lo hacen un par de amigos más.
La pregunta entonces es ¿por qué creí que lo que decía J era cierto cuando desacredito las intenciones de los demás? Tal vez porque es lo que quería creer... por duro que me parezca.
Con un amigo que tengo en Europa hablo sobre la posibilidad de vernos, de salir juntos... pero yo sé que es muy poco probable que lo vea, al menos en el corto plazo. El que me encontré hace rato en el messenger me decía que pronto viene a México y que espera que yo lo recoja en el aeropuerto... ¿perdón? Pensé "si apenas te he visto una vez."
Y ahí me llegó la iluminación. Así, de la nada. Es exactamente lo mismo con el colombiano... ¿qué lo hizo diferente?
Ahora creo que no hay más razones que las que mi corazón y mi mente confundida se empeñan en hallar, pues lo cierto es que lo que haya sido que tuve con J no es muy diferente a lo que tengo con los otros.
Sí, sí, sí... mi corazón rebelde insiste en rescatar recuerdos para hacerme pensar que había algo distinto. Y tal vez pudiera ser así, algo más que un simple flirteo. Pero, a fin de cuentas, un flirteo virtual y de ahí no iba a pasar.
Debí saberlo siempre, pero me vengo a enterar apenas, ahora que me veo a mí misma aplicándoles a otros la misma que me aplicaron a mí...
Este "amigo" con el que chateaba, y a quien apenas conozco, insiste en llamarme "mi amor" y "corazón" cuando hablamos. Y, honestamente, yo nunca le he parado un alto porque entiendo que es un juego y que de ahí no pasa. Igual que con algunos otros con los que también suelo flirtear, ya sea en persona o por chat.
Él no es el primero ni el único en llamarme "corazón". Mi rolo también lo hacía... y lo hacen un par de amigos más.
La pregunta entonces es ¿por qué creí que lo que decía J era cierto cuando desacredito las intenciones de los demás? Tal vez porque es lo que quería creer... por duro que me parezca.
Con un amigo que tengo en Europa hablo sobre la posibilidad de vernos, de salir juntos... pero yo sé que es muy poco probable que lo vea, al menos en el corto plazo. El que me encontré hace rato en el messenger me decía que pronto viene a México y que espera que yo lo recoja en el aeropuerto... ¿perdón? Pensé "si apenas te he visto una vez."
Y ahí me llegó la iluminación. Así, de la nada. Es exactamente lo mismo con el colombiano... ¿qué lo hizo diferente?
Ahora creo que no hay más razones que las que mi corazón y mi mente confundida se empeñan en hallar, pues lo cierto es que lo que haya sido que tuve con J no es muy diferente a lo que tengo con los otros.
Sí, sí, sí... mi corazón rebelde insiste en rescatar recuerdos para hacerme pensar que había algo distinto. Y tal vez pudiera ser así, algo más que un simple flirteo. Pero, a fin de cuentas, un flirteo virtual y de ahí no iba a pasar.
Debí saberlo siempre, pero me vengo a enterar apenas, ahora que me veo a mí misma aplicándoles a otros la misma que me aplicaron a mí...
Friday, November 10, 2006
Posdata
Dos comentarios y les prometo no volver a mencionarlo.
Sólo dos pensamientos que me cruzan por la cabeza y necesito soltarlos, para poder seguir adelante:
1. En un post, estando en Bogotá, dije que me sentía cada día más enamorada de Colombia y menos enamorada de él... nada más lejano de la realidad. A pesar de todo, lo cierto es que pasó lo que tanto temía y me clavé aún más. Quien me conozca aunque sea un poquito sabrá que mentí al escribir eso. Sé que la realidad no fue como la imaginaba, pero con todo y su frialdad, me gustó.
2. Debo reconocer que yo también estuve muuuuuy lejos de ser como soy. Creo que algo que últimamente me ha molestado un poco en mi interior, es escuchar comentarios de que yo puse todo de mi parte y que en mí no quedó, porque la verdad es que no fuí ni la mitad de lo que soy. No pude comportarme de manera normal con él. Y aunque reconozco que esto es de dos y que él tampoco puso mucho de su parte, me siento incluso enojada conmigo misma por no haber podido desempeñarme como tantas veces lo planeé. Ahora ya se nos pasó la oportunidad, la dejamos ir y probablemente no haya más chance de convivir y mostrarnos tal cual somos. Ahí quedó, tristemente, en un intento a medias, la espera de dos años.
Sí, estoy muy enojada conmigo por haber desperdiciado así una oportunidad, porque independientemente de que él haya hecho o no su parte, yo no hice bien mi papel. Es como si durante meses esperaran una audición para participar en la película o la obra de teatro de sus sueños y, llegado el día, al estar frente al director, los nervios los invaden y no actúan bien. Como se dice por acá: gracias por participar y cero esperanzas de volver a intentarlo.
Escribo esto porque quedé muy confundida y, aunque no había querido escribir nada de lo que he sentido públicamente, y me lo he quedado durante días, tenía que gritarlo porque me está comiendo.
Señores, él podrá ser todo lo frío y pasivo que escribí, pero la verdad es que yo no dí lo mejor de mí. No es cierto. No se la crean. Y no me digan que sí porque yo sé que no fue así... tendrían que haberme visto para entenderlo...
Anyway... no lo veo muy convencido de buscar otra oportunidad, así que creo que ahí quedó. Como siempre, muy a mi pesar. Pero bueno, confío que con el tiempo y la ayuda de Dios mi corazón sanará y más adelante encontrará -espero- al hombre correcto.
Sólo dos pensamientos que me cruzan por la cabeza y necesito soltarlos, para poder seguir adelante:
1. En un post, estando en Bogotá, dije que me sentía cada día más enamorada de Colombia y menos enamorada de él... nada más lejano de la realidad. A pesar de todo, lo cierto es que pasó lo que tanto temía y me clavé aún más. Quien me conozca aunque sea un poquito sabrá que mentí al escribir eso. Sé que la realidad no fue como la imaginaba, pero con todo y su frialdad, me gustó.
2. Debo reconocer que yo también estuve muuuuuy lejos de ser como soy. Creo que algo que últimamente me ha molestado un poco en mi interior, es escuchar comentarios de que yo puse todo de mi parte y que en mí no quedó, porque la verdad es que no fuí ni la mitad de lo que soy. No pude comportarme de manera normal con él. Y aunque reconozco que esto es de dos y que él tampoco puso mucho de su parte, me siento incluso enojada conmigo misma por no haber podido desempeñarme como tantas veces lo planeé. Ahora ya se nos pasó la oportunidad, la dejamos ir y probablemente no haya más chance de convivir y mostrarnos tal cual somos. Ahí quedó, tristemente, en un intento a medias, la espera de dos años.
Sí, estoy muy enojada conmigo por haber desperdiciado así una oportunidad, porque independientemente de que él haya hecho o no su parte, yo no hice bien mi papel. Es como si durante meses esperaran una audición para participar en la película o la obra de teatro de sus sueños y, llegado el día, al estar frente al director, los nervios los invaden y no actúan bien. Como se dice por acá: gracias por participar y cero esperanzas de volver a intentarlo.
Escribo esto porque quedé muy confundida y, aunque no había querido escribir nada de lo que he sentido públicamente, y me lo he quedado durante días, tenía que gritarlo porque me está comiendo.
Señores, él podrá ser todo lo frío y pasivo que escribí, pero la verdad es que yo no dí lo mejor de mí. No es cierto. No se la crean. Y no me digan que sí porque yo sé que no fue así... tendrían que haberme visto para entenderlo...
Anyway... no lo veo muy convencido de buscar otra oportunidad, así que creo que ahí quedó. Como siempre, muy a mi pesar. Pero bueno, confío que con el tiempo y la ayuda de Dios mi corazón sanará y más adelante encontrará -espero- al hombre correcto.
Thursday, November 09, 2006
Pregunta...
¿Cuál es el colmo de un escritor?
Respuesta: Que no puede escribir los finales de sus propias historias.
Digo esto en un tono irónico, pero también debo confesar que ahora que lo recuerdo, mi opera prima no ha sido concluida. La inicié cuando tenía unos trece años. La quise retomar por ahí de los 20 y me dí cuenta de que había escrito, por adelantado, uno de los grandes frentazos amorosos que me había de dar.
Tal vez por superstición, tal vez por no seguir escribiendo mi futuro, la dejé y no la he vuelto a retomar. Tal vez debía hacerlo para poder tener el final de novela para mis relaciones amorosas, ya que en la vida real no se me da muy bien...
Pero bueno, eso es solo un pensamiento fantasioso, como los muchos que me invaden diariamente. Lo cierto es que la vida se construye cada día, con las decisiones que tomamos, y lo que yo redacte en una hoja de papel o una pantalla de computadora está muy lejos de convertirse en realidad solo porque lo quiero así.
Respuesta: Que no puede escribir los finales de sus propias historias.
Digo esto en un tono irónico, pero también debo confesar que ahora que lo recuerdo, mi opera prima no ha sido concluida. La inicié cuando tenía unos trece años. La quise retomar por ahí de los 20 y me dí cuenta de que había escrito, por adelantado, uno de los grandes frentazos amorosos que me había de dar.
Tal vez por superstición, tal vez por no seguir escribiendo mi futuro, la dejé y no la he vuelto a retomar. Tal vez debía hacerlo para poder tener el final de novela para mis relaciones amorosas, ya que en la vida real no se me da muy bien...
Pero bueno, eso es solo un pensamiento fantasioso, como los muchos que me invaden diariamente. Lo cierto es que la vida se construye cada día, con las decisiones que tomamos, y lo que yo redacte en una hoja de papel o una pantalla de computadora está muy lejos de convertirse en realidad solo porque lo quiero así.
Sunday, October 29, 2006
Se me acabó el veinte
Lamento haberlos tenido en suspenso hasta hoy, pero el jueves no tenía ánimo de escribir y del viernes para acá se me hizo imposible conectarme, hasta ahorita.
Ya estoy en México. Tuve que regresar un día antes de lo planeado porque me agendaron el vuelo de regreso para ayer y haberlo cambiado para hoy me habría costado $116 dólares. Ayer me iba a llevar Jorge a un lugar llamado Villa de Leyva, he visto las fotos y lamenté mucho no haberme quedado, porque se ve muy bonito.
Mi acento ya lo recuperé, desde antes de regresar. Hasta me ha costado trabajo hablar como colombiana para mostrarle a mi familia cómo es el acento de los rolos. No he dejado de pensar en Colombia y en Jorge desde que llegué aquí, porque me enamoré del país y, a pesar de lo que escribí el martes, lo cierto es que quiero mucho al rolo, con todo y su carácter pasivo y frío.
Su mamá me contó muchas cosas que me ayudaron a entenderlo, pero al final lo que cuenta es lo que pasó -o no pasó- entre nosotros. Al principio fueron los nervios, la emoción, el miedo… con el paso de los días me fui relajando, pero como que la comunicación verbal no es nuestro campo. Tuvimos poco tiempo para platicar y estar juntos y mal lo aprovechamos. No logramos hablar, más ya tengo la respuesta que buscaba. Tal vez no sea la que yo quería, pero al menos ya lo sé, y yo iba preparada para cualquier escenario, desde el más positivo hasta el más negativo. Además, el que me tocó vivir no fue tan malo: hubo momentos muy buenos y me llevo memorias muy gratas que atesoraré para siempre en mi corazón.
Les cuento que el miércoles por la noche visitamos a un amigo de Jorge porque era su cumpleaños y nos llevamos una botella de tequila. Entre cinco (o más bien, cuatro porque yo a duras penas tomé dos caballitos y media cerveza) nos acabamos el tequila y como una docena de cervezas. Lo bueno es que antes de salir, su papá me dio a probar el jugo de guayacabo, que en realidad es un licuado porque lo preparan con leche y plátano, que allá le llaman habano. Me atendieron tan bien que difícilmente conseguí no subir de peso lo que había bajado antes de irme.
El jueves a levantarse temprano, y la mamá de Jorge nos preparó un caldo para los guayabos (crudos), a él con agua, cilantro y pan remojado, a mí con leche, cilantro y pan... suena raro pero sabe bien. También me dió una almojábana (pan con queso) y un huevo de pato, que sabe casi como el de pollo, pero es más grande.
El jueves visité Zipaquirá, un lugar bellísimo a una hora de Bogotá donde hay unas minas de sal y, en el interior de la mina, una catedral... no hay palabras para expresarles la belleza del lugar, y ninguna foto hará el mérito que merece. Regresé cansadísima y me acosté temprano.
El viernes, ya sabiendo que no podría quedarme el sábado, fuí con la señora a visitar el museo del oro... una cosa formidable que me dejó boquiabierta en más de una ocasión. De ahí, nos tomamos un café con pan de bono, pan de yuca y unas empanadas de carne muy sabrosas a las que les dicen pipicarne.
Después, fuimos de shopping, compré mucha ropa, a razón de $700 pesos mexicanos. Paseamos por la plaza central, me mostró el palacio de justicia, la catedral, la casa donde vivió Simón Bolívar, el barrio de la Candelaria -que es un sitio muy bonito, de arquitectura colonial-, entramos a un par de iglesias (en una de ellas están los restos de los libertadores de Colombia) y finalmente, pude acercarme a la Casa de Nariño, que es donde vive el Presidente Álvaro Uribe.
Apenas llegué a cambiarme de ropa porque nos fuimos a rumbear con unos amigos de Jorge. ¡Qué bonito bailan los colombianos, de verdad! La parte patética de la noche fue luchar por contenerme las ganas de plantarle un besote a aquél... prueba superada, no lo toqué... hasta que llegamos a su casa.
Mi cabecita sigue por allá, eso ni cómo negarlo, pero al menos no quedó en mí y, como decimos por acá: fue un placer conocerte. Ya el tiempo y el destino dirán si nos volvemos a encontrar, pero me queda claro que no será porque alguno de los dos haga algo por juntarnos.
Los dejo con una canción de Madonna que me gusta mucho y expresa mi sentir en este momento. Disculpen lo largo de este post pero la ocasión lo ameritaba.
The power of goodbye
"Your heart is not open, so I must go. This spell has been broken, I loved you so. Freedom comes when you learn to let go, creation comes when you learn to say no. You were my lesson I had to learn. I was your fortress you had to burn. Pain is a warning that somethings is wrong. I pray to God that it won't take long. I wanna go higher...
There's nothing left to try, there's no place left to hide. There's no greater power than the power of goodbye.
Your heart is not open, so I must go. This spell has been broken, I loved you so. You were my lesson I had to learn. I was your fortress...
There's nothing left to loose. There's no more heart to bruise. There's no greater power than the power of goodbye.
Learn to say goodbye. I learned to say goodbye.
There's nothing left to try, there's no place left to hide. There's no greater power than the power of goodbye. There's nothing left to loose. There's no more heart to bruise. There's no greater power than the power of goodbye."
Ya estoy en México. Tuve que regresar un día antes de lo planeado porque me agendaron el vuelo de regreso para ayer y haberlo cambiado para hoy me habría costado $116 dólares. Ayer me iba a llevar Jorge a un lugar llamado Villa de Leyva, he visto las fotos y lamenté mucho no haberme quedado, porque se ve muy bonito.
Mi acento ya lo recuperé, desde antes de regresar. Hasta me ha costado trabajo hablar como colombiana para mostrarle a mi familia cómo es el acento de los rolos. No he dejado de pensar en Colombia y en Jorge desde que llegué aquí, porque me enamoré del país y, a pesar de lo que escribí el martes, lo cierto es que quiero mucho al rolo, con todo y su carácter pasivo y frío.
Su mamá me contó muchas cosas que me ayudaron a entenderlo, pero al final lo que cuenta es lo que pasó -o no pasó- entre nosotros. Al principio fueron los nervios, la emoción, el miedo… con el paso de los días me fui relajando, pero como que la comunicación verbal no es nuestro campo. Tuvimos poco tiempo para platicar y estar juntos y mal lo aprovechamos. No logramos hablar, más ya tengo la respuesta que buscaba. Tal vez no sea la que yo quería, pero al menos ya lo sé, y yo iba preparada para cualquier escenario, desde el más positivo hasta el más negativo. Además, el que me tocó vivir no fue tan malo: hubo momentos muy buenos y me llevo memorias muy gratas que atesoraré para siempre en mi corazón.
Les cuento que el miércoles por la noche visitamos a un amigo de Jorge porque era su cumpleaños y nos llevamos una botella de tequila. Entre cinco (o más bien, cuatro porque yo a duras penas tomé dos caballitos y media cerveza) nos acabamos el tequila y como una docena de cervezas. Lo bueno es que antes de salir, su papá me dio a probar el jugo de guayacabo, que en realidad es un licuado porque lo preparan con leche y plátano, que allá le llaman habano. Me atendieron tan bien que difícilmente conseguí no subir de peso lo que había bajado antes de irme.
El jueves a levantarse temprano, y la mamá de Jorge nos preparó un caldo para los guayabos (crudos), a él con agua, cilantro y pan remojado, a mí con leche, cilantro y pan... suena raro pero sabe bien. También me dió una almojábana (pan con queso) y un huevo de pato, que sabe casi como el de pollo, pero es más grande.
El jueves visité Zipaquirá, un lugar bellísimo a una hora de Bogotá donde hay unas minas de sal y, en el interior de la mina, una catedral... no hay palabras para expresarles la belleza del lugar, y ninguna foto hará el mérito que merece. Regresé cansadísima y me acosté temprano.
El viernes, ya sabiendo que no podría quedarme el sábado, fuí con la señora a visitar el museo del oro... una cosa formidable que me dejó boquiabierta en más de una ocasión. De ahí, nos tomamos un café con pan de bono, pan de yuca y unas empanadas de carne muy sabrosas a las que les dicen pipicarne.
Después, fuimos de shopping, compré mucha ropa, a razón de $700 pesos mexicanos. Paseamos por la plaza central, me mostró el palacio de justicia, la catedral, la casa donde vivió Simón Bolívar, el barrio de la Candelaria -que es un sitio muy bonito, de arquitectura colonial-, entramos a un par de iglesias (en una de ellas están los restos de los libertadores de Colombia) y finalmente, pude acercarme a la Casa de Nariño, que es donde vive el Presidente Álvaro Uribe.
Apenas llegué a cambiarme de ropa porque nos fuimos a rumbear con unos amigos de Jorge. ¡Qué bonito bailan los colombianos, de verdad! La parte patética de la noche fue luchar por contenerme las ganas de plantarle un besote a aquél... prueba superada, no lo toqué... hasta que llegamos a su casa.
Sin embargo, al final, tal como en el libro de La historia sin fin, la oscuridad llegó a Fantasía y todo desaparece. Una canción de Moenia dice: solamente tú me puedes destruir, o salvar, dos palabras bastarán; yo te podría esperar hasta que se evapore todo el mar, pero tú no dices más. Y efectivamente, él no dice mucho, y lo que dice significa: bájale a la velocidad.
Osea, las cosas no se dieron. Al menos, me queda la satisfacción personal de haber puesto de mi parte para trascender las ventanas de Internet y descubrir que todo lo que nos dijimos ahí distaba mucho de ser la realidad.
Sobre la inquietud de "cielo", lo que puedo decir es que fui a recoger mi corazón, que se me escapó hace dos años. Ya lo traigo de vuelta, enamorado y triste, pero al menos ya está conmigo, lo que me da la oportunidad de seguir adelante. (Por cierto, me tienes intrigada con el comentario del niño en el cine, pues no se me ocurre quién pueda ser ni qué me sabes... jejeje)Mi cabecita sigue por allá, eso ni cómo negarlo, pero al menos no quedó en mí y, como decimos por acá: fue un placer conocerte. Ya el tiempo y el destino dirán si nos volvemos a encontrar, pero me queda claro que no será porque alguno de los dos haga algo por juntarnos.
Los dejo con una canción de Madonna que me gusta mucho y expresa mi sentir en este momento. Disculpen lo largo de este post pero la ocasión lo ameritaba.
The power of goodbye
"Your heart is not open, so I must go. This spell has been broken, I loved you so. Freedom comes when you learn to let go, creation comes when you learn to say no. You were my lesson I had to learn. I was your fortress you had to burn. Pain is a warning that somethings is wrong. I pray to God that it won't take long. I wanna go higher...
There's nothing left to try, there's no place left to hide. There's no greater power than the power of goodbye.
Your heart is not open, so I must go. This spell has been broken, I loved you so. You were my lesson I had to learn. I was your fortress...
There's nothing left to loose. There's no more heart to bruise. There's no greater power than the power of goodbye.
Learn to say goodbye. I learned to say goodbye.
There's nothing left to try, there's no place left to hide. There's no greater power than the power of goodbye. There's nothing left to loose. There's no more heart to bruise. There's no greater power than the power of goodbye."
Tuesday, October 24, 2006
Un sabor agridulce...
Hoy nos escapamos unos cuantos del grupo de México para ir al cerro de Monserrate, a donde se sube en teleférico y desde donde se ve la ciudad de Bogotá. A diferencia de otros días, hoy amaneció muy soleado, así que disfrutamos mucho el paseo y tomamos fotos muy bonitas. Ahí se quedó mi corazón, con una vista preciosa que llevaré de recuerdo para toda mi vida.
Por la noche tuvimos una cena-baile y me la pase muy bien. Bailé mucho y al final hasta me gané un CD, en una competencia improvisada por la orquesta entre una guatemalteca, una colombiana y yo. Osea, o bailé mejor que ellas o mi porra gritó más fuerte.
Por lo demás, les cuento que he comido arepas, que son como gorditas de maíz -típicas no solo de Colombia sino también de Venezuela-, también comí un plato típico de aquí que se llama ajiaco, que es como consomé de pollo pero más espeso y le ponen papa, pollo, yuca, plátano maduro y no sé qué más, lo acompañan con arroz y aguacate, que aquí tiene un sabor muy dulce. El jugo de mora también es muy común. Al café lo llaman tinto, y lo endulzan con azúcar morena casi desde su preparación. Probé también un chocolate caliente pero a base de agua, sin leche, y debo confesar que no sabía mal. El pan de acompañamiento, similar a lo que para nosotros sería el bolillo, es muy bueno y muy suave. Y la avena la sirven en taza, para tomarla a sorbos, no a cucharadas, como en México.
El acento ya lo tengo bien marcado, pero lucho por evitarlo. Las expresiones se me han pegado fácil, al grado de que hoy, mientras veníamos en el taxi, de regreso de Monserrate, el taxista preguntó que si yo si era de por acá... y me dije: ¡cielos! Ya estoy perdiendo mi acento. Nada grave, unas horas en el DF y todo volverá a la normalidad, jejeje.
Y sobre Jorge, el asunto está de lo más raro. Por un lado, él se ha portado muy bien y su mamá ni qué decir. Pero por otro, o es muy tímido o es un frío de lo peor. Por algo los rolos (así les dicen a los bogotanos) tienen fama de fríos, ya lo veo con él. Y yo con lo apasionada que soy. Hoy tomaré el toro por los cuernos y hablaré con él. Tengo una tristeza pequeñita en mi corazón, por sentir que el amor platónico de dos años se me muere ante la fuerza imponente de la realidad...
Así, pues, cada día que pasa me siento más enamorada de Colombia, y un poco menos enamorada de Jorge.
Por la noche tuvimos una cena-baile y me la pase muy bien. Bailé mucho y al final hasta me gané un CD, en una competencia improvisada por la orquesta entre una guatemalteca, una colombiana y yo. Osea, o bailé mejor que ellas o mi porra gritó más fuerte.
Por lo demás, les cuento que he comido arepas, que son como gorditas de maíz -típicas no solo de Colombia sino también de Venezuela-, también comí un plato típico de aquí que se llama ajiaco, que es como consomé de pollo pero más espeso y le ponen papa, pollo, yuca, plátano maduro y no sé qué más, lo acompañan con arroz y aguacate, que aquí tiene un sabor muy dulce. El jugo de mora también es muy común. Al café lo llaman tinto, y lo endulzan con azúcar morena casi desde su preparación. Probé también un chocolate caliente pero a base de agua, sin leche, y debo confesar que no sabía mal. El pan de acompañamiento, similar a lo que para nosotros sería el bolillo, es muy bueno y muy suave. Y la avena la sirven en taza, para tomarla a sorbos, no a cucharadas, como en México.
El acento ya lo tengo bien marcado, pero lucho por evitarlo. Las expresiones se me han pegado fácil, al grado de que hoy, mientras veníamos en el taxi, de regreso de Monserrate, el taxista preguntó que si yo si era de por acá... y me dije: ¡cielos! Ya estoy perdiendo mi acento. Nada grave, unas horas en el DF y todo volverá a la normalidad, jejeje.
Y sobre Jorge, el asunto está de lo más raro. Por un lado, él se ha portado muy bien y su mamá ni qué decir. Pero por otro, o es muy tímido o es un frío de lo peor. Por algo los rolos (así les dicen a los bogotanos) tienen fama de fríos, ya lo veo con él. Y yo con lo apasionada que soy. Hoy tomaré el toro por los cuernos y hablaré con él. Tengo una tristeza pequeñita en mi corazón, por sentir que el amor platónico de dos años se me muere ante la fuerza imponente de la realidad...
Así, pues, cada día que pasa me siento más enamorada de Colombia, y un poco menos enamorada de Jorge.
Sunday, October 22, 2006
Paseo en moto
Hace muchos años, cuando tenía unos catorce, choqué una moto. De ahí se me quedó un gran miedo por volver a subirme a una. Pero anoche tomé al toro por los cuernos y me trepé a la moto de Jorge, quien me llevó a conocer Bogotá, tanto por sus calles como desde el mirador, donde tomamos un canelazo, que es una bebida dulce a base de aguardiente, que se sirve muy caliente... humeante.
Una cosa que me dió mucha confianza es que aquí el uso de casco y chaleco fluorescente es obligatorio, y ambas protecciones deben tener el número de placas de la moto. Eso cuenta tanto para el piloto como para el acompañante. Además, Jorge me facilitó un par de guantes, así que me sentí más tranquila.
Y el día de hoy me prestó sus rodilleras y una chamarra de motociclista y salimos de Bogotá, a un sitio al sur de la ciudad, en la zona de los llanos, llamada Villavicencio. Allá hace calor (acá hace frío y está lloviendo) y la vegetación es abundante, verde y variada, típica del clima templado tropical. Y les cuento que acá sí hay vacas en el campo... ¡por montones! No como en México que sale uno a carretera y ahí cada media hora alcanza a ver una vaca fea y flaca.
Pasamos por un pueblito llamado Caqueza... sí, así se llama. Después pasamos por Quetame y al final por Guayabetal. En el camino desayunamos unas arepas, y ya en Villavicencio, con un amigo de Jorge, comimos unas mamonas (sí, así como suena), que es carne de becerro, muy rica; la sirven con yuca, papa horneada y plátano macho (acá le llaman maduro). Y de tomar, una bebida hecha a base de cerveza (que acá les dicen polas, en vez de chelas) con refresco; eso hace una bebida de sabor dulce, casi como un Boones o Caribe Cooler, pero con cerveza en vez de vino.
Visitamos un bioparque donde hay un serpentario con anacondas y boas, y un acuario con unos peces enooooormeess, literalmente. Recuérdenme de contarles cómo es que uno puede alimentar a los pumas, jejeje.
De ahí emprendimos el camino de regreso a Bogotá antes de que oscureciera, porque acá amanece desde las 5 o 5:30 y anochece por ahí de las 6. De regreso no nos detuvimos, así que excuso decirles que llegué con la espalda y las pompas bien jodidas. En Bogotá llueve todos los días, así que directo a la regadera y a dormir, no sin antes probar un chocolatito caliente al que le ponen unos cuadritos de queso para que se medio derrita con el calor, y una oreja, que acá les llaman corazones.
Mañana les cuento más sobre la comida que he probado y de cómo me va por acá. Solo les adelanto que la mamá de Jorge es un amor y me ha tratado increíblemente bien.
Un abrazo, desde la fría capital colombiana.
Una cosa que me dió mucha confianza es que aquí el uso de casco y chaleco fluorescente es obligatorio, y ambas protecciones deben tener el número de placas de la moto. Eso cuenta tanto para el piloto como para el acompañante. Además, Jorge me facilitó un par de guantes, así que me sentí más tranquila.
Y el día de hoy me prestó sus rodilleras y una chamarra de motociclista y salimos de Bogotá, a un sitio al sur de la ciudad, en la zona de los llanos, llamada Villavicencio. Allá hace calor (acá hace frío y está lloviendo) y la vegetación es abundante, verde y variada, típica del clima templado tropical. Y les cuento que acá sí hay vacas en el campo... ¡por montones! No como en México que sale uno a carretera y ahí cada media hora alcanza a ver una vaca fea y flaca.
Pasamos por un pueblito llamado Caqueza... sí, así se llama. Después pasamos por Quetame y al final por Guayabetal. En el camino desayunamos unas arepas, y ya en Villavicencio, con un amigo de Jorge, comimos unas mamonas (sí, así como suena), que es carne de becerro, muy rica; la sirven con yuca, papa horneada y plátano macho (acá le llaman maduro). Y de tomar, una bebida hecha a base de cerveza (que acá les dicen polas, en vez de chelas) con refresco; eso hace una bebida de sabor dulce, casi como un Boones o Caribe Cooler, pero con cerveza en vez de vino.
Visitamos un bioparque donde hay un serpentario con anacondas y boas, y un acuario con unos peces enooooormeess, literalmente. Recuérdenme de contarles cómo es que uno puede alimentar a los pumas, jejeje.
De ahí emprendimos el camino de regreso a Bogotá antes de que oscureciera, porque acá amanece desde las 5 o 5:30 y anochece por ahí de las 6. De regreso no nos detuvimos, así que excuso decirles que llegué con la espalda y las pompas bien jodidas. En Bogotá llueve todos los días, así que directo a la regadera y a dormir, no sin antes probar un chocolatito caliente al que le ponen unos cuadritos de queso para que se medio derrita con el calor, y una oreja, que acá les llaman corazones.
Mañana les cuento más sobre la comida que he probado y de cómo me va por acá. Solo les adelanto que la mamá de Jorge es un amor y me ha tratado increíblemente bien.
Un abrazo, desde la fría capital colombiana.
Friday, October 20, 2006
El día V (T Day)
Finalmente llegó el día de la verdad, el día V, o, en inglés, the Truth Day (T Day). Es más de la una de la mañana y ando dando vueltas en la cama, sin poder dormir, sin sueño, a pesar de que llevo más de una semana sin dormir bien y de que es la tercera noche seguida que me desvelo.
Estoy en Bogotá, Colombia, con mil cosas en la cabeza pero solo un pensamiento fijo, que no me deja dormir: Jorge. El día de hoy tengo ya más recuerdos en mi cabecita que los pocos que tuve durante dos años.
Confieso que el inicio fue abrupto. No llegó a tiempo al aeropuerto y me sentí bastante incómoda, hasta enojada. Pero, una vez que estuve en casa de Marisela y escuché sonar el timbre anunciando su llegada, todo mi malestar desapareció mágicamente. Me transformé...
La mujer encantadora y coqueta que puedo llegar a ser se convirtió en una tímida jovencita, mansa gatita, incapaz de mirarlo a los ojos por más de cinco segundos sin ruborizarme.
Fue bueno verlo, en persona es mejor de como lo recordaba, y las fotos no lo ayudan mucho. Su mamá es un encanto y me trató muy bien. Preparó una cena especial que a duras penas pude probar, con el estómago tan contraído por los nervios.
En este momento, entre las cuatro paredes de una habitación, me queda la satisfacción de haber ejercido dominio propio... osea, señores, no pasó nada. Algunos abrazos y un tímido beso de buenas noches que rozó, apenas, la comisura de los labios.
Pero... ¿qué más necesito? Si sólo su mirada y su sonrisa me mantuvieron en esta espiral de amor y desencanto constante durante dos años, un par de horas a su lado son ya más que suficiente para no conciliar el sueño...
Y me digo a mí misma: "no te vendas tan fácilmente", y le pido a Dios sabiduría y fortaleza para mantenerme ecuánime, pero, lo cierto, es que me siento muy feliz y aún no puedo creer que finalmente, después de dos años, lo vuelvo a ver.
A pesar de todo, no empieza mal. Veamos cómo sigue...
Estoy en Bogotá, Colombia, con mil cosas en la cabeza pero solo un pensamiento fijo, que no me deja dormir: Jorge. El día de hoy tengo ya más recuerdos en mi cabecita que los pocos que tuve durante dos años.
Confieso que el inicio fue abrupto. No llegó a tiempo al aeropuerto y me sentí bastante incómoda, hasta enojada. Pero, una vez que estuve en casa de Marisela y escuché sonar el timbre anunciando su llegada, todo mi malestar desapareció mágicamente. Me transformé...
La mujer encantadora y coqueta que puedo llegar a ser se convirtió en una tímida jovencita, mansa gatita, incapaz de mirarlo a los ojos por más de cinco segundos sin ruborizarme.
Fue bueno verlo, en persona es mejor de como lo recordaba, y las fotos no lo ayudan mucho. Su mamá es un encanto y me trató muy bien. Preparó una cena especial que a duras penas pude probar, con el estómago tan contraído por los nervios.
En este momento, entre las cuatro paredes de una habitación, me queda la satisfacción de haber ejercido dominio propio... osea, señores, no pasó nada. Algunos abrazos y un tímido beso de buenas noches que rozó, apenas, la comisura de los labios.
Pero... ¿qué más necesito? Si sólo su mirada y su sonrisa me mantuvieron en esta espiral de amor y desencanto constante durante dos años, un par de horas a su lado son ya más que suficiente para no conciliar el sueño...
Y me digo a mí misma: "no te vendas tan fácilmente", y le pido a Dios sabiduría y fortaleza para mantenerme ecuánime, pero, lo cierto, es que me siento muy feliz y aún no puedo creer que finalmente, después de dos años, lo vuelvo a ver.
A pesar de todo, no empieza mal. Veamos cómo sigue...
Friday, October 13, 2006
Ay, mamacita...
No sé quién es ni me importa, lo único que lamento fue no haber tenido más tiempo. Lo vi cuando iba de camino a recoger a Valeria. Me detuve en una tienda para comprar algo y, cuando iba de salida, lo vi rápidamente. Vestía un pants negro y una camiseta negra sin mangas (qué curioso, yo me vestí igual). Cabello al ras, tez blanca, ojos vivos y boca definitivamente besable. De estatura promedio, pero de complexión delgada y bien formada, es decir: torso en forma de Y, buena pompa y brazos fuertes… ¡Grrrrrrrrrrrrrrrrrrr! También alcancé a distinguir que tendría unos 22 o 23 años, difícilmente llegaba a los 25.
Aunque él me miró, no le di importancia pues no creí que un muchachito se fuera a fijar en mí. Pero, al pasar junto a él, noté que su amigo le preguntaba algo y él le respondió: “espérame”, mientras se quedaba parado afuera de la tienda y me miraba. Toooinnng! ¿Eso significaría algo? Unos pasos más y abrí la puerta del taxi, entonces me volví a mirarlo y ahí estaba él, afuera de la tienda, viéndome… ¡Zaz! ¿Y ahora qué se hace? Ya no sé ligar…
Me subí con calma y, mientras cerraba la puerta, lo miré de frente y sin ruborizarme. Él me regaló entonces una bella y coqueta sonrisa, que yo respondí lo mejor que pude. Pero ya el auto avanzaba y lo perdí de vista.
Al final, me quedé con una sensación ambigua de satisfacción y frustración. Por un lado, es el primer coqueteo franco que tengo con un desconocido que me gusta, y fue un éxito… claro, un éxito hasta donde llegó. Y de ahí me viene la frustración, de que no pasó de un coqueteo.
Estoy segura de que si me hubiera quedado cinco minutos más para comprar un taco de canasta que me hizo ojitos, él se habría acercado, pero ya no es más que una breve historia de un coqueteo que ahí se quedó, como muchos otros.
Al final, pienso, no sé a qué le tiraba. De todos modos él es un muchachito y yo ya tengo una hija y me encuentro cada día más cerca de los 31. Está bien, lo admito, no andaba pensando en nada serio, pero no dejo de sentirme un poco pederasta porque me atrajo un muchacho mucho menor que yo.
Y, la verdad, que mi ego se levantó mucho al pensar que igual soy madre, pero aún puedo parecerle una mamacita a algunos.
Aunque él me miró, no le di importancia pues no creí que un muchachito se fuera a fijar en mí. Pero, al pasar junto a él, noté que su amigo le preguntaba algo y él le respondió: “espérame”, mientras se quedaba parado afuera de la tienda y me miraba. Toooinnng! ¿Eso significaría algo? Unos pasos más y abrí la puerta del taxi, entonces me volví a mirarlo y ahí estaba él, afuera de la tienda, viéndome… ¡Zaz! ¿Y ahora qué se hace? Ya no sé ligar…
Me subí con calma y, mientras cerraba la puerta, lo miré de frente y sin ruborizarme. Él me regaló entonces una bella y coqueta sonrisa, que yo respondí lo mejor que pude. Pero ya el auto avanzaba y lo perdí de vista.
Al final, me quedé con una sensación ambigua de satisfacción y frustración. Por un lado, es el primer coqueteo franco que tengo con un desconocido que me gusta, y fue un éxito… claro, un éxito hasta donde llegó. Y de ahí me viene la frustración, de que no pasó de un coqueteo.
Estoy segura de que si me hubiera quedado cinco minutos más para comprar un taco de canasta que me hizo ojitos, él se habría acercado, pero ya no es más que una breve historia de un coqueteo que ahí se quedó, como muchos otros.
Al final, pienso, no sé a qué le tiraba. De todos modos él es un muchachito y yo ya tengo una hija y me encuentro cada día más cerca de los 31. Está bien, lo admito, no andaba pensando en nada serio, pero no dejo de sentirme un poco pederasta porque me atrajo un muchacho mucho menor que yo.
Y, la verdad, que mi ego se levantó mucho al pensar que igual soy madre, pero aún puedo parecerle una mamacita a algunos.
Monday, October 02, 2006
A corazón abierto
Recientemente me he sorprendido gratamente de descubrir nuevos lectores de este espacio donde vacío mis locuras y mis desvaríos. Desde un tímido "me siento un poco vouyerista al leerte", hasta un "tus escritos me ayudan en los momentos que estoy pasando", la variedad de la audiencia no deja de asombrarme.
Agradezco a todos por su tiempo y su interés porque, además, he entendido que quienes se toman un poco de su tiempo para leer lo que semana a semana escribo en este espacio, lo hacen con un interés genuino por saber cómo estoy y qué pasa con mi vida, independientemente de que les gusten también los escritos que ocasionalmente publico. Por ello, agradezco sus comentarios, pues para mí son como el eco de esta terapéutica forma de expresión.
Un amigo al que quiero mucho me dijo una vez que el sentimiento no tiene sentido si no se expresa. Entonces le respondí que uno corre el riesgo de exponerse demasiado. Beto, que por ratos es más poeta que yo misma, replicó que no vale el sentimiento si se guarda para sí mismo, y que vale la pena correr el riesgo. (Ahora me viene a la cabeza una frase de la canción Tonto corazón, de Benny Ibarra: no es un juego de ganar o perder, es un juego de sentir.)
Así, pues, respondiendo a la inquietud de JB, el susodicho tiene acceso a mi blog, como cualquiera de mis contactos del messenger, pero no creo que haya entrado porque nunca lo ha comentado. Sin embargo, él fue el primero en leer lo que escribí para él, el año pasado. No me estoy exponiendo más ahora de lo que lo hice en su momento.
Y, a final de cuentas, abrí este espacio en Internet para desnudar mi corazón, para que todo aquél con un poco de interés, o curiosidad, tuviese libre acceso. Tal vez soy demasiado transparente, pero ¿saben algo? Finalmente entendí muchas cosas de mi vida, que me definen, y he aprendido que sólo viviendo con ello puedo ser feliz, porque así soy.
Comparto con ustedes otro texto que escribí en noviembre del año pasado, poco antes de cumplir los 30. Un abrazo,
Liz
5 de noviembre de 2005, Los Cabos, Baja California Sur.
Dicen que la vida comienza a los 40. Hoy empiezo a creer que es así porque, finalmente, he llegado a entender cosas que a los 20 no sabía. Es como si, de pronto, todo lo que he vivido durante los últimos nueve años, hubiese hallado la oportunidad de madurar.
Seguro que influye el factor de que el tiempo no pasa sólo para mí: hoy platico más a fondo con mis amigos y entiendo la diferencia entre pasión, sexo, enamoramiento y amor. He llegado al punto en que me empiezo a sentir plena y ello me hace encarar con satisfacción lo que muchas mujeres me han dicho que suele ser un cambio dramático: pasar de los “tes” a los “tas”; es decir, dejar de ser una veinteañera y convertirme en una mujer de 30.
Suelo decir que la edad es un estado anímico y mental, más que físico, porque así lo creo. Y también digo que, hasta ahora, estoy contenta –mas no satisfecha– con lo que he logrado. Pero apenas empiezo a vivir: quiero comprar un carro, una casa, saldar deudas, volar en globo, snorkelear en Cancún y aprender a bailar tango.
Quiero un día tener el valor y la estabilidad económica suficiente para dejar mi empleo por unos meses y recorrer México, mochila al hombro, buscando anécdotas que recopilar. Tal vez me enamore de una casita en la sierra o la playa y decida dejar la saturada capital buscando una vida de mejor calidad.
Pero tal vez me enamore de algún otro país cuando cumpla mi sueño de viajar por América Latina: quiero ver el canal de Panamá con mis propios ojos; volver a San José, en Costa Rica; ir a Machu Pichu, en Perú; en Colombia, visitar Cartagena, Cali y Bogotá; conocer el estilo de vida del que tanto me han hablado en Santiago de Chile; comprobar en Caracas si las venezolanas son tan guapas como dicen; bailar un tango en Buenos Aires y el carnaval en Río de Janeiro...
No sé si sea la distancia que me separa de mi hogar en estos momentos o la magia de la playa en la noche, pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, tengo espacio y tiempo para meditar.
Será que estoy envejeciendo, pero siento que ya no encajo en los antros y prefiero las fiestas y los salones de baile, las peñas o, incluso, un bar tranquilo donde escuchar jazz o bailar pegado con tu pareja.
Esta noche descubrí, finalmente, la figura de Orión entre los cientos de estrellas que mi mermada visión alcanzó a distinguir en el cielo. También he identificado a la Osa Menor y la Mayor, sin ayuda de nadie. Y, por primera vez en mi vida, vi una estrella fugaz.
No me queda más que agradecer lo aprendido y brindar por lo vivido, y pedirle a Dios que me permita vivir lo suficiente para ver crecer a mi hija y cumplir mis sueños. Y cuando llegue mi cumpleaños número 30 lo festejaré con bombo y platillo, como se celebra a quien acaba de nacer.
Agradezco a todos por su tiempo y su interés porque, además, he entendido que quienes se toman un poco de su tiempo para leer lo que semana a semana escribo en este espacio, lo hacen con un interés genuino por saber cómo estoy y qué pasa con mi vida, independientemente de que les gusten también los escritos que ocasionalmente publico. Por ello, agradezco sus comentarios, pues para mí son como el eco de esta terapéutica forma de expresión.
Un amigo al que quiero mucho me dijo una vez que el sentimiento no tiene sentido si no se expresa. Entonces le respondí que uno corre el riesgo de exponerse demasiado. Beto, que por ratos es más poeta que yo misma, replicó que no vale el sentimiento si se guarda para sí mismo, y que vale la pena correr el riesgo. (Ahora me viene a la cabeza una frase de la canción Tonto corazón, de Benny Ibarra: no es un juego de ganar o perder, es un juego de sentir.)
Así, pues, respondiendo a la inquietud de JB, el susodicho tiene acceso a mi blog, como cualquiera de mis contactos del messenger, pero no creo que haya entrado porque nunca lo ha comentado. Sin embargo, él fue el primero en leer lo que escribí para él, el año pasado. No me estoy exponiendo más ahora de lo que lo hice en su momento.
Y, a final de cuentas, abrí este espacio en Internet para desnudar mi corazón, para que todo aquél con un poco de interés, o curiosidad, tuviese libre acceso. Tal vez soy demasiado transparente, pero ¿saben algo? Finalmente entendí muchas cosas de mi vida, que me definen, y he aprendido que sólo viviendo con ello puedo ser feliz, porque así soy.
Comparto con ustedes otro texto que escribí en noviembre del año pasado, poco antes de cumplir los 30. Un abrazo,
Liz
5 de noviembre de 2005, Los Cabos, Baja California Sur.
Dicen que la vida comienza a los 40. Hoy empiezo a creer que es así porque, finalmente, he llegado a entender cosas que a los 20 no sabía. Es como si, de pronto, todo lo que he vivido durante los últimos nueve años, hubiese hallado la oportunidad de madurar.
Seguro que influye el factor de que el tiempo no pasa sólo para mí: hoy platico más a fondo con mis amigos y entiendo la diferencia entre pasión, sexo, enamoramiento y amor. He llegado al punto en que me empiezo a sentir plena y ello me hace encarar con satisfacción lo que muchas mujeres me han dicho que suele ser un cambio dramático: pasar de los “tes” a los “tas”; es decir, dejar de ser una veinteañera y convertirme en una mujer de 30.
Suelo decir que la edad es un estado anímico y mental, más que físico, porque así lo creo. Y también digo que, hasta ahora, estoy contenta –mas no satisfecha– con lo que he logrado. Pero apenas empiezo a vivir: quiero comprar un carro, una casa, saldar deudas, volar en globo, snorkelear en Cancún y aprender a bailar tango.
Quiero un día tener el valor y la estabilidad económica suficiente para dejar mi empleo por unos meses y recorrer México, mochila al hombro, buscando anécdotas que recopilar. Tal vez me enamore de una casita en la sierra o la playa y decida dejar la saturada capital buscando una vida de mejor calidad.
Pero tal vez me enamore de algún otro país cuando cumpla mi sueño de viajar por América Latina: quiero ver el canal de Panamá con mis propios ojos; volver a San José, en Costa Rica; ir a Machu Pichu, en Perú; en Colombia, visitar Cartagena, Cali y Bogotá; conocer el estilo de vida del que tanto me han hablado en Santiago de Chile; comprobar en Caracas si las venezolanas son tan guapas como dicen; bailar un tango en Buenos Aires y el carnaval en Río de Janeiro...
No sé si sea la distancia que me separa de mi hogar en estos momentos o la magia de la playa en la noche, pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, tengo espacio y tiempo para meditar.
Será que estoy envejeciendo, pero siento que ya no encajo en los antros y prefiero las fiestas y los salones de baile, las peñas o, incluso, un bar tranquilo donde escuchar jazz o bailar pegado con tu pareja.
Esta noche descubrí, finalmente, la figura de Orión entre los cientos de estrellas que mi mermada visión alcanzó a distinguir en el cielo. También he identificado a la Osa Menor y la Mayor, sin ayuda de nadie. Y, por primera vez en mi vida, vi una estrella fugaz.
No me queda más que agradecer lo aprendido y brindar por lo vivido, y pedirle a Dios que me permita vivir lo suficiente para ver crecer a mi hija y cumplir mis sueños. Y cuando llegue mi cumpleaños número 30 lo festejaré con bombo y platillo, como se celebra a quien acaba de nacer.
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