Wednesday, September 22, 2010

Tan simple como eso...

Estos días he platicado con varios amigos (y amigas, para hacer la diferenciación de géneros como nos enseñó nuestro ex presidente Fox) sobre las relaciones. ¿Qué nos lleva a acercarnos a alguien? ¿Por qué nos enamoramos de alguna persona en particular aún cuando no sea conveniente para nosotros? ¿Qué nos motiva a aguantar a pesar de que nos hacen daño?

Razones hay muchas, pero al final, después de desmenuzar los argumentos, todo se reduce a causas muy simples.

Hablábamos sobre la carga genética, sobre ese código interno que nos mueve a sentirnos atraídos subconscientemente por tal o cual persona, por determinadas características; hablamos también del equipaje socio-cultural y familiar que cada individuo carga y cómo, en relación con nuestro código genético, actúa a favor o en contra de nuestras decisiones amorosas.

Pero más allá de esas fuerzas naturales que nos llevan a tomar cierto camino, también hay razones que nos mueven a quedarnos aún cuando vemos que las cosas no están funcionando como debieran.

De pronto he visto de cerca historias de hombres y mujeres que aguantan, que se quedan, que siguen luchando a pesar de que todas las circunstancias están en contra... incluso cuando el mismo objeto del amor demuestra con sus acciones que no está enamorado. ¿Por qué seguir?

Causas hay muchas: rebeldía, obsesión, una patética dependencia, baja autoestima, necedad, ceguera, miedo a la soledad, amor...

Rescatando las pláticas, puedo resumir que a veces sabemos lo que hay, pero mientras no nos conste preferimos hacer como que no lo vemos, porque una vez que reconocemos la realidad no nos queda más que actuar, ya sea asumiendo la realidad como es y aceptándola, o negándonos a asumirla y separándonos de lo que consideramos incorrecto.

Creo que muchas personas tratan de cerrar los ojos porque el camino que sigue es de todos modos doloroso. Decía una de mis amigas que una vez que se ve la realidad una ya no se puede hacer ni la loca ni la pendeja, y tiene razón. Podrás seguir con esa pareja que te es infiel o que no te trata bien, pero ya no puedes inventarle mil pretextos para justificar su comportamiento, simplemente queda asumir las cosas y aceptar que si uno ama a la persona en verdad y quiere pasar tiempo con ella, tendrá que hacerlo a sabiendas de que el corazón de su amado no le pertenece y no queda más que aguantar.

La alternativa no es menos dolorosa: si uno decide cortar de tajo porque le parece inaceptable seguir con una persona que lo hace sentir mal, eso no quiere decir que el sentimiento se va a ir inmediatamente. Es como cuando un miembro del cuerpo se empieza a engangrenar... sabemos que tarde o temprano hay que cortarlo. Podemos hacer como que no pasa nada pero es obvio que se está muriendo. Podemos intentar salvarlo pero si nada funciona, hay que cortarlo, y entre más tiempo pase, más se va a extender la enfermedad y tendremos que cortar más.

Pero cuando cortamos sigue doliendo. Duele aunque no esté: duele la herida, duele la ausencia de ese miembro. Entra uno en síntoma de abstiencia como drogadicto y viene la desesperación, la ansiedad de buscar ese brazo y volver a colocárselo aunque esté muerto y podrido. No, el hecho de que uno decida que no quiere agonizar lentamente por seguir en una relación no quiere decir que se deje de sufrir. Al contrario, tal vez sea más fuerte y más doloroso... al menos hasta que se supere el síndrome de la abstinencia... y las consecuentes recaídas.

Así que en resumen, para quitarle lo complicado a esto de las relaciones, creo que finalmente sólo queda decir que las relaciones se construyen (o destruyen) por una combinación de factores simples: necesidad, soledad, compañía, intereses en común, dependencia, mediocridad, deseos de superación, sueños compartidos, cariño, pasión, lujuria, rebeldía... la mezcla adecuada de factores hace que entonces haya parejas que sobreviven más allá del entendimiento: el macho y la sumisa, el necesitado y la aprovechada, el sádico y la masoquista... No hay más a qué buscarle.

Yo por eso ya no le busco mil razones a lo que siento. Reconozco que mi caso hoy en día se reduce a motivos que van más allá de mi comprensión. Me encuentro extrañando como loca a un hombre que no me conviene, a sabiendas de que no podemos estar juntos porque me hace daño. Pero... ¿y qué? Saberlo no me quita el sentimiento. Y no importa cuánto me diga que no debo volver, no puedo negar que hoy que supe de él mi corazón se tranquilizó y hasta se alegró, después de varios días de inquietud.

No puedo negarlo. Por errado que sea este sentimiento aún lo tengo clavado. Aún me sigue llevando a oscuras cavernas el no tener noticias suyas, y una sola señal de su parte, por pequeña que sea, me devuelve la calma, el sol y la sonrisa.

Y sí, claro que tengo mejores opciones, pero ¡qué diablos! Este tonto corazón no sabe de balanzas ni conveniencias. Bien dicen que el amor es ciego y la locura es su guía. Y bueno, hoy por hoy, sigo loca y tontamente enamorada de un mujeriego.

Y a veces, sólo a veces, quisiera no haberme dado cuenta de la realidad y vivir como hacen muchas otras mujeres, felices en su ceguera, negando para sí los momentos de dolor a cambio de unos ratos de plenitud con el hombre que aman.

Lo malo, en mi caso, es que ya no puedo hacerme la loca ni la pendeja; no puedo cerrar los ojos a la verdad, y me sé tan valiosa que no me puedo conformar con migajitas de cariño. Abrir los ojos forza a tomar decisiones... y yo he tomado la mía... pero, ¡por Dios, cómo lo extraño!

Saturday, September 18, 2010

No soy yo, eres tú

Hoy estuve en una comida por el cumpleaños de un amigo y durante la conversación surgió un ejemplo magnífico de las cosas que no queremos ver cuando nos enamoramos, aún cuando brillen más que el sol en una playa en pleno verano.

Resulta que hay una chava que hace varios años tiene un novio que la trata mal, se han peleado muy seguido a lo largo de este lapso, han terminado y regresado. En una de esas, ella llegó llorando a casa diciendo que lo descubrió siéndole infiel... pareciera que al final ahí terminaría la historia. Pero no. Resulta que después de volver a verlo ella regresó convencida de que ¡todo había sido producto de alucinaciones suyas!

Quedé boquiabierta cuando escuché la narración. Definitivamente hombres así se merecen una ovación de pie por conseguir que todas las pruebas y evidencias se vean tan borrosas que no puedan resistir los argumentos que prueban su inocencia y al final resulta que hasta disculpas reciben por parte de las celosas mujeres que ponen en tela de juicio su relación.

Sí, he conocido gandallas, la mayoría cínicos. Al menos en esos casos existe la oportunidad de que sea la mujer quien decida lanzarse al ruedo a sabiendas de que tendrá que lidiar con celos y con la certeza de saber que el objeto del cariño se reparte entre muchos brazos.

Existen también los que a pesar de ser infieles y mujeriegos tratan de ocultar las evidencias, son cuidadosos en sus acciones y sus palabras, de modo que no haya asomo de celos, y si lo llega a a haber tengan los argumentos para tranquilizar a sus mujeres.

Pero aquéllos que son capaces de ser cínicos y encima hacer creer a la mujer que ese beso apasionadísimo que le estaban dando a la vecina no era más que un acto altruista de darle respiración artificial tras el desmayo que la vecina sufrió por usar un ajustado corsé, y que las manos en el pecho no era porque la estuviera acariciando sino que estaba tratando de abrirle el corsé para que pudiera respirar... bueno... me quito el sombrero.

Ahora sí que "no soy yo, eres tú"... verdaderamente loable.

Pero más sorprendente es que existan mujeres que a pesar de tener toda la verdad frente a sus ojos prefieran cerrarlos, voltear a otro lado y creer la gran mentira que se les presenta como si fuera verdad.

Al final, cada quien tiene lo que quiere. Recuerdo mucho cuando conocí al papá de mi niña, él solía decirme: "aquí no encontrarás petróleo", y decía esto con la intención de hacerme ver quién era y que no hubiera desencantos después, porque siempre insistió en que las cosas están ahí visibles para quien quiera verlas. Y tiene razón.

A final de cuentas, él sabe de lo que hablo... hoy domina el arte de voltear las cosas, de confrontar a las mujeres y confundirlas aún cuando están ciertas de algo, al grado en que dudan de lo que han visto o escuchado y terminan quedándose con él.

Al jugar en los terrenos de hombres así es cuando hasta la mujer más inteligente queda en jaque, y si el corazón domina y la razón se pierde, bueno, eso explica por qué hay tantas mujeres que son capaces de aguantar un hombre compartido. Supongo que hacen falta mucho más que huevos y convicción para dejar atrás a hombres tan encantadores...

Thursday, September 16, 2010

200 en el bicentenario

Hoy se celebró en México el bicentenario del inicio de la Independencia. Sí, el inicio, no la independencia en sí. Esa debería celebrarse el 27 de septiembre y festejaríamos el bicentenario hasta dentro de once años, en el 2021... Pero bueno, dos siglos después ¿cómo cambia uno la fecha en que tradicionalmente se festeja?

Esta tremenda errata en la fecha no es la contradicción más grande de nuestra historia. Pensaba escribir muchas cosas al respecto pero ayer leí un mail muy interesante, un artículo de Juan Miguel Zunzunegui, que lo dice todo.

Lo reproduzco tal cual como homenaje a esta celebración. Aprovecho para comentar que este es también mi post número 200. Lo reservé a propósito para coincidir con esta fecha. Así pues, festejemos los 200 por partida doble. Les dejo la lectura, espero les deje mucho en qué pensar.

MASIOSARE: UN EXTRAÑO ENEMIGO
Por Juan Miguel Zunzunegui

Masiosare, ese extraño enemigo del que se hace mención en nuestro himno nacional, ha reaparecido y está nuevamente entre nosotros: profanó con su planta nuestro suelo y está listo para destruir a México.

Lo triste es que Masiosare es extraño pero no extranjero y de hecho ha estado eternamente entre nosotros; el principal y más terrible enemigo que ha tenido por siempre el mexicano y es el mexicano de al lado, dispuesto a hacerlo pedazos.

Los mexicanos tenemos esa terrible y maravillosa tendencia a achacar todos nuestros problemas a alguna misteriosa y maquiavélica fuerza ajena a nosotros: perdemos el mundial porque el árbitro está en contra nuestra; en las olimpiadas los jueces de la caminata están en contra de los mexicanos; Fernando Platas no le cae bien a los jueces de clavados y por eso lo califican mal; seríamos ricos si los españoles no nos hubieran conquistado; seriamos potencia si los gringos no nos hubieran quitado el territorio del norte y hubiéramos ganado el mundial del 94 si Mejia Baron hubiera hecho los cambios y metido a Hugo Sánchez. Por supuesto, López Obrador hubiera ganado si no fuera por el complot de la derecha internacional orquestado, con el cariño de siempre, por el osito Bimbo.

Nunca se nos ocurre pensar que los problemas de los mexicanos pueden ser culpa de los mexicanos, principalmente porque somos enemigos unos de otros. En casi todos los países del mundo, el ataque de un extranjero provoca la unión del pueblo por más dividido que esté. Aquí nos divide mas.

El presidente de TODOS los mexicanos (aunque hayan votado por otro (partido) se llama Felipe Calderón. El señor se fue a una gira por Europa que tuvo bastante éxito y en la que desde luego nos dejó mucho mejor parados que su antecesor. En esta gira hubo cosas interesantes, se promovió al país, se le dio buena imagen, se dio confianza al inversionista. .., pero las noticias en México le dieron más importancia a los berrinches del Mico Mandante Chávez.

Calderón, representante de todos los mexicanos, habló de unidad en Latinoamérica por encima de izquierdas y derechas.

Mico Mandante Chávez no perdió oportunidad para arremeter en su contra, insultarlo y burlarse de él y por tanto, del pueblo de México.

De inmediato los diputados y senadores del PRD y otros partidos hicieron la 'Cargada'. .. , pero del lado del Venezolano: es necesario restablecer la relación con Venezuela, sin importar los insultos que su presidente inflija al nuestro.

Hace poco el señor Bush habló ante su parlamento, dominado por la oposición. Fue presentado por la presidenta parlamentaria, de oposición también, quien en vez de tomar la tribuna y manchar de café su bandera se dirigió a los presentes diciendo: 'Tengo el honor de presentarles al presidente de los Estados Unidos de América'. No lo quieren, es su enemigo, su oposición, no es popular, pero es el presidente.

Aquí lo obligamos a entrar a escondidas a la Cámara.

Calderón va a España a hablar con el presidente Zapatero y ese mismo día se le adelanta el líder de su propio partido, un loco, radical, megalómano ansioso de salir en los medios; para decir que Zapatero hace mal las cosas y que en realidad no está combatiendo el crimen organizado y el terrorismo.

Esos errores no son casuales. Enemigos internos. 'Fuego amigo'. Ya ni hablar del gabinete alterno que dentro del PAN están formando los ex funcionarios, como Abascal, Derbez y el mismísimo Fox. ¡Señores, ya se les acabó su sexenio, hay que cerrar el ciclo, pasar a lo que sigue.
Maduren!

Fox era muy malo para la diplomacia, terrible; pero lo que le hizo Castro de grabarle conversaciones y publicarlas es una canallada, digna eso si, de un dictador senil. Los diputados y senadores de la oposición fueron al monumento a José Martí a colocar una ofrenda al pueblo cubano en desagravio.. ., ¡y nuestro agravio... ¿qué?!

Hace cien años decía Porfirio Díaz: la razón por la que le va mejor a Estados Unidos es que una vez que alguien gana la presidencia, el pueblo y los políticos se le unen para trabajar por la nación. En cambio en México, en cuanto alguien toma el poder, todos, enemigos y
antiguos amigos, se ponen en su contra. Eso fue hace cien años y pudo haber sido dicho ayer.

Mexicanos al grito de guerra... pero entre nosotros. Y este es el meollo del asunto, nos atacamos entre todos cuando deberíamos unirnos porque es una costumbre histórica heredada de generación en generación. Cuando México firmó su acta de independencia, el 27 de septiembre de 1821, nuestro primer día como nación libre, comenzaron los golpes. Unos querían un imperio, otros monarquía.

De ellos, cada quien con un rey distinto, Otros más se decantaban por la república, pero unos la querían federal y otros centralista. Eso nos hizo pelearnos todo el siglo XIX.

Cuando por fin los más importantes paladines de la independencia se pusieron de acuerdo, formaron un congreso que nombró emperador a Iturbide como Agustín I; al día siguiente, aquellos que pelearon a su lado ya peleaban en su contra. Nuestro primer presidente, Guadalupe Victoria, encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Vicente Guerrero, quien al llegar a la presidencia encontró a su peor enemigo en su vicepresidente, Anastasio Bustamante. Otros grandes antagonistas fueron Benito Juárez y Sebastian Lerdo de Tejada, siempre que fueron fórmula de gobierno.

Y esa tan lamentada invasión gringa en la que perdimos medio territorio todo mexicano la recuerda, pero casi ninguno conoce los pormenores. Mientras los ejércitos invasores avanzaban por territorio nacional nuestros líderes se peleaban entre si por el poder. Dos Marianos eran los protagonistas políticos de la época; el presidente Mariano Paredes,
al mando del mejor ejército del que México había dispuesto en su historia, en vez de defender a la nación de la invasión lo usó para conservar el poder. El otro Mariano; Salas, estaba en la capital proclamando la monarquía. Los yanquis desfilaban sin mucho disturbio a Palacio Nacional.

Y en la famosa Revolución Mexicana todos nuestros 'héroes' se mataron entre si. Todos han pasado a la historia como buenos y tienen sus nombres en oro en el Congreso; pero el héroe Carranza mató al héroe Zapata, el héroe Obregón mató a los héroes Villa y Carranza y el héroe Plutarco Elías Calles mató al héroe Obregón. Por cierto que el héroe Calles fue expulsado del país por el héroe Cárdenas.

El proyecto de Guerrero era quitar a Victoria, el proyecto de Bustamante era quitar a Guerrero; el proyecto de Santa Anna era quitar al que estuviera; el de Juárez fue quitar a Santa Anna y el de Díaz quitar a Juárez. Madero tuvo un proyecto: quitar a Díaz; Obregón quitar a Carranza y Calles quitar a Obregón. El proyecto de Fox era quitar al PRI...El proyecto del ciudadano López es quitar a Calderón.

Y en torno a esto último deberíamos reflexionar, sobre aquellas palabras citadas de Porfirio Díaz: ya es hora de que dejemos de unirnos para atacar al presidente, ya es hora de que el proyecto de nación deje de ser quitar al que tiene el poder.

Aunque el gringo promedio es Homero Simpson, son potencia mundial porque trabajan en equipo y porque a pesar de todo respetan a sus instituciones y a su presidente, mientras aquí Fernández Noroña trata de salir en la tele golpeándose contra el Estado Mayor.

En este momento decisivo de nuestra historia vemos una vez más a Masiosare enfrentando a todos contra todos. El ciudadano López Obrador está dispuesto a destruir y reventar este país antes de dejar que lo gobierne alguien que no sea él.

Dicen que el pueblo unido jamás será vencido...

¿Cuándo será el día en que México esté unido?

Tal vez ese día si logremos derrotar a Masiosare, ese extraño enemigo.

Tuesday, September 14, 2010

Sexo, mentiras y amor

Dice la publicidad del programa de TV Las Aparicio: "¿Por qué ahora que el sexo es tan fácil se vuelve tan difícil encontrar el amor?" Me aventuro a pensar que es porque una vez tumbados los muros de los prejuicios morales, cada vez hay menos interés de mezclar el corazón con el sexo. Aunque, definitivamente, es algo que los hombres hacen mejor que las mujeres... o al menos eso pareciera.

Mi mejor amigo me decía que pertenecemos a una generación en la que se nos enseñó a mezclar el corazón con los genitales y que por eso resulta difícil ir por ahí como las nuevas generaciones, que gozan de más libertad sexual... ¿o libertinaje, diría yo?

Las chavas y los chavos hoy en día no se andan por las ramas. Si quieren sexo lo piden y punto. Los hombres no tienen que ofrecer la idea de amor a las mujeres ni quedarse comprometidos con ellas; es decir: no tienen que tener novia para garantizar su dotación semanal de sexo. En teoría, eso los libera a ellos de las falsas promesas de amor... ¿o no?

Las chavas, por su parte, ya no esperan al príncipe encantador que llegue a prometerles amor y fidelidad... se abren a quien sea y como sea; lo importante es el momento, el mañana ya veremos. Y, como viven libres de tabúes, no les interesa entonces mezclar sentimientos con placer... ¿para qué enamorarse de uno si se puede gozar con varios?

Curiosamente, mi perspectiva es que debiera ser al revés: cuando uno es adolescente debía ser más iluso, más romántico... y al crecer pierdes eso, y pierdes también los prejuicios. Pero no es así en la realidad.

Cada vez más, los hombres de mi edad o mayores buscan mujeres jóvenes. ¿Por qué? Porque como dice mi amigo: son más directas, más abiertas y no les da por sentirse putas si se acuestan con medio mundo, como nos enseñaron a las de nuestra generación.

No quisiera generalizar, pero sí conozco algunos casos. De la misma manera, conozco mujeres que casi en los 40 me salen con que ellas no pueden tener relaciones sexuales si no están enamoradas. Digo... yo las respeto, pero francamente creo que ese tipo de argumentos desata la conducta donjuanesca de los caballeros. Estoy convencida de que si una mujer esgrime la bandera del "conquístame si quieres sexo" habrá más de uno dispuestos a lanzar su mejor estratagema para conseguirla... y le venderá la historia que ella quiere escuchar.

En algunos casos, contadas excepciones, el caballero tal vez termine enamorado de la dama. Pero el grueso de las historias nos narra un desenlace típico: mujeres dolidas que se sienten engañadas.

Y es que esa manía de cambiar sexo por amor establece normas generales en el trato entre hombres y mujeres que complica las relaciones. El problema, atacándolo directamente, es que la mayoría de las mujeres de mi generación siguen con el rollo del qué dirán, de no sentirse mal por tener sexo en vez de hacer el amor, como si por ello se convirtieran en rameras. Por ende, cuando tienen algún encuentro sexual piden que termine con el apapacho conveniente... ¡Error!

El sexo es sólo sexo. Punto. Si después del acostón dan ganas de quedarse platicando y compartiendo como consecuencia de la intimidad, chido, pero si no, está bien. Ahora, si resulta que hay química y dan ganas de apapacho, pero entre los dos está claro que no hay compromiso ni mucho menos amor, entonces hay que cuidarse mucho de usar palabras como "mi amor" o "mi vida"... cosa que, en mi experiencia reciente, de pronto se les dá muy fácil a algunos hombres. ¡Vamos! ¿Cómo no quieren que una se vuele si se comportan como si hubiera un compromiso?

En lo personal, yo no puedo soltar palabras tan fuertes como "te quiero" a menos que lo sienta de verdad. Si después de un encuentro íntimo vienen palabras cariñosas y hasta planes, es porque ya hay sentimientos involucrados. De lo contrario, me abstengo de ser melosa. Y estoy acostumbrada a lidiar con gente franca, que piensa igual que yo. Pero a veces se aprenden lecciones nuevas.

A mí me gusta que me digan las cosas como son y no que me vendan ideas. Pero de pronto me topo con caballeros acostumbrados a vender historias, porque en su experiencia eso es lo que han aprendido que las mujeres quieren.

También es cierto que las mujeres nos manejamos por códigos que resultan confusos para los hombres: decimos "no" cuando queremos decir "tal vez", y usamos un "tal vez" en vez de un "sí"... Es una forma de disfrazar las intenciones, de seducir sin proponerlo directamente y de esta manera no ser vistas como unas lagartonas (empezando por las de nuestro mismo género).

Pero la verdad es que las mujeres pensamos en sexo tanto como los varones. Claro que sí. Y por no ser directas entramos en el juego en el que ellos deben adivinar si en verdad queremos y nos estamos haciendo del rogar para que nos conquisten... para que así no vayan a pensar que somos unas locas.

Yo en lo particular creo que, independientemente del género, lo que cada quien haga con su sexo es asunto suyo. Lo que no se vale es divulgar a los cuatro vientos con cuántos(as) ha estado, o mucho menos, jugar con los sentimientos ajenos.

Se vale intercambiar sexo por sexo, pero no así sexo por amor. Claro, sí, hay mujeres que así lo prefieren. Yo no. El problema es que los hombres están tan acostumbrados a mentir, porque así han sido "educados" socialmente, que no pueden ver bien cuando una mujer pide franqueza. Más aún, me atrevo a suponer que bajo la premisa de que las mujeres decimos una cosa por otra, cuando los varones se topan con una que en verdad les dice "no" ellos lo toman como un "tal vez" y una invitación a esforzarse.

Insisto... no es mi caso. Me encabrona que me vendan una historia que no es... aunque reconozco que entiendo por qué lo hacen. Sin embargo, no lo justifico. Romper corazones es un deporte que nunca compartiré ni veré con buenos ojos. Yo no soy así, no puedo ser así, y espero de la gente con la que me involucro que tenga los suficientes como para ser honesto.

A final de cuentas, cuando se venden cuentos y llega el desengaño se genera desconfianza. Y una relación que pudo haber sido chida si se hubiera entendido desde el principio que era sólo sexo, se echa a perder, o tal vez se pierda la oportunidad de llegar a algo más porque en adelante ya no habrá confianza en la palabra de quien ha mentido.

Hablo igual por ambos géneros, aunque los roles suelen ser el femenino que quiere ser engañado y el masculino que dice lo que ellas quieren escuchar. ¿Y qué tal si lo que una quiere escuchar es la verdad? ¿Pueden los hombres lidiar con esto o es algo que no pueden creer? ¿Podemos las mujeres pedir la verdad o es que todas, en el fondo, deseamos que nos digan lo que nos gustaría escuchar aunque sepamos en nuestro interior que no es más que una mentira? ¿Podemos ser honestas? ¿Pueden ser honestos? ¿O es un lazo que llevará atada nuestra generación y tal vez sea roto solamente por los adolescentes de hoy, a riesgo de caer en el libertinaje y la promiscuidad?

PD: El objetivo de este post no es despotricar contra nadie en particular. La idea salió de una charla con un amigo, sobre experiencias suyas y mías. Va para los dos géneros por igual. Es más bien una carta de opinión y una exhortación a la honestidad, para ambas partes.

Thursday, September 09, 2010

Lo dije... y lo sostengo

Lo dicho: no es lo mismo estar enamorada sin ser correspondida que estar desenamorada. Sé que algunos prefieren vivir sin amor a sentir el dolor de no ser correspondidos. Yo prefiero sentir a no sentir. Y es que he aprendido a quedarme con lo bueno, y las cosas buenas vale la pena vivirlas una y otra vez... aunque sea de lejitos. Además, aún llevo conmigo el cariño de mis últimos amores.

Insisto: no sé por qué razón tengo esta capacidad de querer y volver a querer cuando veo a mi alrededor mucha gente que al primer descolón le da por enconcharse y no volver a sentir. Yo no sé hacerlo. En serio, aunque lo intente.

Sí, he aprendido a negociar entre la razón y los sentimientos, y he aprendido a dejar quieto el corazón... a ratos. Cuando menos me doy cuenta ya se me escapó y se va como cabra loca a dar de saltos por el monte, ja.

Pero es que... ¿hay algo que se compare a esos momentos en los que la fuerza del corazón nos impulsa a todo lo bello? Son una inyección de vida que dan sentido a la existencia. Por eso, por volver a sentir la energía del amor que nos mueve a ser mejores, por eso soy capaz de sentir, y volver a sentir... aún cuando entre inyección e inyección de pronto haya cucharadas de medicina amarga. Ni modo, hay que vivirlo con todo y el paquete incluye su dosis de dolor.

Ayer justo platicaba con una amiga y le decía que se vale hacerse pen... tonto, pero la neta es que uno no se engaña del todo a sí mismo. Las señales de si una relación va bien o mal siempre están a la vista, pero nosotros no las queremos ver. Hacemos como que no están y seguimos viendo sólo lo que nos interesa en el momento. Pero las razones siempre están ahí, visibles para todo aquél que quiera verlas.

Y si es así, si las vemos y las pasamos por alto, o peor aún -como yo- le entramos al ruedo a pesar de todas las indicaciones prohibitivas, pues entonces lo que no se vale es quejarse después, cuando ya estamos desangrados y malheridos en el campo de batalla.

Sí. Así como decidimos entrarle al juego debemos conocer los riesgos y estar dispuestos a aceptar las consecuencias. Y si perdemos, como en cualquier juego, pues ni modo. Apechugamos, recogemos los pedacitos y seguimos adelante. Sin quejarnos, ni desgarrarnos. Como dice el dicho: "el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe".

Y termino con esta frase de la canción Tonto Corazón, de Benny Ibarra: "tonto corazón no te empeñes en sufrir, no es un juego de ganar o perder; es un juego de sentir... es un juego de sentir." Y como yo suelo decir: sentir es siempre una bendición. Y yo siento con todo. Así soy. Así me acepto y así he aprendido a vivir: sintiendo con todo y con todo lo que ello implica. ¿Qué si ahora estoy abajo? La rueda de la fortuna a veces baja y a veces sube, y desde arriba la vista es maravillosa. No cambiaría esos momentos por nada... ni siquiera cuando me toca tocar suelo.

Saturday, September 04, 2010

¿Será que se la creyó?

Me acuerdo que hace mucho tiempo vi una película mexicana de esas en las que salía Jorge Negrete... no me acuerdo cómo se llamaba ni quién era la actriz que coprotagonizaba, pero sí recuerdo mucho una escena en la que, después de que él hace algo que la enfada, ella lo manda a volar.

Después se ve que ella está llorando en su habitación, quejándose de que ha pasado mucho tiempo y él no la ha buscado. Alguien se acerca a preguntarle qué le pasa y ella entonces dice esta frase que me parece inolvidable: "le dije que no quería volver a verlo más, ¡y el muy estúpido se la creyó!"

Jajajajaja!!! Me pareció una frase maravillosa y me lo sigue pareciendo, porque en verdad así somos las mujeres, ja. En lo personal... el jueves pasado tuve la oportunidad de aplicarle un bateo rudo a R... lo hice porque en ese momento en verdad lo sentí así. Digo, me dio mucho gusto verlo, por una parte, pero por otra tenía ganas de patearlo, je.

Supongo que fueron más fuertes las ganas de patearlo y cuando me preguntó algo así como si nos podríamos ver después, le respondí "sí, en facebook o por messenger". Sin embargo, ya entrada la tarde como que mi corazón se soltó de la mordaza y logró escapar de donde estaba amarrado para que se quedara quitecito, y salió, al estilo Cenicienta en esa escena final donde baja de su cuarto gritándole al mayordomo real: "¡Espere, espere! Falto yo..."

Algo así pasó en la tarde, cuando ya de pronto empecé a escuchar esa vocecita diciéndome "¡pero sí me dio gusto verlo!" Afortunadamente para mí, reaccionó tarde y no me boicoteó el momento por la mañana, de modo que lo que hice fue lo correcto. De eso estoy segura.

Pero volver a verlo me removió recuerdos y sentimientos. Ayer lo extrañé. Además, casi estaba segura que me volvería a buscar, podría haberlo apostado, je. Pero cuando llamé a mi mejor amigo por la tarde para platicar, me dijo que después de ese bateo seguramente no lo hará. Y luego me preguntó: ¿para qué quieres que te vuelva a buscar? A lo cual le respondí: "Nomás para saber que sí quería verme otra vez..."

Sí, así somos las mujeres. A veces aplicamos la del "no vuelvas a buscarme nunca más" deseando con todo nuestro corazón que el fulano en cuestión haga hasta lo imposible por estar con nosotras. Después de todo se nos dice que cuando el hombre quiere, puede. Y si no puede, es porque en realidad no quiere, ¿no?

Monday, August 30, 2010

Las piedras del camino

Cada que puedo, camino. Camino mucho, lo más que puedo, como ejercicio físico y de relajación. Mientras lo hago, me libero de energías negativas, pienso mucho y quemo calorías. Trato de que mi hija camine también conmigo para inculcarle el hábito de caminar y ejercitarse sin sentirlo como algo pesado.

Hace unos días, en el camino a casa había una piedrita en el camino. Se me ocurrió patearla. Después la volví a patear y pensé que sería buena idea que entre Vale y yo fuéramos pateando la piedrita hasta la casa, para hacer el trayecto más divertido. Le gustó. Ahora, cada que encuentra una piedrita en la calle, le da por que la vayamos pateando hasta llegar a la casa.

Es divertido, salvo en las ocasiones que la piedra sale de la banqueta y queda bajo algún carro, en plena avenida o en algún charco, donde ya no la podemos recuperar. En vez de decir "ni modo", Valeria empieza a buscar piedras que seguir pateando el resto del camino, y eso llega a ser tedioso... es como que no puede dejar esa piedra atrás, ahí, en el camino, y se empeña por conseguir otra en vez de seguir caminando como si nada.

Sin embargo... hoy creo que soy algo similar... en lo que se refiere a las piedras -y hasta rocas- que se cruzan en mi vida.

Alguna vez me llegó una de esas presentaciones de power point que tienen mensajes de reflexión, que hablaba justamente sobre las piedras del camino. Decía que a lo largo de la vida encontramos piedras de distintos tamaños, que algunas podemos llevarlas con nosotros y otras no; con algunas tropezamos y nos lastimamos, otras podemos brincarlas o rodearlas, pasar sobre ellas; algunas están enterradas en la tierra, otras nos hacen perder el paso al girar bajo nuestros pies, como la grava suelta...

En fin... la variedad de piedras, rocas y piedritas es tal que enriquecen nuestra vida. El secreto radica en entender qué piedras podemos cargar y llevar con nosotros y cuáles hay que dejar, porque son muy pesadas para llevarlas con nosotros o porque tal vez son filosas, o estén llenas de bichos. A final de cuentas, no son más que objetos del camino y hay que dejarlas atrás sin rencores, ni pasiones. En resumen, hay que aprender a observar el paisaje y dejarlo como está.



Pero el ser humano es terco. Insiste en tratar de quitar las piedras del camino para hacerlo más suave al andar y en ello pierde mucho tiempo. En su afán por limpiar su sendero, provoca derrumbes y cae víctima de grandes rocas que lo obstaculizan. Para cuando se da cuenta, es más fácil rodear esa gran roca y abrir otro camino, que tratar de continuar por el mismo. Sin embargo, hay quienes se empeñan en quitarlo a pico y pala... algunos quizás lo logren, pero en el trayecto pierden tiempo y esfuerzo valioso.

Yo he tratado en verdad de crecer y ver más allá de lo que mis alocados sentimientos me dejan. Y de vez en cuando, como hoy, llego a tener pequeñas revelaciones que me ayudan a esclarecer el sendero delante de mí: Yo soy Valeria, obsesionada con esas piedritas que se me pierden en el camino, tratando de sacarlas de debajo de los carros, buscando nuevas piedras de tropiezo que llevar pateando de regreso a casa a ver si alguna me agrada lo suficiente como para meterla a mi hogar y conservarla.

Lo cierto es que me cuesta mucho trabajo simplemente dejar que algunas piedras se queden donde están, porque me gustaron mucho y no las quiero dejar ahí. Sin embargo, hay que aprender también a soltar, a desprenderse, a seguir...

Y en este proceso sigo, aprendiendo y, espero, creciendo. A ver si esta nueva visión me ayuda si no a dejar de tropezarme, sí a dejar las piedras donde están y no pretender llevarlas conmigo... ni aunque sea a patadas.

Thursday, August 26, 2010

Su doble, aquí

Cada vez que lo veo entrar al elevador se me corta la respiración. Es tan parecido a Jorge que por segundos me parece verlo aquí, en cada ocasión que me cruzo con él. Se parece tanto físicamente... bueno, le faltan como 20 centímetros de estatura para llegarle, pero por lo demás es casi como ver su holograma... con excepción, claro, de que éste tipo es un mamón y Jorge no lo era.

En verdad, es el fulano que se cruza contigo 20 veces en el elevador y no es capaz de responder un "buenos días" ni por la más remota cortesía. Y no lo digo sólo porque sí. Ha habido ocasiones en las que habemos como 3 o 4 personas en el elevador y él entra con otros dos compañeros y entre todos se cruza el "buenas tardes" o el "compermiso - propio" y éste fulano no abre la boca.

Me acuerdo que en mi último viaje a Bogotá le decía a Jorge que me gustaría que tuviera un clon para traérmelo al DF... pues bien, cada que veo a este tipo por milésimas de segundo me parece que aquí está... hasta que, claro, su actitud casi grosera me hace ver que no es él.

Lo que sí es cierto es que invariablemente después de toparme con este vecino, mi mente y mi corazón vuelan a Bogotá y le envían mis mejores deseos a ese colombiano que aún guarda parte de mi corazón.

Tuesday, August 24, 2010

Arcoiris en el campo de guerra

Y seguimos en el campo de batalla, donde cada intento es un soplo de vida, un rayo de sol en medio de las tardes lluviosas, una nueva sonrisa.

Enmedio de esta lucha del "sí" y el "no", en donde ambas partes esgrimen sus mejores estrategias, los rayos de luz que asoman entre las nubes calientan un poco el corazón e iluminan los días.

No se trata de esperar nada, no hay esperanza ilusa en esta guerra. Son simplemente unas cuantas gotas de alegría, brisa refrescante, impulso para seguir adelante... un arcoiris en medio del campo... una vista perfecta de una imagen imperfecta.

Como el arte, que no se puede apreciar si se le ve demasiado cerca; como el sol, cuyo calor es imprescindible pero se debe mantener a distancia para no quemarse; como la lluvia, que es básica para la vida pero en cantidades moderadas, así es también este sentimiento que aún vive en mi corazón. De lejos... a distancia y con bastante tiempo de por medio, para poder apreciar lo bueno que queda. Sólo eso. No necesito más. :)

Tuesday, August 17, 2010

Love is a battlefield...

Anoche, acurrucada en mi camita, tratando de descansar de esta gripe que me tiene con la nariz hinchada, ví una película llamada "Amor y sexo".

No supe si reir o preocuparme con la escena inicial: una pequeña enamorada de un niño muy guapo pero que la trata mal frente a sus amigos, para que ellos no sepan que en realidad son novios. Ella no aguanta las ganas de platicar con alguien y se lo cuenta a una "amiga" que divulga por todo el colegio el oculto noviazgo, tras de lo cual él rompe con ella y ella, en medio del llanto, le grita: "¡Espera! ¡Les diré a tus amigos que no es cierto y dejaré que me golpees más fuerte!"

Sobra decir que el resto de la película trata sobre los amores y desamores de esta mujer en su etapa adulta.

Sin embargo, me quedé pensando en algo que dijo la voz en off de la narradora (hasta regresé la peli para volver a escucharlo, je): "El amor es como un campo minado. Das un paso en falso, estallas, te levantas, vuelves a unir tus pedazos y das otro paso. Supongo que algunos prefieren estallar mil veces que estar solos."

Y me hace sentido. Porque en cierto sentido, así soy. No es que no sepa estar sola. Sí sé estar sola, pero no me gusta. Más bien, creo que estoy dispuesta a unir los pedazos de mi corazón y verlo estallar mil veces antes que lidiar con el vacío que se siente cuando no se está enamorada.


Y es que una cosa es estar sola, y otra muy distinta es estar desenamorada. El hueco es enorme. Y sí, prefiero caminar por el campo minado aún cuando todas las señales indican que por ahí no conseguiré más que reventar en mil pedazos. Lo hago a sabiendas del riesgo, así que ya no me quejo.

La verdad es que no sé ser de otra manera. Esto de sentir con intensidad te lleva a gozar el amor con todo, pero a sufrirlo de la misma manera, y por ende, el vacío que queda cuando no hay sentimiento dirigido es también muy grande.

Sí, yo sé qué hay de trasfondo en lo que estoy escribiendo y sé que algunos querrán publicar algún comentario como "estás enamorada del amor" y cosas así. Pero, ¿saben qué? Ya dejé de pelear con mi forma de ser y de sentir. Si siento el amor con todo, el desamor también. Y créanme que prefiero mil veces vivir enamorada a ratos que sentir este hueco parece absorber lo bueno, como un hoyo negro.

Así que me alisto, como los soldados que regresan a casa de una guerra y no se hallan en su pacífico hogar y se vuelven a enlistar, con tal de vivir la adrenalina en el frente de batalla. Bien lo dice esa famosa canción de los 80's (¡ah, qué tiempos aquéllos!): "el amor es un campo de batalla." Enfrentémoslo como va. Y que sean las heridas del corazón, cicatrices de guerra, cuentos que contarle a mis nietos cuando sea mayor, lecciones de vida, experiencia y sabiduría. Al menos, como dice la canción "Gitana" de Shakira, he aprendido a caer y levantarme otra vez, sin quejarme.

Mi abuelita solía decir que si íbamos de día de campo y regresábamos sin un rasguño y con la ropa limpia era señal de que no nos habíamos divertido. Así pues, mientras llega el hombre correcto yo andaré en el campo del amor como se debe. Espero que al final del día, cuando me vea cubierta de lodo, empapada por la lluvia y llena de rasguños y heridas, pueda decir con una gran sonrisa de satisfacción: valió la pena :D

Thursday, July 15, 2010

Al acecho...

Y que me busca otra vez... y que le digo que ya no... pero mientras, están mis emociones al acecho, agazapadas en la oscuridad, cual pantera negra, esperando el más mínimo descuido para brincar, para escapar de su prisión y moverse libremente, camuflajeando sus pardas intenciones, jugando a ser astutas y tratando de ocultar los temores de convertirse en presa y no en cazador... y entonces me pregunto ¿cuándo he sido cazadora en realidad? Esta pantera de zoológico no sabe cómo conseguir sus presas... así que es mejor que siga en cautiverio, a riesgo de hacerse daño en libertad...

Thursday, July 08, 2010

Anda, dale... como amigos


Like a friend (Pulp)

Don't bother saying you're sorry
Why don't you come in
Smoke all my cigarettes again


Every time I get no further
How long has it been?

Come on in now, wipe your feet on my dreams

You take up my time
Like some cheap magazine
When I could have been learning something
Oh well, you know what I mean, oh


I've done this before
And I will do it again

Come on and kill me baby while you smile like a friend
Oh and I'll come running
Just to do it again


You are the last drink I never should have drunk
You are the body hidden in the trunk

You are the habit I can't seem to kick
You are my secrets on the front page every week

You are the car I never should have bought
You are the dream I never should have caught
You are the cut that makes me hide my face
You are the party that makes me feel my age

Like a car crash I can see but I just can't avoid
Like a plane I've been told I never should board
Like a film that's so bad but I've got to stay till the end
Let me tell you now: it's lucky for you that we're friends.

Jungla de emociones

Tratándose de él, siento mi corazón como si fuera una jungla de sentimientos salvajes, indómitos, rebeldes e independientes; que luchan entre sí, se pelean, se superponen, se dominan, se aniquilan y se dan vida unos a otros.

Como en un safari, paso de una emoción a otra en cuestión de minutos. El paso de los días me lleva de la serena paz de un león dormido después de una buena comilona, hasta el potente ímpetu de un rinoceronte enfurecido, pasando por la ruidosa algarabía de los monos que brincan entre las ramas de altos árboles.


Hace más de un año que empecé a salir con él, pero creo que fue por estas fechas que me empezó a gustar, y ya hacia finales del año pasado estaba tan clavada que empecé con un desfile de emociones, como en montaña rusa, donde a veces estás arriba y otras abajo, donde a veces lo disfrutas y otras lo sufres...

Todo empezó como simple coquetería, como las gacelas que se pasean delante de los depredadores hambrientos jugando a ver si son más veloces que su victimario durante la escapada. Pero en algún momento me atrapó. Después del temor inicial, mientras sentía mi sangre agitada correr por el cuello que el carnívoro sostenía entre sus dientes, me dejé llevar por mi suerte hacia ese fín fatídico que sabía que llegaría tarde o temprano.

Como los vampiros, como las sanguijuelas, como los mosquitos, que succionan sangre de sus víctimas sin llegar a matarlas, así me tuvo mi adorado victimario. Y en medio de este letargo experimenté una variedad de emociones: cada una intensa como los animales salvajes.

Sus besos y sus sonrisas me hacían elevarme como águila, planeando feliz; sus ausencias me hacían caer al suelo y arrastrarme como serpiente buscando huecos oscuros para esconderme; sus mensajes y cada forma suya de contactarme me hacían brincar de alegría como simios en festejo social; los celos, los terribles celos, eran tan pesados como una estampida de elefantes aplastando mis ideas, pisoteando mi cariño... el dolor y la tristeza me regresaban de nuevo a la posición de la gacela herida, siendo devorada por las leonas mientras aún está con vida, sintiendo cómo sus miembros son desgarrados, y entonces el instinto de supervivencia me hacía querer salir huyendo de ahí, lo más lejos posible, pero como los chitas, la huída a altas velocidades calentaba mi organismo y me dejaba extenuada, otra vez a merced de los depredadores.

Y mientras yo estaba ahí, con mis ojos suplicantes esperando que el victimario se apiadara y me dejara huir, éste se acercaba despacio pero amenazante, como un agresivo oso grizly, insaciable y buscando destrozar hasta la última parte de su alimento antes que dejarlo ir. Y nuevamente sus sonrisas, sus miradas y sus falsas promesas... y aunque siempre supe que no era más que un lobo vestido de oveja, me fui como cordero tras de él, una vez y otra vez, gozando mientras me devoraba en su egoísmo, en sus ansias de ser querido sin querer, sin entregarse nunca en verdad.

Y así, he sufrido como leona hambrienta, he gozado como chimpancé satisfecho después de atragantarse y dormir, he sentido la ira que lleva a bestias como el rinoceronte y el oso a atacar con todo, me he sentido vulnerable y expuesta como venado que ha sido abandonado por su familia enmedio de un terreno plagado de depredadores, he sentido el viento bajo mis alas, llenándome de fuerza para volar, y he sufrido la presión sobre mi pecho, como león aplastado por un furibundo elefante.

Pensando en todo esto es que ya no quiero verlo más. Pero de pronto sucede que entre más le digo que ya no quiero verlo, más se hace presente, insistiendo, acechando, esperando el momento en que me halle nuevamente vulnerable para asestar otra vez el golpe letal que me llevaría de vuelta a sus pies, a su voluntad...

Es sólo que ya no quiero. Ya no. He puesto estas emociones a resguardo en sus jaulas en un zoológico y no pretendo que salgan de ahí.

Y sin embargo... cada intento suyo por hablarme provoca que todos los animales de mi corazón se alboroten dentro de sus jaulas, ansiosos por salir otra vez, como caballos desbocados en carrera a campo traviesa, gritando, aullando, rugiendo desesperadamente, hasta que finalmente mi razón logra adormecerlos con dardos certeros de argumentos que logran convencer hasta al más rebelde de mis sentimientos.

Estoy tranquila ahora, convencida de lo que hago. Pero a veces, por alguna grieta del zoológico, alguno de estos animalitos logra filtrarse... a veces es la esperanza disfrazada de gaviota, otras, las ganas oscuras, cual pantera negra, acechando la más mínima oportunidad de saber de él. ¡Vaya que le toca una ardua tarea de 24 x 7 x 365 a la razón guardiana de mis emociones!

Eso es todo lo que tengo ahora: la razón. Y la fe de que si logro soltar todo esto y ponerlo en manos de Dios, él ayudará a mi corazón a recobrar la paz.

¡Caray! ¿Quién me manda ser tan intensa?

Thursday, June 24, 2010

y a pesar de...


Como bien dice la española Natalia Jiménez en la canción "Tu peor error" de La quinta estación:


y aunque no me creas, creo que aún te creo...

y aunque no me quieras, creo que aún te quiero...

Friday, June 18, 2010

¡Vamos México!

Como siempre, el ingenio mexicano no se hizo esperar y en cuestión de horas ya habían circulado por la red chistes e imágenes alusivas a la victoria de la selección mexicana sobre la francesa, actual subcampeón del mundo en fútbol.

¡Venga México! ¡Vamos con todo! ¡Sí se puede!

Chistes:

* La selección no hizo sándwich, hizo pan francés

* Viaje al mundial $93,000; alimentos y bebidas $20,000; que el jorobado acabe con Notre Dame, ¡No tiene precio!

* Pelé es el rey, Maradona es Dios, pero el Cuau es el papá de los dos

* Padre Témoc que estás en Sudáfrica, bien acertados sean tus pases, abre la cancha tanto a Torrado como a Guardado. Vengan tus centros a Giovanni como al Chicharito. Hágase tu ‘Cuauhtemiña’ en el área como en el centro, perdona al Guille como nosotros también perdonamos a Aguirre. No te dejes caer en la provocación y líbranos del cero a cero…

Fotos:

Siguiendo con el mood religioso hacia San Témoc...

















La ballenita del twitter se fue a festejar, jajajajaja














¡Y arriba, arriba! ¡Ándale, ándale! Speedy González le ganó a Ratatouille!


















Muy buena imagen ésta, con la torre Eiffel de asta bandera, jejejeje






















No me caerían nada mal unos cuantos de éstos en mi cartera, je












Tengan su 5 de Mayo, franceses, jejejeje

Monday, June 14, 2010

Silencio ensordecedor

Hoy me la pasé un buen rato mal y de malas... estuve inquieta, mucho. No me podía concentrar... Extrañaba a aquél... la verdad es que me entraron celos de las mujeres con las que pueda estar... me duele que no me haya buscado y que yo esté aquí extrañándolo.

A lo mejor es solamente que extraño todo ese rollo de convivencia, las charlas... los besos… ¡chale! esos sí que hacen falta. Pero hasta eso -le decía a una amiga- no es tristeza lo que sentía... sino más bien una inquietud... como tener la cabeza caliente y no poder concentrarme, como un trago amargo que no me dejó ni comer... sentía el estómago contraído... no tuve hambre; era malestar, no tristeza...

Y creo que es peor porque sé lidiar con la tristeza y aún triste me puedo concentrar en mi chamba, pero con la cabeza como la tenía, con esa sensación de que me ardía el cerebro, no me es posible... es como tener mil murciélagos en la caverna de mi cerebro revoloteando histéricos, gritando todos al mismo tiempo cada uno algo distinto y no poder escuchar a ninguno... sólo el relajo generalizado de cientos de voces diciéndome que no me merece, que fue mejor así, que no tengo por qué extrañarlo si él no me quiere, ni me dio mi lugar...

Y sin embargo todas esas voces no callaban esa vocecita pequeñita en mi corazón que me decía a voz en cuello, por sobre todo el escándalo en mi cabeza, que a pesar de todo aún lo extraño.

Gracias a Dios esta noche terminó bien, entre una plática con mi mejor amiga, un correo de hace dos años que me encontré de Jorge y un nuevo apodo que me puso una piedra en el camino, lleno de ternura...

Sí... al final esas voces ensordecedoras en mi cabeza se callaron. Será una buena noche... y mañana hay aún mucho por hacer. Volvamos a trabajar con energía :)

Lo bueno, lo malo y lo peor del fin de semana

Bueno: Bajé casi un kilo el fin de semana
Malo: Fue por una jarra que me puse el viernes y me cayó como patada de burro... me tuvo todo el sábado y parte del domingo con el estómago destrozado y sin ganas de comer nada
Peor: Sólo me tomé una chela y dos tequilas... no aguanto nada :(

Bueno: La jarra me la puse con un amigo al que quiero mucho, le tengo mucha confianza y me cuidó; me atendió después de que vomité el alcohol y hasta me preparó un tecito en su casa
Malo: Busqué a mi amigo en una llamada de emergencia, pidiendo auxilio para que me salvara de mí misma, pues R organizó una fiesta (sí, me invitó) y yo moría por verlo
Peor: Recién me enteré que a esa fiesta también fueron otras "amigas" y "ex amigas" suyas...

Bueno: Voy aprendiendo a esquivar los golpes que yo misma solía buscarme al seguir a este corazón desbocado. Agradezco haber llamado a mi amigo y no ceder al impulso de verlo... me hubiera pasado un muy mal rato. Agradezco también enterarme de quiénes más fueron, porque eso me ayuda a terminar de desencantarme de quien resultó ser el más cabrón de los gandallas con los que he lidiado
Malo: A pesar de todo, aún lo quiero y lo extraño. Ya cuando me clavo con alguien, no se me va tan fácil... pero confío en que esta experiencia me ayudará a sanar más rápido
Peor: Me preguntó cuándo aprenderé la lección. Sí, es cierto que cada experiencia es diferente, pero algunas se parecen tanto que ya debería ser capaz de ver las similitudes entre ellas y salir corriendo a la primera señal de peligro... sin embargo ésas señales son para mí como zanahorias para los caballos de carreras y a donde las veo, justo ahí me voy a meter...

Bueno: Por las razones que sean -estoy segura que Dios tiene sus motivos para esto- me fue dado un corazón grande, capaz de entregarse una y otra vez, de perdonar, de volver a amar... estoy convencida de que si me aplicara a alguna obra de servicio social, lo haría con pasión sin límites
Malo: Este corazón, que tan bueno me resulta para aceptar a la gente como es, me ha resultado perjudicial para elegir a mis parejas y siempre se termina enamorando del hombre menos adecuado, todo por la manía que tengo de ver en las personas no tanto lo que fueron, sino lo que son y lo que pueden llegar a ser... aún cuando ellos mismos no quieran serlo
Peor: No creo que cambie nada en la forma en que manejo mis sentimientos. Como dice la canción "Gitana" de Shakira: sigo siendo aprendiz en cada beso y con cada cicatriz, pero si algo he aprendido es que de tanto tropiezo, ya sé cómo caer...

Creo que al final sólo eso me queda: aprender a caer mejor y a levantarme más rápido... y confiar en que llegará el hombre con los suficientes cojones para no amedrentarse ante una mujer que tiene mucho que ofrecer.

Sunday, June 13, 2010

La espera, parte 5

*** Al fin juntos ***

Finalmente llegó el día tan esperado. Nikita se había levantado temprano y ya había desayunado. Ahora paseaba ansiosa por el jardín, esperando escuchar en la casa los pasos de su amigo. Había llovido durante la noche y el pasto estaba lleno de rocío. Como ya empezaba a hacer calor y Ramón tardaba en bajar, Nikita se echó en el pasto y rodó, mojando todo su pelo y llenándose del aroma peculiar de la tierra mojada.

"¡Eh, Nikita, espérame!", gritó Ramón desde la puerta. Ella se levantó y corrió hacia él, mientras él bajaba las escaleras y se acercaba al jardín. "Ya sabes que me gusta que nos revolquemos juntos en el césped mojado... aunque mi mamá se enoje y luego me diga que huelo a perro mojado, igual que tú. ¿Me extrañaste?"

Nikita estaba feliz de estar finalmente con su amigo; saltaba por todos lados, corría como loca dando voces de alegría, como diciéndoles a todos: "miren, miren quién está aquí ahora".

Ramón la volvió a llamar: "Niki, ven a ver lo que te traje de la ciudad. Te va a gustar. Es un buen juguete y sirve para que me recuerdes cuando yo no esté aquí." Y habiendo dicho esto, sacó un hueso de plástico que rechinaba al ser aplastado. Nikita lo olfateó con curiosidad y luego miró a Ramón. El niño entonces aventó el objeto... la perra ya sabía lo que este gesto significaba: salió corriendo a atrapar el juguete y regresó con él en el hocico, para entregárselo a su amigo.

Ramón repitió la mecánica varias veces, aventando el juguete cada vez más lejos, sorprendiéndose de la velocidad que Nikita había obtenido al crecer. En alguna ocasión, cuando la perra tomaba el hueso plástico en su hocico, éste sonaba al ser aplastado, entonces ella se entretenía mordiéndolo un pocó más, divirtiéndose con los ruidos.

*** El regreso ***

Pasaron un verano muy entretenido, jugando en las charcas, corriendo bajo la lluvia, asustando liebres en el campo, contando estrellas por la noche y viendo las nubes durante el día. A veces Ramón iba a visitar a sus amigos y Nikita no podía acompañarlo. Otras veces, los amigos de Ramón iban a su casa y Nikita jugaba con ellos...

Pero los días pasaron rápido y llegó el día en que Ramón debía regresar a la ciudad. Nikita estaba triste cuando vio que empacaban las maletas, pues sabía que pasarían varios meses antes de que su amigo regresara, en Navidad.

Cuando llegó la hora de despedirse, Ramón se acercó a ella. Tomó el hueso de plástico y le dijo: "Anda Niki, tómalo y guárdalo. Prometo que la próxima vez que venga te traigo algo más... no lo vayas a morder mucho para que te dure y te acuerdes de mí..."

Nikita tomó el hueso y lo dejó en el suelo. Luego se acercó a Ramón y lamió su rostro, húmedo por las lágrimas. El niño la abrazó fuerte y le dijo: "Te voy a extrañar mucho, amiga"... la perrita gimió, como respondiéndole a su amigo que ella también lo extrañaría.

"¡Vamos Ramón, ya es hora!", gritó su papá. Él se levantó, besó a su amiga por última vez y corrió a la camioneta. Ella esperó a que el auto se pusiera en movimiento y luego lo persiguió por el camino, ladrando todo el tiempo, hasta que el carro se perdió de su vista. En cada ladrido le decía: "¡Ramón, te voy a extrañar pero aquí te espero, vuelve pronto!"

Cuando ya no vió más la camioneta, descansó un poco y luego regresó a su casa, donde se echó en su colchoneta, mordisqueando el hueso que Ramón le había dejado. Miró el cielo... empezaba a anochecer y la luna se asomaba. Ella sabía que donde quiera que él estuviera, él se acordaría de ella también, todas las noches, al mirar las estrellas. Y mientras los dos fueran amigos no importaba dónde estuvieran, ni el tiempo... su cariño siempre se conservaría. La espera siempre valía la pena.

Wednesday, June 09, 2010

La espera, parte 4

*** Bajo las estrellas ***


Nikita aguardaba paciente a que se retiraran los últimos invitados. Quedaban sólo unos familiares, pero aún así no la dejaban acercarse todavía al jardín.

Ramón ya se veía muy cansado cuando se sentó al lado de su madre. "¿Ya?", le preguntó con ansiedad. "Todavía no, es de mala educación dejar a los invitados que vinieron a visitarte. Espera un poco."

A disgusto y haciendo muecas, Ramón se quedó sentado, mirando al cielo. Empezó a contar estrellas y a buscar constelaciones en el firmamento, como lo hacía cuando era más pequeño y salía con su padre y Nikita a sus paseos nocturnos. Esperaba tener más noches como esa en los días que estaría de vacaciones en el rancho.

Recordó las veces que salieron de campamento y la noche en que llovió tan fuerte que Nikita y él se acurrucaron bajo las cobijas, dentro del sleeping bag. Ella siempre estaba tan calientita... aunque su pelo olía a sudor y humedad, je.

Con estos pensamientos en mente se empezó a quedar dormido, sin darse cuenta, pues los recuerdos de pronto se convirtieron en sueños. Soñó que finalmente estaban juntos y salían a correr por el campo, cruzaban el arroyo y llegaban a la charca de las ranas, donde se divertían viéndolas saltar. A Nikita le encantaba meterse al charco y perseguir a las ranas... terminaba súper sucia... nada que un buen baño de manguera en el jardín no pudiera solucionar al regresar a la casa. Y luego, a tenderse bajo el sol, buscando formas en las nubes...

Finalmente, el último de los invitados se fue, pero Ramón ya estaba profundamente dormido. Nikita se acercó a la silla y puso su cabeza en el regazo de él. Se sintió feliz de verlo tan contento, de estar tan cerca después de tanto tiempo. ¡Qué importaba que no pudieran jugar ahora! Mañana podrían hacerlo, y tenían mucho tiempo por delante.

El papá de Ramón se acercó para llevarlo a la cama. "Ramón, despierta, vamos a dormir". A medio sueño, el niño se levantó y siguió a traspiés a su papá, quien como pudo lo cargó para subir las escaleras y lo puso en su cama.

Nikita se quedó de pie en la escalinata, fuera de la casa. Su felicidad ya era incontenible... ¡mañana sería el gran día! La espera había terminado al fin.

Regresó a su rincón y se echó en su colchoneta, mirando el mismo cielo que Ramón contempló hasta quedarse dormido. Y, con la esperanza en sus ojos, ella también se durmió.

Monday, June 07, 2010

La espera, parte 3

*** La fiesta ***

Ramón se levantó pasadas las 10 de la mañana. Hacía mucho tiempo que no descansaba así. Ya el sol calentaba el ambiente y entre el cansancio del viaje y la temperatura del lugar Ramón sintió que no podía esperar ni un segundo para meterse a bañar.

Cuando terminó de arreglarse bajó a la sala. Buscó a Nikita, pero no la encontró. Uno de los sirvientes le comentó que había salido con su papá a caminar. Ramón se puso un poco triste, pero entonces vio los preparativos para su fiesta y se emocionó. Salió al jardín, donde ya las mesas estaban dispuestas para el agasajo, la decoración, la piñata... todo era como él lo esperaba.

Moría de hambre. Entró a la cocina y aspiró el aroma de los guisos que las cocineras preparaban para el festejo. Su mamá estaba revisando todo, cuando lo vio llegar. "Ven Ramón, vamos a desayunar. Tu papá no tarda en llegar, ahorita nos alcanza."

En efecto, unos minutos después de sentarse a la mesa llegó su papá. Comieron hasta saciarse. "Papá, ¿cómo está Nikita?", preguntó Ramón. "Muy bien hijo, se la ve muy activa, pero ya no juega todo el tiempo, como antes. La veo más madura... ha crecido, y también en tamaño. Ya la verás". -"Pero no ahorita", dijo su mamá. "¿Por qué no?", se quejó Ramón. "Ya es tarde. Los invitados no tardan en llegar y no quiero que te ensucies... no antes de tiempo. Anda, sube a lavarte los dientes."

Ramón pensó que si se apuraba aún tendría unos minutos para ver a Nikita antes de que llegaran los invitados, pero apenas terminó de lavarse los dientes escuchó voces en el jardín. ¡Eran sus primos! Bajó corriendo las escaleras y pasó de largo por la sala, sin voltear a ver si su amiga estaba ahí. Salió de la casa y no la encontró en la escalera. Corrió al jardin, donde lo esperaban ya sus familiares, con varios regalos.

Antes de que se diera cuenta, ya la casa estaba llena de visitas: amigos, familiares y vecinos llegaban con obsequios en la mano. Los niños jugaban en los inflables, las resbaladillas y los columpios. Los padres comían y bebían. La música se escuchaba por todo el terreno. Entre tanto estruendo, Ramón difícilmente escuchaba a su amiga, que lo saludaba a voz en cuello...

*** A la distancia ***

Nikita aguardaba paciente en la escalinata cuando a lo lejos vio los autos que empezaban a llegar. Se entristeció un poco... sabía lo que eso significaba. Casi de inmediato una de las sirvientas la llamó. Nikita obedeció. "Quédate en tu casa, niña, ya sabes que no puedes estar en el jardín cuando hay visitas."

Refunfuñando y de malas, Nikita se sentó en la puerta de su casa. Desde ahí vio llegar a la gente, escuchó la música y las risas. Veía a Ramón recibiendo abrazos de la gente... lo vió reír, contento. Eso la puso feliz... pero ansiaba estar con él. A veces, cuando lo veía pasar corriendo cerca de donde estaba ella, le gritaba para saludarlo, pero él no la escuchaba.

En un momento dado, Ramón finalmente volteó hacia donde ella estaba. "¡Eh, Nikita! ¡Ven acá!" Ella corrió a su encuentro, feliz de saludarlo, pero antes de que pudiera llegar la mamá de Ramón lo llamó: "Vamos, ve a jugar con tus invitados, ya tendrás tiempo para jugar con Nikita más tarde."

Aunque no pudieron tocarse, Nikita estaba feliz. Ramón la había visto, y le dio gusto saludarla. Así que regresó a sentarse en la puerta de su casa, desde donde contempló el resto de la fiesta y disfrutó ver de lejos a su amigo. Seguramente en la noche podrían estar juntos...

Sunday, June 06, 2010

La espera, parte 2

*** Los preparativos ***

Nikita despertó muy temprano, ansiosa por que amaneciera para ver a Ramón. Se levantó cuando apenas clareaba y caminó hacia la casa principal. Había luces en la cocina porque ya los empleados se habían levantado a preparar todo para el festejo y el ambiente se llenaba del olor a café recién preparado.

En cuanto entró, la cocinera la saludó: "¡Buen día, Nikita! ¡Qué madrugadora! Tienes ganas de ver al joven Ramón, ¿verdad? Pero anda, desayuna algo primero" y mientras decía esto le extendía un plato con un poco de guiso de la noche anterior y un pedazo de pan. Nikita comió con prisa... pero no era tanto por hambre sino por la ansiedad de terminar pronto y estar lista en la sala, esperando a que se levantara su amigo.

Pronto estuvo lista y fue a echarse en la colchoneta de la sala, justo donde Ramón y ella solían quedarse dormidos mientras veían saltar las chispas de la chimenea cuando hacía frío por las noches.

Pasaron las horas y la casa se llenó de gente que iba y venía por las habitaciones, acomodando la decoración para la fiesta, llevando los ingredientes necesarios para la comida, colocando las mesas en el patio, organizando las sillas, preparando el sonido... todo era movimiento... pero Ramón aún no se levantaba. Cada vez que escuchaba pasos en las escaleras Nikita miraba ansiosa, aún cuando reconociera que ésos no eran los pasos de Ramón.

Finalmente bajó el señor. La miró y le dijo: "Ya estás ahí. Ramón apenas se levantó y no está listo para bajar. Ven, acompáname a caminar."

Nikita tenía más ánimos de quedarse que de salir, pero no podía desobedecer al patrón, así que fue tras él. En el camino, sin embargo, no hubo más palabras. Fue solo un paseo en el que ambos se acompañaban, sumidos en sus propios pensamientos. Llegaron hasta la charca que se formaba por un brazo del arroyo. Nikita vio las ranas y pensó que había suficientes para jugar con Ramón.

Después caminaron hacia los establos, donde el señor revisó los caballos, las mulas y una cabrita que tenían. El capataz le dió un poco de leche de cabra recién ordeñada y hervida. Luego le extendió un poco de café de la olla y el señor preparó entonces una taza humeante de café con leche... agradeció al capataz y salió de los establos, con rumbo al huerto. Ahí revisó los árboles, el maíz, las hortalizas...

Nikita estaba inquieta y ansiosa por regresar. A juzgar por el sol, ya eran más de las diez. Finalmente el hambre hizo de las suyas y el patrón le dijo: "Vamos Nikita, de regreso a casa".

Ella caminó ahora delante de él... casi corriendo. A ratos tenía que sentarse a esperarlo, pues ella iba más rápido, pero no podía dejarlo atrás. Así que esperó pacientemente y trató de ir a su paso. Al llegar a la casa el señor entró directo al comedor. Nikita sabía que no podía entrar ahí, así que se metió por la cocina y desde ahí asomó su nariz...

Alcanzó a ver a su amigo almorzando con sus papás y su corazón brincó de la emoción. Ya estaba levantando y arreglado. Se veía muy guapo. Seguramente que en cuanto terminara la buscaría y saldrían a jugar. Buscó agua, pues tenía mucha sed por el calor y la caminata. Después, salió y se sentó en las escaleras de entrada a la casa, desde donde se podía ver casi todo el rancho. Se sentía feliz... faltaba poco para estar con Ramón otra vez.

Saturday, June 05, 2010

La espera

*** Nikita ***

Miró el cielo estrellado y sonrió, llena de esperanza. Esa noche llegaría Ramón, su compañero de juegos de la infancia. Hacía un par de años que se lo habían llevado a vivir a la ciudad, pero regresaba a pasar las vacaciones en la casa de campo de su familia y entonces jugaban todo el día.

Bueno, ya no eran niños. Nikita ya casi era adulta pero recordaba a Ramón con el mismo cariño de antes... o tal vez más aún. Paseaba inquieta por el jardín, dando vueltas de un lado a otro, mirando el cielo, tratando de adivinar en las estrellas la hora... ya pasaban de las ocho.

Finalmente, cerca de las 11, vió a lo lejos las luces de la camioneta que subían por la carretera y entraban por la reja del viejo rancho. Sin dudarlo ni un instante, corrió con todas sus fuerzas hacia el camino por el que venía el auto. No podía esperar ni un segundo más para verlo. Su corazón latía con fuerza y no dejaba de gritar: "¡Ramón! ¡Ya llegó Ramón! ¡Ya llegó!"

La camioneta pasó por el camino sin que ella pudiera darle alcance, pero no se desanimó. Siguió corriendo tras el auto rumbo a la casa, pero éste era más veloz y ella se quedó atrás por unos minutos.

Cuando llegó a la casa ya los sirvientes ayudaban a bajar el equipaje. Entró a la sala buscando a Ramón por todos lados, pero no lo vió entre la gente que estaba ahí, dándole la bienvenida a los patrones. De pronto, uno de los jardineros la vio y le dijo: "Nikita, Ramoncito llegó dormido y ya está en su cuarto. Mañana lo verás. Anda, ven conmigo. Afuera."

Con cierta desilusión en el rostro, Nikita obedeció. A pesar de todo, estaba contenta. Mañana muy temprano le daría la bienvenida a Ramón y podrían volver a jugar. Lo llevaría de paseo al arroyo, a perseguir ranas... ¡cómo disfrutaba verlas saltar cuando ellos se acercaban corriendo! ¿Ramón aún disfrutaría de recoger guijarros de colores? Había muchas cosas que quería saber de él, pero ya estaba en casa... mañana podrían estar juntos otra vez.

Se recostó en ese rincón de la cabaña donde solía dormir, con la vista siempre hacia la ventana, desde donde podía ver la luna... esa misma luna que vigilaba a Ramón todas las noches, donde quiera que él estuviera...

*** Ramón ***

El trayecto hacia el rancho se hizo más largo que de costumbre. Ramón estaba emocionado por pasar las vacaciones jugando con sus amigos. Mañana sería su cumpleaños y sus papás habían invitado a todos los vecinos del lugar. Ya los sirvientes se habían encargado de todos los preparativos.

"¿Crees que Nikita esté bien, papá? ¿Se acordará de mí?", preguntó, soñoliento. Había tenido una semana muy pesada en la escuela, estudiando para los exámenes finales y casi no podía mantener los ojos abiertos.

Su papá hizo una mueca y respondió, un poco evasivo: "Seguramente te recuerda, hijo. Pero tienes que saber que el tiempo ha pasado y ella ya no es la misma de antes. Tú también has crecido. Ya no pueden volver a jugar como cuando los dos eran niños."

Ramón cerró sus ojos y recordó esas tardes, corriendo con Nikita por el camino de tierra, rumbo al arroyo, descansando bajo el naranjo, empapados después de un buen chapuzón, dormidos en el suelo, en pleno jardín, tras pasar horas jugando a las escondidillas y contar las estrellas... tenía tantas ganas de verla... pero el sueño finalmente lo venció y apenas se dió cuenta cuando llegaron a la casa. Se despertó a medias y se dejó llevar como sonámbulo a su cama, donde cayó rendido, esperando con ansias la mañana siguiente...

Monday, May 31, 2010

De amor y fantasías

Siempre fui muy enamoradiza. Siempre. No de cualquiera, eso sí, pero justo de quien menos debía, de ése mero mi corazón siempre se clavó, en una especie de rebeldía estúpida que a lo largo de mi vida no ha hecho más que sabotear mi deseo de compartir mi tiempo con alguien especial...

Con los años aprendí que el amor verdadero es diferente. Con el tiempo, y más aún recientemente, conforme el tiempo alcanza también a la gente que me rodea, he visto que, si bien algunas personas tienen la enorme fortuna y bendición de encontrar al ser amado y unirse en matrimonio y vivir una vida ejemplar, la mayoría de las veces el amor crece entre espinos, entre zarzas, en desiertos, entre rocas... son casos difíciles pero no por ello menos reales.

Yo viví muchas fantasías que creía reales y todas se me vinieron abajo. Y el amor más fuerte que he sentido lo creí una fantasía, pero era real.

Después de todo lo que pasó con R me doy cuenta de tantas cosas tangibles que tenía con Jorge. Pero siempre creí que el tiempo y la distancia hacían de nuestra relación una falacia. Escuché muchas voces y me dejé llevar por el miedo, ya lo he dicho antes, y así se me escapó entre las manos un sentimiento tan real que durante algunos años fue capaz de trascender fronteras... y no, no era sólo de mi lado... era bidireccional.

Jorge, en su momento, buscaba siempre la forma de hacerme saber que pensaba en mí, que me tenía presente; hablaba de mí a sus familiares... estuvo al pendiente de mí cuando falleció mi prima, me llamaba en mi cumpleaños, en día de las madres... en fin, me daba un lugar que yo nunca percibí por la distancia, pero él en verdad trataba de hacerme sentir su presencia y yo no se la creí.

Sin embargo, a R le creí aunque no quería creerle, a sabiendas de que me mentía y que no me estaba dando mi lugar, pues no me presentaba con su familia ni amigos y cuando se iba de viaje se ausentaba por completo. Mala suerte para él, habiendo vivido una relación de larga distancia ya no le pude comprar la idea de que por sus viajes de trabajo se espaciara también la comunicación.

R fue lo más cercano a una relación que tuve después de Jorge... y por momentos la percibí como una realidad, pero era una fantasía. Y yo siempre lo supe, pero quería creer que valía la pena intentarlo, porque los momentos a su lado me llenaban tanto que me hacían sentir otra vez lo que creí que nunca volvería a sentir... al menos no de esta manera.

Hoy que veo con ojos diferentes las historias de amor, que entiendo que éstas se construyen de miles de momentos de comprensión, de tolerancia, de confianza, de paciencia, de perdón, finalmente fui capaz de aguantar a un hombre aventurero de espíritu, cuerpo y corazón, algo que en el pasado no hubiera tolerado. Y sin embargo, no valía la pena, porque al ser una falacia no tenía ni siquiera el sustento del cariño mutuo que puede soportar las adversidades y, como bien dice el personaje protagónico femenino de Jerry McGuire, no es suficiente el amor de una sola persona para sostener una relación de dos...

Hoy veo crecer relaciones entre personas que no pueden estar juntas porque en su momento tomaron malas decisiones, se hicieron daño o se casaron con otras personas, veo parejas que deben trabajar en lugares distantes y se mantienen unidas por el corazón, veo personas capaces de amar a alguien y no poder estar con el ser amado porque las circunstancias que viven ahora no les permiten más que robarle momentos al destino... y eso me devuelve, vez tras vez, a lo que siento -sí, sigo sintiendo- por Jorge.

Ya no hay camino de regreso. Él tuvo la fortuna de encontrar a alguien con quien ahora comparte su tiempo y en verdad me alegro por él. Si de algo sirvió R en mi vida fue a ayudarme a cerrar ese capítulo y seguir adelante. Pero lo que Jorge me inspiró a sentir es tan fuerte que sigue trascendiendo el tiempo, las fronteras y las circunstancias...

Hoy extraño a R, sus besos, sus abrazos, sus charlas... pero lo que sentí (¿o siento aún?) por él no se compara con el amor que siento por Jorge... pues en el fondo siempre supe que los momentos que yo percibía como reales con R en realidad eran una fantasía. En cambio todas las señales que me enviaba Jorge para que yo percibiera nuestra relación como verdadera, a pesar de la distancia, no pude verlas y siempre las creí una falacia... pero con el tiempo la fuerza de este sentimiento me hace ver que, a pesar de todo, era real. ¿Que era difícil? Sí, lo era. ¿No era perfecta? Conozco pocas relaciones que lo son... muchas parejas no son perfectas pero ambos trabajan día con día para mantener lo que tienen y llegar a un objetivo común.

Yo no pude hacerlo. No supe verlo y mucho menos conservarlo. Lo veo hoy en retrospectiva y espero que no suene a queja, sino a reflexión. Lo que tuve lo perdí y sólo espero ahora que llegue la persona adecuada con quien pueda poner en práctica lo que aprendí a la mala. Lo he dicho antes: ya no espero un príncipe azul, sólo un ogro que me ame y con quien pueda compartir mi tiempo y mi vida...

Tuesday, May 18, 2010

Otro corazón al mar

Al final, con el paso de los días, el sentimiento finalmente se diluye y se va como el oleaje del mar, que de pronto regresa, pero ya tranquilo, sin el ímpetu de los primeros días.

Me digo que yo sabía vivir bien antes de reencontrarme con él. No me hacía falta entonces, no debiera hacerme falta ahora.


A veces, con las olas vienen los recuerdos, pero así como llegan se van también. Así se va y se pierde en el océano este incipiente sentimiento, abortado antes de nacer plenamente.


Y así... sigo mis días, viendo cómo cada vez se aleja más el recuerdo, la probabilidad y hasta el sentimiento...


Adiós, R

Wednesday, May 05, 2010

Y sin embargo...

...sigo entrando a facebook y conectándome al messenger esperando verlo ahí. Sé perfectamente bien que no lo encontraré porque lo bloqueé y lo borré, pero aún existe ese impulso que obedece a la ansiedad de tener noticias suyas, que me lleva a seguir buscándolo en esos espacios donde ya no tengo forma de saber de él...

Monday, May 03, 2010

Inquieta en desintoxicación

Hace dos semanas que no sé nada de él. No tendría por qué, la verdad. Yo le dije que ya no más, y para evitarme tentaciones -producto de la ansiedad provocada por la abstinencia de la droga emocional- lo bloqueé de mi messenger, de mi facebook, y de mi hi5; borré sus mails y su número celular, para no tener manera de encontrarlo ni de permitirle encontrarme por casualidad.

Si él quisiera, bien podría llamarme, enviarme un sms o un mail, porque él sí debe conservar mis datos. Pero no lo hará. Sé muy bien que no lo hará y es mejor así. Con el paso de los días este síndrome de desintoxicación se hace más leve. Pero hay días en los que me viene la ansiedad con fuerza... las ganas de saber de él, de tener noticias suyas, de saber si me recuerda de vez en cuando...

No puedo mentir. Extraño mucho sus besos, el calor de su cuerpo, su risa, su mirada que me hacía creer que sus palabras eran ciertas, aunque yo sabía bien que no lo eran. Sí, lo extraño. Pero ya no quiero estar con él. Así se lo dije y se que él, "mansamente", se quedará con eso y no intentará buscarme más.

Sirven de pretexto sus continuos viajes para marcar distancia entre los dos, y el tiempo hará lo suyo. Un día nos volveremos a encontrar en alguna reunión de los amigos que compartimos. Ese día, tal vez, alguno de los dos vaya acompañado. Y si no, ya no será lo mismo, de todas maneras.

Sin embargo, mientras llega esa ocasión, hay días como hoy en los que aún extraño el vello de su pecho, su barba, sus manos en mi cabello... las noches que dormimos juntos, los desayunos en su cocina, el café que preparaba a sabiendas de mi gusto por el Juan Valdéz, sus conversaciones.

Días como hoy, el síndrome de abstinencia me pega con ganas y me hace pensar que me gustaría estar con él...

Gracias a Dios, no tengo forma de buscarle, y él a mí ya no me buscará. Ahí queda otra anécdota para mi historia... una letra más en la cronología de mi corazón.

Saturday, March 20, 2010

Adiós, abuela Carmen

Hace semanas no escribo nada... he tenido ganas de pasar por aquí muchas veces pero por una u otra razón no lo había hecho. Sin embargo, este día lo amerita.

En la madrugada dejó de existir una de mis abuelas, la mamá de mi papá, una señora que durante muchos años admiré por considerarla una mujer robusta y animosa, de carácter firme, madre de cinco hijos, abuela de 15 nietos y bisabuela de siete pequeños y una que está casi por nacer...

A Carmen Torres, Carmela -como le dicen alguno de mis primos-, le debo las primeras pruebas de inteligencia que nos realizaron. Todos en la familia pasamos por ello, pues mi abuela era maestra y llegó a ser directora de una escuela para niños con problemas mentales, así que se encargó de realizar a sus nietos una valoración temprana, je...

Reconozco que no la he llorado nada aún... siempre me cuesta trabajo que ciertas noticias pasen el filtro y lleguen a mis sentimientos. Pero también es que mi papá se empeñó tanto en que no tuviéramos contacto con su familia al principio, y luego sus propios hermanos así lo permitieron, que aún cuando ya crecimos y hemos sido mis hermanos y yo quienes buscamos a la abuela y a mis tíos, fue muy difícil establecer un lazo profundo.

No así para mi hermana, quien si estrechó relaciones con mi abuela y esta noticia la tiene llorando desde anoche.

Yo logré dormir, esperando a que nos llamen para decirnos a dónde tenemos que ir, pero desperté con una sensación de pérdida, y fue cuando me vino a la mente que a mi abuela Carmen le debo el privilegio de haber viajado a Francia, donde no solamente conocí París, sino también Chantilly y Normandía, el lugar donde desembarcaron los aliados el famoso día D, durante la Segunda Guerra Mundial.

Mi abuela era una mujer dedicada, respetuosa, un tanto seca pero cariñosa a su manera; cada año nos reuníamos todos en su casa, sin falta, el 5 de enero para abrir los regalos que ella preparaba para todos y cada uno de sus hijos, yernos y nueras, nietos, esposos y esposas de los nietos, y bisnietos. Casi 40 regalos... detalles casi siempre, a veces, algo más... supongo que con su partida se termina también la ocasión de reunirnos para seguir recibiendo "al niño dios" -porque con ella no eran los Reyes Magos, sino el niño Dios.

Estoy segura que la altura de mi hija se debe en gran parte a los genes de mi abuela Carmen, pues siempre fue una mujer alta y fuerte. Mi ex dice que su abuelo materno también era alto, y tal vez entre su abuelo y la mía logramos a la niña enorme que tenemos hoy... no hay de dónde más...

Mi abuela, quien nunca permitió que la llamáramos cariñosamente: abuelita, alojó a mi papá en su casa cuando él ya no tuvo más opción ni a dónde ir, de manera que ahora que mi papá es quien cuida a mi hija por las tardes, mi nena tuvo mucha oportunidad de convivir con ella, y yo siempre le agradecí que permitiera que Valeria pasara casi todas las tardes en su casa... aún no le he dicho a mi hija, por cierto... sigue dormida... pero tendré que decirle y supongo que la entristecerá.

El recuento de los recuerdos, la sensación de saber que mi hija estará triste y la empatía por quienes le sobreviven a mi abuela y que seguramente no la están pasando nada bien (mis tíos y primos, mi papá y mi hermana), me han provocado un nudo en la garganta. Sin embargo, no puedo llorar, no me sale aún...

Seguramente al rato, en el sepelio, inundada del sentimiento de pérdida de quienes convivieron más con ella, se quebrará esta barrera, este filtro emocional que ahora me bloquea, y me desahogaré de lo poco o mucho que me duele. Sé también, ya por experiencia, que a mí las pérdidas me pesan después, cuando el tiempo hace más notorias las ausencias... así que no me sorprendería que mi luto empiece en cuanto vea a mi familia en el sepelio y continúe hasta que yo entienda finalmente lo que significa para toda esta familia haber perdido a su pilar.

Estoy también tranquila porque tuve la oportunidad de despedirme, pues ya sabíamos que estaba mal. Pero de cualquier forma, uno nunca se espera el día en que recibirá una noticia así... al menos yo no esperaba la llamada de mi papá, sino de mi mamá, pues mi otra abuela también está muy mal ya, a sus casi 91 años...

Carmen falleció el 20 de marzo de 2010, poco antes de cumplir 87 años. Que Dios la tenga en su seno... como dicen algunos: nos volveremos a ver.

Por lo pronto, ya se despertó mi hija y debo prepararme para darle la noticia.

Adiós abuela. Gracias por las lecciones de vida, por mantener unida a la familia Pérez, por los detalles, por el apoyo... Gracias por París, por el Museo de Louvre, los Champs Elisee y la vista desde la Tour Eiffel. Gracias por el cariño, por las chambritas para Valeria, por las largas horas de lectura en tu biblioteca, en las que me chuté toda la colección de clásicos infantiles... gracias por mantener abiertas las puertas de tu casa para todos.

Descansa en paz, Carmela. Te sobrevive tu numerosa familia, quien no dejará que tu memoria se borre.