Friday, June 18, 2010

¡Vamos México!

Como siempre, el ingenio mexicano no se hizo esperar y en cuestión de horas ya habían circulado por la red chistes e imágenes alusivas a la victoria de la selección mexicana sobre la francesa, actual subcampeón del mundo en fútbol.

¡Venga México! ¡Vamos con todo! ¡Sí se puede!

Chistes:

* La selección no hizo sándwich, hizo pan francés

* Viaje al mundial $93,000; alimentos y bebidas $20,000; que el jorobado acabe con Notre Dame, ¡No tiene precio!

* Pelé es el rey, Maradona es Dios, pero el Cuau es el papá de los dos

* Padre Témoc que estás en Sudáfrica, bien acertados sean tus pases, abre la cancha tanto a Torrado como a Guardado. Vengan tus centros a Giovanni como al Chicharito. Hágase tu ‘Cuauhtemiña’ en el área como en el centro, perdona al Guille como nosotros también perdonamos a Aguirre. No te dejes caer en la provocación y líbranos del cero a cero…

Fotos:

Siguiendo con el mood religioso hacia San Témoc...

















La ballenita del twitter se fue a festejar, jajajajaja














¡Y arriba, arriba! ¡Ándale, ándale! Speedy González le ganó a Ratatouille!


















Muy buena imagen ésta, con la torre Eiffel de asta bandera, jejejeje






















No me caerían nada mal unos cuantos de éstos en mi cartera, je












Tengan su 5 de Mayo, franceses, jejejeje

Monday, June 14, 2010

Silencio ensordecedor

Hoy me la pasé un buen rato mal y de malas... estuve inquieta, mucho. No me podía concentrar... Extrañaba a aquél... la verdad es que me entraron celos de las mujeres con las que pueda estar... me duele que no me haya buscado y que yo esté aquí extrañándolo.

A lo mejor es solamente que extraño todo ese rollo de convivencia, las charlas... los besos… ¡chale! esos sí que hacen falta. Pero hasta eso -le decía a una amiga- no es tristeza lo que sentía... sino más bien una inquietud... como tener la cabeza caliente y no poder concentrarme, como un trago amargo que no me dejó ni comer... sentía el estómago contraído... no tuve hambre; era malestar, no tristeza...

Y creo que es peor porque sé lidiar con la tristeza y aún triste me puedo concentrar en mi chamba, pero con la cabeza como la tenía, con esa sensación de que me ardía el cerebro, no me es posible... es como tener mil murciélagos en la caverna de mi cerebro revoloteando histéricos, gritando todos al mismo tiempo cada uno algo distinto y no poder escuchar a ninguno... sólo el relajo generalizado de cientos de voces diciéndome que no me merece, que fue mejor así, que no tengo por qué extrañarlo si él no me quiere, ni me dio mi lugar...

Y sin embargo todas esas voces no callaban esa vocecita pequeñita en mi corazón que me decía a voz en cuello, por sobre todo el escándalo en mi cabeza, que a pesar de todo aún lo extraño.

Gracias a Dios esta noche terminó bien, entre una plática con mi mejor amiga, un correo de hace dos años que me encontré de Jorge y un nuevo apodo que me puso una piedra en el camino, lleno de ternura...

Sí... al final esas voces ensordecedoras en mi cabeza se callaron. Será una buena noche... y mañana hay aún mucho por hacer. Volvamos a trabajar con energía :)

Lo bueno, lo malo y lo peor del fin de semana

Bueno: Bajé casi un kilo el fin de semana
Malo: Fue por una jarra que me puse el viernes y me cayó como patada de burro... me tuvo todo el sábado y parte del domingo con el estómago destrozado y sin ganas de comer nada
Peor: Sólo me tomé una chela y dos tequilas... no aguanto nada :(

Bueno: La jarra me la puse con un amigo al que quiero mucho, le tengo mucha confianza y me cuidó; me atendió después de que vomité el alcohol y hasta me preparó un tecito en su casa
Malo: Busqué a mi amigo en una llamada de emergencia, pidiendo auxilio para que me salvara de mí misma, pues R organizó una fiesta (sí, me invitó) y yo moría por verlo
Peor: Recién me enteré que a esa fiesta también fueron otras "amigas" y "ex amigas" suyas...

Bueno: Voy aprendiendo a esquivar los golpes que yo misma solía buscarme al seguir a este corazón desbocado. Agradezco haber llamado a mi amigo y no ceder al impulso de verlo... me hubiera pasado un muy mal rato. Agradezco también enterarme de quiénes más fueron, porque eso me ayuda a terminar de desencantarme de quien resultó ser el más cabrón de los gandallas con los que he lidiado
Malo: A pesar de todo, aún lo quiero y lo extraño. Ya cuando me clavo con alguien, no se me va tan fácil... pero confío en que esta experiencia me ayudará a sanar más rápido
Peor: Me preguntó cuándo aprenderé la lección. Sí, es cierto que cada experiencia es diferente, pero algunas se parecen tanto que ya debería ser capaz de ver las similitudes entre ellas y salir corriendo a la primera señal de peligro... sin embargo ésas señales son para mí como zanahorias para los caballos de carreras y a donde las veo, justo ahí me voy a meter...

Bueno: Por las razones que sean -estoy segura que Dios tiene sus motivos para esto- me fue dado un corazón grande, capaz de entregarse una y otra vez, de perdonar, de volver a amar... estoy convencida de que si me aplicara a alguna obra de servicio social, lo haría con pasión sin límites
Malo: Este corazón, que tan bueno me resulta para aceptar a la gente como es, me ha resultado perjudicial para elegir a mis parejas y siempre se termina enamorando del hombre menos adecuado, todo por la manía que tengo de ver en las personas no tanto lo que fueron, sino lo que son y lo que pueden llegar a ser... aún cuando ellos mismos no quieran serlo
Peor: No creo que cambie nada en la forma en que manejo mis sentimientos. Como dice la canción "Gitana" de Shakira: sigo siendo aprendiz en cada beso y con cada cicatriz, pero si algo he aprendido es que de tanto tropiezo, ya sé cómo caer...

Creo que al final sólo eso me queda: aprender a caer mejor y a levantarme más rápido... y confiar en que llegará el hombre con los suficientes cojones para no amedrentarse ante una mujer que tiene mucho que ofrecer.

Sunday, June 13, 2010

La espera, parte 5

*** Al fin juntos ***

Finalmente llegó el día tan esperado. Nikita se había levantado temprano y ya había desayunado. Ahora paseaba ansiosa por el jardín, esperando escuchar en la casa los pasos de su amigo. Había llovido durante la noche y el pasto estaba lleno de rocío. Como ya empezaba a hacer calor y Ramón tardaba en bajar, Nikita se echó en el pasto y rodó, mojando todo su pelo y llenándose del aroma peculiar de la tierra mojada.

"¡Eh, Nikita, espérame!", gritó Ramón desde la puerta. Ella se levantó y corrió hacia él, mientras él bajaba las escaleras y se acercaba al jardín. "Ya sabes que me gusta que nos revolquemos juntos en el césped mojado... aunque mi mamá se enoje y luego me diga que huelo a perro mojado, igual que tú. ¿Me extrañaste?"

Nikita estaba feliz de estar finalmente con su amigo; saltaba por todos lados, corría como loca dando voces de alegría, como diciéndoles a todos: "miren, miren quién está aquí ahora".

Ramón la volvió a llamar: "Niki, ven a ver lo que te traje de la ciudad. Te va a gustar. Es un buen juguete y sirve para que me recuerdes cuando yo no esté aquí." Y habiendo dicho esto, sacó un hueso de plástico que rechinaba al ser aplastado. Nikita lo olfateó con curiosidad y luego miró a Ramón. El niño entonces aventó el objeto... la perra ya sabía lo que este gesto significaba: salió corriendo a atrapar el juguete y regresó con él en el hocico, para entregárselo a su amigo.

Ramón repitió la mecánica varias veces, aventando el juguete cada vez más lejos, sorprendiéndose de la velocidad que Nikita había obtenido al crecer. En alguna ocasión, cuando la perra tomaba el hueso plástico en su hocico, éste sonaba al ser aplastado, entonces ella se entretenía mordiéndolo un pocó más, divirtiéndose con los ruidos.

*** El regreso ***

Pasaron un verano muy entretenido, jugando en las charcas, corriendo bajo la lluvia, asustando liebres en el campo, contando estrellas por la noche y viendo las nubes durante el día. A veces Ramón iba a visitar a sus amigos y Nikita no podía acompañarlo. Otras veces, los amigos de Ramón iban a su casa y Nikita jugaba con ellos...

Pero los días pasaron rápido y llegó el día en que Ramón debía regresar a la ciudad. Nikita estaba triste cuando vio que empacaban las maletas, pues sabía que pasarían varios meses antes de que su amigo regresara, en Navidad.

Cuando llegó la hora de despedirse, Ramón se acercó a ella. Tomó el hueso de plástico y le dijo: "Anda Niki, tómalo y guárdalo. Prometo que la próxima vez que venga te traigo algo más... no lo vayas a morder mucho para que te dure y te acuerdes de mí..."

Nikita tomó el hueso y lo dejó en el suelo. Luego se acercó a Ramón y lamió su rostro, húmedo por las lágrimas. El niño la abrazó fuerte y le dijo: "Te voy a extrañar mucho, amiga"... la perrita gimió, como respondiéndole a su amigo que ella también lo extrañaría.

"¡Vamos Ramón, ya es hora!", gritó su papá. Él se levantó, besó a su amiga por última vez y corrió a la camioneta. Ella esperó a que el auto se pusiera en movimiento y luego lo persiguió por el camino, ladrando todo el tiempo, hasta que el carro se perdió de su vista. En cada ladrido le decía: "¡Ramón, te voy a extrañar pero aquí te espero, vuelve pronto!"

Cuando ya no vió más la camioneta, descansó un poco y luego regresó a su casa, donde se echó en su colchoneta, mordisqueando el hueso que Ramón le había dejado. Miró el cielo... empezaba a anochecer y la luna se asomaba. Ella sabía que donde quiera que él estuviera, él se acordaría de ella también, todas las noches, al mirar las estrellas. Y mientras los dos fueran amigos no importaba dónde estuvieran, ni el tiempo... su cariño siempre se conservaría. La espera siempre valía la pena.

Wednesday, June 09, 2010

La espera, parte 4

*** Bajo las estrellas ***


Nikita aguardaba paciente a que se retiraran los últimos invitados. Quedaban sólo unos familiares, pero aún así no la dejaban acercarse todavía al jardín.

Ramón ya se veía muy cansado cuando se sentó al lado de su madre. "¿Ya?", le preguntó con ansiedad. "Todavía no, es de mala educación dejar a los invitados que vinieron a visitarte. Espera un poco."

A disgusto y haciendo muecas, Ramón se quedó sentado, mirando al cielo. Empezó a contar estrellas y a buscar constelaciones en el firmamento, como lo hacía cuando era más pequeño y salía con su padre y Nikita a sus paseos nocturnos. Esperaba tener más noches como esa en los días que estaría de vacaciones en el rancho.

Recordó las veces que salieron de campamento y la noche en que llovió tan fuerte que Nikita y él se acurrucaron bajo las cobijas, dentro del sleeping bag. Ella siempre estaba tan calientita... aunque su pelo olía a sudor y humedad, je.

Con estos pensamientos en mente se empezó a quedar dormido, sin darse cuenta, pues los recuerdos de pronto se convirtieron en sueños. Soñó que finalmente estaban juntos y salían a correr por el campo, cruzaban el arroyo y llegaban a la charca de las ranas, donde se divertían viéndolas saltar. A Nikita le encantaba meterse al charco y perseguir a las ranas... terminaba súper sucia... nada que un buen baño de manguera en el jardín no pudiera solucionar al regresar a la casa. Y luego, a tenderse bajo el sol, buscando formas en las nubes...

Finalmente, el último de los invitados se fue, pero Ramón ya estaba profundamente dormido. Nikita se acercó a la silla y puso su cabeza en el regazo de él. Se sintió feliz de verlo tan contento, de estar tan cerca después de tanto tiempo. ¡Qué importaba que no pudieran jugar ahora! Mañana podrían hacerlo, y tenían mucho tiempo por delante.

El papá de Ramón se acercó para llevarlo a la cama. "Ramón, despierta, vamos a dormir". A medio sueño, el niño se levantó y siguió a traspiés a su papá, quien como pudo lo cargó para subir las escaleras y lo puso en su cama.

Nikita se quedó de pie en la escalinata, fuera de la casa. Su felicidad ya era incontenible... ¡mañana sería el gran día! La espera había terminado al fin.

Regresó a su rincón y se echó en su colchoneta, mirando el mismo cielo que Ramón contempló hasta quedarse dormido. Y, con la esperanza en sus ojos, ella también se durmió.

Monday, June 07, 2010

La espera, parte 3

*** La fiesta ***

Ramón se levantó pasadas las 10 de la mañana. Hacía mucho tiempo que no descansaba así. Ya el sol calentaba el ambiente y entre el cansancio del viaje y la temperatura del lugar Ramón sintió que no podía esperar ni un segundo para meterse a bañar.

Cuando terminó de arreglarse bajó a la sala. Buscó a Nikita, pero no la encontró. Uno de los sirvientes le comentó que había salido con su papá a caminar. Ramón se puso un poco triste, pero entonces vio los preparativos para su fiesta y se emocionó. Salió al jardín, donde ya las mesas estaban dispuestas para el agasajo, la decoración, la piñata... todo era como él lo esperaba.

Moría de hambre. Entró a la cocina y aspiró el aroma de los guisos que las cocineras preparaban para el festejo. Su mamá estaba revisando todo, cuando lo vio llegar. "Ven Ramón, vamos a desayunar. Tu papá no tarda en llegar, ahorita nos alcanza."

En efecto, unos minutos después de sentarse a la mesa llegó su papá. Comieron hasta saciarse. "Papá, ¿cómo está Nikita?", preguntó Ramón. "Muy bien hijo, se la ve muy activa, pero ya no juega todo el tiempo, como antes. La veo más madura... ha crecido, y también en tamaño. Ya la verás". -"Pero no ahorita", dijo su mamá. "¿Por qué no?", se quejó Ramón. "Ya es tarde. Los invitados no tardan en llegar y no quiero que te ensucies... no antes de tiempo. Anda, sube a lavarte los dientes."

Ramón pensó que si se apuraba aún tendría unos minutos para ver a Nikita antes de que llegaran los invitados, pero apenas terminó de lavarse los dientes escuchó voces en el jardín. ¡Eran sus primos! Bajó corriendo las escaleras y pasó de largo por la sala, sin voltear a ver si su amiga estaba ahí. Salió de la casa y no la encontró en la escalera. Corrió al jardin, donde lo esperaban ya sus familiares, con varios regalos.

Antes de que se diera cuenta, ya la casa estaba llena de visitas: amigos, familiares y vecinos llegaban con obsequios en la mano. Los niños jugaban en los inflables, las resbaladillas y los columpios. Los padres comían y bebían. La música se escuchaba por todo el terreno. Entre tanto estruendo, Ramón difícilmente escuchaba a su amiga, que lo saludaba a voz en cuello...

*** A la distancia ***

Nikita aguardaba paciente en la escalinata cuando a lo lejos vio los autos que empezaban a llegar. Se entristeció un poco... sabía lo que eso significaba. Casi de inmediato una de las sirvientas la llamó. Nikita obedeció. "Quédate en tu casa, niña, ya sabes que no puedes estar en el jardín cuando hay visitas."

Refunfuñando y de malas, Nikita se sentó en la puerta de su casa. Desde ahí vio llegar a la gente, escuchó la música y las risas. Veía a Ramón recibiendo abrazos de la gente... lo vió reír, contento. Eso la puso feliz... pero ansiaba estar con él. A veces, cuando lo veía pasar corriendo cerca de donde estaba ella, le gritaba para saludarlo, pero él no la escuchaba.

En un momento dado, Ramón finalmente volteó hacia donde ella estaba. "¡Eh, Nikita! ¡Ven acá!" Ella corrió a su encuentro, feliz de saludarlo, pero antes de que pudiera llegar la mamá de Ramón lo llamó: "Vamos, ve a jugar con tus invitados, ya tendrás tiempo para jugar con Nikita más tarde."

Aunque no pudieron tocarse, Nikita estaba feliz. Ramón la había visto, y le dio gusto saludarla. Así que regresó a sentarse en la puerta de su casa, desde donde contempló el resto de la fiesta y disfrutó ver de lejos a su amigo. Seguramente en la noche podrían estar juntos...

Sunday, June 06, 2010

La espera, parte 2

*** Los preparativos ***

Nikita despertó muy temprano, ansiosa por que amaneciera para ver a Ramón. Se levantó cuando apenas clareaba y caminó hacia la casa principal. Había luces en la cocina porque ya los empleados se habían levantado a preparar todo para el festejo y el ambiente se llenaba del olor a café recién preparado.

En cuanto entró, la cocinera la saludó: "¡Buen día, Nikita! ¡Qué madrugadora! Tienes ganas de ver al joven Ramón, ¿verdad? Pero anda, desayuna algo primero" y mientras decía esto le extendía un plato con un poco de guiso de la noche anterior y un pedazo de pan. Nikita comió con prisa... pero no era tanto por hambre sino por la ansiedad de terminar pronto y estar lista en la sala, esperando a que se levantara su amigo.

Pronto estuvo lista y fue a echarse en la colchoneta de la sala, justo donde Ramón y ella solían quedarse dormidos mientras veían saltar las chispas de la chimenea cuando hacía frío por las noches.

Pasaron las horas y la casa se llenó de gente que iba y venía por las habitaciones, acomodando la decoración para la fiesta, llevando los ingredientes necesarios para la comida, colocando las mesas en el patio, organizando las sillas, preparando el sonido... todo era movimiento... pero Ramón aún no se levantaba. Cada vez que escuchaba pasos en las escaleras Nikita miraba ansiosa, aún cuando reconociera que ésos no eran los pasos de Ramón.

Finalmente bajó el señor. La miró y le dijo: "Ya estás ahí. Ramón apenas se levantó y no está listo para bajar. Ven, acompáname a caminar."

Nikita tenía más ánimos de quedarse que de salir, pero no podía desobedecer al patrón, así que fue tras él. En el camino, sin embargo, no hubo más palabras. Fue solo un paseo en el que ambos se acompañaban, sumidos en sus propios pensamientos. Llegaron hasta la charca que se formaba por un brazo del arroyo. Nikita vio las ranas y pensó que había suficientes para jugar con Ramón.

Después caminaron hacia los establos, donde el señor revisó los caballos, las mulas y una cabrita que tenían. El capataz le dió un poco de leche de cabra recién ordeñada y hervida. Luego le extendió un poco de café de la olla y el señor preparó entonces una taza humeante de café con leche... agradeció al capataz y salió de los establos, con rumbo al huerto. Ahí revisó los árboles, el maíz, las hortalizas...

Nikita estaba inquieta y ansiosa por regresar. A juzgar por el sol, ya eran más de las diez. Finalmente el hambre hizo de las suyas y el patrón le dijo: "Vamos Nikita, de regreso a casa".

Ella caminó ahora delante de él... casi corriendo. A ratos tenía que sentarse a esperarlo, pues ella iba más rápido, pero no podía dejarlo atrás. Así que esperó pacientemente y trató de ir a su paso. Al llegar a la casa el señor entró directo al comedor. Nikita sabía que no podía entrar ahí, así que se metió por la cocina y desde ahí asomó su nariz...

Alcanzó a ver a su amigo almorzando con sus papás y su corazón brincó de la emoción. Ya estaba levantando y arreglado. Se veía muy guapo. Seguramente que en cuanto terminara la buscaría y saldrían a jugar. Buscó agua, pues tenía mucha sed por el calor y la caminata. Después, salió y se sentó en las escaleras de entrada a la casa, desde donde se podía ver casi todo el rancho. Se sentía feliz... faltaba poco para estar con Ramón otra vez.

Saturday, June 05, 2010

La espera

*** Nikita ***

Miró el cielo estrellado y sonrió, llena de esperanza. Esa noche llegaría Ramón, su compañero de juegos de la infancia. Hacía un par de años que se lo habían llevado a vivir a la ciudad, pero regresaba a pasar las vacaciones en la casa de campo de su familia y entonces jugaban todo el día.

Bueno, ya no eran niños. Nikita ya casi era adulta pero recordaba a Ramón con el mismo cariño de antes... o tal vez más aún. Paseaba inquieta por el jardín, dando vueltas de un lado a otro, mirando el cielo, tratando de adivinar en las estrellas la hora... ya pasaban de las ocho.

Finalmente, cerca de las 11, vió a lo lejos las luces de la camioneta que subían por la carretera y entraban por la reja del viejo rancho. Sin dudarlo ni un instante, corrió con todas sus fuerzas hacia el camino por el que venía el auto. No podía esperar ni un segundo más para verlo. Su corazón latía con fuerza y no dejaba de gritar: "¡Ramón! ¡Ya llegó Ramón! ¡Ya llegó!"

La camioneta pasó por el camino sin que ella pudiera darle alcance, pero no se desanimó. Siguió corriendo tras el auto rumbo a la casa, pero éste era más veloz y ella se quedó atrás por unos minutos.

Cuando llegó a la casa ya los sirvientes ayudaban a bajar el equipaje. Entró a la sala buscando a Ramón por todos lados, pero no lo vió entre la gente que estaba ahí, dándole la bienvenida a los patrones. De pronto, uno de los jardineros la vio y le dijo: "Nikita, Ramoncito llegó dormido y ya está en su cuarto. Mañana lo verás. Anda, ven conmigo. Afuera."

Con cierta desilusión en el rostro, Nikita obedeció. A pesar de todo, estaba contenta. Mañana muy temprano le daría la bienvenida a Ramón y podrían volver a jugar. Lo llevaría de paseo al arroyo, a perseguir ranas... ¡cómo disfrutaba verlas saltar cuando ellos se acercaban corriendo! ¿Ramón aún disfrutaría de recoger guijarros de colores? Había muchas cosas que quería saber de él, pero ya estaba en casa... mañana podrían estar juntos otra vez.

Se recostó en ese rincón de la cabaña donde solía dormir, con la vista siempre hacia la ventana, desde donde podía ver la luna... esa misma luna que vigilaba a Ramón todas las noches, donde quiera que él estuviera...

*** Ramón ***

El trayecto hacia el rancho se hizo más largo que de costumbre. Ramón estaba emocionado por pasar las vacaciones jugando con sus amigos. Mañana sería su cumpleaños y sus papás habían invitado a todos los vecinos del lugar. Ya los sirvientes se habían encargado de todos los preparativos.

"¿Crees que Nikita esté bien, papá? ¿Se acordará de mí?", preguntó, soñoliento. Había tenido una semana muy pesada en la escuela, estudiando para los exámenes finales y casi no podía mantener los ojos abiertos.

Su papá hizo una mueca y respondió, un poco evasivo: "Seguramente te recuerda, hijo. Pero tienes que saber que el tiempo ha pasado y ella ya no es la misma de antes. Tú también has crecido. Ya no pueden volver a jugar como cuando los dos eran niños."

Ramón cerró sus ojos y recordó esas tardes, corriendo con Nikita por el camino de tierra, rumbo al arroyo, descansando bajo el naranjo, empapados después de un buen chapuzón, dormidos en el suelo, en pleno jardín, tras pasar horas jugando a las escondidillas y contar las estrellas... tenía tantas ganas de verla... pero el sueño finalmente lo venció y apenas se dió cuenta cuando llegaron a la casa. Se despertó a medias y se dejó llevar como sonámbulo a su cama, donde cayó rendido, esperando con ansias la mañana siguiente...

Monday, May 31, 2010

De amor y fantasías

Siempre fui muy enamoradiza. Siempre. No de cualquiera, eso sí, pero justo de quien menos debía, de ése mero mi corazón siempre se clavó, en una especie de rebeldía estúpida que a lo largo de mi vida no ha hecho más que sabotear mi deseo de compartir mi tiempo con alguien especial...

Con los años aprendí que el amor verdadero es diferente. Con el tiempo, y más aún recientemente, conforme el tiempo alcanza también a la gente que me rodea, he visto que, si bien algunas personas tienen la enorme fortuna y bendición de encontrar al ser amado y unirse en matrimonio y vivir una vida ejemplar, la mayoría de las veces el amor crece entre espinos, entre zarzas, en desiertos, entre rocas... son casos difíciles pero no por ello menos reales.

Yo viví muchas fantasías que creía reales y todas se me vinieron abajo. Y el amor más fuerte que he sentido lo creí una fantasía, pero era real.

Después de todo lo que pasó con R me doy cuenta de tantas cosas tangibles que tenía con Jorge. Pero siempre creí que el tiempo y la distancia hacían de nuestra relación una falacia. Escuché muchas voces y me dejé llevar por el miedo, ya lo he dicho antes, y así se me escapó entre las manos un sentimiento tan real que durante algunos años fue capaz de trascender fronteras... y no, no era sólo de mi lado... era bidireccional.

Jorge, en su momento, buscaba siempre la forma de hacerme saber que pensaba en mí, que me tenía presente; hablaba de mí a sus familiares... estuvo al pendiente de mí cuando falleció mi prima, me llamaba en mi cumpleaños, en día de las madres... en fin, me daba un lugar que yo nunca percibí por la distancia, pero él en verdad trataba de hacerme sentir su presencia y yo no se la creí.

Sin embargo, a R le creí aunque no quería creerle, a sabiendas de que me mentía y que no me estaba dando mi lugar, pues no me presentaba con su familia ni amigos y cuando se iba de viaje se ausentaba por completo. Mala suerte para él, habiendo vivido una relación de larga distancia ya no le pude comprar la idea de que por sus viajes de trabajo se espaciara también la comunicación.

R fue lo más cercano a una relación que tuve después de Jorge... y por momentos la percibí como una realidad, pero era una fantasía. Y yo siempre lo supe, pero quería creer que valía la pena intentarlo, porque los momentos a su lado me llenaban tanto que me hacían sentir otra vez lo que creí que nunca volvería a sentir... al menos no de esta manera.

Hoy que veo con ojos diferentes las historias de amor, que entiendo que éstas se construyen de miles de momentos de comprensión, de tolerancia, de confianza, de paciencia, de perdón, finalmente fui capaz de aguantar a un hombre aventurero de espíritu, cuerpo y corazón, algo que en el pasado no hubiera tolerado. Y sin embargo, no valía la pena, porque al ser una falacia no tenía ni siquiera el sustento del cariño mutuo que puede soportar las adversidades y, como bien dice el personaje protagónico femenino de Jerry McGuire, no es suficiente el amor de una sola persona para sostener una relación de dos...

Hoy veo crecer relaciones entre personas que no pueden estar juntas porque en su momento tomaron malas decisiones, se hicieron daño o se casaron con otras personas, veo parejas que deben trabajar en lugares distantes y se mantienen unidas por el corazón, veo personas capaces de amar a alguien y no poder estar con el ser amado porque las circunstancias que viven ahora no les permiten más que robarle momentos al destino... y eso me devuelve, vez tras vez, a lo que siento -sí, sigo sintiendo- por Jorge.

Ya no hay camino de regreso. Él tuvo la fortuna de encontrar a alguien con quien ahora comparte su tiempo y en verdad me alegro por él. Si de algo sirvió R en mi vida fue a ayudarme a cerrar ese capítulo y seguir adelante. Pero lo que Jorge me inspiró a sentir es tan fuerte que sigue trascendiendo el tiempo, las fronteras y las circunstancias...

Hoy extraño a R, sus besos, sus abrazos, sus charlas... pero lo que sentí (¿o siento aún?) por él no se compara con el amor que siento por Jorge... pues en el fondo siempre supe que los momentos que yo percibía como reales con R en realidad eran una fantasía. En cambio todas las señales que me enviaba Jorge para que yo percibiera nuestra relación como verdadera, a pesar de la distancia, no pude verlas y siempre las creí una falacia... pero con el tiempo la fuerza de este sentimiento me hace ver que, a pesar de todo, era real. ¿Que era difícil? Sí, lo era. ¿No era perfecta? Conozco pocas relaciones que lo son... muchas parejas no son perfectas pero ambos trabajan día con día para mantener lo que tienen y llegar a un objetivo común.

Yo no pude hacerlo. No supe verlo y mucho menos conservarlo. Lo veo hoy en retrospectiva y espero que no suene a queja, sino a reflexión. Lo que tuve lo perdí y sólo espero ahora que llegue la persona adecuada con quien pueda poner en práctica lo que aprendí a la mala. Lo he dicho antes: ya no espero un príncipe azul, sólo un ogro que me ame y con quien pueda compartir mi tiempo y mi vida...

Tuesday, May 18, 2010

Otro corazón al mar

Al final, con el paso de los días, el sentimiento finalmente se diluye y se va como el oleaje del mar, que de pronto regresa, pero ya tranquilo, sin el ímpetu de los primeros días.

Me digo que yo sabía vivir bien antes de reencontrarme con él. No me hacía falta entonces, no debiera hacerme falta ahora.


A veces, con las olas vienen los recuerdos, pero así como llegan se van también. Así se va y se pierde en el océano este incipiente sentimiento, abortado antes de nacer plenamente.


Y así... sigo mis días, viendo cómo cada vez se aleja más el recuerdo, la probabilidad y hasta el sentimiento...


Adiós, R

Wednesday, May 05, 2010

Y sin embargo...

...sigo entrando a facebook y conectándome al messenger esperando verlo ahí. Sé perfectamente bien que no lo encontraré porque lo bloqueé y lo borré, pero aún existe ese impulso que obedece a la ansiedad de tener noticias suyas, que me lleva a seguir buscándolo en esos espacios donde ya no tengo forma de saber de él...

Monday, May 03, 2010

Inquieta en desintoxicación

Hace dos semanas que no sé nada de él. No tendría por qué, la verdad. Yo le dije que ya no más, y para evitarme tentaciones -producto de la ansiedad provocada por la abstinencia de la droga emocional- lo bloqueé de mi messenger, de mi facebook, y de mi hi5; borré sus mails y su número celular, para no tener manera de encontrarlo ni de permitirle encontrarme por casualidad.

Si él quisiera, bien podría llamarme, enviarme un sms o un mail, porque él sí debe conservar mis datos. Pero no lo hará. Sé muy bien que no lo hará y es mejor así. Con el paso de los días este síndrome de desintoxicación se hace más leve. Pero hay días en los que me viene la ansiedad con fuerza... las ganas de saber de él, de tener noticias suyas, de saber si me recuerda de vez en cuando...

No puedo mentir. Extraño mucho sus besos, el calor de su cuerpo, su risa, su mirada que me hacía creer que sus palabras eran ciertas, aunque yo sabía bien que no lo eran. Sí, lo extraño. Pero ya no quiero estar con él. Así se lo dije y se que él, "mansamente", se quedará con eso y no intentará buscarme más.

Sirven de pretexto sus continuos viajes para marcar distancia entre los dos, y el tiempo hará lo suyo. Un día nos volveremos a encontrar en alguna reunión de los amigos que compartimos. Ese día, tal vez, alguno de los dos vaya acompañado. Y si no, ya no será lo mismo, de todas maneras.

Sin embargo, mientras llega esa ocasión, hay días como hoy en los que aún extraño el vello de su pecho, su barba, sus manos en mi cabello... las noches que dormimos juntos, los desayunos en su cocina, el café que preparaba a sabiendas de mi gusto por el Juan Valdéz, sus conversaciones.

Días como hoy, el síndrome de abstinencia me pega con ganas y me hace pensar que me gustaría estar con él...

Gracias a Dios, no tengo forma de buscarle, y él a mí ya no me buscará. Ahí queda otra anécdota para mi historia... una letra más en la cronología de mi corazón.

Saturday, March 20, 2010

Adiós, abuela Carmen

Hace semanas no escribo nada... he tenido ganas de pasar por aquí muchas veces pero por una u otra razón no lo había hecho. Sin embargo, este día lo amerita.

En la madrugada dejó de existir una de mis abuelas, la mamá de mi papá, una señora que durante muchos años admiré por considerarla una mujer robusta y animosa, de carácter firme, madre de cinco hijos, abuela de 15 nietos y bisabuela de siete pequeños y una que está casi por nacer...

A Carmen Torres, Carmela -como le dicen alguno de mis primos-, le debo las primeras pruebas de inteligencia que nos realizaron. Todos en la familia pasamos por ello, pues mi abuela era maestra y llegó a ser directora de una escuela para niños con problemas mentales, así que se encargó de realizar a sus nietos una valoración temprana, je...

Reconozco que no la he llorado nada aún... siempre me cuesta trabajo que ciertas noticias pasen el filtro y lleguen a mis sentimientos. Pero también es que mi papá se empeñó tanto en que no tuviéramos contacto con su familia al principio, y luego sus propios hermanos así lo permitieron, que aún cuando ya crecimos y hemos sido mis hermanos y yo quienes buscamos a la abuela y a mis tíos, fue muy difícil establecer un lazo profundo.

No así para mi hermana, quien si estrechó relaciones con mi abuela y esta noticia la tiene llorando desde anoche.

Yo logré dormir, esperando a que nos llamen para decirnos a dónde tenemos que ir, pero desperté con una sensación de pérdida, y fue cuando me vino a la mente que a mi abuela Carmen le debo el privilegio de haber viajado a Francia, donde no solamente conocí París, sino también Chantilly y Normandía, el lugar donde desembarcaron los aliados el famoso día D, durante la Segunda Guerra Mundial.

Mi abuela era una mujer dedicada, respetuosa, un tanto seca pero cariñosa a su manera; cada año nos reuníamos todos en su casa, sin falta, el 5 de enero para abrir los regalos que ella preparaba para todos y cada uno de sus hijos, yernos y nueras, nietos, esposos y esposas de los nietos, y bisnietos. Casi 40 regalos... detalles casi siempre, a veces, algo más... supongo que con su partida se termina también la ocasión de reunirnos para seguir recibiendo "al niño dios" -porque con ella no eran los Reyes Magos, sino el niño Dios.

Estoy segura que la altura de mi hija se debe en gran parte a los genes de mi abuela Carmen, pues siempre fue una mujer alta y fuerte. Mi ex dice que su abuelo materno también era alto, y tal vez entre su abuelo y la mía logramos a la niña enorme que tenemos hoy... no hay de dónde más...

Mi abuela, quien nunca permitió que la llamáramos cariñosamente: abuelita, alojó a mi papá en su casa cuando él ya no tuvo más opción ni a dónde ir, de manera que ahora que mi papá es quien cuida a mi hija por las tardes, mi nena tuvo mucha oportunidad de convivir con ella, y yo siempre le agradecí que permitiera que Valeria pasara casi todas las tardes en su casa... aún no le he dicho a mi hija, por cierto... sigue dormida... pero tendré que decirle y supongo que la entristecerá.

El recuento de los recuerdos, la sensación de saber que mi hija estará triste y la empatía por quienes le sobreviven a mi abuela y que seguramente no la están pasando nada bien (mis tíos y primos, mi papá y mi hermana), me han provocado un nudo en la garganta. Sin embargo, no puedo llorar, no me sale aún...

Seguramente al rato, en el sepelio, inundada del sentimiento de pérdida de quienes convivieron más con ella, se quebrará esta barrera, este filtro emocional que ahora me bloquea, y me desahogaré de lo poco o mucho que me duele. Sé también, ya por experiencia, que a mí las pérdidas me pesan después, cuando el tiempo hace más notorias las ausencias... así que no me sorprendería que mi luto empiece en cuanto vea a mi familia en el sepelio y continúe hasta que yo entienda finalmente lo que significa para toda esta familia haber perdido a su pilar.

Estoy también tranquila porque tuve la oportunidad de despedirme, pues ya sabíamos que estaba mal. Pero de cualquier forma, uno nunca se espera el día en que recibirá una noticia así... al menos yo no esperaba la llamada de mi papá, sino de mi mamá, pues mi otra abuela también está muy mal ya, a sus casi 91 años...

Carmen falleció el 20 de marzo de 2010, poco antes de cumplir 87 años. Que Dios la tenga en su seno... como dicen algunos: nos volveremos a ver.

Por lo pronto, ya se despertó mi hija y debo prepararme para darle la noticia.

Adiós abuela. Gracias por las lecciones de vida, por mantener unida a la familia Pérez, por los detalles, por el apoyo... Gracias por París, por el Museo de Louvre, los Champs Elisee y la vista desde la Tour Eiffel. Gracias por el cariño, por las chambritas para Valeria, por las largas horas de lectura en tu biblioteca, en las que me chuté toda la colección de clásicos infantiles... gracias por mantener abiertas las puertas de tu casa para todos.

Descansa en paz, Carmela. Te sobrevive tu numerosa familia, quien no dejará que tu memoria se borre.

Monday, January 25, 2010

Recuerdos y nuevas vivencias...

Dicen que recordar es volver a vivir... pero otras veces, las nuevas vivencias nos traen recuerdos de sucesos pasados. Yo he experimentado ambas cosas recientemente, con motivos que me han dejado sabores dulces y algunos un poco ácidos, pero ricos al fin y al cabo.


1. Noche Colonial ISB

Recuerdo las primeras noches coloniales a las que fui... iba acompañando a mi hermana quien estaba en la rondalla de la prepa. Yo me metía de colada para estar en el chisme y en verdad mi interés era ver el chisme, divertirme y ligar... al final se me hicieron aburridas.

Años después de eso, Vale me pidió un par de ocasiones ir a la noche colonial del colegio que está al lado de casa de mi mamá... también me aburrí.


Sin embargo, en esta primera noche colonial de la escuela de Valeria, todo cobró nueva relevancia: ver a Vale cantando en la tarima, verla divertida subiéndose a los juegos mecánicos, encontrarme con otros papás... hasta me subí al toro loco por primera vez, lo cual me pareció de lo más divertido aunque me caí muy rápido... y eso no me gustó, así que el toro tiene declarada la venganza, donde pretendo aguantar más tiempo, je :P

2. Trabajar con niños

Estamos abriendo cursos de robótica los sábados, lo que me obliga a trabajar en sábado, pero está resultando gratificante convivir con los niños, verlos aprender y divertirse. Es vivificante, verdaderamente.

Ello me recuerda los días en Teutila, en la sierra de Oaxaca, con tantos niños necesitados de cariño, leales... ¿qué será de Onofre y los demás pequeños? Ya deben ser adolescentes...

Estas experiencias me llevan a recordar cuánto me gustaba dar clases... sin duda, es algo que volveré a hacer este año :)


3. El clima


Este clima tan airoso, tan cálido de pronto y tan frío de repente me recuerda constantemente los días en Bogotá y me pone una sonrisa y unas ganas enormes de volver a tomar ese chocolatico caliente, o un tintico... de visitar Chia, Tabio, Cota y Tenjo, de volver a entrar en las minas de sal de Zipaquirá. Me viene la nostalgia de aquéllos paseos en moto y de las noches en su cama... y como una cosa lleva a la otra, me vienen los recuerdos de aquéllos tiempos en los que su corazón era mío, y de los mensajes y los chats... y me alegro de haberlo vivido, y sonrío :)


4. Añorar un beso


Estoy saliendo con alguien a quien no veo tanto como quisiera, pero la verdad es que estoy bien clavada. Y por momentos siento esa imperiosa necesidad de un beso... pero no de cualquiera, sino de esa persona especial... R.

Y de pronto pensé que hacía tiempo que no añoraba un beso así... no desde J, quien me quitaba el habla con su sola presencia, y ante quien me convertía en una pequeña tímida e indefensa, introvertida y silenciosa, por ese nervio que dominaba mis entrañas ante la mera posibilidad de juntar nuestros labios. No, no había vuelto a sentir algo así desde entonces... hasta ahora. Y, como lo he dicho antes, por el simple hecho de volver a sentir algo así, ha valido la pena esta experiencia.


5. Amar vs. ser amado

Creo que todos en algún momento pasamos por la disyuntiva de decidir si queremos estar con quien queremos o con quien nos quiere. Algunos eligen estar con quien los quiere. Tal vez sea la decisión más sabia, pues garantiza que se está con alguien que te procurará y que hará lo que sea por verte feliz... pero otros optamos por estar con quien nos hace sentir, aún cuando no nos corresponda de la misma forma.

El fin de semana pasado traté de darme la oportunidad de estar con alguien que dice quererme bien... pero no pude más que terminar por sentirme infiel... no a R, porque no me pertenece, sino a mí misma y a mi corazón...

Me quedó claro que definitivamente yo prefiero amar, que ser amada. No me malinterpreten, sigo esperando el milagro del amor correspondido, pero mientras llega, ante la disyuntiva de amar o ser amada, yo prefiero sentir. Sólo me preocupa que lamentablemente no es suficiente que uno sienta por los dos... es necesario que los dos sientan y lo enfoquen a la misma dirección. De lo contrario, se está destinado siempre a terminar, tarde o temprano... y cuando es un camino que ya se ha andado, como lo es este camino para mí, siempre existe un cierto temor y una cierta reserva de volver a andarlo.

Pero, ¿será que soy tan terca, o tan inconsciente, que seré capaz de volver a andarlo con tal de vivir este sentimiento a todo lo que da, mientras dure? Al final... creo que sí...

Monday, January 04, 2010

Empezando 2010 con ganas... y varios cambios

Algunos reptiles y moluscos cambian de piel cuando crecen; cada determinado tiempo se ven obligados a dejar su piel, o su caracola, para buscar otra y seguir creciendo. No hay de otra, a veces, para crecer, hay que dejar atrás lo que nos limita, aunque sea el corazón.

El mío insiste en andar por el camino equivocado una y otra vez, y ello me forza, constantemente, a tener que cortarle las alas cada vez que empieza a volar. Y duele cada vez, pero no hay forma de avanzar si se queda uno atado a un sentimiento que no va a ningún lado.

Este año quiero empezarlo sin lastres de ningún tipo. Tengo muchos proyectos por delante y este año será para convertirlos en objetivos, concentrarme y concretarlos. Ahora entiendo a qué se refiere la Biblia cuando dice: es mejor entrar al reino de los cielos tuerto, a tener ambos ojos y quedarte fuera. Creo que así es en todo: es mejor conseguir los objetivos dejando atrás ciertas cosas y ciertas personas, a perder el tiempo intentando conseguir un imposible.

Como dije antes, era cosa de tiempo antes de decidirme, pero al final yo sabía que tarde o temprano tendría que decidirme. Mi cabeza está convencida, incluso mi corazón... sólo espero que no me falle la voluntad.

Friday, December 04, 2009

De lengua me como un taco...

O más bien, de tanto taco de lengua, hasta me atasco.

Si nomás decía que no, pero bien clavada que ando ya. Como dicen por ahí: "estoy hasta las manitas"... no sé bien qué significa eso, pero supongo que tiene que ver con que doblas las manitas por la voluntad de otro.

Pues sí... ya ni lo niego, porque lo cierto es que aunque a ratos me hace padecer este sentimiento, cuando estoy con él me parece que todo bien vale la pena, por sentir sus brazos a mi alrededor, escuchar sus latidos y percibir su respiración, por ver esa sonrisa que se dibuja en su rostro apenas me ve y por reflejarme en esa mirada chispeante, que me enciende en su presencia y me deja ilusionada cada vez que lo veo.

Sí, lo reconozco. Caí otra vez, je. No voy a mencionar aún la palabra que empieza con "A", porque creo que aún no llego ahí... pero vaya que sí estoy clavada ya. Y el reconocerlo, hasta me hace sonreír.

No sé a dónde vaya a parar este tren, ni cuál será el final del recorrido. Sé que lleva sus altas y sus bajas, y sus curvas pronunciadas en barrancos, que me han hecho pasar por momentos agridulces... pero, como bien dicen: los grandes logros implican grandes riesgos.

Ya es tarde pa' rajarme, porque ya estoy en el momento en que aunque quiera no me puedo bajar del tren y mejor me sigo a ver a dónde llegamos: puede ser una estación en el camino, puede que pasemos algunas estaciones o puede que se desbarranque en una vuelta... lo que sea, habrá valido la pena :)

Sunday, November 22, 2009

El agridulce sabor de los celos

Sentí el golpe de los celos otra vez y confirmé lo que ya me sospechaba: ya es tarde para escapar de ésta.

La verdad ya lo veía venir, pero no creí que me doliera tanto. Como dice mi hermano, soy pronta para ilusionarme, y sin embargo soy lenta para reconocerlo. Pero este sentimiento me hace evidente lo que he querido negarme.

¿Cómo evadir la verdad cuando se siente esa opresión en el pecho que no deja respirar, que me sube por la garganta, quitándome el hambre, y llega, cual cuágulo desprendido del corazón, a mi cerebro, presionando mis venas y provocando una sensación de hinchazón craneal que me lleva casi a la migraña?

Trato de evadir los pensamientos y de concentrarme en algo productivo, pero me vuelven como oleadas furiosas que no me dejan llegar a playa serena.

Y a pesar de esta sensación ácida, debo casi agradecer a quien me hizo volver a sentir algo así, después de que llegué a creer que no volvería a experimentar celos. Reconozco que el golpe al ego me puede mucho, pero en esta ocasión no es sólo eso... en verdad me gusta el victimario en cuestión y lamento mucho que no sea bidireccional.

Ni hablar... me tocó perder otra vez... al menos ésta vez me quedo con la certeza de saber que puedo volver a subirme a la rueda de la fortuna, que volveré a sentir, y que en alguna vuelta me toparé con alguien que lo valore y con quien pueda andar un camino en conjunto en esta feria de la vida.

Wednesday, November 18, 2009

Vamos por otro round

Después de varias semanas de trabajo intenso, planeación de proyectos, estrés por abrir nuevos cursos y la logística de un evento en el que recién participamos y me tuvo trabajando sábado y domingo en un puente feriado, finalmente asomo un poco la cabeza para tomar aire y volver a darle, que este cierre de año viene pesado y hay que darle con todo para lograr repuntar la nave en esta crisis que vaya cómo nos ha afectado...

En lo familiar, también he tenido días pesados y de reestructuración en la casa que me han tenido ocupada en los ratos que antes destinaba a escribir y a leer. Por eso me distancié tanto del blog, de mis escritos... pero ahora vengo con bríos y nuevas ideas para llenar mis espacios con textos que hasta ahora he tenido sólo en la cabeza.


No me quejo, la neta, pues enmedio de la crisis siempre es bueno tener trabajo. Y más aún cuando debo distraer a este tonto corazón que nuevamente extraña a quien no debe... no, no hablo del colombiano esta vez, pero sí, me volví a equivocar... ¿a alguien le sorprende todavía que sea así?

Wednesday, October 28, 2009

Una tras otra

No, si estos días he tenido una rachita que para qué les cuento. Después de que me sacaron la última muela me hinché terriblemente, se me bajaron las defensas y me enfermé de gripe y de la garganta, casi no he comido bien por el dolor de la boca y la molestia constante de la cicatrización; no puedo comer helado para ayudar a cicatrizar porque tengo gripe (¿ya lo mencioné antes?) y, para colmo, anoche me jodí un ligamento en la mandíbula, justo del lado donde me sacaron la muela. Así que si ya podía empezar a comer algo sólido, ahora estoy de vuelta a la dieta de los líquidos... de verdad, en mi oficina ya nomás me dicen que no termino de salir de una cuando ya estoy en otra. No sé qué rayos pase, pero neta que ¡Qué rachita me cargo!

Sunday, October 18, 2009

Días bogotanos

Hoy el DF amaneció frío y húmedo, muy airoso, con ese aire frío que te cala por debajo de la ropa. Salí temprano a comprar un antibiótico a la farmacia y apenas sentí ese soplo de aire húmedo y fresco en mi rostro, me llené de recuerdos de las mañanas en Bogotá...

Esas mañanas en que despertaba en su cama, calientica, con el aroma del tinto que preparaba mi "suegra". Salía a correr en ese ambiente frío y limpio, libre de la contaminación que respiramos aquí diariamente, y siento yo que mi rendimiento era mejor en ese parque, en esa ciudad verde, que el que tengo aquí en los Viveros de Coyoacán.
Esos días en que me salía bien arropada para morirme de calor a mediodía, cuando el sol pegaba con todo, pero en la tarde volvía a enfriar y llovía.
Las tardes en que, visitando el centro, miraba los cerros tan cercanos que se antojaba ir de camping cualquier día, pensando en que con medio día de camino estaría yo ya mochila al hombro, subiendo uno de esos cerros verdes, para después mirar la ciudad desde arriba... como cuando la contemplé por primera vez el día que conocí Monserrate.
Todos esos recuerdos se me vinieron de pronto, tan sólo sentir ese aire frío esta mañana... y me vino una sonrisa enorme :D
Inmediatamente empecé a disfrutar este día sombrío que no había amanecido tan bien, porque ayer me sacaron la última muela del juicio y me duele mucho, además de que estoy hinchada peor que la vez pasada :(
Lo curioso es que a mí nisiquiera me gustaban los días fríos, me parecían depresivos... pero hoy me traen tantos recuerdos gratos que hasta los disfruto y me ponen de buen humor. Creo que es otra de las tantas cosas que cambiaron después de esos viajes a Colombia.
El otro día platicaba con un amigo y me decía que es extraño cómo el corazón puede sentir que pertenece a un lugar específico en esta tierra, aún cuando uno esté en otra parte. Pues así me pasa, todavía... :)

Tuesday, October 06, 2009

Buena rola de Jesse & Joy

Duele no tenerte cerca
duele no escuchar tu voz
duele respirar tu ausencia
pero duele mas decirte adiós.

Duele como muerte lenta
la memoria de los dos,
la sangre ardía por mis venas
pero hoy se seca sin tu amor.

Miseria vivir rodeado de la melancolía en espera de ti de ti de ti y nadie mas

Si me llamas voy
a tu lado soy
todo por sentir el latir de tu corazón
si me dices no yo me parto en dos
prefiero decirte adiós.

Friday, October 02, 2009

¡Yo no nací para amar!

Jajajajajaja!!! Acá, cortándome las venas al más puro estilo de Juan Gabriel hace algunos años, así de: todos a mi alrededor se casaban y yo no, y cuando la gente me pregunta yo sólo les digo "yo no nací para amar, nadie nació para míiiiiiii..."

Nah! En realidad no creo eso. Sigo creyendo que para cada roto hay un descosido, sólo que es difícil hallarse enmedio de un montón de ropa sucia, deshilachada y maltratada... conforme pasan los años se va uno encontrando que el montón de ropa dañada es más grande, y entre tanto roto es complicado encontrar al descosido adecuado.

Tal vez me pone nostálgica ver que mucha gente a mi alrededor tiene hasta dos relaciones "serias" mientras que yo no soy capaz de tener una sola. Al contrario, pareciera que sólo voy acumulando nombres en la lista de los que extraño. Hay quienes sufren porque aman a dos personas, yo extraño a dos ahora, y aunque no sufro por ello, definitivamente no me hace muy feliz tampoco.

Creí que la cronología del corazón que escribí en 2006 terminaría con la letra J, pues desde entonces no había habido adiciones a la lista. Sin embargo alguien más llegó... y se fue. O no sé... aún sigue por aquí, pero todo pinta a que no será así mucho tiempo. Es como cuando uno se sube a una montaña rusa y al principio todo es excitante, pero al final llega la última curva, la última gran bajada y se acaba la diversión. Y no queda más que bajarse del carrito y volver a hacer fila para subirse al siguiente juego de la vida.

Como bien dice Julieta Venegas en su canción El Presente: con el mundo como va se nos acaba todo, la tempestad y la calma casi son la misma cosa, ¿quién nos dice que la vida nos dará el tiempo necesario? Toma de mí lo que tú quieras como si solo quedara el presente, es lo único que tengo... el presente es lo único que hay...

Sólo me queda una reflexión... si el amor es un milagro y yo ya lo he vivido más de una vez... ¿tendré oportunidad de volver a experimentar ese milagro en algún momento cercano?

Quiero seguir creyendo que así será...

Thursday, September 24, 2009

La edad de la razón

Y es probable que, después de todo, finalmente esté llegando a esa etapa en la que la cabeza manda y decide cuál sea la mejor alternativa.

Yo, que he sido una romántica de hueso colorada... pero no de esas románticas-de-novela-rosa, que siguen a la espera de que el príncipe perfecto salga de su castillo y las rescate, no.

Yo me refiero al romanticismo del género literario de ese nombre, en el que la razón era completamente opacada por sentimientos brutales y apasionados, que llevaban a los protagonistas a grandes sufrimientos.

Sí, aunque me sigue apasionando ese tipo de lectura, en lo personal ya me cansé de vivirlo en carne propia. Y llega el momento en que la cabeza empieza a tomar el control y enviar alertas oportunas que me ayudan a descubrir la vida y las relaciones con otros matices, otros colores y otros significados.

Al final, con paciencia y raciocinio, este bravo corazón se ha sometido. Y aún cuando tiene mucho qué dar, ha aprendido a quedarse quieto hasta escuchar la señal adecuada. A ratos sale a jugar a la pradera, corre, brinca y retoza, para luego regresar sonriente a su establo.

Aún quedan rastros de ese garañón salvaje, de naturaleza indómita... claro que sí... pero está aprendiendo a convivir civilizadamente con las reglas de la sociedad.

Ahora entiendo a qué se refieren con eso de "sentar cabeza"... pero, en mi opinión, más bien el que se sienta es el corazón... ¿o será que la cabeza se sienta en el corazón y así lo somete? Jajajajajaja!!! Ya dije muchas burradas... es consecuencia de un jueves por la tarde-noche, después de varios días con mucho trabajo, bendito sea Dios :)

Pues bueno, sea que se siente el corazón o la cabeza, el asunto aquí es que personalmente he pasado del movimiento romántico a la edad de la razón. ¡Ay caray! Ya me sentí vieja! Jajajajaja!

Tuesday, September 01, 2009

Cuento breve

Van dos posts en el mismo día, pero no se me acostumbren je... es sólo que me inspiré y volví a escribir cuentos ;)


Traición Redentora

Volteó a mirar a su agresor. Una punzada lacerante por el dolor indescriptible de haber sido atravesada por su espada le impedía moverse con facilidad. Pero cuando vio al portador del arma sus ojos se llenaron de lágrimas y el dolor del pecho, causado por la traición, superó la agonía física que estaba viviendo.

Una gran interrogante se dibujó en su rostro, atormentado por el sufrimiento corporal y sentimental. Era clara su confusión: no podía comprender por qué él la atacaba, si ella había luchado esa batalla para defenderlo de sus enemigos…

No había un arma capaz de atravesar su dura piel, salvo la de él. Y ella nunca creyó que él fuese capaz de atacarla de esa manera, por la espalda y sin previo aviso.

Aún sin dar crédito a lo que estaba viviendo, miró su vientre. Sangraba profusamente. Herida de muerte por esa espada mágica, la única en todo el reino que podría hacerle daño, se preguntó cómo era posible que hubiera caído víctima de la única persona de la cual debía cuidarse… cómo era que no solamente había confiado en él, sino que lo había acogido bajo su protección.

Lo miró directamente a los ojos y comprendió todo. Él lloraba. La espada en sus manos aún tenía sangre de ella y goteaba sobre la tierra seca, dejando rastros de su vida milenaria en cada grieta de ese árido terreno.

Soltó la espada y se llevó las manos a la cabeza. No había palabras para explicar cuánto le dolía haber enterrado su arma en esa dura carne… el esfuerzo y la convicción que le requirió atravesarla, y el sufrimiento que él mismo se infligió en cada centímetro de esa traicionera penetración.

Pero él era un cazador de dragones, y ella, una dragona. La más hermosa que había visto, en realidad. Comparada con otros de su especie, era pequeña y ligera, casi vulnerable, pero imponente, inteligente y hermosa. Por ello, él no había sucumbido a la tentación de matarla en cuanto la vio. Por ello, se dejó seducir por su mirada y, traicionando sus convicciones y sus ideas, dejó de lado su espada y se perdió en esos ojos verdes de esmeralda, para escuchar todas las historias que Elise le narraba: cuentos de otras tierras, leyendas de su pueblo, crónicas de antaño y reflejos de otras culturas… a través de sus palabras, él aprendió sobre valores y sobre la importancia de apegarse a sus creencias.

Y así, en medio de esa cruenta batalla entre caballeros –humanos intolerantes que no alcanzaban a comprender la divinidad de seres distintos a ellos– y dragones –seres mitológicos a punto de la extinción– él comprendió que debía tomar partido. No podía vivir por siempre opuesto a las voluntades de su género. Él había sido formado para convertirse en un cazador, el más heroico de los cazadores de su estirpe. Y ahora los suyos le recriminaban su debilidad…

Él sabía que tarde o temprano podría llegar otro caza dragones y matarla. Le preocupaba que cuando esto sucediera, la muerte no llegara pronto y ella fuese torturada. La sola idea de victimizarla de esa manera lo angustiaba de tal modo que sus sienes estaban a punto de estallar…

Con esos pensamientos, que lo martirizaban hasta el llanto, Bertford hundió su espada en un costado de la bestia, sin detener su empuje hasta que la filosa punta asomó por el vientre de ella…

Elise comprendió todo esto con su sabiduría milenaria. Pero ello no fue suficiente para aliviar el dolor de la traición. Una traición que para él representaba la redención de su futuro, la reivindicación con su género y la oportunidad de dejar un legado, con un apellido honroso.

Mientras su vida se escapaba, ella visualizó un futuro promisorio para Bertford y su raza. Un porvenir sin miedos, sin criaturas “demoníacas” que enfrentar. Un mundo sin dragones. Un futuro forjado por la espada de cazadores como Bertford.

Y con estos pensamientos, Elise miró a los astros por última vez, y expiró. Su enorme corazón dejó de latir, llevándose con su alma algo de la de él. Y aunque él no lo reconoció nunca abiertamente, en aquél día supo que algo dentro de sí murió para siempre también.

El breve espacio, de Pablo Milanés

Todavía quedan restos de humedad,
sus olores llenan ya mi soledad,
en la cama su silueta se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio en que no está...
Todavía yo no sé si volverá,
nadie sabe al día siguiente lo que hará.
Rompe todos mis esquemas,
no confiesa ni una pena,
no me pide nada a cambio de lo que dá...
Suele ser violenta y tierna,
no habla de uniones eternas,
mas se entrega cual si hubiera sólo un día para amar.
No comparte una reunión,
mas le gusta la canción que comprometa su pensar.
Todavía no pregunté «¿te quedarás?».
Temo mucho a la respuesta de un «jamás».
La prefiero compartida antes que vaciar mi vida,
no es perfecta mas se acerca a lo que yo simplemente soñé...

Sunday, August 30, 2009

¡Soooooooooo!

No dejo de aprender, porque mi corazón no termina nunca de entender que hay cosas que no se deben asumir, y se sigue adelantando a las circunstancias por más que mi mente le trata de meter freno.

Tan difícil como domar un potro salvaje, así me resulta contener ciertos pensamientos que se mantienen agazapados en los rincones oscuros de mi corazón pero que son disparados por ciertos sentimientos, como caballos de carrera, que tan pronto se les abre una puerta salen como locos, a toda velocidad, sin ser capaces de mirar a los costados qué es lo que sucede, porque llevan las anteojeras para que se concentren solamente en lo que tienen al frente.

Y así, mi corazón también sale desbocado a la menor señal de apertura y se suelta corriendo sin mirar a los costados, sin importarle si esa señal era sólo un guiño de amistad o un viso de algo más serio, y sin detenerse a mirar si el caballo de al lado corre a su paso o ya se quedo atrás.

He aprendido a ser más desapegada, a soltar, a no dar las cosas por sentado, a aprovechar el presente, a tomar las cosas como vienen porque no se sabe si mañana tendremos la oportunidad de vivirlas... pero no he aprendido a controlar esta bestia salvaje que vive dentro de mí, con tanta capacidad de querer que al menor indicio de libertad se suelta, cegado por la emoción, y es necesario que se tropiece, que se tope de frente contra los muros y los obstáculos para darse cuenta de que, nuevamente, está solo en esta loca carrera, y se deje someter y encerrar nuevamente...

Y ahí va de nuevo... de regreso al corral, a sabiendas de que en cualquier momento y a la señal de: "!Arranquen!" saldrá corriendo como potro desbocado otra vez...

Friday, August 28, 2009

La encarnación del caos

Dice el dicho: "el hombre propone, Dios dispone, viene el diablo y todo lo descompone"...

¡Qué cierto parece, a veces! Hoy, en particular, es uno de esos días en los que me he quedado con esa sensación... y no sólo por mí, sino que algunos amigos muy queridos también me pintaron sus días un tanto decepcionantes.
Desde hace un par de días las cosas no me han salido como espero... tenía ciertas expectativas que no se concretaron... pero es que no es justo esperar que las personas hagan lo que uno quiere. Ahí se inician las confusiones, los malos entendidos, las decepciones...
Hoy, tuve que lidiar con la aceptación de que las cosas no siempre son como uno quiere, entre sentimientos que me calentaron la cabeza y me atormentaron el pecho a ratos... pero cuando creí que el día había terminado, un par de amigos me contaron lo que les pasó hoy: dos ejemplos más de planes y expectativas que se escapan de las manos y no resultan como uno quiere.
¡Qué ganas de trazar caminos que no se tuerzan! De descifrar secretos e intenciones, de conseguir que los planes se concreten como uno los imagina... pero al final, somos víctimas de una serie de factores, de circunstancias que modifican hasta el mejor trazado de los planes, y nos llevan por caminos tan distintos que al final nos dejan con el mal sabor de boca de la decepción.
Así es esto. No queda más que aprender, lidiar con ello y seguir adelante. Mañana será otro día, y tal vez, sólo tal vez, mañana no tengamos expectativas y entonces se concreten nuestros planes de una manera completamente distinta a lo planeado...

Thursday, August 20, 2009

¡Mamáaaaaaaa!

Adoro a mi hija. Neto que sí. Pero a veces me exaspera escuchar su linda voz gritarme: "¡Mamáaaaa!" continuamente. Cuando su tío Paco la molesta, llega a gritar tanto que a veces opto por irme a mi lugar feliz. Y es que no siempre puedo llegar a liberarla de su tío porque ya he cachado que muchas veces grita por nada, y otras tantas va y se le pone enfrente para que la moleste.

De verdad. A veces me saca de mis casillas, con todo y lo que adoro su vocecita. Esa voz que cuando hablamos por teléfono me hace recordar el día en que la traje al mundo y vi por vez primera sus ojitos.

Créanme que cuando la siento en peligro, o asustada, o que en verdad está padeciendo algo, su voz gritando "¡Mamáaaa!" es capaz de hacerme brincar como tigre y voltear el mundo de cabeza para que el suyo esté bien.
Y hoy sé que será así aunque ella tenga 30 años o más, jejeje... ese aprendizaje se lo debo a ella... y a mi propia madre, que a sus más de 50 años aún tiene que escuchar a sus treintones hijos llamándola a gritos para que los atienda.

¿La prueba? El sábado pasado, en Tequisquiapan, fuí víctima del ataque brutal de una abeja. Hacía mucho aire, y de alguna manera el bicho se enredó en mis rizos de oro, silenciosamente. No la escuché zumbar, sólo sentí que algo se movía y creí que me había caído una ramita en el cabello, así que con toda confianza me llevé la mano a la cabeza y apreté entre mis dedos esa "basurita".
¡Zas! Nunca antes me había picado un bicho... ¡pero duele horrible! El insecto, furioso y asustado, asestó su golpe mortal... (claro, para él) y mi pobre dedo de inmediato disparó una instrucción a mi cerebro:
¡Mamáaaaaa! grité, mientras tiraba la abeja y buscaba en mi dedo el aguijón. Como ella estaba ocupada en la alberca con mi hija, volví a gritarle: ¡Mamáaaaaaa! A lo que ella, con su inmunidad de 30 años de gritos provenientes de 4 bocotas, se limitó a responder: ¿Qué quieres?
Cual bebé, no pude más que decirle, casi a punto del llanto: ¡Me picóooooo!
No dije qué había sido... pero esas dos palabras fueron suficiente para que dejara lo que estaba haciendo y corriera a mi lado, a ver qué le pasaba a su polluelo lastimado...
¿La conclusión? La abeja murió. Mi dedo sobrevivió. Mi mamá me chiqueó unos momentos. Y a mí me quedó claro que el llanto de un hijo seguirá detonando esa reacción protectora en los padres sin importar qué edad tengan... jeje

Thursday, August 13, 2009

Descubriendo mi historia

¿Cuántos tienen la oportunidad de llegar a los 30 años y que de pronto se presente alguien y les diga: "Hola, somos primos"?


Pues a mí me sucedió.


Para no hacer largo el cuento, resulta que por medio de un contacto de trabajo que reenvió la información de los cursos que impartimos, me escribió un chavo que se apellida Arbesú. Se intrigó por mi apellido, pues aquí en México no somos muchos. Pero cuando me dijo cómo se llamaba su abuelo me quedó claro que, en efecto, somos primos.


Preguntando a nuestras respectivas madres, confirmamos que su abuelo y el mío eran hermanos. Intercambiamos algunos correos, luego chateamos y finalmente ayer nos conocimos en persona.


Mi hermano Paco y yo teníamos bastante curiosidad por conocer a este primo porque, francamente, tenemos muchas lagunas históricas en lo que respecta a la familia, sobre todo, en la historia de mi abuelo materno. Así que ésta se antoja como la oportunidad para descubrir esas piezas que nos faltan del rompecabezas familiar.


Aunque ya lo sospechábamos, descubrimos que la versión que tenemos de ciertas cosas es en realidad una imagen que mi abuela quiso construir sobre mi abuelo... pero del dicho, al hecho, hay mucho trecho.

Las cosas que nos contó nuestro primo, sin embargo, no son una desilusión. Es un aprendizaje sobre nuestro pasado que nos ayuda a entender las cosas como son el día de hoy.

Todas esas cosas que nos marcan sin querer, sin que sepamos por qué pasan, y de las que tratamos de escapar pero no podemos porque no entendemos la raíz del problema.

Esos lazos familiares nos atan, nos condenan, mientras no los hagamos presentes y declaremos entonces, de manera consciente, que no nos corresponde a nosotros cargar con culpas ajenas.


Así, pues, con la promesa de reunirnos todos los primos de ambas familias, nos despedimos el viernes después de una agradable velada. La idea, además de conocernos, es hallar entre todos esas piezas faltantes, unir esos lazos perdidos que se requieren para hacer el cuadro completo de nuestra historia familiar...

Sunday, August 09, 2009

El presente

Muy buena rola de Julieta Venegas...

Ya se lo que te diga no va a ser suficiente
ay, ay, ay, ay
Y lo que tu me entreges dejará pendientes
ay, ay, ay, ay

¿Quién nos dice que la vida nos dará el tiempo necesario?
toma de mi lo que deseas como si solo quedara...

El presente es lo único que tengo
el presente es lo único que hay
es contigo mi vida con quien puedo sentir que merece la pena vivir

Con el mundo como va se nos acaba todo
ay, ay, ay, ay
La tempestad y la calma casi son la misma cosa ay, ay, ay, ay

¿Quién nos dice que la vida nos dará el tiempo necesario?
toma de mi lo que deseas como si solo quedara...

El presente es lo único que tengo
el presente es lo único que hay
es contigo mi vida con quien puedo sentir que merece la pena vivir

El presente es lo único que tenemos
el presente es lo único que hay
es contigo mi vida con quien puedo sentir que merece la pena vivir

Ya se lo que te diga no va a ser sufiente consuelo
por perder ese lugarque amamos y destrozamos
El presente es lo único que tengo
el presente es lo único que hay
es contigo mi vida con quien puedo sentir que merece la pena vivir...

Friday, August 07, 2009

Hinchadita... :(

Sigo sin comer nada... tengo prohibidas las grasas, los irritantes, la comida caliente, el pan, las tortillas, cualquier cosa dura o que me exija masticar mucho... osea... tal vez podría comer un par de gerbers de sopa de pollo... :'(

Ya no me quejo de dolor de muela, porque ya me la sacaron, pero la canija estaba tan aferrada que sí me llevé una zarandeada bucal para que saliera. Ahora me duelen la boca y la mandíbula, el hueco que me quedó y la encía.
Tengo hambre constantemente; el yogur, la gelatina, el helado y los líquidos no me satisfacen. Tengo una sensación de resequedad constante en la boca y el sabor a óxido de sangre en la garganta. Además, siento los hilos de la sutura como cuando se te queda comida entre los dientes, pero están en la encía y no me los puedo -ni debo- quitar.
Y pa' colmo... la mejilla inflamada al más puro estilo de Kiko... con esos cachetotes de "ya-pásate-el-bocado"...
Ni hablar. Me tocó vivir toda la experiencia de la muela del juicio... ya no me la pueden contar, je

Wednesday, August 05, 2009

En carne propia


Esta semana he experimentado lo que significa la frase "en carne propia" de la manera más literal que puede haber...

Muchas veces escuché que las muelas del juicio duelen terriblemente, pero hasta ahora no lo sabía, porque las dos primeras ni me dolieron. Pero me está saliendo una que me ha tenido con unos dolores horribles, de esos que de pronto llegan a la garganta, suben hasta el oído y provocan dolor de cabeza.

Me duelen hasta los dientes de enfrente. En serio, los primeros días, antes de ir al dentista, no había Dolac ni Advil Max capaz de calmar mi dolor. El lunes el médico me recetó "una bomba", conformada por antibiótico, analgésico y un anti inflamatorio... y apenas así me es posible sobrellevar esto.

Me da tanto miedo comer que van dos días que me quedo con hambre. Nunca he sido capaz de llevar una dieta de manera voluntaria, pero prefiero sentir la tripa quejándose, que el dolor que me produce masticar aunque sea una tierna pechuga de pollo asada... Vamos, hasta beber agua me causa punzadas ocasionales que me recorren el espinazo. Nada que le desee a nadie, de verdad.
Lo bueno... (¿?)... si es que algo de bueno tiene sufrir una cirugía, es que mañana temprano me sacan la muela. Pero no canto victoria... falta el dolor de la cicatrización...
Y peor aún. El dentista me mandó a tomar una placa antes de la cirugía. Cuando me la entregaron, sentí un escalofrío.
La cuarta muela, la que aún no me sale, viene en camino... pero viene acostada y con toda la intención de empujar dientes cuando se le de la gana salir...
¡Auch, auch, y más auch!

Saturday, July 18, 2009

Y luego se preguntan por qué no leemos...

Hoy llevé a mi hija al Zócalo, a ver la exposición de los dinosaurios. Muy buena y muy recomendable, pero no vayan en fin de semana, jejeje... De lo más rescatable son la sección de fósiles y los robots de dinosaurios, muy realistas.

No me gustó la parte en la que tratan de concientizar a la gente sobre el cambio climático, pues pierde toda la interactividad que tiene el resto de la muestra, y únicamente ponen un video constante y una serie de fotografías y texto que nadie lee...

Y hablando de lectura, después de la expo mi brother y yo llevamos a Vale a visitar el Palacio Nacional, y luego nos fuimos a buscar mi nueva playera de los Pumas, pues desde que le dejé la mía a J, no tenía con qué ostentar mi afición por mi equipo favorito :P

Ahí en Palacio había una feria de libros mexicanos antiguos, y yo no perdí oportunidad de darme una vuelta por los stands, tratando de encontrar algo que comprar. Pero me desilusionó hallar que pretendían venderme un libro de segundo uso en $120 pesos... Era un libro sobre leyendas aztecas que, la neta, si uno busca en internet puede encontrar; el encuadernado ya se veía gastado y no tenía más de 100 páginas. Ni siquiera tenía un empastado de esos de forro grueso en piel roja con letra dorada o algo así... Y la neta, si uno va a Gandhi o a El Sótano encuentra libros similares, nuevos, a mitad de precio.

Yo soy de las primeras en apreciar el valor de un libro, pero siempre y cuando su valor vaya más allá de la estimación personal del librero. Es decir, si se trata de un clásico, en su primera edición, o algún ejemplar que ya no se imprima y sea de los últimos que se encuentren en el mundo, estoy segura que muchos coleccionistas pagarían miles de pesos por comprarlo.

Una recopilación de leyendas se encuentra en internet. Y libros similares son más baratos, nuevos. Se trata de una mera cuestión de depreciación... No se vale querer vender como nuevos libros que ya han sido leídos tal vez por más de una persona. Es como ir a una venta de garage y que le quieran vender a uno como nuevo el vestido de XV años de la hija, ¿no?

Y luego se preguntan por qué la gente no lee...

Wednesday, July 15, 2009

Bella durmiente


Estoy estresada y con un nivel de chamba muy fuerte... de noche me cuesta trabajo conciliar el sueño pues en cuanto pongo la cabeza en la almohada, me vienen mil y un pensamientos y hasta sueño con las cosas de trabajo.


Despierto cansada y en el día me muero de sueño, salgo tarde de trabajar o incluso trato de llevarme el trabajo a casa, pero por el cansancio no me puedo concentrar y finalmente decido irme a dormir, sólo para darme cuenta que no logro conciliar un sueño reparador...


Y así llevo más de una semana, de día sueño despierta, y de noche trabajo dormida. Bonito caso el mío, ¿no?
PD: NO, la de la foto no soy yo, jajajaja... bajé esa imagen de Google :P

Friday, July 10, 2009

Conclusión

Después de leer las amables respuestas de mis lectores varones, y de un par de charlas vía msn con mi estimado CdeO, en la que iniciamos una disertación sobre el origen del matrimonio y su evolución, creo que lo mejor es dejar el asunto por la paz, jejeje...

A final de cuentas, algunas respuestas me provocaron nuevas preguntas, que tal vez no formulé adecuadamente para ustedes, o tal vez simplemente no eran preguntas que necesitaran una respuesta.

Esta retro me ha sido suficiente, je... y me queda solamente la idea de que al final, hoy en día el hombre y la mujer se unen por intereses comunes, por convicción, por un deseo de compañía o -espero en la mayoría de los casos- por amor... sí, ese sentimiento que lleva a dos seres individuales a compartir espacios, humores, gastos, problemas y preocupaciones, a cambio de las risas y los placeres de estar juntos.

Bien dice mi brother que ya no le de más vueltas al asunto. Y la neta, entre más trato de entender al género masculino, más dudas me surgen.

¿No que tan sencillitos? Jajajajajaja!

Friday, July 03, 2009

De salida en viernes

Pues brevemente, porque ando a las carreras, me pregunto por qué no ha habido tantas respuestas a mi duda existencial. ¿Será que estoy pisando muchos callos?

Un amigo me buscó por msn para darme su opinión; me pareció muy bien expuesta y lamento que no lo haya escrito aquí, porque si bien me respondió la duda, me dejó desalentada por otro lado. Me dice que simplemente uno elige a alguien en un momento dado, y luego las cosas cambian.

Y tras la experiencia, ¿qué queda para quienes seguimos solteras? Hombres reacios a casarse porque o ya les fue mal una vez, o no quieren verse involucrados en la misma situación de sus conocidos. Y con este comentario me lleva a otra cosa que me cuestionó: ¿por qué querría casarse un hombre hoy en día?

Me dejó pensando un poco, pues dada la lucha por la igualdad de géneros, el hombre en general ya no busca quien esté en casa, le haga de comer y le planche las camisas. "Por compañía", me atreví a argumentar. "¿En serio?" me espetó, y me respondió (palabras más, palabras menos) que "una consola de video es mejor compañía que una mujer"... ¡Ouch!

Y así... le he dado vueltas al asunto, y esa pregunta me lleva a otra. Si ya no es ni por sexo, ni por comida, ni por compañía, y mucho menos por razones económicas (¿qué hombre en su sano juicio querría compartir su dinero con alguien más?), entonces ¿por qué se casa un hombre hoy en día? ¿Qué buscan en una mujer?

Sin saber aún la respuesta a esta interrogante -si es que la hay- supongo que mi reflexión sobre los roles de los hombres y las mujeres llega de manera tardía, cuando ya el género masculino ha llegado a esa edad en la que están bien curtidos y no buscan ya una pareja estable.

Qué lástima que sea así cuando, después de tanto tiempo, yo sí he llegado al punto de querer a alguien en mi vida, que quiera quedarse conmigo más de una noche...

Friday, June 26, 2009

Duda existencial

Tengo varias ideas para posts posteriores, que han surgido a raíz del tan comentado post "Sobre príncipes, princesas y ogros". Pero antes de arrancarme con estas divagaciones, quisiera que los hombres que me leen (o las mujeres que han sabido mantener a sus maridos) me expliquen con peras y manzanas por qué...

Sí... ¿Por qué los hombres buscan mujeres tranquilas, divertidas y tolerantes para pasar el tiempo, pero se casan con mujeres celosas, posesivas, berrinchudas, vanales, que los llaman cada media hora para saber en dónde están y con quién, y que les arman tremendos panchos cuando "se salen del redil"?

¿Es que necesitan tener alguien que los controle? ¿Es que les gustan las mujeres de carácter fuerte? ¿Fueron engañados durante el noviazgo y ahora les da miedo romper con el lazo que los une? ¿Será que es una forma (tal vez un poco patológica) de convivencia que les hace sentir "bien" al pelear constantemente, y sentir que se rebelan ante esa situación si coquetean un poco o de plano le son infieles, como si eso les diera cierto poder ante la fiera que tienen en casa? (Que, siendo justas, probablemente sea fiera porque conoce perfectamente bien qué hacen cuando llegan tarde a casa...)

Señores... aquí sí necesito de su ayuda. Cualquier opinión que pueda traer luz sobre este asunto es bienvenida.

Y chavas, si tienen alguna hipótesis o experiencia que compartir, ¡please, no se la guarden! ¡Compartan su sabiduría!

Thursday, June 18, 2009

¿Cómo estuvo eso?

Mi hija me salió ayer con un comentario que me dejó boquiabierta unos segundos mientras mi cerebro trataba de procesar velozmente una respuesta y mis emociones trataban de decidir si lo correcto era reírme o enojarme...

Desde que aprendió a leer y escribir, ya no hay letrero que se le escape. Un buen día me pidió el teléfono de mi oficina y el de casa de su papá. Ahora me llama muy seguido, y cuando extraña a su padre lo busca. Y así, le da por llamarle y quedar de acuerdo con él sobre qué día se ven. Pero ya está creciendo, y aunque en muchos aspectos sigue siendo muy dependiente, en otros se va volviendo más independiente.

Pues bien, anoche llego a casa y escucho que mi mamá y ella están platicando, y Valeria le preguntó a su abuelita por qué no hicieron algo, y mi mamá le respondió que porque ella se había ido con su papá. ¿Perdón? Yo no sabía que la había ido a visitar...

Le pregunté entonces por qué no me había dicho nada y me responde muy intrigada: "¿Y por qué tenía que avisarte?"

¡Plop!

Rápidamente me las ingenié para explicarle por qué tengo que estar enterada, pero sí se me fueron unos segundos antes de responder y decidir si le hacía callar su boquita insolente o mejor lo tomaba por el lado bueno, je...

Thursday, June 11, 2009

Sobre princesas, príncipes y ogros

Me tomó tres décadas llegar a la conclusión que muchas mujeres deberíamos tener cuando estamos en la adolescencia… todo sería más fácil para todos, hombres y mujeres, si desde chavitas entendiéramos cómo funcionan las cosas en realidad.

Ya antes de ver “A él no le gustas tanto” (He´s just not that into you) había racionalizado lo que voy a escribir, pero me parece genial la forma en que esa película explica el por qué las mujeres permitimos que un hombre nos trate mal, y ahí seguimos: desde niñas nos hacen creer que cuando un niño se porta mal con nosotras es porque le gustamos. ¡Zas! Ahí valió el asunto…

Crecemos pensando que si fulanito nos mira feo en realidad es que se muere por nosotras. Nos enamoramos de esa idea y, bajo la bandera de que el hombre gandalla es el que te quiere, aceptamos de buena gana mil y un maltratos.

Wrong!!!

Por mi parte, logré detectar la causa que me ha llevado, vez tras vez, a estar con hombres que me han hecho ver mi suerte. Todo empezó por tratar de detectar el patrón, pero no hallé similitudes físicas, o en su forma de vestir, o en sus profesiones o gustos… Pero algo tenía que ser… algo menos visible, algo que reside en mi subconsciente y me jala inevitablemente a hombres con la misma esencia, el mismo tipo de actitud… ¡Y ahí está! El carácter, las actitudes de los tipos en cuestión es lo que me atrae como el imán al hierro.

Pero entonces me preocupé, y en serio… ¿cómo era posible sentirme atraída por hombres claramente agresivos, solitarios y egoístas? En serio… ¿cómo es que desde siempre me he sentido atraída por el típico gandalla? A mí me educaron para que el hombre me trate bien pero siempre terminaba con quien me hace ver mi suerte… Mmmmmmm… sigo pensando…

Me empezó a preocupar que la princesa de mi historia no consiguiera ser feliz, ya no con el príncipe encantado, pero al menos con un ogro que se rife por mí… al final, yo sí espero que en mi cuento la chica buena se quede con el chico bueno…

Y ahí me llegó la luz, así, de pronto. ¿Por qué no me sentía atraída de fondo por los niños bien? Y, por ende, ¿por qué me siento atraída por el hombre que está en el límite de la bondad y la maldad? Es cierto que no me llaman la atención los villanos de las historias, pero sí tambaleo por los hombres que asumen el papel de héroes, con sus conflictos mentales y sentimentales. Por eso me encantan personajes como Wolverine, Jack Sparrow, Will Turner, Aragorn, Anakin Skywalker, el Fantasma de la ópera, el Batman de Christian Bale… se perciben reales, apasionados, fuertes… luchadores.

La actitud de este prototipo de hombres penetra mi raciocinio consciente y me deja el mensaje que antropológicamente toda hembra busca en un macho: seguridad, protección, fortaleza, virilidad. Es la clase de hombre que me hace pensar que si estuviera en peligro, estaría a salvo con él…

Y ahí es donde me equivoco. Si bien la generalidad de este tipo de hombres puede brindar seguridad, lo cierto es que también son individualistas y, a menos que se trate de alguien a quien en verdad quieren, no se matan por cualquiera. Y siempre se puede llevar uno una desilusión al hallar que quien aparenta ser fuerte en realidad sólo blofea.

Por otro lado, están los chicos buenos, capaces de partirse la madre por la mujer amada, por la familia… pero su actitud suele ser tan tranquila que llegan a parecer débiles o vulnerables. Y en una mujer que busca protección, el mensaje al subconsciente es errado. Hace falta un proceso mental para entender esto, sacarlo del subconsciente, desechar al chico malo y quedarse con el bueno… y siendo honestas, ¿cada cuándo hacemos eso?

Creo que este proceso me ha ayudado. Me descubro igual de atraída por hombres cuya actitud es avasalladora en todos los sentidos, pero me siento menos inclinada a pensar en ellos para algo serio. Ya me la pienso más... ya no me dejo llevar tan fácilmente por las emociones...

Además, volvemos al punto de que me educaron para que me traten bien. Me gusta que me traten bien y la mayoría de mis amigos lo hacen, hasta mis primos y mis hermanos me hablan con cariño. Neto: suelen llamarme preciosa, princesa, linda, bella, bonita, corazón, muñeca…
Me pregunto entonces, ¿por qué habría de aceptar algo menos de quien se supone que quiere conmigo? Lo único que pintaría la diferencia entre quienes me hablan bonito y alguien que no lo hiciera, es que ese alguien tal vez no me llamara princesa pero me demostrara con sus acciones que sí soy una princesa para él, y que daría la vida por mí…

Aquí es donde digo que no estoy buscando precisamente un príncipe encantador que sepa de modales pero no me ame, sino tal vez un ogrito que me ame con todo. Y sé que esos no están a la vuelta de la esquina… los príncipes se lucen, los ogros se esconden…

Estoy convencida de que el final de mi historia será con un buen chico, lo sé. Si resulta medio ogro o un verdadero príncipe, lo descubriré en el camino… que si algo puedo decir, es que ya voy por buen camino.